Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

 

REAL CRÓNICA DE NOVIEMBRE DE 1650
(Número 292)

ECOS DE SOCIEDAD




Primera semana

El viejo físico observa atentamente a través de un cristal de aumento, escarbando en algo oscuro con sus pequeñas pinzas plateadas, mientras va asintiendo en silencio. "Ahá" -murmura, "Umm" -añade. Tras una pausa de segundos que parece eterna, sonríe y señala a un punto concreto: "ahí, no se mueven, pero sin embargo están vivas". Alza la vista por encima de la gastada montura de sus anteojos y mira directamente al sonrojado paciente. "Ladillas, sin duda, y estáis infestado" -pontifica. Aturdido, el caballero pregunta con voz temblorosa ante lo que parece ser su primera humillante experiencia: "¿Cuánto me queda de vida?" El físico se encoge de hombros, sonríe, le acerca una bolsa con un contenido en polvo, y le espeta: "Monsieur, si no elegís otro camino, acabará antes con vos el vino que esos bichejos, que más que mortíferos son molestos. Espolvoreaos la zona varias veces al día, y en una semana estaréis sano." Alargando la mano en espera de su minuta, el físico sonríe divertido mientras el joven caballero cuenta las monedas...

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El estreno teatral de este mes ha sido realmente interesante. Una obra que ofrecía las aventuras de un joven caballero que, persiguiendo a una huidiza dama, daba con una trama secreta para apoderarse de las riquezas de un convento. Eric Wirdheim, Ch.d'H. y Aubin de Boissieu, que coincidieron casualmente en la puerta de salida, estuvieron un buen rato en mitad de la calle comentando los pormenores de la obra.

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Y, hablando de conventos, esta semana Edouard Plé se dedicó, como ya hace algún tiempo, a realizar visitas a conventos, buscando a la misma misteriosa joven por la que ya hace algunos meses que recorrió todos los de la zona de París sin que su búsqueda tuviera éxito. Desconocemos quién será la novicia a la que busca monsieur Ple con tanto afán.

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Segunda semana

Poca actividad en París esta semana; sólo se pudo ver por los clubs a Alexandre de l'Oie (en Les Chasseurs) y a Henri Lautrec de Toulousse (en Le Crapaud et l'Apricot). Mientras que el primero no encontró absolutamente a nadie, el segundo intentó un acercamiento amistoso a Violette Fablet, pero la dama de compañía de ésta tenía un aspecto tan feroz que el caballero no se atrevió a pasar del saludo cortés y distante que mandan los buenos modales.

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Tercera semana

En Les Tuiles Bleues, todo estaba preparado para la fiesta organizada por Edouard Plé. El anfitrión esperaba en la puerta del salón, y no tuvo que esperar mucho: al poco rato se presentó André du Guerrier, que además le ofreció una excelente pluma de escritura y un tintero primorosamente labrado. El agradecido anfitrión ofreció un vino al visitante, y en aquel momento apareció, casi de manera simultánea, el resto de invitados: Armand de Tourbillon, Eric Wirdheim, Henri Lautrec de Toulousse, Jacques de la Touche y Jean-Pierre Montblanc-Duval.

La velada fue animada, y hubo una especial ronda de aplausos cuando Henri Lautrec de Toulousse pidió la atención de los asistentes y, en un breve pero emotivo discurso, agradeció al anfitrión el haberse encargado personalmente del rescate de los prisioneros. "Quizás la coordinación entre grupos no fue la mejor", dijo, "pero lo importante es que todos estamos sanos y salvos gracias a monsieur Plé".

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Por su parte, Pierre Dubois, ajeno a tanta animación, se aburría en Le Crapaud et l'Apricot. Encontró allí a Violette Fablet y Dafée Bourtagre, pero estaban tan animadas conversando entre ellas que el caballero no consiguió atraer su atención, por lo que acabó yéndose a casa.

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Cuarta semana

Y llegó el gran día. La explanada cerca del remanso de las Lavanderas, escenario habitual de estas lides, se empezó a llenar lentamente de curiosos y de participantes. El Torneo de Esgrima, después de tantos años de celebrarse aunque sea de manera irregular, ha adquirido reputación y atrae a gran parte de la población de París, aficionados o no a tan noble arte.

Sin más preámbulo que el breve sorteo para asignar los combates de la ronda inicial, el torneo comenzó. El primer combate fue el de Henri Lautrec de Toulousse contra Aubin de Boissieu. Un combate en el que los tajos en el aire se sucedieron uno tras otro, demostrando que ambos contrincantes estaban muy igualados. Durante casi quince minutos, ambos caballeros estuvieron buscándose y esquivándose sin que se apreciara desequilibrio alguno en favor de uno u otro. Finalmente, Henri Lautrec de Toulousse dio un traspiés en un movimiento de retroceso y bajó un instante la guardia. Fue suficiente para que Aubin de Boissieu consiguiera hacer entrar la hoja hasta tocar a su adversario, ganando así el combate.

A continuación, le llegó el turno a Alexandre de l'Oie, que se asombró al ver que el caballero que tenía frente a él llevaba el rostro cubierto. Protestó ante la organización ya que, según él, "un hombre de honor lucha a cara descubierta"; se acercó Armand de Tourbillon a discutir el asunto, y el enmascarado intercambió unas breves palabras aparte con él. Un gesto de asentimiento por parte del organizador, y éste se volvió a Alexandre de l'Oie y a la concurrencia:

-Messieurs, graves y legítimas razones obligan a que este caballero oculte su identidad durante el torneo. Me ha dado a conocer su identidad bajo la condición de que no sea revelada, y sus motivos son válidos y necesarios. Creedme, pues mi palabra empeño con pleno conocimiento de causa, cuando os digo que es hombre de honor y que no se oculta por huir de la Justicia.

-No puedo confiar en la palabra de un desconocido -repuso Alexandre de l'Oie-, pero sí en la vuestra. Sea pues, pero con la condición de que, si le venzo, satisfaga en privado mi curiosidad sobre su identidad, con la seguridad de que mis labios estarán tan sellados al respecto como los vuestros. ¿Aceptáis?

Una leve inclinación afirmativa de cabeza (¿se pudo adivinar una leve sonrisa bajo la máscara?) marcó la aceptación de las condiciones, y el combate dio comienzo. Hay que decir que no duró demasiado: el enmascarado, casi al primer lance, acertó a su oponente con un certero tajo, y éste no tuvo otro remedio que conceder el combate.

El siguiente enfrentamiento fue el de Armand de Tourbillon contra Edouard Plé, y fue el primero quien, de una forma muy parecida a la vista en el combate anterior, ganó con un tajo que no pudo parar su contrincante.

Más largo fue el combate de Eric Wirdheim contra Jean-Pierre Montblanc-Duval, prolongándose algo más de cinco minutos. Finalmente, a pesar de que la destreza de Wirdheim era muy superior, fue Montblanc-Duval quien ganó, probablemente porque el alsaciano se confió demasiado.

Y así se pasó a la ronda de semifinales, en que de nuevo el caballero enmascarado ganó el primer combate, el más largo de todo el torneo. Su oponente, Aubin de Boissieu, nos confesó después que había acabado agotado, a pesar de que sabemos que este caballero destaca precisamente por su gran fortaleza física. Sin embargo, también su oponente dio muestras de fatiga al terminar.

Por otra parte, el siguiente combate, el de Armand de Tourbillon contra Jean-Pierre Montblanc-Duval, resultó bastante accidentado. Tourbillon dio un traspiés y casi se cae al suelo, pero tuvo un increíble golpe de suerte ya que el arma de su contrincante se enredó en su guardamano y, en el forcejeo instintivo para liberarlo, partió la hoja de su oponente, que concedió el combate.

Y llegó, por fin, la final. Después del habitual descanso entre rondas, Armand de Tourbillon y el desconocido se colocaron frente a frente en posición de "en garde". Cuando el juez se disponía a dar la señal de ataque, Armand de Tourbillon levantó la mano izquierda pidiendo un momento de pausa. Enfundó su arma, realizó una profunda reverencia a su rival, y a continuación volvió a desenfundar y colocarse en posición. La respuesta del enmascarado, una leve pero perceptible inclinación, levantó un mar de murmullos entre los asistentes.

Y así comenzó el combate. Fue largo y muy igualado, hasta el punto de empezar a parecer monótono. Finalmente, sin embargo, el enmascarado consiguió sorprender a Tourbillon con una tirada en cuarta que impactó en el costado, ganando así el torneo.

Al ir Armand de Tourbillon a entregarle el premio, el ganador rechazó el dinero con un gesto y unas palabras en voz queda, aunque aceptó la botella de vino. Sin mostrar el más mínimo atisbo de sorpresa, como si ya esperase algo así, Tourbillon hizo una nueva reverencia, se volvió al público y anunció:

-El ganador me comunica que renuncia al premio en favor del Orfanato de París, donde me ha dado el encargo de entregarlo personalmente.

Un nutrido aplauso correspondió al gesto, aplauso que acompañó al desconocido mientras se alejaba siguiendo la orilla del río corriente arriba y agradecía el homenaje tocándose el ala del sombrero con la mano derecha enguantada.

A medida que bajaban los aplausos, subían los murmullos. La gente hacía cábalas sobre la identidad del ganador. Pero Tourbillon quiso poner coto a las especulaciones y, pidiendo atención, anunció:

-Messieurs, mesdames, aún queda un combate por librar. Como todo el mundo sabrá, monsieur Plé y quien les habla hemos cruzado una apuesta de 100 coronas por un combate a diez toques, con la particularidad de que quien reciba un toque deberá beber un trago de vino. Pues bien, ¡ha llegado el momento!

Los dos contrincantes se dirigieron al centro del corro, y adoptaron la posición. A una voz del juez, ambos se lanzaron al ataque. Al cabo del rato, se vio que Armand de Tourbillon dominaba el combate por seis toques a cero, pero el favorito, condicionado quizás por el hábito de batirse a uno o a tres toques, había cometido el error de emplearse demasiado a fondo desde el primer momento y no reservar fuerzas, empezando a dar muestras de agotamiento. Edouard Plé, que se había sabido reservar, empezó a recuperar terreno aprovechando la fatiga del contrario y finalmente el combate terminó con su victoria, con un total de 10 toques a 8. Tourbillon felicitó al ganador al tiempo que le entregaba las 100 coronas de la apuesta, y ambos se estrecharon las manos en señal de amistad.

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En contraste con el ambiente festivo y de competición que se respiraba en el torneo de esgrima, en Phillippe Le Rouge reinaba la calma. Un solitario André du Guerrier charlaba con el encargado del club:

-Ponme otra, Marcel.

-Enseguida, monsieur. Debo confesaros que me sorprende que no estéis participando en el torneo.

-Sí, me sorprendo incluso yo mismo. Es una sensación extraña, una mezcla entre pereza y hartazgo. Es como si... no sé... como si ya hubiera tenido bastantes trifulcas con el rapier en una vida anterior, y ahora me apeteciera la tranquilidad.

-No sois tan viejo, monsieur. Desconozco cuánto habréis vivido y no sería discreto preguntaros, pero no me parecéis una persona cansada, si me permitís la observación.

-No es vejez ni cansancio, Marcel. Es... no lo sé. ¿Tú crees en la reencarnación?

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EL CABALLERO DEL MES

El título de Caballero del mes corresponde a:
 

Armand de Tourbillon
Por su talento para la poesía.

EL PATÁN DEL MES

El título de Patán del mes corresponde a:
 

Edouard Plé
Por dejar plantado al grupo de rescatadores, poniéndolos en riesgo de cautiverio o incluso de desenlace fatal.

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NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

  • Aubin de Boissieu ha sido nombrado Capitán del 53º Regimiento de Fusileros

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ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

  • Este mes no ha habido anuncios.

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------------ Inicio de la estacion de INVIERNO ------------

CARGOS PARA EL MES DE DICIEMBRE
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro de Humanidades Brigadier o Barón10 Min.Estado
Ayudante del Obispo Abad 8 Obispo




CARGOS PARA EL MES DE ENERO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro de Estado General o Comte12 Rey
Ministro de la Guerra Tte.Gral. o Viscomte12 Rey
Rector Cura6Vicario

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AGRADECIMIENTOS

No podemos revelar su identidad, pero agradecemos a su autor el divertido fragmento de las ladillas.

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Como siempre, las fiestas de Navidad, tiempo de épicas comilonas y de duras digestiones, nos retrasan un poco. ¡Gracias por vuestra paciencia, y que tengáis un excelente 1651/2018!


FECHA LÍMITE PARA EL PRÓXIMO TURNO

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 12 de enero de 2018, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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