Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

 

REAL CRÓNICA DE OCTUBRE DE 1650
(Número 291)

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Contrariamente a lo habitual, la primera semana fue tranquila. El Théatre Royale se ponía de gala para recibir una interesante obra de teatro de un autor novel. Aubin de Boissieu salió realmente encantado del resultado y no dudó en proclamar a los cuatro vientos el buen rato que pasó.

Mientras tanto, André du Guerrier estuvo solo en Phillippe Le Rouge. Haciendo compañía al bueno de Phillipe, el encargado del club, y contándole historias de los lugares remotos que había visitado en su juventud.

-¡La guerra ha acabado! Seguro que empezará la buena diversión. París siempre ha sido más divertida en invierno, monsieur. Os lo digo yo. Tomad, a esta jarra invito yo -le dijo el dueño del local-.

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Segunda semana

En algún punto cercano a Burdeos

La niebla matutina empezaba a despejar. El capitán de la Guardia de Dragones Alexandre de l'Oie acababa de atar los caballos en un árbol del bosque, mientras Armand de Tourbillon, menos acostumbrado al ritmo de los Dragones del Gran Duque Maximiliano de Valois, reposaba sentado en una piedra. El mayor de los Dragones había marchado a una misión de reconocimiento.

-Bien, entonces si no he entendido mal, esperamos a la noche. Yo realizaré una obra de distracción con 5 hogueras repartidas por los altos- comentaba Armand de Tourbillon-.

Alexandre de l'Oie lo miró con una sonrisa.

-Así es, mon ami. El Mayor ha marchado a encontrarse con un traidor de los suyos. Dejará un candado abierto, que nos permitirá cruzar los desagües y salvar a nuestros compatriotas devolviéndolos a la Cité. Pero debemos quedarnos aquí por ahora, esperando. Sin hacer ruidos.

Y así estuvieron más de media hora, hasta que escucharon la característica voz del mayor Nevers.

-Merde! Ça me fait chier! Va te faire foutre! Putains de barmen! Merde! Merde! Merde! MERDE!

Los dos compañeros se levantaron de golpe.

-¡Bendita discreción! ¿No creéis? - Preguntó Armand de Tourbillon

-¡Maldita sea, Mayor! ¿Se puede saber qué ha pasado? -le gritó el capitán en cuanto lo tuvo delante.

-Merde! -replicó Nevers.

-Sí sí, merde! De caballo y por todo el camino. Eso lo hemos oído, ¿pero podéis informarnos de algo más?

Nevers se acercó a su caballo, sacó una bota de vino y tomó un larguísimo trago ante la desesperación de sus dos compañeros. Finalmente Alexandre de l'Oie le arrancó la bota de las manos.

-¡Por Dios! ¿Queréis decirnos que ha pasado?

Nevers carraspeó.

-Pues bien, he hablado con François; estaba extrañado de vernos, y con razón, pues según parece ya no están aquí.

-¿Quiénes?¿Los prisioneros?

¿Los han trasladado? ¿Dónde? Los salvaremos, tenemos todo el mes de tiempo -respondió con ímpetu Armand de Tourbillon.

-En París. Están en París, sanos y salvos. Edouard Plé estuvo aquí la semana pasada, con una cuantiosa cantidad de coronas, y pagó por ellos.

-¿Por los tres? eso son como mínimo... -contestó Armand de Tourbillon entrecerrando los ojos mientras hacía mentalmente el cálculo.

-¡Cierto! Haced vosotros mismos las cuentas -le cortó Alexandre de l'Oie-. Es un dineral, pero tened en cuenta la posición de Edmond Narcis d'Estrées. Volvamos pues. Poco tengo que hacer, pero prefiero estar en mi casa que aquí en medio de la niebla y la hierba mojada. ¡Tanta humedad ya me está calando los huesos!

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Tercera semana

Después del surrealista espectáculo teatral (y extra-teatral) del mes anterior, donde un enfurecido Armand de Tourbillon empezó a increpar a los actores a grito pelado, Pierre Dubois no las tenía todas consigo al entrar por la puerta principal del Théatre Royale. Sin embargo, en los quince primeros minutos de obra se disiparon sus temores: las declamaciones en un tono correcto y creíble, el argumento interesante, la Regla de las Tres Unidades respetada a rajatabla, no como en esas obrillas de vanguardia de algunos autores pretenciosos, y, como guinda del pastel, una primera actriz de muy buen ver. Resumiendo: Monsieur Dubois salió del teatro más que satisfecho.

Simon Belmont, en cambio, no tuvo tanta suerte con la calidad del sermón cuando acudió a misa esta semana. El párroco se perdió en una interminable disquisición sobre "la espinosa senda del pecado" que arrancó bostezos entre los abnegados fieles. Haciendo titánicos esfuerzos por no quedarse dormido, monsieur Belmont pensaba: "Espero que, al menos, esto cuente como penitencia por mis pecados..."

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Cuarta semana

Probablemente, si Armand de Tourbillon hubiera tenido ocasión de hablar con Simon Belmont no habría acudido a la misma iglesia a la que éste había tenido la mala idea de asistir la semana pasada. Pero lo hizo, y, al igual que Belmont, cayó en la soporífera telaraña de metáforas y meta-metáforas sin fin que el párroco urdió con el aparente fin de atrapar a sus feligreses cual moscas víctimas de una mortífera tarántula. Aunque Tourbillon no tuvo la ocurrencia de contabilizar el sermón como penitencia por sus malas acciones pretéritas, no cabe duda de que el Altísimo, en Su misericordia infinita, les hará a ambos un buen descuento en los días de purgatorio que les correspondan cuando entreguen sus almas cristianas.

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Pero, mientras tanto, ¿qué hacía Simon Belmont? Pues, esencialmente, recuperarse de los soporíferos efectos de la semana anterior. Se encaminó a Les Tuiles Bleues y, sin prácticamente mediar palabra con nadie, se dirigió a las mesas de juego, donde ganó 50 coronas en una emocionante partida.

Ya fuese por pereza, por no llevar efectivo encima en ese momento, o simplemente porque no se le ocurrió, André du Guerrier se mantuvo apartado de los dados durante esta semana. Es cierto que visitó Phillippe Le Rouge y se tomó un par de jarras, pero durante prácticamente toda la velada se dedicó a meditar en silencio con la vista fija en un punto indeterminado del salón.

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Quien piense que en los inmundos garitos tabernarios que rodean los muelles de carga del Sena se permite todo, se equivoca de medio a medio. Así pudo comprobarlo Aubin de Boissieu que, después de un periplo por cuatro o cinco tabernas que lo dejó bastante perjudicado a nivel etílico, entró en otra más gritando: ¡¡A VER, TABERNERO!! ¡¡TRAEDME UNA CHICA CON LAS TETAS MÁS GORDAS QUE LAS DE CHARLOTTE PÉZET!!

La mala fortuna quiso que en el local se encontrara un amigo de la familia de la dama (por discreción no revelaremos quién), así que la ofensa ha trascendido y no sabemos si alguien de la familia exigirá una satisfacción.

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El elenco social del mes se cierra con una curiosa escena que tuvo lugar en el Parc de les Tuileries. De buena mañana, la tranquilidad de los jardines situados detrás del Louvre se vio rota por una bulliciosa caravana de extraño aspecto. Conforme se fueron acercando a la explanada central, pudimos comprobar que Edouard Plé encabezaba la marcha, seguido de un selecto ramillete de prostitutas y criados de dudoso aspecto cargados con un enorme tonel de vino. Al llegar al centro del parque, Edouard Plé dio la señal de alto, ordenó silencio, y comenzó a mirar a su alrededor extrañado. Finalmente se acercó a un par de caballeros que, interrumpiendo su conversación, miraban asombrados al grupo.

-Disculpen, messieurs. ¿No se celebraba aquí el torneo de esgrima?

-Vaya, monsieur -fue la respuesta-. Veo que no tenéis las últimas noticias. El torneo de esgrima se aplazó, se supone que hasta el próximo mes, debido a que muchos de los que deseaban participar, y también los organizadores, se enrolaron en una operación de rescate de prisioneros. ¿No os habíais enterado? Y, de todas formas, ¿Estáis seguro de que a todo ese... ejem... público que traéis con vos le habría interesado tal acontecimiento? No tienen aspecto de aficionados a la esgrima...

Obviando dar explicaciones sobre el porqué de su corte de acompañantes, Edouard Plé se despidió cortésmente, agradeciendo la información, y dio media vuelta con el semblante alterado por la rabia contenida, dando a la comitiva órdenes de dispersarse.

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EL CABALLERO DEL MES

El título de Caballero del mes corresponde a:
 

Edouard Plé
Por una diversidad de honorables motivos.

EL PATÁN DEL MES

El título de Patán del mes corresponde a:
 

André du Guerrier
Por ser incapaz de conmover a nadie, ni tan sólo a sí mismo.


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ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

  • Este mes no ha habido anuncios.

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CARGOS PARA EL MES DE NOVIEMBRE
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Soldados escolta Real Soldado Guardia Real 8Capitán Escolta
Soldados escolta Cardenal Soldado Guardia Cardenal 5Capitán Escolta
Oficial diocesano Vicario 10Arzobispo





------------ Inicio de la estacion de INVIERNO ------------

CARGOS PARA EL MES DE DICIEMBRE
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro de Humanidades Brigadier o Barón10 Min.Estado
Ayudante del Obispo Abad 8 Obispo

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NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Debido a un viaje por motivos laborales, el turno de noviembre se procesará un poco tarde: el fin de semana del 15 de diciembre. Disculpad las molestias, y ¡aprovechad para preparar un turno especialmente truculento que nos dé a todos (incluidos los Reales Secretarios) un montón de diversión!

FECHA LÍMITE PARA EL PRÓXIMO TURNO

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 15 de diciembre de 2017, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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