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REAL CRÓNICA DE JULIO DE 1650
(Número 288)

GACETA MILITAR

El rescate de Henri Lautrec de Toulousse

Finalmente, después de varias reuniones preparatorias, se organizó una partida armada para rescatar a Henri Lautrec de Toulousse. Cinco hombres a caballo partieron al galope en dirección a los Hauts-de-France, región donde se supo del prisionero por última vez.

Tal y como habían previsto, al caer la noche llegaron a una posada cerca de Cambrai.

-Messieurs, recuerden que, aunque seguimos en Francia, esto podría ser territorio enemigo -recordó Edmond Narcis d'Estrées al entrar. Seamos discretos.

-Es lo que tienen las guerras civiles. Nunca estás completamente en casa -apostilló Edouard Plé.

Aunque en un primer momento habían decidido alquilar la habitación del piso superior, cambiaron de opinión al verla: era tan pequeña que no cabían físicamente. Así que se arrinconaron en la pared del fondo, no lejos de la gran chimenea que presidía la estancia (y que estaba apagada debido a las temperaturas veraniegas) y se dispusieron a dormir.

Fue sobre las tres o las cuatro de la mañana que Edouard Plé abrió un ojo. Había oído un rumor cercano, más cercano de lo que sería normal. Instintivamente echó mano del rapier, y lo empezó a desenfundar lentamente. Sin embargo, algo debió notar el intruso, porque el mosquetero vio una sombra que se movía con agilidad hasta el otro extremo de la posada y desaparecía confundiéndose con el resto de durmientes. "Malditos ladrones... No se puede despistar uno", pensó. Durmió un sueño ligero, medio alerta, hasta la mañana siguiente.

Al amanecer, los cinco caballeros desayunaron frugalmente y se dirigieron al establo. Abrieron la puerta... y en ese momento se desató el infierno. Resonó un tiro de pistola, y Maximilien Croissant cayó en el acto, herido de muerte. Se oyó el estampido de un segundo tiro, pero nadie resultó herido. Cuando se ponían a cubierto en las esquinas y buscaban el origen del ataque, desenvainando rapiers, de las vigas del techo se dejaron caer los asaltantes. Cuatro de ellos cayeron sobre Armand de Tourbillon y Jacques de la Touche, inmovilizándolos de inmediato. Los otros tres intentaron atrapar a Edmond Narcis d'Estrées y Edouard Plé, pero éstos consiguieron esquivarlos y, desenfundando, les plantaron cara. Edouard Plé hizo amago de sacar el rapier, pero lo que salió de entre sus ropas, para sorpresa de su oponente, fue una pistola de asalto con la que le descerrajó un tiro entre ceja y ceja que, literalmente, hizo saltar su cara de asombro en mil pedazos. "Bueno, eso deja uno para cada uno de momento y luego ya pasaremos al resto", pensó.

Sin embargo, las cosas no iban a ser tan fáciles. Tanto D'Estrées como Plé vieron, impotentes, cómo sus dos compañeros eran arrastrados, inconscientes, fuera del establo mientras ellos intentaban abrirse camino para impedirlo. Finalmente y no sin esfuerzo, dieron cuenta de sus oponentes, pero para entonces ya era tarde: cuando pudieron salir de la construcción, haciendo visera con las manos para que el sol no les deslumbrase, no había ni rastro de sus amigos ni de los captores.

-Merde!

Un relincho lejano llamó su atención. A unos cincuenta metros, en una hondonada disimulada por unos arbustos, había tres caballos. Uno era el de Maximilien Croissant, y los otros dos eran desconocidos.

-Probablemente sacaron nuestros caballos del establo de buena mañana y los pusieron junto a los suyos, para que no sufrieran daños y así poder quedárselos -reflexionó Edmond Narcis d'Estrées-. Sea como sea, está claro que venían a por nosotros. Habrá que ir con cien ojos... y organizar otro rescate. ¿Estáis de acuerdo, monsieur?

* * *

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Antoine de Nevers se revolvió una vez más en el camastro. "Estoy harto de estar encerrado en casa", pensó. "La próxima semana me voy al torneo de esgrima, caiga quien caiga".

Como si le hubiera oído pensar, su viejo criado le recriminó suavemente: "Todavía debéis guardar reposo unos días, señor. La herida está ya prácticamente cerrada, pero aún hay riesgo de que se abra."

De Nevers suspiró. Llevaba una buena porción de días sin salir de aquellas cuatro paredes; sólo esa última semana había bajado al piso inferior, y se había sorprendido del poco esfuerzo que le había costado. Pero tenía razón su criado: mejor no precipitarse. "La próxima semana", pensó. "La próxima semana ya estaré restablecido, y lo celebraré con un torneo de esgrima". Evidentemente no comentó nada a su criado, no fuese que le aguara la fiesta con sus reproches y consejos. El viejo pero aún fornido navarro era fiel a la familia hasta el tuétano de los huesos, le había visto crecer y, cuando Antoine manifestó su deseo de partir hacia París, él dio inmediatamente un paso al frente. "Necesitaréis un criado allí, señor. Todo el mundo lo tiene", dijo, aunque no había estado en su vida en París y probablemente la afirmación era totalmente inventada. Pero realmente le resultó de mucha ayuda tenerle allí, y no se arrepentía de haberle permitido acompañarlo.


* * *


André du Guerrier abrió la puerta de Le Crapaud et l'Apricot. Vacío. Una tranquilidad que convenía a sus fines, que eran esencialmente meterse en algún sitio un poco fresco a pasar la tarde. Sin pensarlo dos veces, preguntó qué debía hacer para convertirse en miembro del club.


* * *


En el terreno de vida regimental, tenemos dos novedades: Alexandre de l'Oie y Giuseppe Romano se alistaron como capitanes en la Brigada Montada. Sin embargo, ello no augura precisamente que hagan buenas migas en el futuro: como todo el mundo sabe, los dos Regimientos de la Montada se profesan un odio feroz. Veremos qué ocurrirá el día en que sus caminos se crucen...

* * *

Segunda semana

Monsieur Pierre y Monsieur François Dupont eran dos hermanos burgueses, rechonchos y bien vestidos. Quisieron aprovechar la soleada mañana del sábado para sentarse tranquilamente en lo alto del prado de las Lavanderas, equipados con unas botellas de vino marsellés. Al poco el lugar fue llenándose de gente. Antoine de Nevers y Maximilien Croissant llegaron primeros, con sus criados, despues llegó Armand de Tourbillon cargado de espadas embotadas, y finalmente Maximilien Croissant, al que Armand de Tourbillon tuvo que convencer para que se quedara.


Los mozos de cuadra empezaron a marcar lineas paralelas en el suelo y plantar unas pequeñas banderas para delimitar carriles.


-Querido Pierre -comentó François-, por esas marcas en el suelo deduzco que van a montar un torneo de esgrima.


Pierre miró fijamente las banderitas.


-Eso parece, mi querido hermano. Pero yo añadiría que es un campeonato de esgrima muy profesional. Hasta las banderitas que delimitan la zona de lance son de dos colores.


-Bien cierto, mi querido hermano, son preciosas banderitas de dos colores, blancas y azules.


A una cierta distancia de allí, los caballeros acabaron los sorteos. El primer combate correspondió a Antoine de Nevers y Alexandre de l'Oie.


-¡Oh-La-La! ¡Va a empezar el primer combate! -dijo Pierre.

-Yo diría más: Va a acabar el primer combate -apostilló François.

Y, ciertamente, el combate fue brevísimo: un tajo certero impactó en el hombro de Alexandre de l'Oie nada más empezar. El segundo combate entre Maximilien Croissant y Armand de Tourbillon no fué muy diferente, con victoria de este último.


El prado se fue llenando de curiosos. La corta primera ronda hacía prever un campeonato rápido, así que la gente se quedaba para ver el final.


-Hermano Pierre, pasame el vino, que viene la segunda ronda.


-Yo diría más. Antoine de Nevers y Maximilien Croissant estan a punto de enfrentarse-. Sacó una corona y la tiró enfrente suyo-. ¡Una corona por Antoine de Nevers! -exclamó.


François respondió tirando otra corona:

-Yo diría más: ¡Una corona por Maximilien Croissant!


El lance fué rapido. Maximilien Croissant, tenia una pose profesional, esperando la embestida de Antoine de Nevers. Pero éste respondió con un tajo por la diestra, y cruzando a la izquierda en el último instante, impactando en Maximilien Croissant. Pero Pierre Dupont dejó las monedas en el suelo.


-2 coronas por Alexandre de l'Oie, en la siguiente lucha -sentenció-.


-Yo diría más: 2 por Armand de Tourbillon en el siguiente combate.


Armand de Tourbillon tuvo un segundo lance tan sencillo como el primero. Ganando con un simple tajo de derecha en el hombro de su contrincante, y haciendo a François valedor de 4 coronas. Pero tampoco se movieron las monedas del suelo esta vez.


-Esas 4 coronas, en favor de Alexandre de l'Oie.


-Yo diría más, 4 coronas en favor de Maximilien Croissant -contestó Pierre-.

Y el combate, quizás el más interesante de la jornada, fue ganado por Maximilien Croissant gracias a una técnica en los movimientos. Pero no hubo sólo un ganador: también el buen ojo de Pierre le hizo ganador de las 8 coronas.


-Pues ahora apusto esas 8 coronas en favor de Antoine de Nevers, hermano.


-Yo diría más. Pongo 8 coronas en favor de Armand de Tourbillon y ganador del torneo -dijo François-.


Y así podía ser: los dos contrincantes empatados a 2 victorias se jugaban el torneo. Los hermanos Dupont podían ver cómo el prado se había llenado de gente esperando el lance entre los dos caballeros. Armand de Tourbillon y Antoine de Nevers se enfrentaron en los carriles. Avanzaron el rapier embotado con la mano derecha, mientras el cuerpo de lado hacía menor la zona de impacto. Maximilien Croissant dio el inicio del lance. Ambos empezaron a correr hacia el oponente, y el combate fué más largo que los anteriores. Los hermanos Dupont, los dos a la vez, escupieron, el vino por la sorpresa que les produjo la táctica de ambos duelistas, consistente en lanzar tajos sin pensar demasiado. La suerte, el cansasncio o la fuerza hicieron que Maximilien Croissant declarara vencedor a Armand de Tourbillon.


-Bien pues, sorprendente este final, esperaba más técnica, pero al menos los tajos me han hecho ganar las 16 coronas -dijo François-.


-Yo diría más, hermano, has ganado esas coronas. ¿Vamos al Phillipe le Rouge? -le contestó Pierre-.


-Claro. Diría más, te invito a beber en el Phillipe Le Rouge.


Y así abandonaron ambos el lugar, mientras Armand de Tourbillon era nombrado vencedor del torneo, y abría una cara botella de vino para celebrarlo.


* * *

Tercera semana

Y sigue el trasiego de tropas a través de Francia. Pero, como es normal siempre que se mueve un ejército, una corte de personajes de todo tipo lo sigue, esperando hacer negocio. Feriantes, comerciantes, prostitutas, ladrones de poca monta... Entre tan abigarrada multitud, llama nuestra atención una troupe de comediantes que se dirige hacia el frente: "Madame Dupont, ocio y placer". Nos acercamos, y un rostro familiar sale a nuestro encuentro: se trata nada menos que de Armand de Tourbillon, ataviado con un llamativo traje de arlequín. Sorprendidos, los Reales Secretarios le interrogamos sobre las extrañas circunstancias del encuentro, y nos explica con tono grandilocuente: "A Madame Dupont le convenía tener en su compañía teatral a un valeroso caballero, diestro y armado hasta los dientes, que le acompañe al frente, donde espera hacer grandes negocios."

Sin salir de nuestro asombro, declinamos su amable invitación a unas bebidas y continuamos nuestro trabajo de cronistas. Vivir para ver...


* * *

Las altas temperaturas y la campaña militar están haciendo estragos en la cuenta de resultados de los clubs parisinos. Uno especialmente perjudicado es Chasseurs, que apenas ha recibido visitas este mes, y que la tercera semana permaneció vacío prácticamente todo el tiempo. Sólo Alexandre de l'Oie, cargado con una carpeta llena de poemas, hizo acto de presencia en el salón principal, con la intención de improvisar una lectura de poesía, pero al ver lo solitario del ambiente desistió y se limitó a pedir una jarra de vino.

 

Más animación había en los jardines del Parc de les Tuileries, donde las damas paseaban disfrutando de un airecillo que aliviaba el calor y protegiéndose del sol con coquetas sombrillas. A destacar la pareja formada por Giuseppe Romano y Charlotte Pézet, muy amarraditos mientras él le sujetaba gentilmente la sombrilla. ¿Habrá romance a la vista?


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Cuarta semana

...Y siguen sin animarse los clubs parisinos. André du Guerrier volvió a visitar Le Crapaud et l'Apricot, aunque en este caso tuvo más suerte y se encontró con Giuseppe Romano, que acababa de ingresar en el club. Aprovechó la ocasión para mostrarle al recién llegado los salones, la selección de vinos y, en general, todas las dependencias del club, comportándose como un verdadero cicerone.

* * *

Mientras esto ocurría, en el frente tenía lugar una reunión mucho más seria... en un lugar mucho más frívolo. El campamento de Madame Dupont fue escenario de la reunión entre Armand de Tourbillon, Edmond Narcis d'Estrées, Edouard Plé, Jacques de la Touche y Maximilien Croissant para planificar el rescate de Henri Lautrec de Toulousse, del que ya sabemos que tuvo tan trágico final. El encuentro duró sus buenas cuatro horas, pero pese a ello los participantes apenas consumieron vino ya que su atención se centraba en los planes de rescate.


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NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

  • Alexandre de l'Oie ha sido nombrado capitán de la Guardia de Dragones.
  • Giuseppe Romano ha sido nombrado capitán de los Carabineros de la Reina.

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CARGOS PARA EL MES DE AGOSTO
Durante este mes no se renuevan cargos.



------------ Inicio de la estacion de OTOÑO ------------

CARGOS PARA EL MES DE SEPTIEMBRE
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro de Exteriores Brgder. o Barón 10 Min.Estado
Gobernadores Militares Tte.Gral. o superior 8/10*Rey
Aide del Dauphin Capitán 9 Dauphin
Aides de los Generales Subalt./Capt./Mayor(+) 6 Generales
Ayudantes de Regimiento Capitán 3 Coroneles
Vicario General Vicario 12 Arzobispo

(*: El Gobernador Militar de Paris necesita nivel social 10; los demas, 8)
(+: Para Brigadieres: subalterno. Para Ttes.Generales: capitan. Para Generales: mayor)


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NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Poco que decir... ¡Feliz verano!

FECHA LÍMITE PARA EL PRÓXIMO TURNO

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 1 de septiembre de 2017, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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