Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

 

REAL CRÓNICA DE ENERO DE 1650
(Número 282)

¿Qué es París, sino un gran teatro?
Armand de Tourbillon

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Un curioso incidente se produjo en la entrada de París esta semana, en la puerta sur de París. La habitual lenta fila de carros, carruajes, monturas y gente a pie desfilaba por la entrada, bajo la más o menos atenta mirada de la guardia de puertas, cuando de repente algo puso en alerta a los dos soldados que vigilaban el paso: un carruaje en el que se oían fuertes golpes procedentes del interior, como si alguien quisiera escapar de él rompiendo las puertas. Inmediatamente lo detuvieron, dieron la señal al cuerpo de guardia, y en un momento el vehículo se vio rodeado de soldados. Interrogado el cochero, sólo acertó a balbucear unas palabras nerviosas, así que el sargento lo apartó de un empujón y, con un gesto, ordenó a un arcabucero que plantara la horquilla a dos metros de la puerta.

-¿No es un poco exagerado utilizar el arcabuz, mi sargento? -preguntó el soldado mientras montaba el arma sobre la horquilla-. Sobre todo a esta distancia...

-No sabemos lo que hay ahí dentro, soldado.

Así, pues, mientras el arcabucero apuntaba, otro soldado se acercó a la puerta y, colocándose al lado de la misma, estiró el brazo y la abrió. En cuanto soltó el cierre, la puerta se abrió con estrépito, aplastando al soldado que se encontraba detrás, y un enfurecido cerdo adulto salió de estampida, arrollando arcabucero, arcabuz y horquilla y dando con todo por el suelo, tras lo cual huyó despavorido entre la multitud de curiosos que se había agolpado alrededor del incidente. De inmediato, otro cerdo asomó el hocico, aunque en este caso la guardia, ya más prevenida, consiguió abalanzarse sobre él y sujetarlo, no sin esfuerzo. Un tercer cerdo fue encontrado también en el carruaje, con una nota pegada a su lomo:

Distinguidos y bellacos señores: Aquí tienen cuanto de mí obtendrán, que es más de lo que vuestras mercedes merecen.

El sargento se volvió al cochero, que seguía custodiado por dos soldados que a duras penas podían aguantarse la risa:

-¿Qué sabes tú de esto?

-Nada, monsieur, os lo juro. Un tipo me dio una bolsa de monedas para que entrase el carruaje con los cerdos por la puerta, y que un amigo suyo lo recogería después. Me dijo que se trataba de una broma ya que el amigo esperaba a una dama en lugar de los cerdos. Me entregó también este papel para dárselo después.

El sargento, el único de la guardia que sabía leer, tomó el papel y leyó:

Señores, o no, tengan a bien dejar en paz a este pobre diablo que ha sido utilizado por mi pérfida mente para engatusarles. Si me quieren a mí, pueden venir a buscarme a la puerta Este, ¡si es que llegan a tiempo!

El sargento se rascó la cabeza. No había ninguna orden de busca y captura en vigor, así que no tenía ni idea de quién podía ser el autor de tan extraña maniobra de distracción, porque estaba claro que se trataba de una maniobra de distracción. El cochero tampoco parecía saber nada. Finalmente se encogió de hombros, arrugó el papel y lo tiró al suelo. Se giró y dio a sus soldados las órdenes que éstos tenían la esperanza de oír:

-Vosotros, llevad los cerdos al cuerpo de guardia, y vosotros dos, id a buscar leña. Vamos a darnos un festín con estos bichos.

* * *

Lemaitre leía incrédulo una y otra vez la nota que había recibido. Frente a él, el mensajero esperaba órdenes.

-¿A... Louisiana? ¿Su Majestad me otorga un puesto en Louisiana? No puedo creerlo. Esto es un destierro encubierto. Y, ¿cómo se lo cuento a mi esposa? Vivir allí, rodeados de salvajes...

Suspiró, y se guardó el nombramiento. Le habían contado historias sobre Louisiana. Al parecer, todo allí estaba a medio hacer. No le hacía ninguna gracia irse al otro lado del mundo, pero por otra parte podría ser una nueva oportunidad para acumular riqueza, y luego volver a París y acabar con ese maldito Hullin. Por otra parte, siempre podía renunciar al nombramiento, aunque eso supondría caer en desgracia en la Corte y, por tanto, retirarse del mundo. Decisión grave, sin duda. ¿Louisiana o el ostracismo?

Tendría que pensarlo.

* * *

Segunda semana

Hacía mucho tiempo que no se veía una fiesta así en L'Epée D'Or. Organizado por Edmond Narcis d'Estrées, el ágape recordó en muchos aspectos a los que organizaba Jean Parrot antes de que, cansado de la vida en la corte, decidiese retirarse a su Marsella natal. Edmond Narcis d'Estrées se comportó como un verdadero anfitrión, preocupándose de todos los presentes y dando conversación tanto a damas solas como Magdalene du Croissant como a caballeros como Armand de Tourbillon. Sin embargo, fue lo suficientemente discreto como para evitar interferir en intentos galantes, como por ejemplo el de Courageux Ami con Ute Hoffmann, sentados en un rincón. También coreó las canciones que Cael de Rouen empezó a cantar después de la cuarta o quinta copa, canciones graciosas y que la concurrencia acabó acompañando con palmadas.

En cuanto a la ingesta de alcohol, como siempre pasa en este tipo de fiestas pudimos contemplar los dos extremos. Mientras que André du Guerrier apenas probó el alcohol y se mantuvo más sobrio que la mayoría de asistentes a la fiesta, Eric Wirdheim, Ch.d'H. se excedió con la bebida y acabó vaciando el contenido de su estómago en un rincón, tras lo cual Armand de Tourbillon y André du Guerrier tuvieron que sacarlo al exterior a que le diera el aire fresco de la noche. Sin embargo, el incidente no empañó la fiesta, que fue realmente amena y divertida.

* * *

Tercera semana

-Les repito que no pueden pasar, lo siento. Sólo pueden entrar los miembros del club, sus damas o invitados, y si monsieur Plé no está con ustedes, como si el mismo cardenal Mazarino se dedica a prometer invitaciones, que ¡aquí no entran y no lo harán! - Les gritó un encendido Phillippe, fundador del Phillippe Le Rouge.

-Pues Yo creía que... -Dijo André du Guerrier mientras se apartaba para dejar entrar a un caballero acompañando a unas damas-. ¿Y ahora? -pregunt√≥ a Armand de Tourbillon y Courageux Ami.

-Pues qué quieren que les diga, messieurs. Tampoco parece gran cosa ¿Les parecería bien dirigirnos a mi club? -dijo Courageux Ami mirando a sus compañeros mientras se ponía el sombrero de ala ancha.

Ya todos se habían hecho a la idea, pero apareció un sonriente caballero, con buenas ropas y un andar alegre. Se trataba de Jean-Luc Hullin.

-Caballeros, ¿tienen algún problema?

Los tres compañeros le informaron de la ausencia de Plé, y de la imposibilidad de entrar.

-Cierto, me ha llegado noticia de que monsieur Plé se ha puesto inesperadamente enfermo. Su criado tenía que traer el recado, pero seguro que ese gaznápiro se ha entretenido en alguna taberna...

Jean-Luc Hullin intentó negociar con Phillippe durante unos diez minutos, pero éste se mostró inflexible. "Las reglas son las reglas", decía. Pero, justo en el momento en que Hullin deslizaba unas monedas en la mano de Phillippe, llegó providencialmente el criado de Edouard Plé, con una nota de éste en la que excusaba su ausencia y pedía a la Dirección del club que admitiera a sus invitados para evitarles transtorno por su causa. El hostelero, que por cierto no devolvió las monedas a Hullin, se disculpó y dejó entrar a los tres caballeros, que no tardaron en convertirse en el centro de una gran fiesta.

La verdad que los tres se sintieron extrañados: tan sólo hacía una semana estaban en el famoso Epée d'Or, y ahora se encontraban en un salón considerablemente más pequeño y frente a una jarra de vino de mucha menor calidad. Jean-Luc Hullin se hizo con una mesa donde todos se sentaron.

-Pues ahora estoy adquiriendo gran interés en la crianza de caballos, deberíais pasaros a ver mis cuadras... -no paraba de contar Jean-Luc Hullin. André du Guerrier y Courageux Ami siguieron en la mesa mientras hubo vino, y Armand de Tourbillon le prestaba la debida atención.

-Pues bien caballeros, no quisiera aburrirles con mis historias, querrán continuar la fiesta sin mi, así que, si me lo permiten, me voy a ir. Disfruten de las jarras de vino que les he dejado -dijo Hullin tras más de dos horas de historias de caballos y cría de podencos. Armand de Tourbillon se despidió, y al levantarse, un sonoro golpe al lado les sobresaltó. André du Guerrier, que debía llevar ya un rato durmiendo, se vio atraído por el suelo, donde continuó la prematura siesta debajo de la mesa.

Courageux Ami, que parecía poco interesado en la cría ecuestre, se sentó sin preguntar en una mesa con algunas damas. Francine Develet reía por sus ocurrencias. Pero algo muy ocurrente le debió pasar por la cabeza al caballero, cuando quiso darle de beber a la dama de su propia copa. Creemos que hubiera sido buena idea si no fuera por el grave error de cálculo que hizo que el vino cayera por el escote de Francine, que gritó asustada. Todos giraron la cabeza horrorizados por la visión de Courageux Ami intentando, en vano, secarle las ropas a la dama, que naturalmente empujó al beodo bretón tirándolo al suelo.

"Hacía mucho que no teníamos una fiesta en Phillippe Le Rouge tan sonada. Habrá que reparar sillas, pero sin duda el volumen de negocio ha compensado con creces. Realmente ha sido algo memorable que espero se repita", nos ha comentado el mismo Phillippe a los Reales Secretarios. Según nos dice, empieza a notarse la marcha de Jean Parrot, y otros caballeros están tomando las riendas de las borracheras en la ciudad.

* * *

Cuarta semana

Curiosa escena la que se observó en un pequeño descampado cerca del Sena. Un grupo de caballeros, junto con algunos instructores regimentales, practicaba esgrima entre risas y tragos de vino. No lejos de allí, un par de criados custodiaban jarras y vasos, colocados sobre un enorme trapo en el suelo a modo de mesa. Cerca de allí, ropas y sábanas tendidas al sol, y mujeres que observaban interesadas, aunque sin llegar a intervenir. Los caballeros sabían de la lengua envenenada de las lavanderas de París, así que, sabiamente, se colocaron a unos cuantos metros de distancia de ellas.

Tal y como se esperaba, no tardó en aparecer la Guardia de la Vieja Ciudad, pero, después del recelo inicial, se relajaron al ver el ambiente festivo que reinaba, nada acorde con la solemnidad de un duelo. Pero los esgrimistas ya habían previsto la contingencia.

-Messieurs, ¿una copa? Nos hemos reunido para practicar un poco de esgrima entre amigos. Si deseáis quedaros, sois bienvenidos -siempre es conveniente tener a buenas a la Guardia, pensó André du Guerrier-.

Mientras, Armand de Tourbillon y Courageux Ami se batían de manera fingida, ensayando lances y fintas. "¡No se hagan daño, messieurs, o tendremos que arrestarles!", gritó medio en broma el sargento de la guardia, levantando su copa.

Finalmente, las lavanderas fueron acabando su colada y acercándose a curiosear. Los caballeros, sabiendo que la distracción iba a ser excesiva y que podían salir escaldados a base de comentarios soeces, a los que tan aficionadas eran estas mujeres, decidieron dar la práctica por terminada y desaparecieron rápidamente.


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EL CABALLERO DEL MES

El título de Caballero del mes corresponde a:
 

Edmond Narcis d'Estrées
Por su fiesta de Fin de Año en l'Epée d'Or.

EL PATÁN DEL MES

El título de Patán del mes corresponde a:
 

Joseph Lemaitre
Por la nefasta gestión de su poder e influencia.


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ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

  • Cael de Rouen anuncia que se presentará a Inspector General de la Policía (el antiguo Comisionado de Seguridad Pública) (C09).
  • Edmond Narcis d'Estrées anuncia que se presentará a Auditor General de Finanzas (el antiguo Canciller de Finanzas) (C07).
  • Edmond Narcis d'Estrées anuncia que se presentará a Inspector General de la Policía (el antiguo Comisionado de Seguridad Pública) (C09).
  • Edmond Narcis d'Estrées anuncia que se presentará a Inspector General de Caballería (M03).

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CARGOS PARA EL MES DE FEBRERO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro de Justicia Brigadier o Baron 8 Min.Estado
Canciller de Finanzas Brigadier o Baron 10 Min.Estado
Comis.Seguridad Publ. Coronel o Chevalier 6 Min.Estado
Maréchal de FranceGeneral o superior 12 Rey
Inspector Gral.Infant. Tte.General o superior 10 Min.Guerra
Inspec.Gral.Caballeria Tte.General o superior 12 Min.Guerra


------------ Inicio de la estacion de PRIMAVERA ------------

CARGOS PARA EL MES DE MARZO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro del Bienestar Brgder. o Baron 10 Min.Estado
Ayudante General General o superior 8 Maréchal France
Jefes de Ejercito General o superior 10 Maréchal France
Aide camara Maréchal Teniente Coronel 6 Maréchal France
General capellán Arzobispo 13 Maréchal France
Jefes de Brigada Brigadier General 6 Inspectores Generales

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NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Bueno, seguimos con el "reboot" de la partida (o más bien de los personajes, porque la partida sigue su flujo histórico). La verdad es que este turno, entre jugadores nuevos y personajes también nuevos pero de jugadores antiguos, nos ha dejado una agradable sensación de "frescor", de acciones simples y directas, que yo personalmente no recordaba desde hacía muchos años. A ver si entre esto y la entrada de nuevos jugadores recuperamos los niveles de hace tiempo.

Otra cosa que vamos a cambiar es el nombre de algunos cargos, por motivos puramente históricos. Los nombres que estábamos usando hasta ahora venían de las reglas originales, traducidas del inglés, pero hace poco, por pura casualidad, me he enterado de los nombres que realmente tenían esos cargos en la época, así que, ¿por qué no usarlos? Evidentemente, a efectos de juego el cambio será irrelevante. De momento, tenemos los dos que habéis visto en los anuncios de presentaciones: el Comisionado de Seguridad Pública pasa a ser Inspector General de la Policía, y el Canciller General pasa a ser Auditor General de Finanzas.

FECHA LÍMITE PARA EL PRÓXIMO TURNO

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 3 de marzo de 2017, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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