Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

 

REAL CRÓNICA DE ABRIL DE 1649
(Número 273)

¡ES UNA TRAMPA! ¡PROTEGED A SU EXCELENCIA!
La escolta de Le Duc de Lemaitre

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Realmente, pocas cosas tan lamentables se han visto en París como la obra de teatro de este mes. Actores que declamaban de forma lamentable, decorados que parecían obra de un aprendiz, y un argumento ñoño y simplón. Sin embargo, Julius Kern nos enseñó que de todo se puede sacar algo positivo: dado que la obra no merecía la atención de Magdalene du Croissant, a la que Kern había invitado a acompañarle, el caballero desplegó todo su encanto para finalmente convertirla en su dama. Probablemente, si la obra hubiese sido buena, Kern no habría tenido tantas posibilidades de acaparar la atención de Magdalene...

Por su parte, Joss Len Beaumont, Ch.d'H. y Eléonor d'Yberville, definitivamente no sacaron nada positivo de la representación, y es que no todo el mundo puede estar de acuerdo en todo...

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Segunda semana

En esta ocasión fueron Le Baron du Marchand y Eric Wirdheim, Ch.d'H. quienes cayeron en el "engaño teatral" de este mes. También Jean-Luc Hullin, quien acudió con la intención de "tomar el aire" después de los ajetreos de la paternidad, se encontró con el chasco, hasta el extremo de que él y Christine Daé abandonaron el teatro a media representación.

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Tercera semana

Estamos en la segunda mitad del mes de abril, pero las madrugadas aún son gélidas y la escarcha cubre las plantas que crecen en el jardín de Ninon de Lenclos. Aún falta por lo menos un mes para que florezcan en alegres manchas multicolores.

Abrigada con un chal de invierno, Ninon sube al carruaje y da al cochero la orden de partir. Éste, con el rostro cubierto probablemente a causa del frío intenso, asiente sin decir palabra y azuza a los caballos. Al cabo del rato, el carruaje se detiene frente a la residencia de Le Duc de Lemaitre. Un movimiento en una cortina del piso bajo, y al poco sale el dueño de la casa por la puerta principal. Se acerca a la portezuela del carruaje ("¿De qué me suena ese cochero?", se pregunta fugazmente) y se asoma a la ventanilla que acaba de abrirse, pero no hace ademán de subir.

-Podéis subir, Duque. Estoy segura de que lo que voy a contaros os va a interesar.

-Disculpadme, mademoiselle, pero no subiré a este carruaje. No creo que convenga a vuestra reputación, ni a mi armonía conyugal.

-¿Por quién me habéis tomado, Excelencia? -el tono de Ninon se hizo más áspero-. Mi reputación es cosa mía y, en cuanto a vuestra armonía conyugal, podéis decir a vuestra esposa que...

El Mariscal de Francia nunca supo lo que podría decir a su esposa, porque en ese momento sonaron detonaciones de mosquete. Lemaitre, fiel al viejo instinto de soldado, se arrojó rodando al suelo al tiempo que sacaba una pistola de debajo de su capa y localizaba el origen de los fogonazos. Respiró aliviado al ver que sus hombres, apostados estratégicamente, devolvían el fuego. Buscó con la mirada, apuntó, y en ese momento todo sucedió de golpe: un dolor penetrante en el pecho, un chillido de mujer, largo y agudo, el restallar de un látigo y una rueda de carruaje que casi le pasó por encima. Las últimas palabras que oyó antes de perder el conocimiento se mezclaban con los disparos en un delirante caleidoscopio auditivo: "¡RECOGED AL MARISCAL!", "¡METEDLO EN LA CASA!", "Tranquilizaos, Excelencia, estáis a salvo".

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Cuarta semana

La nube estaba realmente abarrotada. Dos angelotes, uno de ellos tocando la lira y el otro con un pequeño arco en las manos, estaban sentados en un extremo, casi a punto de caer, literalmente empujados por una cohorte de ninfas, dioses, semidioses, y otros seres mitológicos de variado porte. Por si el espacio no estuviera suficientemente recargado, una cenefa dorada pasaba a poca distancia de la nube y se alargaba hasta salir del campo visual.

Le Duc de Lemaitre parpadeó una, dos veces. Se centró. Parpadeó otra vez. Claro. Aquello era el techo de su habitación. Un tema que había elegido y diseñado él personalmente, y que ahora hacía dar vueltas a su cabeza. Volvió a cerrar los ojos, e intentó cambiar de postura. Un agudo dolor le hizo proferir un grito y abrir otra vez los ojos.

-¡Se ha despertado!

Al instante, el rostro de su esposa se interpuso entre él y la nube pintada en el techo.

-¡Amor mío! ¿Estás bien?

Ante la absurda pregunta, el Mariscal sólo acertó a responder:

-Constance... no... sé...

Fuera de su campo visual, oyó una puerta que se abría y la voz de su jefe de escolta, un tipo curtido junto al que había luchado en Flandes y que siempre le trataba de manera respetuosa y paternal a la vez:

-Bueno, bueno, Excelencia. Habéis estado cinco días inconsciente, pero sin duda sois un tipo duro. Cuando os recogimos nadie daba una corona por vos excepto yo, que os conozco bien, y Hervé, el cabo, al que también recordaréis de cuando los flamencos. Por cierto que el bueno de Hervé también se llevó un recuerdo de la fiesta al sacaros de allí, aunque él no llegó a perder el conocimiento y ya está casi recuperado. Perdimos a otro, Pierrick, no le conocéis. En cuanto a ellos, nos llevamos por delante a tres; la lástima es que ésos ya no podrían hablar aunque quisieran. Daría la cabeza por saber quién nos preparó esa emboscada. Eran profesionales, ex-soldados sin duda. No malandrines de tres al cuarto.

Al poco, apareció el cirujano:

-No le fatiguéis más, monsieur. Dejadle reposar, y ya habrá tiempo para misterios más adelante.

A regañadientes, el viejo capitán salió de la habitación, mientras la Duchesse ponía un paño húmedo sobre la frente de su marido para enfriarle la fiebre. Le Duc de Lemaitre cerró los ojos. Las explicaciones del jefe de escolta le habían dado más preguntas que respuestas...

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Como siempre ocurre en estos casos, la mansión de Jean-Luc Hullin era un avispero de criados que iban y venían. El motivo: la recepción para celebrar el bautizo del pequeño Hullin, heredero de la familia. El feliz padre, además, tuvo el detalle de enviar al orfanato de los capuchinos un carro cargado de hogazas de pan tierno.

Asistieron a la fiesta Le Baron du Marchand y Charlotte Pézet, la cual llevó unos finísimos ropajes de seda para el bebé. Eric Wirdheim, Ch.d'H., por su parte, también asistió, pero pensó más en el padre: se presentó con dos criados que transportaban una pesada caja llena de finas botellas de cristal con vinos de gran calidad. Se recibió también un precioso sonajero de plata de parte de Constance Lacroix, ya que, por motivos obvios, ella y su marido no pudieron asistir. Joss Len Beaumont, Ch.d'H., en cambio, asistió, acompañado de su dama, vistiendo el uniforme de gala y portando regalos, pero la campanada la dio Julius Kern, que trajo nada menos que un coro de sopranos que consiguió la aparentemente imposible tarea de dormir al niño en medio de todo aquel barullo. Finalmente, cuando se consiguió que el pequeño durmiese a pierna suelta y todo el mundo le hubo hecho mimos y cucamonas, se lo evacuó a una habitación en el lado opuesto de la mansión para evitar que el ruido le pusiera otra vez en alerta.

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EL CABALLERO DEL MES

El título de Caballero del mes corresponde a:

 

Joss Len Beaumont, Ch.d'H.
Por su discreción

EL PATÁN DEL MES

El título de Patán del mes corresponde a:

 

le Baron du Parrot
Por su ausencia de las fiestas que iluminan París

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NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

  • Edmond Narcis d'Estrées ha sido nombrado Quartermaster (M09).
  • Le Baron du Marchand ha sido nombrado Mayor de Brigada (M15).
  • Jean-Luc Hullin ha sido nombrado Quartermaster (M09).

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ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

  • Julius Kern anuncia que se presentará a Ayudante de División (M13).

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CARGOS PARA EL MES DE MAYO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Aides de Division Teniente Coronel 4 Jefes Divis.
Ayte. del Cardenal Obispo 12 Cardenal
------------ Inicio de la estacion de VERANO ------------

CARGOS PARA EL MES DE JUNIO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro de Ciencias Brigadier o Baron 10 Min.Estado
Tte. Coronel Capellán Obispo 11 Coronel

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FECHA LÍMITE PARA EL PRÓXIMO TURNO

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 3 de junio 2016, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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