Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

 

REAL CRÓNICA DE MARZO DE 1649
(Número 272)

Qué aburrimiento...
Mucha gente

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Su Excelencia el Arzobispo Bernard Robier suspiró. El viaje a Roma estaba resultando más largo de lo que esperaba. Tres días de tormentas, con los consiguientes barrizales en los caminos, habían reducido el galope de las caballerías a un paso lento y cansino, con el irritante "chop-chop" de los cascos haciendo ventosa en el barro como ruido de fondo. Impacientándose, golpeó la pared delantera del carruaje con su cayado arzobispal; el cochero aminoró la marcha hasta detenerse, y abrió la trampilla que le permitía comunicarse con el interior:

-¿Sí, Excelencia? -el cochero era parco en palabras, pero nunca apeaba el tratamiento, cosa que agradaba al Arzobispo.

-¿Nos queda mucho trayecto por hoy? ¡Esto de viajar por el barro es agotador!

-Unas dos horas a la posada, Excelencia.

-Bueno, al menos podremos descansar un poco. Además, las nubes se están retirando, así que con un poco de suerte mañana el suelo estará más seco.

El cochero no respondió al comentario, cerró respetuosamente la trampilla y reemprendió el camino.

-Dos horas todavía... qué aburrimiento...

Sumido en sus pensamientos, no reparó en la figura montada que lo seguía a una distancia discreta. Cuando el carruaje se detuvo, la figura levantó ligeramente el ala de su sombrero y sonrió para sus adentros. Bien, aunque no lo pareciera, había recopilado una información interesante...

* * *

A primera hora de la mañana, la mansión Parrot parecía todavía sumida en el sueño. Sin embargo era ésa una impresión engañosa: aunque en las plantas superiores las luces estaban todavía apagadas y las contraventanas echadas, la cocina y los pisos destinados al trabajo y la logística hervían con las idas y venidas de la servidumbre, siempre bajo la atenta dirección del viejo Gaston Lerroux, que servía a le Baron du Parrot desde hacía incontables años. "Desde que era un gañán pueblerino recién llegado de Marsella", pensó el viejo Gaston con una sonrisa. "¡Qué pardillo era el señor en aquel entonces!"

Una de las criadas, una jovencita peinada con trenzas, le sacó de sus recuerdos:

-Monsieur, un mensajero en la puerta trasera.

-Ah, bien, que se siente junto al fuego y servidle un tazón de caldo y un vaso de vino.

El mensajero tendría que esperar. No era hora todavía de despertar al señor, y sabía que la información no era de carácter urgente. Pero bueno, no costaba nada hacerlo esperar de manera confortable. Y poder dar ese tipo de órdenes satisfacía íntimamente su ego.

* * *




Segunda semana

Amanecía cuando le Baron du Parrot salió de su mansión en dirección al Louvre. En verano prefería ir simplemente a caballo, pero las mañanas invernales eran muy frías y húmedas, así que subió al carruaje y dio al cochero la orden de partir. Mientras el vehículo cruzaba a toda velocidad las calles, Parrot repasaba mentalmente el trabajo que le esperaba en sus dependencias palaciegas del Ministerio de la Guerra. Informes, informes y más informes... qué aburrimiento...

Sumido en sus pensamientos, no reparó en la figura montada que lo seguía a una distancia discreta. Cuando el carruaje se detuvo, la figura levantó ligeramente el ala de su sombrero y sonrió para sus adentros. Bien, aunque no lo pareciera, había recopilado una información interesante...

* * *

A primera hora de la mañana, el cochero y el jefe de escolta de Su Excelencia el Arzobispo Robier, sentados frente a frente en el piso inferior de la posada, tomaban un caldo caliente a modo de desayuno, en el que iban echando trozos de pan que desgarraban con las manos de una hogaza que tenían sobre la mesa. Tanto uno como otro tenían la sanísima costumbre de no hablar más de lo imprescindible, y esa coincidencia había forjado entre ambos una curiosa amistad, más basada en el silencio que en la conversación.

En ese momento entró el posadero. Se quedó mirando un momento a los dos hombres, dudando de a cuál dirigirse, y finalmente optó por el jefe de escolta, probablemente por verle un empaque militar que le hacía aparentar más categoría:

-Monsieur, un mensajero en la puerta trasera.

-Ah, bien, que se siente junto al fuego y servidle un tazón de caldo y un vaso de vino.

El mensajero tendría que esperar. No era hora todavía de despertar al señor, y sabía que la información no era de carácter urgente. Pero bueno, no costaba nada hacerlo esperar de manera confortable. Y poder dar ese tipo de órdenes satisfacía íntimamente su ego.

* * *


Tercera semana

El Real Secretario suspiró. Estaba contemplando las obras en los jardines de su mansión. Avanzaban a buen ritmo, pero la envergadura era tal que parecía que no iban a terminar nunca. Paseó brevemente por el caminito entre la fuente y el huerto, ambos en un estado caótico aunque la fuente seguía manando, y pensó: "Bueno, habrá que ir saliendo hacia el Louvre, para la reunión semanal". Bajó a la cochera, subió al pequeño carruaje negro y robusto que gustaba de utilizar para sus desplazamientos, y dio orden de partir. Por el camino repasó lo que le esperaba en Palacio: rutina y más rutina... qué aburrimiento...

Sumido en sus pensamientos, no reparó en la figura montada que lo seguía a una distancia discreta. Cuando el carruaje se detuvo, la figura levantó ligeramente el ala de su sombrero y sonrió para sus adentros. Bien, aunque no lo pareciera, había recopilado una información interesante...

* * *

Un despistado jinete daba vueltas y más vueltas por París, desde el Louvre hasta la Bastilla, desde la Puerta Norte hasta la salida hacia el pabellón de caza de Versailles, parando en cada posada, en cada tienda, en cada casa, y repitiendo siempre la misma impaciente pregunta para la cual nunca obtenía respuesta:

-Disculpe... ¿Usted sabe quién coño es el Líder Supremo?


* * *


Cuarta semana

...y este extraño mes acabó de una manera nada extraña: con una fiesta en L'Epée D'Or. Edmond Narcis d'Estrées, que la organizaba, apareció antes que nadie, acompañado de Mussette d'Envion. Poco después llegó Julius Kern con una novedad, una novedad con nombre: Magdalene du Croissant. No sabemos si la pareja cuajará o no, pero de momento se les ha visto juntos en L'Epée D'Or, que no es poco. También asistió Jean-Luc Hullin acompañado de Christine Daé, y le Baron du Parrot con su inseparable Evelyne. El tema principal de conversación fue la fiesta de la siguiente semana en casa del Real Secretario, y la charla duró hasta bien entrada la madrugada.


* * *


Quinta semana

Toda buena conspiración necesita varios ingredientes: un fin común, un conjunto concreto de participantes, un plan elaborado para pretender conseguir lo primero mediante la acción de lo segundo, y aleatorias dosis de Fortuna, Azar y Sinergia.

Esa mañana pues, al despuntar el Sol, el Real Secretario se levantó consciente que una de esas conspiraciones se llevaría a cabo en sus dependencias, a lo largo del día, a pesar de no estar muy seguro de qué proporcionalidad tendría cada uno de los elementos relacionados anteriormente.

Dejando de lado esos pensamientos, el Real Secretario ayudó a su esposa, la discreta diplomática que suele asesorar a Su Majestad en los asuntos concernientes con Oriente, a dejarlo todo preparado para el evento. Muchas cosas que hacer, mucho por preparar, demasiado terreno que cubrir y poco tiempo para hacerlo. Pero lo hicieron.

De hecho, si uno cualquiera de los dos gatos de la Villa, "Gorrón" o "Parásito", hubiera prestado atención a nuestra pareja de anfitriones durante los preparativos, sin duda se estresarían ante tanta ida y venida, entradas y salidas, paros y arranques de un lado a otro de la propiedad. Pero no prestaban atención al Real Secretario y su esposa, sino que todos sus sentidos estaban centrados en el camino real que conducía hasta la Villa: era media mañana y alguien se acercaba.

Llegaron como los Cuatro Jinetes, con la salvedad de que no eran Cuatro sino Tres: Hullín, quien si contara por coronas en su bolsillo cada palabra vertida por su boca sería una de las grandes fortunas de Francia, Kern quien con su provocadora actitud y fingida despreocupación sacaría de su sopor a las gárgolas de Nuestra Señora, y un encapuchado quien podría recordar vagamente a Brass de Creville a pesar que desde el interior de esa oscura capucha se negara tal posibilidad una y otra vez durante el día...

Al rato, otra calesa concluía también su camino frente a la puerta de la Villa del Real Secretario. Saliendo de ella, un jovial Parrot ayudaba a hacer lo propio a su esposa, Evelyne Garabedien. A pesar de no ir armado, la sonrisa del marsellés delataba que tampoco necesitaba el Acero.

El Real Secretario, agasajándolos a todos con bebidas y un pequeño piscolabis, mostró al grupo los últimos avances en la reorganización de los jardines, los cambios en las dependencias interiores de la casa, y algunos de los planes proyectados para ciertos elementos exteriores. Tras dejarlos en manos de su esposa, el Real Secretario volvió a sus pensamientos del amanecer: cuatro era un buen número para una buena conspiración.

* * *

Respetando la costumbre de almorzar alrededor de una mesa, todos los asistentes charlaban animadamente mientras hacían acopio de todo lo que la pareja anfitriona ofrecía: un costillar de allende los mares, chuletas de ganado patrio, sardinas del Mediterráneo... y todo regado con caldos ibéricos de distinta procedencia.

Parrot, reclinado en su silla mientras sorbía uno de esos caldos, no pudo reprimir mirar a todos los asistentes, uno a uno, y calibrar la situación. En las últimas fiestas del Real Secretario y atrapados en la vorágine de la Corte y sus intrigas, no se solía tener la oportunidad de ver a muchos de aquellos caballeros y damas en un entorno tan distendido y despreocupado... De hecho, el marsellés recordaba como alguna de las anteriores reuniones había sido simplemente una extensión de la tensa vida parisina, no dando lugar a nada más que no fuera el juego de sociedad en el que todos se movían... Por eso, esta vez, Parrot sonrió al ver la humanidad de todos ellos, y advertir, con agrado, cómo cada uno de ellos dejaba entrever sus miserias, sus virtudes, sus anhelos personales, sus preocupaciones, sus quehaceres más allá de la partida, y todo en el momento en que desaparecieron cargos, reputaciones y fachadas sociales, rivalidades regimentales e intrigas palaciegas. Eran humanos a pesar de todo.


David (Brass de Creville) mira embelesado el cuidado diseño de uno de los destilados más apreciados por Yoko, casi dejando a un lado por un momento, sus tramas sociales.
 



Xavi (De Hullín) en uno de los pocos momentos en los que no amenizaba la jornada con chistes, anécdotas roleras e historias personales.
 



JM (Kern) riéndose tras ver la reacción del personal ante la provocadora insinuación de la posibilidad de abandonar la partida para ayudar a Tirs con el Secretariado.
 



Tirs (Real Secretario) atento a cualquier frase digna de apostillar, complementar, colaborar, refutar o subscribir, y atento -cómo no- a todo lo demás.
 



Anna (Evelyne Garabedien) disfrutando del sol y de la compañía, como no había hecho las anteriores ocasiones.
 



Yoko (Consejera para los asuntos Orientales) en uno de los pocos momentos en los que pudo descansar y no estuvo haciendo que todo funcionara a la perfección.
 



Enric (Parrot) ensayando mentalmente la finta dentro de la finta dentro de la finta dentro de la finta...
 


No obstante y como reza el dicho castellano, la cabra tira al monte. Aprovechando el momento en que la pareja anfitriona ofreció los destilados atesorados en lo más oculto de la Villa para celebrar tal magno evento, todos los presentes volvieron a los papeles delegados por el Destino. Era hora de conspirar, y los conspiradores se encarnaron allí de nuevo, copa en mano.



Pequeña muestra del amplio arsenal de bebidas de todo tipo, graduación y origen, que el Real Secretario y su esposa mantienen a buen recaudo en su bodega privada.
 


Tras un brindis por "Preux et Audacieux" y por el Real Secretario, volvieron las miradas de soslayo, regresaron las desconfianzas, emergieron las puyas y las bravatas, e incluso hicieron acto de presencia algunas discusiones bizantinas con componentes científicos.

El Real Secretario, como Cronista de Todo, escuchó atentamente, y algunas de las hipótesis que captó fueron:

  • ¿Puede un borrón churruscado reencarnarse de nuevo en sí mismo?
  • ¿Puede un Kern optar a un cargo para el que cumpla requisitos?
  • ¿Puede la vida social parisina dar un vuelco con sus actuales caballeros?
  • ¿Puede un Robier llegar a Roma si no todos los caminos llevan a Roma?
  • ¿Puede París hacer un llamamiento a todos aquellos caballeros que una vez fueron?
  • ¿Puede un Lemaître caer en desgracia con la ayuda adecuada?
  • ¿Puede un De Hullín romper las reglas del juego establecido?
  • ¿Puede un Parrot despejarse como incógnita en su propia ecuación?

Afortunadamente, viendo el cariz que tomaban las conversaciones y antes de que se vertiera sangre o se pronunciara alguna palabra que tuviera repercusiones fatales, el Real Secretario calmó los ánimos mostrando a los presentes un curioso juego que había conseguido gracias a sus influencias y contactos diplomáticos. El juego, cooperativo, enfrentaba a Mosqueteros del Rey con Guardias del Cardenal, y aunque los esfuerzos de todos los caballeros fue parejo, la partida introductoria acabó en manos del marsellés.

Éste, antes de dar la oportunidad de revancha a sus adversarios y con una reverencia, fue el primero en anunciar su marcha. Fue éste el momento en que las conversaciones conspiratorias afloraron de nuevo, aunque esta vez con un Real Secretario mucho más participativo y activo, dado que las discusiones giraban alrededor del futuro de la vida parisina tal como se conoce actualmente en "Preux et Audacieux"...

Pero Parrot se fue, los Cuatro que eran Tres permanecieron aún un largo rato más en la Villa del Real Secretario, y lo que ahí aconteciera, se hablara, se decidiera, se fijara, se propusiera y se conspirara, queda para los ahí presentes... y para la silenciosa figura que durante toda la jornada veló por la seguridad y privacidad de los asistentes.


Miembro enanil de origen nipón al servicio directo de Yoko y Tirs, encargado de la seguridad y el orden en las instalaciones exteriores de la Villa. Sí, señores. Es un enano de jardín... ninja.
 


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NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

  • Edmond Narcis d'Estrées ha sido nombrado Mando de la Brigada de Dragones (M10).
  • Le Marquis de Lemaitre ha sido nombrado Ministro del Bienestar (C06).

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ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

  • Edmond Narcis d'Estrées anuncia que se presentará a General Quartermaster (M09).
  • Le Baron du Marchand anuncia que se presentará a Mayor de Brigada (M15).
  • Julius Kern anuncia que se presentará a Ayudante de Ejército (M11).
  • Jean-Luc Hullin anuncia que se presentará a General Quartermaster (M09).

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CARGOS PARA EL MES DE ABRIL
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Jefes de DivisiónTte.General o superior 8Aide General
Aides de Ejercito Coronel 5Jefes Ejercs.
Mayores de Brigada Mayor 3Jefes Bgdas.
Quartermasters Brigadier General 6Jefes Ejercs.
Admin. diocesano Obispo 12Cardenal



CARGOS PARA EL MES DE MAYO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Aides de Division Teniente Coronel 4 Jefes Divis.
Ayte. del Cardenal Obispo 12 Cardenal

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AGRADECIMIENTOS

  • A Enric, por la crónica de la quinta semana.
  • A Hans, por las cuatro frases que publicó en la lista de correo y que me han inspirado el 90% de la crónica más o menos X-D

FECHA LÍMITE PARA EL PRÓXIMO TURNO

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 6 de mayo de 2016, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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