Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

 

REAL CRÓNICA DE ENERO DE 1648
(Número 258)

¡Desde los tiempos de Villiers que no veía una fiesta así!
Gaston Jean-Baptiste, le Duc d'Orléans y Delfín de Francia

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Puesto fronterizo de las tropas españolas en el Pirineo. Amanecer. Frío glacial. Dos centinelas patean el suelo para calentarse los pies. De repente, algo los pone alerta. Amortiguado por la nieve, llega hasta sus oídos el ruido de cascos de caballos. No son muchos ni intentan disimular, así que no parecen hostiles, pero de todas formas se ponen en guardia.

Un pequeño destacamento de jinetes se detiene junto a ellos. El que lo capitanea saluda militarmente y, sin bajar del caballo, les entrega un rollo de papel. Mientras uno de los centinelas lo coge, el otro silba la señal para llamar al sargento. Cuando éste llega, examina el documento y, con un gesto brusco, lo devuelve a su portador y le hace señal de que puede seguir su camino. Ni una palabra se ha cruzado entre los dos grupos.

Dos días después la misma escena se repite, pero esta vez los jinetes aparecen desde el otro lado del paso de montaña: entrega y examen del salvoconducto, gesto con la cabeza, devolución del papel y señal con la mano indicando que pueden continuar. Esta vez el grupo tiene un miembro más: comparte caballo con el portador del salvoconducto, se apoya en la espalda de éste y apenas se mueve; de hecho, parece tan débil que han tenido que atarlo a su conductor para evitar que caiga del caballo.

Unas horas más tarde, a punto de anochecer, el grupo llega a una posada. Tras poner los caballos a resguardo en el establo y ayudar a descender al transportado, que camina apoyado en su compañero, el grupo entra en la gran sala, levantando una nube de vapor al entrar en el espacio caldeado por una enorme chimenea en la que hierve un puchero. Una vez cerrada la puerta, todos los jinetes se quitan sombreros y embozos excepto el líder, que primero ayuda a desabrigar a su compañero. Luego se despeja él mismo, y al retirar sus ropas de invierno podemos reconocer el rostro y la voz de Julius Kern, que grita con voz ronca:

-¡¡POSADERO!! ¡Unas jarras de vino para mis hombres y una escudilla de caldo de carne bien caliente para mi acompañante. ¡Rápido!

El agradable sabor del caldo hace revivir a Georges Vendôme, que por fin saca fuerzas para esbozar una sonrisa de agradecimiento hacia su rescatador.


* * *

Aunque el plan inicial de Edmond Narcis d'Estrées era alquilar un palco en le Théatre Royale, finalmente su lista de invitados creció de tal modo que se vio obligado a alquilar dos palcos contiguos. Asistió a la representación acompañado de Mussette d'Envion, y contó con la compañía de Etienne Marchand, Ch.d'H. y Charlotte Pézet, Joss Len Beaumont, Ch.d'H. y la joven Eléonor d'Yberville, y Jean-Luc Hullin con una deslumbrante Christine Daé. Siendo un total de ocho personas, se acomodaron dos parejas en cada palco, aunque Edmond Narcis d'Estrées fue pasando de uno a otro en los entreactos para no dejar a nadie desatendido. La obra, después de los fracasos teatrales de los meses anteriores, resultó interesante y entretenida, sobre todo gracias a un barrilito de vino dulce de Madeira que Etienne Marchand, Ch.d'H. había recibido de unos comisos de contrabando, "a través de un amigo que le debía favores", según dijo, y que animó de manera destacada la velada, sobre todo entre las damas.

* * *

Segunda semana

Pero las ganas de fiesta de Edmond Narcis d'Estrées no acabaron en el teatro. La semana siguiente, para celebrar su ingreso en L'Epée D'Or, invitó a varios de sus amigos. Repitieron invitación Mussette d'Envion (por supuesto), Joss Len Beaumont, Ch.d'H. con Eléonor d'Yberville, Jean-Luc Hullin con Christine Daé, y Etienne Marchand, Ch.d'H., aunque éste vino solo argumentando una indisposición de su dama. Se sumaron además Le Baron du Pointlac con Lili Montparnasse, Eric Wirdheim, Ch.d'H., Julius Kern y Rene Saint-Cyr. Kern se llevó a D'Estrées y Hullin a un rincón durante unos momentos, con motivo de darles "una información importante", según dijo, pero el aparte duró muy poco, y después de él la reunión fue animada y se bebió y charló hasta altas horas de la noche.

* * *

Tercera semana

La Mansión Parrot suele ser un continuo hervidero de actividad, especialmente desde el nacimiento de los gemelos, pero esta tarde parece que la cosa va a más. Movimientos de criados, doncellas, e incluso tropas convierten la mansión en un lugar casi inhabitable. Incluso Madame Parrot, ya repuesta del parto, da órdenes a diestro y siniestro. El dueño de la casa, sin embargo, parece bastante ajeno al movimiento, y pasea por los corredores fumando en silencio su pipa. De vez en cuando la apaga y sube al ala oeste de la planta superior, el único rincón de la casa que se mantiene tranquilo: la habitación de los bebés. Allí, vigilados por un ama de cría y protegidos por un guardia armado, descansan los gemelos Parrot. Sus hijos... Parrot los contempla con ternura, meditando, pensando en los años que le ha costado sentar por fin la cabeza, en todas las vueltas que ha dado su vida y las aventuras que ha vivido...

Una llamada de su fiel criado le saca de sus pensamientos: finalmente parece que se materializa el motivo de tanta agitación. Su Excelencia el Arzobispo Robier, que había manifestado su deseo de conocer a los recién nacidos, acaba de llegar. Parrot, con un suspiro, da media vuelta, cierra la puerta tras de sí, y empieza a bajar las escaleras para recibir al ilustre visitante.

* * *


Le Marquis de Lemaitre recorría los salones del Casino de París, uno tras otro. En todos ellos reinaba la animación habitual: mesas de juego, sirvientes con bandejas llenas de copas, un par de orquestas... Pero Le Marquis de Lemaitre parecía estar buscando algo y no encontrarlo. Finalmente se decidió a preguntar a uno de los jefes de sala, que no le supo dar razón pero hizo llamar al instante al responsable de protocolo. "Él siempre está al corriente de todo, Excelencia. Seguro que lo sabrá", le dijo.

Finalmente el jefe de protocolo, un hombrecillo rechoncho vestido con una pretenciosa librea blanca, le sacó del error en el que estaba: "Je suis desolé, Excellence, pero la despedida de soltero de Jean-Luc Hullin se celebra la semana que viene; precisamente hemos cerrado ese salón para prepararlo todo a fondo. Si puedo ayudaros en alguna otra cosa..." Pero Le Maitre hizo un gesto de contrariedad, despidió al jefe de protocolo dándole las gracias, se encogió de hombros y se dirigió a una de las mesas de juego que tenía más cerca.

* * *

Cuarta semana

-¡Deprisa, deprisa! ¡No, esto aquí no! ¡Más tarde, las botellas mas tarde! Oh, mon Dieu, no sé si podré salir de ésta.

Todo esto decía el pobre encargado de sala del Casino Parisien mientras se dejaba caer en una silla y se daba un poco de aire con un pañuelo. Pocas veces tenían que preparar algo así. No estaba muy seguro de si todo estaría en su sitio y, pensando en quién podría asistir, estaba muy alterado: esta noche la apuesta era su puesto y su prestigio; le quedaban pocas horas para terminar con los preparativos y alguna de las cosas eran difíciles de conseguir.

Un poco más tranquilo se quedó cuando, ya entrada la noche, se dio cuenta de que su Excelencia Joseph Lemaitre, Chevalier d'Honneur, Barón de Noisy, Marquis de Lemaitre, Viscomte de Noisy, Comte de Noisy, Mando de Ejército, Mariscal de Francia, Gobernador Militar de la Loire y Ministro de la Guerra no parecía que fuese a aparecer. Sin duda estaría dolido por los recientes cambios políticos, y de no muy buen humor, dicho sea de paso. "Mejor para mí", pensó mientras se encogía ligeramente de hombros, a la vez que abría la puerta del salón privado. En él se encontró con la visión de Edmond Narcis d'Estrées cantando una canción que tenia aires militares pero que no llego a reconocer por la pésima afinación que le daba. También pensó que sin duda era difícil cantar mientras se tiene lo que parece ser un muslo de ave dentro de la boca y se bebe de una botella de vino tinto de la Champagne, todo ello manteniendo el equilibrio subido a una silla a la pata coja mientras el Delfín y Jean-Luc Hullin dan patadas a la silla por turnos, intercambiando unas cuantas monedas al finalizar éstos. Así que realmente le pareció que sonaba más como un pato ahogándose en medio de una charca solitaria donde nadie puede escucharlo. Tras ellos vio que la mesa llena de botellas vacías era recogida por un camarero, y al otro lado pudo ver que recostado en una silla se encontraba Joss Len Beaumont con una copa de vino en la mano izquierda mientras su otra mano parecía avanzar ligeramente hacia el respaldo de la silla de la dama que se sentaba junto a el y a la que prestaba una especial atención, atención que dirigía mas abajo de sus ojos, nariz, boca, barbilla y cuello. Continuó pensando que más tarde se fijaría en la identidad de la dama. Seguro que el Real Secretario pagaría una buena suma por saber quién era.

Al mirar hacia el bufete de comida pudo ver que los cocineros lo tenían todo bajo control. Ya habían repuesto faisanes, perdices y una segunda pierna de carnero asada y aderezada con ajo. También las bandejas de lonchas de jamón y las bandejas de los postres con confituras, dulces y frutas estaban llenas. La mesa de bebidas, que se encontraba justo al lado, estaba ocupada por Guillaume de Foix entre otros, el cual le pareció que estaba bebiendo la cantidad suficiente como para tumbar a una vaca y luego asarla a la cerveza sin tener que añadirle más.

En ese momento, du Foix se giro hacia sus compañeros con el aspecto de quien ya ha reunido el valor para decir algo, y comenzó a hablar: "Amigos míos, os...", pero pareció pensarlo mejor y se volvió hacia su jarra de cerveza Labière para apurarla hasta el final y pedir otra más.

De forma instintiva volvió a cambiar la mirada, esta vez hacia las mesas de juego extras montadas para la ocasión. Allí pudo ver a Julius Kern en una de ellas, rodeado de unas cuantas damas. Pensó que sin duda estaría presumiendo de su acción de rescate. Un acto muy loable y un acto de generosidad que Nuestro Señor sabrá recompensar, si no en la tierra en el cielo. Por ultimo, otro pensamiento paso por su cabeza: "Menos mal que Monsieur Parrot tampoco ha venido, si no esto seria mucho peor. Pero en el fondo es una lastima, él si que tiene mucho que celebrar". Y sin pensarlo más se dirigió hacia Julius Kern para agacharse y decirle algo al oído.

Una media hora después, el Barón du Foix, tras apurar otra jarra de cerveza, se volvió hacia todos y empezó a decir otra vez: "Amigos míos, os quiero decir que dentro de...". Esta vez su voz se vio apagada al abrirse de golpe las puertas laterales de la sala y entrar por ella una troupe de zíngaros tocando y bailando una musica digna de los mejores fiestas que se celebran a la luz de la luna llena. Los músicos tocando violines y concertinas de forma casi hipnótica llenaban el ambiente de extrañas sensaciones. Las bailarinas de oscuros ojos verdes agitaban panderetas y danzaban a través y sobre las mesas, hasta que el aire levantado por el vuelo de sus faldas terminó por apagar las velas dejando sólo la iluminación que los tragafuegos esparcían por aquí y por allá en la sala, avanzando por ella dejando paso a unos malabaristas que la atravesaron jugando con antorchas hasta llegar a hacer un círculo, círculo que fue ocupado por un domador de osos, con oso incluido. En otra parte, un lanzador de cuchillos demostraba su puntería marcando el perfil de una ayudante en la pared y retaba a quien quisiera probar su valía poniéndose ante él. Monos amaestrados arrancaban risas de presentes; una vieja bruja, ayudada por la mujer barbuda, leía la mano a quien quisiera y tuviera el valor de escucharla, mientras que un forzudo se empeñaba en retorcer una gruesa barra de hierro demostrando ser el mas fuerte.

El Delfín se inclinó hacia Julius Kern, que estaba a su lado como siempre, y le gritó al oído en mitad del estruendo: "Aaaaaah Julius, mon ami, ¡esta vez habéis dado en el clavo! Desde los tiempos de Villiers que no veía una fiesta igual..."

Las primeras luces del alba empezaban a iluminar la ciudad de París, y frente al Casino se encontraban los últimos asistentes a la fiesta organizada para despedir la soltería de Jean-Luc Hullin. Entre Joss-Len Beaumont y Julius Kern se encontraba Guillaume de Foix, sostenido por éstos y siendo ayudado a entrar en su carruaje, no sin trabajos y dificultades.

-Bueno Jean-Luc, mon cher ami, espero que lo hayáis pasado bien, pero que lo paséis aún mejor en vuestra nueva vida que está a punto de comenzar junto a vuestra amada -comentó Kern mientras estrechaba la mano de Hullin-.

En ese momento la puerta del carruaje de du Foix se abrió de golpe, y éste apareció por ella y empezó a decir: "Amigosss míosss, tengo una cosa que decirossss...". Lamentablemente el alcohol pudo con él, y se desplomó hacia el interior del carruaje sobre uno de los asientos, donde quedó sumido en un profundo sueño.

-¿Alguien sabe lo que quería decirnos? -parecieron preguntarse los presentes mirándose unos a otros.

* * *

EL CABALLERO DEL MES

El título de Caballero del mes queda:


DESIERTO
Por un quintuple empate a un punto.

EL PATÁN DEL MES

El título de Patán del mes corresponde a:


JULIUS KERN
Por llamar un domingo a la hora de la siesta.

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NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

  • Le Baron du Pointlac ha sido nombrado Ministro de Estado (C01).
  • Le Marquis de Lemaitre ha sido nombrado Ministro de la Guerra (C02).

ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

  • Su Exc. el Arzobispo Robier anuncia que se presentará a Comisionado de Seguridad Pública (C09).
  • le Baron du Foix anuncia que se presentará a Canciller de Finanzas (C07).
  • le Baron du Foix anuncia que se presentará a Maréchal de France (M01).
  • le Baron du Foix anuncia que se presentará a Inspector General de Infantería (M04).
  • Joss Len Beaumont, Ch.d'H. anuncia que se presentará a Canciller de Finanzas (C07).
  • Joss Len Beaumont, Ch.d'H. anuncia que se presentará a Comisionado de Seguridad Pública (C09).
  • Joss Len Beaumont, Ch.d'H. anuncia que se presentará a Maréchal de France (M01).
  • Le Marquis de Lemaitre anuncia que se presentará a Maréchal de France (M01).
  • Le Marquis de Lemaitre anuncia que se presentará a Inspector General de Caballería (M03).
  • Le Marquis de Lemaitre anuncia que se presentará a Inspector General de Infantería (M04).
  • Le Baron du Pointlac anuncia que se presentará a Comisionado de Seguridad Pública (C09).
  • Le Baron du Pointlac anuncia que se presentará a Maréchal de France (M01).
  • Le Baron du Pointlac anuncia que se presentará a Inspector General de Infantería (M04).

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CARGOS PARA EL MES DE FEBRERO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro de Justicia Brigadier o Baron 8 Min.Estado
Canciller de Finanzas Brigadier o Baron 10 Min.Estado
Comis.Seguridad Publ. Coronel o Chevalier 6 Min.Estado
Maréchal de FranceGeneral o superior 12 Rey
Inspector Gral.Infant. Tte.General o superior 10 Min.Guerra
Inspec.Gral.Caballeria Tte.General o superior 12 Min.Guerra


------------ Inicio de la estacion de PRIMAVERA ------------

CARGOS PARA EL MES DE MARZO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro del Bienestar Brgder. o Baron 10 Min.Estado
Ayudante General General o superior 8 Maréchal France
Jefes de Ejercito General o superior 10 Maréchal France
Aide camara Maréchal Teniente Coronel 6 Maréchal France
General capellán Arzobispo 13 Maréchal France
Jefes de Brigada Brigadier General 6 Inspectores Generales

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AGRADECIMIENTOS

A J.M., por la crónica de la despedida de soltero de la cuarta semana.

FECHA LÍMITE PARA EL PRÓXIMO TURNO

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 6 de marzo de 2015, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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