Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

 

REAL CRÓNICA DE NOVIEMBRE DE 1647

GACETA MILITAR

El Brigadier Hullin, al mando de la Brigada de Guardias, estaba irritado. Después de seis meses de movimientos de tropas, combates, emboscadas, y jornadas interminables de espera acampados, finalmente la larga campaña apenas había conseguido resultados: un par de pasos de montaña controlados, y algún que otro coronel prisionero. Después de meditar, se levantó bruscamente, dio un golpe sobre la mesa de campaña, y decidió poner un broche de oro a los seis meses en el frente.

-¡Leclerc! ¿Dónde estáis? ¿Dónde está mi asistente?

El interpelado apareció de inmediato. Sabía que, cuando el Brigadier tenía uno de sus momentos de mal genio, lo mejor era aparecer lo antes posible cuando le llamaba... y desaparecer también lo antes posible.

-Mon Brigadier...

-Preparad a la Guardia Real. El enemigo está abandonando su campamento de verano, igual que nosotros. Vamos a lanzar un ataque sorpresa, ahora que están recogiendo y empaquetando todo.

-Sí mon Brigadier, pero...

-Ni pero ni gaitas. ¡Que lo organicen todo!

El asistente desapareció raudo, y fue a hablar con el Coronel de la Guardia Real. Éste, un poco más prudente, decidió enviar un explorador.

Un par de horas más tarde, el explorador volvió con un informe decepcionante:

-Mon Coronel, el enemigo... ya no está. Se ha ido. Sólo queda basura y restos de fogatas.

-Pues... tenemos un problema -dijo el asistente del Brigadier, que en aquel momento se encontraba con el coronel-. Si no lanzamos un ataque, el Brigadier Hullin se pondrá de muy mal humor. Y eso no es bueno...

-No os preocupéis, mon ami -respondió el coronel guiñando un ojo-. Si Su Excelencia el Brigadier quiere un ataque, tendrá un ataque, o, mejor dicho, ya lo ha tenido. No me miréis así -continuó ante la mirada sorprendida del asistente- y tomad nota del siguiente parte de novedades -aquí el coronel engoló la voz:

»Siguiendo las órdenes de Su Excelencia el Brigadier Hullin, a las tres de la tarde se ha lanzado un ataque relámpago contra el campamento enemigo. Tras causarles cuantiosas bajas, el enemigo se ha dado a la fuga precipitadamente, tanto tropas como intendencia y animales de carga, dejando libre y despejado el lugar de su asentamiento. Ninguna baja en nuestro bando.

»Eso es todo, monsieur. Id y entregadlo a Su Excelencia el Brigadier Hullin. Eso sí, procurad que no se os escape la risa delante de él.

* * *

-Campamento levantado y tropas listas para la marcha, Excelencia. Podemos volver a París en cuanto lo ordenéis.

Le Baron du Pointlac reconoció el anuncio de su ayudante con un gesto de la cabeza, pero cuando éste iba a saludar y alejarse, el Mariscal lo detuvo con un gesto de la mano:

-Esperad, les dirigiré unas palabras a las tropas antes de partir.

El oficial asintió con un leve gesto de cabeza, saludó, y se dirigió a dar a los jefes de Regimiento las instrucciones oportunas. Al Mariscal le gustaba arengar a las tropas, aunque eso suponía todo un problema porque su voz apenas podía oírse en los puntos más remotos de la formación. Un Cuerpo de Ejército no es ninguna broma... Sin embargo, Le Baron du Pointlac se movía entre las filas de soldados repitiendo su discurso varias veces para asegurarse de que su voz llegaba a todas partes. De todos modos, el resfriado que el Mariscal arrastraba desde hacía casi una semana, con la consiguiente ronquera, no pondría las cosas fáciles esta vez.

Du Pointlac también tenía claro que su voz no iba a estar de su parte esta vez, así que decidió ser breve. Carraspeó por enésima vez, apuró el cuenco de agua caliente con miel y limón, un remedio de familia que se había revelado razonablemente efectivo, y bajó la colina en dirección a las tropas que, formadas en orden de marcha, le esperaban. Se detuvo unos metros antes de llegar abajo, para tener un poco de altura, y comenzó su arenga:

-Soldados: Han sido seis meses largos de campaña. Habéis tenido que aguantar la vida del frente, la muerte y mutilación de los compañeros que luchaban a vuestro lado, el frío y el calor, las lluvias y el fuerte sol. Y quizás oigáis voces en contra de vuestra nobleza, de vuestro Rey y de vuestra Iglesia. No las escuchéis, o si las escucháis denunciadlas a vuestros mandos y al gobierno de la Corona, porque sin gobierno y sin superiores no hay orden ni es posible la vida civilizada. Que sepáis que la Corona de Francia agradece vuestro esfuerzo y os lo premiará a vuestra vuelta.

* * *

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Este mes, los transeúntes que pasaron por delante de la casa de Edmond Narcis d'Estrées se quedaron muy sorprendidos: frente a la puerta, una patrulla de la Guardia, compuesta por un cabo y dos soldados, ha estado vigilando día y noche, impidiendo entrar a ningún visitante. Sólo un hombre, a todas luces un médico por el paquete que llevaba consigo, tenía la entrada permitida. Algunos curiosos comentaron que este médico salía de la Bastilla cada mañana, haciendo el mismo recorrido, para visitar al herido durante un breve rato y luego irse por donde había venido, volviendo a la Bastilla. Desconocemos a qué se debe esta vigilancia y las atenciones médicas especiales que recibe D'Estrées.

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Segunda semana

-Ite, missa est.

Con estas palabras se despidió Su Excelencia Arzobispo Robier de los pocos feligreses que ocupaban la nave principal de Notre Dame. Como arzobispo le correspondía oficiar en la Catedral, pero no se acababa de sentir cómodo en un espacio tan grande. A pesar de la excelente acústica del lugar, tenía la impresión de que su voz no llegaba a las filas del fondo, y tampoco era cosa de ponerse a gritar como había oído que hacían los herejes seguidores de Lutero en Turingia.

-Hum... ¿Quizás utilizar una de las naves laterales? No, no sería tan solemne -siguió meditando mientras se dirigía a la sacristía. No sé, algo habrá que hacer. Ya pensaré algo.

Tercera semana

Hace sol en París. Aunque el tiempo es de frío invernal, en les Tuileries puede verse a gente paseando aunque, eso sí, ataviados con gruesas prendas de abrigo. Eric Wirdheim, Ch.d'H. es uno de los paseantes, y parece buscar algo o a alguien. Finalmente su rostro se ilumina, como si hubiera encontrado su objetivo. Acelera el paso y saluda galantemente a Yvonne Marceau y a su dama de compañía, que aparecen por uno de los senderos laterales. Después de un par de comentarios triviales sobre el tiempo, el caballero se ofrece a acompañar a la dama, a lo que ésta asiente con un leve movimiento de cabeza. El pequeño grupo invierte el resto de la mañana en dar vueltas por los senderos del jardín, mientras la conversación hace salir pequeñas nubecillas de las bocas de los paseantes.

Cuarta semana

Finalmente, después de la vigilancia y las visitas médicas diarias durante todo el mes, la rutina en la calle donde vive Edmond Narcis d'Estrées se vio alterada. Una mañana, el médico llegó en un carruaje cerrado. Se apeó de él y, tras la visita, descendió acompañado del propio Edmond Narcis d'Estrées quien, aún con paso vacilante y apoyándose en el médico, subió al carruaje junto con éste, tras lo cual el cochero hizo restallar el látigo y puso rumbo a la Bastilla. Desconocemos el motivo, y si el caballero quedará detenido o por el contrario su visita se debe a una simple formalidad.


La última madrugada del mes, un cierzo helado sacude París. Ya no nieva, pero un polvillo blanco todavía cubre las calles y el viento levanta pequeños remolinos que brillan a la luz gris de la aurora.

En el patio de la Mansión Parrot un caballo espera, agarrado de la brida por el fiel Lerroux, criado personal del dueño de la casa. No tarda mucho en bajar éste, vestido con ropa de montar, e interpelar a su sirviente:

-Buenos días, Gaston. ¿Aún no ha llegado la escolta?

-Buenos días, señor. No, todavía no, pero aún es algo temprano. No creo que tarden, de todos modos.

En efecto, al poco se ve llegar a cuatro jinetes. El criado entrega la brida a su amo y corre a abrir la reja de entrada.

-Messieurs, buenos días. Les ruego la cortesía de su silencio, porque mi esposa todavía duerme. No me gustan las despedidas, así que partiremos antes de que despierte. De todos modos, antes de partir pasemos un momento a las cuadras; nos espera allí un trago rápido de vino caliente para reconfortarnos durante el viaje.

Los jinetes saludan militarmente, realizan un gesto de agradecimiento, y descabalgan. Mientras el criado se encarga de amarrar los caballos a un poste, los cinco caballeros se dirigen al establo, del que salen al poco rato. Montan y, capitaneados por Parrot, se pierden en la madrugada hacia el oeste, hacia Rennes. Mientras, el viento sigue levantando remolinos blancos en las calles desiertas.


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EL CABALLERO DEL MES

El título de Caballero del mes corresponde a:
 

Etienne Marchand, Ch.d'H.
Por su valor en combate, que le ha hecho acreedor al título de Chevalier d'Honneur.

EL PATÁN DEL MES

El título de Patán del mes corresponde a:
 

Su Excelencia Arzobispo Robier
Por tener olvidados a los huérfanos del Orfanato.


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ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

  • Julius Kern anuncia que se presentará a Ministro de Humanidades (C03).
  • Jean-Luc Hullin anuncia que se presentará a Ministro de Humanidades (C03).
------------ Inicio de la estacion de INVIERNO ------------

CARGOS PARA EL MES DE DICIEMBRE
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro de Humanidades Brigadier o Barón10 Min.Estado
Ayudante del Obispo Abad 8 Obispo

CARGOS PARA EL MES DE ENERO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro de Estado General o Comte12 Rey
Ministro de la Guerra Tte.Gral. o Viscomte12 Rey
Rector Cura6Vicario

AGRADECIMIENTOS



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NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Pues... en primer lugar, ¡que todos tengamos un excelente 2015, y también un divertido 1648!

En segundo lugar: Si os parece, a partir de los cargos que entren en enero seremos más estrictos con quién ocupa qué cargos. Hay algunas reglas que quedan ambiguas, y otras con las que simplemente hemos hecho la vista gorda. Mi propuesta es la siguiente:

  • Los cargos militares deberán ser ocupados exclusivamente por alguien que ostente exactamente el rango que corresponde al cargo, no uno superior.
     
  • Si alguien que está ocupando un cargo asciende, podrá seguir ocupándolo de forma interina, pero no podrá renovarlo cuando llegue el momento. Además, si se presenta a un cargo superior (que corresponda a su rango) deberá abandonar el que ostenta (y que ya no le correspondería por rango) en el momento de presentarse, no cuando le concedan el nuevo. Dicho de otro modo: si un teniente coronel que era mayor de brigada se presenta a ayudante de división, deberá dejar el cargo de mayor de brigada. Si finalmente no le conceden el de ayudante de división, se quedará sin ninguno de los dos.
     
  • No podrá tenerse más de un cargo militar, al igual que ocurre con los ministeriales. Sí que se podrá tener, como hasta ahora, uno y uno.
     

¿Opiniones? ¿Posibles inconvenientes? ¿Sugerencias alternativas o de mejora? ¡La lista de correo es vuestra! Esperaré un tiempo prudencial por si hay propuestas interesantes, y luego modificaré el documento del Reglamento según lo que os acabo de escribir.

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FECHA LÍMITE PARA EL PRÓXIMO TURNO

En principio, el plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 9 de enero de 2015, a la medianoche (hora española peninsular). De todos modos, si veis que hace falta una semanita más, lo alargamos. Ya diréis.

¡Hasta pronto!

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