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REAL CRÓNICA DE SEPTIEMBRE DE 1647

Los pisaverdes no pueden permitirse tener mala memoria.
Lestat du Pointlac

ECOS DE SOCIEDAD Y GACETA MILITAR

Primera semana

En una habitación del Palacio Real, que antes lo había sido del cardenal, el sucesor de este, el Cardenal Mazarino jugaba. Y cuando el poderoso juega, la corte juega con él. Ya se habían retirado a dormir el Rey y su hermano, la Reina Madre departía con las damas en un rincón y Mazarino jugaba, y perdía. Lo cual le ponía de un horrible humor.

Fue en ésas cuando vio aparecer al fondo al Ministro de la Guerra. El Barón du Pointlac que llegaba con intención de poder hablar con la Reina Madre, para saber si había sido nombrado Gobernador de la Bretagne o no, cargo que deseaba desde hacía un tiempo.

-Señores, tengo que hablar con nuestro buen Barón Pointlac de asuntos de Estado. Por favor, señor de Gramont, ocupad mi sitio en la mesa de juego y, para que nadie diga que me retiro por perder, cubrid mis pérdidas -dijo el cardenal mientras se levantaba y echaba sus monedas al bolsillo, dejando al pobre Gramont pagando la mano que acababa de perder.

Lestat había oído al Cardenal y se había detenido para esperarle.

-Ah, señor Baron, celebro veros sano y salvo tras la campaña, pero creo que habéis iniciado otra. ¿Qué os trae por la corte?

-Eminencia, vengo a solicitar a la Reina Madre el Gobierno Militar de la Bretagne, bien sabéis que es una tierra un poco... conflictiva, pero sé que con mi mano puedo controlarla y hacerla próspera para la corona -a Lestat no se le ocultaba que Mazarino era realmente quien decidía-.

-Ah, sí, sí, Bretagne es una tierra dura, sí, pero me temo que tal cosa no es posible, señor Baron. Su Majestad la Reina va a nombrar a otro.

-Ah, ¿Languedoc quizás podría ser otro destino? -preguntó Lestat esperando pescar en otro sitio.

-Lo lamento, pero Su Majestad la Reina Madre considera que su Ministro de la guerra no debe moverse de París en ningún momento.

-Si es decisión de Su Majestad... -dijo Lestat algo dolido porque nuevamente se quedaba sin ser Gobernador de Provincia.

-Lo es.

-En ese caso no molestaré a Su Majestad esta noche y me retiraré si me dais la venia. Quiero preparar una reunión que tengo mañana, y mi partida al frente. Eminencia... -dijo inclinándose y preparándose para marcharse.

-¿Adónde vais, Barón? ¿No os he dicho que Su Majestad os quiere en París? -dijo Mazarino con diversión.

-Y en París me quedo Eminencia, al menos hasta partir al frente.

-Y partiréis, pero antes tomad este despacho, querido Barón, por el que Su Majestad la Reina Madre, Regente en nombre de Su Majestad Luis XIV de Francia, os nombra Gobernador Militar de L'Ille de France. Como os he dicho, ella os quiere en París.

El semblante de Lestat cambió al punto. No había esperado algo así, nada menos que la plaza más preciada. Había supuesto que confirmarían en ella al Marquis de la Garrigue, pero sin duda algo había cambiado. Muchas cosas iban a cambiar, y algunos iban a saber por fin lo que era la Justicia, pensaba mientras tomaba el despacho de Mazarino y recibía los parabienes de los Cortesanos.

* * *

Segunda semana

En su despacho en el Louvre, desde donde dirigía los destinos de los ejércitos de Francia, el Baron du Pointlac había recibido a Edmond d'Estrées para darle una pequeña lección y felicitarle por su ascenso. Por lo que sabía de él, el joven prometía, pero por lo que sabía también tenía tendencia a hablar demasiado y a picar un poco alto, así que esperaba poderlo meter en vereda con una simple lección de intrigas.

Mientras el joven permanecía en pie, comenzó una serie de preguntas preparadas como si buscara un complot y en éste estuviera involucrado Parrot, al cual haría pasar luego y le mostraría cómo, por su petición del mando en Nápoles que nadie había hecho pública, podría haber inmiscuido en problemas a un siempre metido en ellos Barón du Parrot.

Pero el plan del ministro no acabó de salir bien, porque a las primeras preguntas D'Estrées le interrumpió con brusquedad:

-Barón, haremos una cosa: Voy a salir por esa puerta y esperaré cinco minutos antes de volver a entrar. Sé que sois inteligente y serán suficientes cinco minutos para que podáis reflexionar y volver a presentarme el cuestionario, o cambiarlo si lo preferís.

Antes que pudiera reaccionar, Edmondd abría la puerta y salió, pero antes de cerrarla tras él asomó la cabeza y añadió:

-Considerad que acusar a nobles sin que estén delante para poder defenderse no es digno de un representante del Rey, pero como tengo muy mala memoria es algo que no recordaré en cuanto vuelva a entrar.

Al oír cerrarse la puerta, Lestat estuvo a punto de gritarle que volviera a entrar; por otro lado pensó llamar a la guardia y hacer que encerrasen a ese insolente en la Bastilla hasta que se le olvidara hasta su propio nombre. ¿Que no iba a recordar? ¿Que tenía mala memoria? ¡Pero quien se había creído ese mequetrefe que era para hablarle así al Ministro de la Guerra! Ah, si fueran los tiempos de Richelieu y éste hubiera tenido la osadía de hablarle así al viejo Cardenal... ¿Qué hacer con él?

-¡Bernard! -gritó.

Rápidamente, una puerta oculta se abrió y un joven Mosquetero de la Picardía que formaba parte de la guardia del Ministro entró en el despacho, acostumbrado a obedecer ordenes sin preguntar.

-Quiero que prepares una patrulla y un carruaje, metas en él a ese insolente de D'Estrées, y le hagas pasar por la Concerniegne, la Bastilla y el Castillo de Viccennes. No quiero que nadie le diga dónde va durante el viaje. Luego lo meteréis en la posta y le diréis lo siguiente:

-Id ahora al frente, pero a vuestra vuelta a París el Barón du Pointlac espera que vengáis cubierto de gloria, en un ataúd, o que vengáis a pedirle disculpas. Si no, mejor quedaros en el frente. ¿Entendido?

-Sí, Excelencia.

-Hacedlo.

Por supuesto la orden fue ejecutada al momento, y d'Estrées tuvo que pasar por esos tres sitios, seguramente con la preocupación de pensar que le harían prisionero.

Mientras tanto, Parrot llegaba al despacho del Ministro, el cual tras saludarle efusivamente y felicitarle por su valor e interesarse por su estado le dijo:

-Señor, os había citado para que junto a mi pudiérais aconsejar al señor D'Estrées, al cual su lengua le pierde y le llevará a la tumba tarde o temprano. Por desgracia ha decidido irse y le he enviado al frente. Así pues os ruego disculpas por haceros venir, pero ya que estáis aquí, comed conmigo y discutamos que creéis que les falta a los soldados en campaña. Vos estáis más cerca de las tropas y además siempre me gusta escuchar otros puntos de vista; como sabéis, además de Ministro de la guerra soy General Quatermaster y puedo comprar aquello que creáis que falta.

-Vaya, es una lástima que monsieur d'Estrées se haya ido -repuso Parrot-. Me habría gustado agradecerle personalmente la caja de vino que me envió, y las flores para mi esposa. En fin, en otra ocasión será.

-Ocasiones no os faltarán, mon ami le Baron. Ocasiones no os faltarán -contestó du Pointlac-.

Y se dispuso a departir con Parrot acerca del bienestar de las tropas, sin dejar de rumiar por dentro sobre aquel maldito petimetre que se había atrevido a darle un portazo a él... De no ser un simple mosquito, le enseñaría varias cosas con el acero, pero no estaba bien que alguien como él se batiera con un pisaverde como D'Estress, le acusarían de vencer a niños.

* * *

Tercera semana (Gaceta militar)

Tras las ultimas cargas de caballería de la tercera semana por parte de los Dragones del Gran Duque Maximiliano, las líneas enemigas habían quedado muy diezmadas. Las cargas sin tregua y fulgurantes se habían sucedido a lo lago de toda la linea de combate. El teniente Coronel de los Dragones del Gran Duque Maximiliano se había propuesto aniquilar las últimas fuerzas enemigas durante la cuarta semana. Puso en conocimiento del alto mando francés sus intenciones y planes para esa cuarta semana, para evitar reprimendas o protestas por sus iniciativas.

Aún no había amanecido, y las primeras luces debían hacer palidecer al enemigo cuando viera la carga más mortífera que pueda concebirse, preparada a conciencia por parte del Teniente Coronel.

Sus hombres lo seguían ciegamente por el arrojo y coraje mostrado durante toda la campaña. Siempre en primera línea, como si se tratara de un simple sargento, blandiendo la espada con tanta maestría como habilidad a la hora de mutilar y dañar al enemigo. Prefería herirlos gravemente a matarlos, ya que así el enemigo debía destinar hombres, recursos y esfuerzos en sus heridos en combate.

Pero nada salió como había sido planificado. Cuando, antes de despuntar el día, el Teniente Coronel se puso en primera línea para ordenar la carga, que debía ser imprevisible y desconocida, una descarga de mosquetes retumbó sobre la primera línea de la caballería. Aún a oscuras los más cercanos supieron que el Teniente Coronel había caído bajo el fuego sin llegar a pronunciar palabra. Solo hubo silencio. Los oficiales, temiendo una emboscada, decidieron realizar una cauta retirada sin hacer ruido. Para cuando los primeros haces de luz alumbraron la zona, no quedaban más señales de una posible acción militar que las manchas de sangre sobre el terreno y el caballo muerto del Teniente Coronel, sin pertrecho alguno que delatara quien había sido su dueño.

Gravemente herido en combate antes de entrar en acción, sin gloria ni reconocimiento. Se dudó que en su estado pudiera llegar vivo a París. Por ello, Mussette d'Envion, ya viuda y conocedora de la importancia de ser tratado por un buen médico, contrató al doctor Théophraste Renaudot para que hiciera todo lo posible por salvar a su amado sin escatimar en gastos. Théophraste Renaudot recogió al eminente neurólogo inglés Thomas Willis, docente en la facultad de Montpelier este trimestre, y junto al cirujano Nicolas Déuret (discípulo de Ambroise Paré) se encaminaron en pos del moribundo Edmond Narcis d'Estrées. El estado del teniente Coronel era muy grave. Él y su caballo habían recibido toda la descarga de mosquetes, aunque por suerte para Edmond el animal había acaparado la mayoría de las balas. Aplicaron el método de apósito "digestivo" propio de Ambroise Paré, pero en lugar del aceite de sambuco, por recomendación de Willis, optaron por aceite de amapolas junto a la yema de huevo, aceite rosado y trementina. Se mandó fabricar un carro dotado de un sistema de vaivén que sostenía al herido flotando en el aire, siempre horizontal al suelo sin que recibiera sacudida alguna. El artilugio fue expresamente indicado por Renaudot. Recordaba el esquema y el sistema ingenioso de uno de los artículos de un científico árabe para su Garete de France. El camino fue largo y pesaroso para todo el cortejo, no así para el herido que iba mejorando poco a poco gracias a los exquisitos cuidados de los doctores y cirujano. El último día del mes, casi anocheciendo, hacía su llegada a París. Encabezada por la propia Mussette d'Envion, la comitiva más parecía un cortejo fúnebre: el cansancio acumulado en el rostro, el silencio y la lenta cadencia, hacían presagiar lo peor a los que contemplaban su llegada. Algunos se acercaron con la intención de dar las condolencias, mas Mussette d'Envion fue rápida de reflejos, y antes de que nadie pudiera decir nada se adelantó a los acontecimientos:

-Os agradezco vuestro interés. En cuanto Edmond se recobre de su letargo, le haré saber que fuisteis los primeros en preguntar por él y querer darle ánimos. Gracias, amigos, por vuestra consideración.

El equipo médico, y Théophraste Renaudot en particular, quiso redactar un informe forense para entregar a las autoridades y que se realizase una investigación. Todas las balas recibidas por el Teniente Coronel procedían de retaguardia. Había sido acribillado por la espalda, disparado desde territorio francés. Pero Mussette, conocedora del carácter de Edmond, nada dado a investigaciones, tramas ni denuncias, pidió al médico y periodista francés que esperara a que Edmond diera su parecer al respecto. El estado del Teniente Coronel es grave, aunque por fortuna o ciencia, se ha superado el peor pronóstico. El Coronel se lo comunicó al regimiento y todos los hombres se alegraron de las nuevas; incluso vitorearon el nombre de d'Estrées, quizás algo demasiado cerca de donde despachaba el Alto Mando (a juicio de algún alto cargo allí reunido).

* * *

Cuarta semana

Anochece en París. Justo antes de cerrarse las puertas de la ciudad, un correo sale por ellas al galope. Transporta dos documentos, que tendrá que entregar en dos puntos distintos del frente, por suerte no muy alejados uno de otro.

Su Majestad el Rey Luis XIV de Francia
y en su nombre
Su Majestad la Reina Madre Ana de Austria
Otorgan, en virtud de este documento, la dignidad de
CHEVALIER D'HONNEUR
a
ETIENNE MARCHAND
Y para que conste la voluntad Real, se expide este título.
París, 28 de septiembre de 1647.

 

Su Majestad el Rey Luis XIV de Francia
y en su nombre
Su Majestad la Reina Madre Ana de Austria
Otorgan, en virtud de este documento, la dignidad de
CHEVALIER D'HONNEUR
a
GUILLAUME DE FOIX
Y para que conste la voluntad Real, se expide este título.
París, 28 de septiembre de 1647.

* * *


NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

  • Su Excelencia Arzobispo Robie ha sido nombrado Ministro de Exteriores (C04).
  • Etienne Marchand, Ch.d'H. ha sido nombrado Aide de Chambre de General (M14).
  • Guillaume de Foix ha sido nombrado Gobernador Militar de Languedoc (M08).
  • Joss Len Beaumont, Ch.d'H. ha sido nombrado Gobernador Militar de Champagne (M08).
  • Le Baron du Parrot ha sido nombrado Gobernador Militar de Bretagne (M08).
  • Le Marquis de Lemaitre ha sido nombrado Gobernador Militar de Loire (M08).
  • Le Baron du Pointlac ha sido nombrado Gobernador Militar de l'Ille de France (M05).

ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

Este mes no ha habido anuncios de presentaciones a cargos.


CARGOS PARA EL MES DE OCTUBRE
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Capitán Escolta Real Capitán de Guardia Real 9Gob.Mil.París
Capitán Escolta CardenalCapitán Guardia Cardenal 7Gob.Mil.París
Abanderado Escolta Real Subalterno Guardia Real 9Gob.Mil.París
Abanderado Escolta CardenalSubalterno Guardia Cardenal 6Gob.Mil.París
Chancellor Vicario 11Arzobispo



CARGOS PARA EL MES DE NOVIEMBRE
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Soldados escolta Real Soldado Guardia Real 8Capitán Escolta
Soldados escolta Cardenal Soldado Guardia Cardenal 5Capitán Escolta
Oficial diocesano Vicario 10Arzobispo


AGRADECIMIENTOS

A Eduardo y David, porque entre los dos han escrito la crónica.

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NOTAS DE LOS ÁRBITROS

En primer lugar, quisiera hacer una aclaración sobre las reglas: En los cargos militares, cada cargo es exclusivamente para el rango que indica, excepto en los casos donde se especifica "o superiores". Un personaje no puede presentarse a cargos militares cuyo rango no ostente en el momento de presentarse. Si un personaje ostenta un cargo y asciende, conservará el cargo hasta el momento de renovarlo, pero no podrá presentarse de nuevo a su renovación. Parece que este punto no está muy bien explicado en las reglas (aunque a mi entender las tablas de cargos debían dejarlo claro), y además a mí en ocasiones se me ha pasado verificar que el personaje cumpliera esta condición, de modo que ha habido alguna irregularidad involuntaria al respecto. Mil perdones. Voy a ver si este fin de año puedo publicar una revisión de las reglas donde se clarifique este aspecto y algún otro; si alguien tiene alguna sugerencia para aclarar o mejorar algún otro aspecto de las reglas, que aproveche la ocasión para decirlo (pero ojo: nada de cambios en profundidad, al menos de momento; los cambios importantes siempre intento debatirlos un poco con todos).

En segundo lugar: Las reglas permiten al jugador que ostente el cargo de Ministro de la Guerra organizar campañas en cualquier época del año. Esto, en la práctica, puede permitirle paralizar el juego; de hecho, ha habido quejas de que pasarse seis meses en campaña es demasiado si no lo ha decidido uno mismo. Además, el Mariscal de Francia puede modificar el envío de tropas organizado por el Ministro, con lo que también puede paralizar parte de la partida. Por lo tanto, otro de los cambios que me planteo realizar en las reglas será limitar los poderes del Ministro de la Guerra. Seguirá teniendo plena libertad para organizar las campañas de verano, pero posiblemente para el resto del año tendrá que consultar con Su Majestad (la Regente, obviamente) o con Mazarino, por ejemplo mediante tirada de dados influenciable. De todas formas, pensad que esto no va a impedir que, si alguien tiene un enemigo al mando de la unidad en la que sirve, éste decida voluntarizarla para mantenerlo en el frente, pero al menos este personaje siempre tendrá la posibilidad de cambiar de Regimiento. Otra posibilidad sería prohibir que una unidad se voluntarice dos veces seguidas, por el perjuicio que esto supondría para la moral de las tropas.

Y en tercer lugar, el tema de las incompatibilidades. No se pueden tener dos cargos ministeriales, eso está claro. En cuanto a los cargos militares, en teoría no debería haber problemas de compatibilidad si respetamos la exclusividad de rango que he indicado más arriba; lo que no puede permitirse es una combinación de cargos que permita a alguien nombrarse a sí mismo (excepto en el caso de los Inspectores Generales si uno es Ministro de la Guerra, pero esa excepción me preocupa poco). También podría añadirse una condición en las reglas, conectando con lo que decía más arriba: si uno ostenta un cargo y asciende (conservando el cargo como hemos dicho), en caso de que opte a un cargo correspondiente a su nuevo rango deberá abandonar el cargo anterior. Es decir: si un Teniente Coronel es Ayudante de División, asciende a Coronel, y quiere optar a Ayudante de Ejército, deberá antes renunciar al cargo de Ayudante de División. Fijaos que digo "antes", para penalizar al que tiene un cargo inferior a su rango, y también para introducir un pequeño factor de riesgo.

¿Opiniones? ¿Sugerencias? ¿Debates en la lista de correo? Decidme qué opináis, por favor.

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FECHA LÍMITE PARA EL PRÓXIMO TURNO

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 7 de noviembre de 2014, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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