Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

 

REAL CRÓNICA DE AGOSTO DE 1645

Atacaremos al amanecer.
Le Baron de Muzillac

GACETA MILITAR

Flandes

Los generales guardan un silencio tenso mientras el Barón de Muzillac escudriña un mapa sobre la mesa. Ya es de noche, y el calor ha dado paso a una humedad pegajosa que invade la tienda en la que se ha instalado el mando del primer Ejército. Una gota de sudor recorre lentamente la frente del Ministro de la Guerra d'Arzac y finalmente cae sobre el mapa, desdibujando el nombre de la plaza que el primer ejército ha sitiado desde hace seis semanas sin haber sido capaces de rendirla. Este emplazamiento estratégico es todo lo que resta al ejército francés para abrirse hueco hasta el corazón de Flandes y obtener así la iniciativa a la hora de negociar una paz provechosa con los españoles.

D'Arzac, levantando la mirada hacia el Jefe de la 2ª División, el Mariscal Beaumont, decide romper el silencio:

-Atacaremos al amanecer. No estoy dispuesto a esperar más por esos suministros que nunca acaban de llegar. Vuestra división será la punta de lanza del asalto, Mariscal Beaumont. Quiero a los Marines y los Cadetes abriendo una brecha en esa muralla. Nuestros espías aprovecharán la distracción para abrir las puertas de par en par a los Dragones, quienes sembrarán el caos en la plaza hasta que Arcabuceros y Mosqueteros de la Picardía se apoderen de las torres principales. Los Carabineros y la guardia de Dragones quedarán en la reserva para apoyar aquellas zonas en que la resistencia sea más fuerte.

El Jefe de Brigada Goulet sabe que ese plan es una locura. La artillería carece de suficiente munición para garantizar que se puedan penetrar las murallas, y confiar toda la estrategia del ataque a unos mercenarios holandeses es una temeridad. Aún si lograran abrir las puertas, un asalto de estas características significará que muchos de los dragones a su mando no regresarán este otoño a París. No obstante, es consciente de que cada día que pasa las tropas están más desmoralizadas y la plaza sigue sin mostrar síntomas de agotamiento ante el asedio. Escasean los recursos ante unas lineas de suministro constantemente asaltadas por pequeños grupos de españoles que están haciendo perder la paciencia a D'Arzac.

-Mañana esta plaza será nuestra, caballeros. Y después, Flandes. Preparad a vuestro ejército y descansad algunas horas, pues mañana será un día muy largo.

D'Arzac abandona la tienda ajeno a las miradas preocupadas que intercambian los generales. Cuatro veteranos Guardias reales le flanquean como sombras mientras se dirige, como cada noche, a comprobar las posiciones de artillería. La escasez de morteros y cañones, cada vez más deteriorados, sumada al irregular suministro de pólvora se han convertido en una obsesión para el Ministro de la Guerra. A su paso, los soldados y ayudantes se cuadran atemorizados. Tras inspeccionar buena parte de las posiciones y comprobar que todo está en orden, D'Arzac enfila su rumbo hacia una estratégica hondonada desde donde los morteros del 69 de Arcabuceros apuntan a una de las puertas principales de la plaza, en previsión de un desesperado ataque sorpresa flamenco. Al llegar allí la actitud despreocupada del retén le saca de quicio: los materiales están revueltos y desordenados, algunos soldados duermen junto a los morteros y otros cuatro holgazanean jugando a cartas sin inmutarse ante la presencia de una de las personas más poderosas de Francia.

-¡¡¿Quién es el suboficial a cargo de este burdel?!!

Con parsimonia, uno de los arcabuceros deja sus cartas en la mesa y se levanta sonriendo. Parece borracho y desarreglado, con la camisa por encima del jubón, tan sucia que su color es indistinguible y una botella de vino en la mano. Se encoge de hombros y sin pronunciar palabra se acerca tambaleándose al Barón. Mientras, uno de los guardias reales empieza a dar patadas a uno de los arcabuceros que envuelto en una manta todavía no se ha despertado, pero para su sorpresa ni siquiera se inmuta.

-¡Borracho! ¡Arriba! ¡El Ministro de Guerra está aquí! -le grita mientras tira de la manta. La única respuesta que recibe es la mirada perdida en el infinito de un rostro ensagrentado y un escalofrío que recorre todo su cuerpo.

El guardia entonces lleva su mano al rapier y no alcanza a pronunciar la palabra maldita:

-¡ENCAMISA...-!

Varios disparos de mosquete resuenan en la noche mientras el cuerpo del Guardia real cae inerte en el suelo, acompañado de dos de sus compañeros. Las pistolas humean aún en las manos de tres de los supuestos arcabuceros dormidos mientras los jugadores de cartas se abalanzan sobre d'Arzac y el único Guardia real en pie, que trata de ponerse entre el Barón y los encamisados. En un gesto mecánico d'Arzac desenfunda una pistola y dispara en el pecho al arcabucero sonriente en el momento en que éste clava su rapier en el estómago de su último guardaespaldas. En un abrazo ridículo ambos caen rodando por la hondonada. Mientras varios encamisados rematan con sus espadas a los guardias caídos, se escucha el galope de caballos que se acercan, y otros tres rodean a d'Arzac para cerrar una posible huída. Calculando sus posibilidades, el Barón decide desenvainar su rapier y, fingiendo por un instante avanzar, se lanza a fondo contra la sombra a su espalda. Para su sorpresa, el asaltante en lugar de atacarle trata de lanzarse encima suyo y es incapaz de esquivar el rapier de d'Arzac que se hunde en su garganta. Sin hacer un solo gesto por recuperar su arma, d'Arzac corre en dirección al campamento, llamando a gritos a la guardia, pero el único sonido que escucha es el ruido de los cascos de un caballo casi encima suyo. Un golpe seco en la sien le lanza de bruces contra el suelo y un último pensamiento recorre su cabeza embotada antes de perder el conocimiento:

"Atacaremos al amanecer."

* * *

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Sabido es que algunos de nuestros eclesiásticos pecan a veces de soberbia, rompiendo el voto de pobreza que hicieron al tomar los hábitos. Hasta ahora, Fray Bernard ha estado fuera de toda sospecha a este respecto, pero tal vez las cosas estén empezando a cambiar para mal: hemos visto nada menos que a monsieur Sébastien Bourdon visitar al vicario. ¿Quizás el cargo se le ha subido a la cabeza? Esperemos que no, y que la visita obedezca a buenos y piadosos motivos.

* * *

Como todas las noches de estreno, le Théatre Royale bulle de actividad. Jean-Luc Hullin, apoyado en la barandilla del palco, contempla desde lo alto el hervidero de personas y personajes que deambula por la platea, mientras deja ir sus pensamientos. Falta poco para el inicio de la obra, y chevalier Brass de Creville no ha llegado todavía. Oye dos voces femeninas detrás de él, y se gira. Una de ellas, evidentemente, es la de su Christine, y la otra es la de Charlotte Pézet, que acaba de llegar.

-Bonne soir, mademoiselle -saluda-. ¿Dónde está monsieur de Creville? Entiendo que debe haberlo entretenido algún conocido en la entrada.

-Bonne soir, monsieur! La verdad es que estoy un poco preocupada. Me ha llegado una nota excusándose por no poder asistir, y rogándome que os acompañase de todos modos. Por suerte, dejó indicados vuestros nombres y el mío como invitados al reservar el palco, así que no hemos tenido problema para entrar.

-Graves razones deben haberle impedido venir... Monsieur de Creville no es el tipo de caballero que deja plantados a sus amigos. Pero -Hullin cambia a un tono más jovial al reparar en el semblante preocupado de la dama- no os preocupéis, seguro que se encuentra perfectamente y que pronto os dará personalmente razón de su ausencia. Mientras tanto, ¡disfrutemos de la obra!

* * *

Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.

Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Hibou

Nota:Hibou nunca ha pretendido plagiar ni asumir como propios los versos de otros autores. Es un cómico, por lo que recita tanto versos propios como ajenos para comentar lo que acontezca en cada momento. No se atribuye al firmar la autoría de los versos sino que es él el que lo expone o cita.
Este mes es de Segismundo en "La vida es sueño", JORNADA III, Escena XIX

Segunda semana

Jean-Luc Hullin empezaba a estar preocupado. Sentado a una mesa de L'Epée D'Or, cerca de la puerta, vigilaba los movimientos de ésta esperando ver entrar a chevalier Brass de Creville y a Charlotte en cualquier momento, pero la pareja no llegaba.

-Cálmate, seguro que vendrán -le decía Christine-. De todas formas, si tan preocupado estás, ¿por qué no mandas un criado a su casa, a preguntar?

En ese momento, la puerta se abrió bruscamente y un enfurecido chevalier Brass de Creville, acompañado de su dama, también visiblemente alterada, hizo su entrada. Sin embargo, sonrió al ver a su anfitrión, aunque no podía disimular su estado de nervios. Sin esperar pregunta, saludó y comenzó su iracunda explicación:

-Bonne soir, mon ami! ¿Podéis creer que han vuelto a detenerme otra vez?

-¿Otra? ¿Qué queréis decir?

-Ah, disculpad. Olvidé que no habíamos hablado desde la semana pasada. El caso es que la primera semana no pude acompañaros en le Théatre Royale porque ese Le Comte de Noisy me hizo detener para preguntarme dónde había estado el pasado mes. Al parecer sus espías son tan inútiles que no supieron darle razón, y tuvo que recurrir a preguntármelo en persona. Pero claro, como parece ser que la sutileza no es su fuerte, no le bastó con preguntarme algo que le habría dicho de buen grado: tuvo que montar toda la parafernalia de la detención y el interrogatorio.

-...

-Y para rematar, al venir hacia aquí me he cruzado con una patrulla de la Guardia y, al verme, me han dado el alto y se me han vuelto a llevar. Esta segunda vez ni siquiera ha llegado a recibirme: me han llevado a la Bastilla, me han dado un salvoconducto firmado por él, y han vuelto a soltarme. Al parecer se le olvidó indicar a sus guardias que yo ya no estaba en busca y captura. ¡Inadmisible!

-Bueno, mon ami. Calmaos y no dejéis que Lemaitre os amargue la velada, o le habréis otorgado un triunfo que no merece. Tranquilizaos, y probad el nuevo armagnac que ha traído el club. ¡Garçon! ¡Dos copas más de ese armagnac, y atended a qué desean tomar las demoiselles! Y, para cambiar de tema y dirigir vuestro pensamiento a otras cuestiones: ¿habéis visto esos retratos que hay pegados en un montón de sitios por todo París? No parece cosa de Lemaitre; al parecer Fray Bernard está investigando por su cuenta sobre el ataque que sufrió el mes pasado...

* * *

No sabemos si le zumbarían los oídos a Le Comte de Noisy como consecuencia de esta conversación, pero, de ser así, a buen seguro estuvo demasiado ocupado para prestar atención. Lemaitre, acompañado de un pelotón de la Guardia, se personó en el palacete de Baron du Pointlac y, con firmeza pero amablemente, pidió a Mme. du Pointlac que toda la familia y los criados abandonasen inmediatamente la casa y se acomodasen en el cenador del jardín.

-Disculpad todo este transtorno, Madame -explicó a la asustada dama-. Pero tened por seguro que es en prevención de males mayores. Me han llegado informaciones de que se prepara un atentado contra la persona y la hacienda de vuestro esposo, y que sólo se ha retrasado a causa de su partida al frente. Mis hombres registrarán vuestra maisonpulgada a pulgada hasta estar seguros de que no tenéis nada que temer.

Se trató a la familia con exquisita amabilidad, procurando que no les faltase de nada, llegando incluso al extremo de enviar un batidor a l'Epée d'Or a buscar viandas y bebida cuando llegó la hora de comer. Pero finalmente los esfuerzos de la Guardia dieron su fruto, y el sargento de pelotón apareció frente al Gobernador Militar con un pequeño barril de pólvora dotado de una larga mecha. Madame du Pointlac dio un grito al verlo.

-¡LÁRGATE CON ESO, ZOQUETE! -le espetó Lemaitre a su subalterno-. ¿Es que no puedes dejarlo aparte y llamarme? ¿Tienes que asustar a Madame du Pointlac de esa manera?

-Disculpad, Excelencia. Es que...

-¡Luego hablaremos! Ahora repliega a la tropa y vámonos. ¡Pero antes, que lo dejen todo en orden!

-Si, Excelencia -respondió el sargento, alejándose.

-Disculpad a mis guardias, Madame -Lemaitre se volvió a Mme. du Pointlac, que estaba pálida-. Mis hombres son militares rudos, avezados a la guerra y la destrucción, y no comprenden que a veces hay que ser más diplomático. Lamento que la vista del artefacto os haya alterado, es sin duda una cosa terrible que habría preferido que no vieseis, pero por otra parte habéis podido comprobar personalmente que mis informadores no me habían exagerado ni mentido sobre el peligro que corríais. Ahora, ya podéis volver a vuestro hogar, con la seguridad de que nada os amenaza en él. Daré las explicaciones y detalles oportunos a vuestro esposo tan pronto vuelva del frente. Gracias por vuestra paciencia, Madame.

-S...sí, gracias, Excelencia -acertó a responder la dama-. Habéis sido mu...muy amable.

* * *

Tercera semana

Esta semana, el Segundo Batallón de la Guardia Real ha sido voluntarizado por sorpresa y ha partido hacia el frente. Su comandante en jefe, el Mayor Jean-Luc Hullin, ha decidido que las tropas estaban "relajándose en exceso, y más preocupadas por el vino que por la pólvora", así que ha decidido darles un refresco de forma y moral.

Cuarta semana

Viernes, ya casi de noche. Sólo un resplandor destaca en contraluz la silueta lejana del Palais des Tuileries. El carruaje de Le Comte de Noisy se detiene en la entrada de su casa, y éste, con el agotamiento reflejado en su semblante, desciende y entra en el lujoso vestíbulo. Uno de los criados espera inmóvil en pie, con un pequeño paquete negro cuidadosamente adornado con un gran lazo amarillo, colocado sobre una bandeja de plata. El Ministro frunce el ceño.

-¿Qué es esto?

-Lo han traído esta tarde, Excelencia.

-Bueno, déjalo sobre la mesa de mi despacho. Después lo abriré.

-Como ordene su Excelencia.

Horas más tarde, el Ministro está de mucho mejor humor. Después de una suculenta cena y unas copas, decide subir a su despacho a disfrutar de un rato de tranquilidad. Llega, y lo primero que ve es el paquete, sobre la mesa. Vuelve a fruncir el ceño. Se había olvidado totalmente de él.

-Bueno, será algún agradecimiento de alguien. Lo abriré, escribiré la nota de gracias, y me olvidaré ya del tema.

Desata el lazo, rasga el papel negro, y encuentra una caja de cartón basto. La abre, y en su interior encuentra una gran pluma de ave con una inscripción en la caña. La examina. La inscripción está cuidadosamente realizada con un punzón y entintada después, para que sea visible. Se acerca la pluma a la vista y sus dientes se cierran hasta casi hacerse daño cuando lee:

Délinquant et lâche

* * *


EL CABALLERO DEL MES

El título de Caballero del mes corresponde a:

Jean-Baptiste Le Rond, le Viscomte d'Alembert

Por su regreso a la vida pública cuando más falta hace.

 


EL PATÁN DEL MES

El título de Patán del mes corresponde a:

Josep Le Maitre, le Comte de Noisy

Por demostrar su incapacidad en los cargos que ostenta y, aún así, negarse a dimitir.

 


* * *



ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

  • Fray Bernard anuncia que se presentará a Vicario General (R05).
  • chevalier Brass de Creville anuncia que se presentará a Ministro de Exteriores (C04).
  • chevalier Brass de Creville anuncia que se presentará a Aide de Chambre du Dauphin (M16).
  • chevalier Brass de Creville anuncia que se presentará a Aide de Chambre del Brigadier General (M23).
  • Emile Goulet anuncia que se presentará a Gobernador Militar del Languedoc (M08).
  • Emile Goulet anuncia que se presentará a Gobernador Militar de la Champagne (M08).
  • Joss Len Beaumont, Ch.d'H. anuncia que se presentará a Ministro de Exteriores (C04).
  • Joss Len Beaumont, Ch.d'H. anuncia que se presentará a Gobernador Militar de París (M05).
  • Joss Len Beaumont, Ch.d'H. anuncia que se presentará a Gobernador Militar de Bretagne (M08).
  • Jean-Luc Hullin anuncia que se presentará a Aide de General (M14).
  • Le Comte de Noisy anuncia que se presentará a Gobernador Militar de París (M05).
  • Le Comte de Noisy anuncia que se presentará a Gobernador Militar de Bourgogne (M08).
  • Baron du Pointlac anuncia que se presentará a Gobernador Militar de París (M05).
  • Baron du Pointlac anuncia que se presentará a Gobernador Militar de Loire (M08).
  • Le Baron de Muzillac anuncia que se presentará a Gobernador Militar de París (M05).
  • Le Baron de Muzillac anuncia que se presentará a Gobernador Militar de Bretagne (M08).

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------------ Inicio de la estacion de OTOÑO ------------

CARGOS PARA EL MES DE SEPTIEMBRE
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro de Exteriores Brgder. o Barón 10 Min.Estado
Gobernadores Militares Tte.Gral. o superior 8/10*Rey
Aide del Dauphin Capitán 9 Dauphin
Aides de los Generales Subalt./Capt./Mayor(+) 6 Generales
Ayudantes de Regimiento Capitán 3 Coroneles
Vicario General Vicario 12 Arzobispo

(*: El Gobernador Militar de Paris necesita nivel social 10; los demas, 8)
(+: Para Brigadieres: subalterno. Para Ttes.Generales: capitan. Para Generales: mayor)




CARGOS PARA EL MES DE OCTUBRE
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Capitán Escolta Real Capitán de Guardia Real 9Gob.Mil.París
Capitán Escolta CardenalCapitán Guardia Cardenal 7Gob.Mil.París
Abanderado Escolta Real Subalterno Guardia Real 9Gob.Mil.París
Abanderado Escolta CardenalSubalterno Guardia Cardenal 6Gob.Mil.París
Chancellor Vicario 11Arzobispo


AGRADECIMIENTOS

A Jon, por el relato de la captura de su propio personaje :-)

A Hibou, por los versos.

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Poco que destacar este mes, aparte de agradecer vuestra paciencia ante mi recalcitrante falta de tiempo. ¡Gracias!

FECHA LÍMITE PARA EL PRÓXIMO TURNO

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 5 de octubre de 2012 (¡no de septiembre, como ponían los mensajes!, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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