Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

 

REAL CRÓNICA DE MARZO DE 1645

GACETA MILITAR

El Mayor Brass de Creville ya había mandado de antemano la movilización de sus hombres al frente, por lo que antes de amanecer marchaban todos bien pertrechados para combatir al enemigo. Christian Brass de Creville quería sorprender a las tropas contrarias de buena mañana sin que contaran con su presencia. El capitán Dupont quiso estar al lado de Brass de Creville en todo momento.

-Mayor, ¿por qué la rapidez de nuestra marcha ? Es como si buscáramos llegar antes del alba ...

-Lamentablemente eso no va a ser posible, pero intentaremos desconcertarlos y enfrentarnos al enemigo antes de que sus oficiales estén bien despiertos.

-Veo que tenéis ganas de combatir -comentó el Capitán Dupont sin ocultar cierta admiración por la determinación de su superior.

-Ya va siendo hora de combatir y herir a enemigos que no sean franceses. Es imperdonable desangrarse entre compatriotas cuando hay cientos de enemigos de nuestro país sueltos por esos campos de batalla.

-Resulta asombroso que algún caballero de París pueda poner en duda vuestra valentía -comentó el Capitán con cierta esperanza de entablar una conversación sobre el tema.

-Querido Capitán, cada cual es libre de conjeturar lo que quiera, el tiempo y los hechos son inexorables y ponen a cada cual en su lugar.

La llegada de los mosqueteros del rey al frente tomó por sorpresa al ejército enemigo. La primera semana fue una auténtica escabechina para las filas contrarias. Los ataques contundentes y letales de las tropas comandadas por Brass de Creville sorprendieron a propios y extraños.

Durante la segunda semana, el Mayor decidió dar descanso a sus hombres, ya que no habían tenido tregua hasta entonces. Ya era conocida la presencia de los Mosqueteros del Rey en el frente y el factor sorpresa había desaparecido. Se dio la orden para que varios batidores hicieran exploraciones durante esa segunda semana para contabilizar y tener datos exhaustivos sobre posiciones y tropas enemigas en todo el frente.

Los oficiales y los hombres estaban muy sorprendidos con la meticulosidad y buen hacer de su Mayor. No se trataba de atacar de manera impetuosa, había que tener todos los datos y saber como hacer el mayor daño posible y con la máxima contundencia. Si a eso le aunaban el buen humor y la sempiterna sonrisa que tenía para todos y en todo momento, daba como resultado que todos sus hombres se sintieran a gusto y dispuestos a seguir a su Mayor sin albergar duda o desánimo.

Al inicio de la tercera semana, Brass de Creville reunido con sus oficiales y con todos los datos obtenidos y las ordenes de los superiores dàndole ciertas directrices pero libertad de actuación, planificó con todo lujo de detalles las incursiones que iban a realizar. Se marcó el objetivo de eliminar a todos los oficiales de rango medio entre capitán a coronel para diezmar al enemigo, unas tropas sin mandos directos son inútiles y sin posibilidad de dirección por generales ni altos mandos.

Así se hizo, durante las noches se trasladaban con la máxima rapidez posible y se atacaba al alba sin que las tropas contrarias esperaran su presencia ni tuvieran tiempo de reaccionar. La tercera semana los hombres del Mayor Brass de Creville desarticularon las defensas y desorganizaron las posiciones enemigas.

Para la cuarta semana, los Mosqueteros del Rey habían dejado claro que su legendaria reputación no era injustificada. Era tal el coraje y aplomo con el que luchaban que se hacia insostenible bastión o posición alguna. El ejercito rival se vió desbordado y sin capacidad de reacción ante los letales ataques tan bien planificados de los hombres del Regimiento. A final de mes todos los hombres celebraron con júbilo, aunque exhaustos, el resultado de su actuación.





ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Las afueras de Paris. En la mansión "Du pointlac", la familia Du Pointlac dormía tranquilamente en sus habitaciones. La puerta de la habitación de Lestat de Pointlac se abrió y una silenciosa sombra entró en la estancia andando de puntillas. El fiel aide de chambre se acercó a la cama de su amo.

-Señor, señor... -le dijo dulcemente el criado a Pointlac.

El caballero intentó abrir los ojos sin demasiado éxito. Aun así, consiguió vislumbrar a su criado entre los párpados y se extrañó.

-¿Que quieres a esta hora?

-El carruaje os espera en la puerta.

-¿Carruaje? - respondió -¿De qué carruaje me hablais? ¡Hacedlo marchar!

-Pero señor, yooo...

-¡QUE SE VAYA!

Al momento, en una habitación vecina empezó a llorar el bebé, espantado por el grito. Inmediatamente se oyeron los pasos de Madame du Pointlac, de la niñera y de varios criados.

El aide de chambre, ante la actitud de su señor, empezó a marcharse atemorizado, pero al llegar a la puerta se giró: -Así señor, ¿digo que se marche? ¿Estais s...

La respuesta de Pointlac, ya enfadado de tanto alboroto fue un sonoro "¡¡SI!!", acompañado por el lanzamiento del orinal vacio que yacía cerca de la cama.

-¡¡¡QUE SE MARCHE, YO NO HE PEDIDO NINGÚN CARRUAJE!!!


* * *


Mientras, a la misma hora, otro carruaje estaba estacionado enfrente del convento de Saint Jean. El cochero había bajado del pescante y hacía sonar los picaportes de la puerta de manera ruidosa al grito de "¡Ah del convento!"

Al rato se oyeron unos débiles pasos del hermano Louis, y las tres cerraduras de la puerta principal chirriaron en sus goznes.

-Pardiez, qué quereis a estas horas? Ni tan siquiera nos hemos levantado para los maitines.

-Vengo a buscar a fray Bernard Robier -contestó el cochero-.

-No está aquí -contestó el hermano Louis extrañado.

-Pero me han dicho que...

-Mirad, no sé lo que os han dicho, pero aquí no está -le espetó el hermano, cada vez mostrando un mayor enfado-. ¡Así que marchaos!


* * *


Unas pocas horas más tarde, en algún punto a una cierta distancia de la ciudad, otro carruaje se detenia en medio de una zona boscosa. De dentró salió André du Calamar, sucio de paja y polvo, y se dirigió al pescante, donde un conductor aterido de frío llevaba las riendas de los caballos.


-Bien, creo que ya no hace falta que esté escondido; necesito que me toque el aire. Seguid el camino, y después marcharé yo, hacia... no sé -ante el silencio de su conductor, André siguió hablando-. Pardiez, cómo odio tener que marchar, pero París se convierte en un desgobierno. Antes de que caiga la ciudad y me arrastre con ella, tengo algunas cosas que hacer... Torced por el camino de la derecha. Por cierto: haced llegar esta carta a mi amada. Dice que marcho por amor. Para que no se vea involucrada en cosas en las que no se merece estar involucrada. Decidle que algún dia volveré para pedirle perdón y pagar por este pecado que estoy cometiendo.


El carruaje se adentró entre la niebla, hasta perderse en el interior de la gran Francia.


Un accidente, en esencia, es fortuito,
aunque por imprudencia sea buscado.
Quien coge rosas se arriesga,
y debe asumir el ser pinchado.
Mas si el destino tiene el capricho,
te pincha aun yendo con tiento y cuidado.

Es imprudencia o locura y no delito,
si el azar por tantas veces es tentado.
Y si por afán o Sino, al final se llega,
da igual por qué camino se ha alcanzado.
Si al concluir hay que yacer en un nicho,
¿es realmente entonces el destino forjado?

Hibou

Nota: Hibou nunca ha pretendido plagiar ni asumir como propios los versos de otros autores. Es un cómico, por lo que recita tanto versos propios como ajenos para comentar lo que acontezca en cada momento. No se atribuye al firmar la autoría de los versos sino que es él el que lo expone o cita. Este mes son los versos de "Destino forjado", de San Bernardo.

* * *

Joseph LeMaître, antes de dirigirse a sus asuntos, se detuvo ante la puerta del despacho que Jean Parrot, el actual Comisionado de Seguridad Pública, había solicitado ocupar en La Bastilla para dirigir los asuntos relacionados con su cargo. El marsellés no había pedido lujos de ningún tipo, sólo una pequeña mesa en la que poder trabajar. Con la puerta abierta y desde el pasillo, el Gobernador Militar no tuvo impedimento en ver lo que hacía el caballero: perfectamente sentado en una silla, devoraba con avidez uno tras otro los informes que cogía de la alta pila que había sobre el escritorio... Por la botella llena que había a su lado, y el vaso vacío junto a la pipa apagada, LeMaître dedujo que Parrot estaba muy concentrado en la tarea. Rehusó molestarle en ese momento y prosiguió su camino sin que se advirtiese su presencia. Ya le pediría explicaciones en su reunión en l'Epée d'Or.

Segunda semana

Joss Len Beaumont, Ch.d'H., con cara de circunstancias, seguía a la doncella que le precedía por los pasillos de casa de Marianne Bientôt. Ésta no iba a ser una visita como las demás. Él lo sabía, y la doncella lo intuía por la gravedad de su semblante y por la ausencia de las habituales bromas que él le gastaba. Pero, por supuesto, no era asunto suyo, así que reprimió su curiosidad y le condujo en silencio hasta el salón donde su ama esperaba. Saludó con una reverencia y cerró la puerta... para quedarse escuchando detrás.

-Marianne, tenemos que hablar.

Esta frase, que además venía precedida de su nombre y no del habitual "palomita", la puso sobre aviso. El rostro de la dama se tensó imperceptiblemente mientras intentaba adoptar un tono de voz lo más neutro posible.

-Hablemos pues. ¿Qué deseas decirme?

-Hace tiempo que nuestra relación no es lo que era. Últimamente me he dado cuenta de que ha pasado a ser algo vacío, y de que seguimos juntos por rutina. Por lo tanto, creo que lo mejor es darla por terminada.

-"Darla por terminada"... ¿cuánto tiempo has ensayado esas palabras? ¿O quizás te las ha dictado "otra"? Me estás abandonando por cualquier pelandusca de por ahí, ¿verdad?

-No es eso, palom...

-¡YO NO SOY LA PALOMITA DE NADIE, Y MENOS LA TUYA! -el chillido acompañó un jarrón que cruzó el aire a gran velocidad. Joss Len Beaumont, Ch.d'H. tuvo el tiempo justo de esquivarlo ("si aceptasen mujeres en regimientos de Artillería, tendríamos la guerra ganada", pensó) y ver cómo se estampaba contra la puerta haciéndose pedazos con gran estrépito. La doncella que escuchaba tras ella retrocedió espantada, dando un pequeño grito. Para disimular, esperó unos instantes y abrió la puerta preguntando:

-¿Ocurre algo, señora? ¿Necesitáis ayuda?

-Sí -respondió Marianne-. Acompañad a monsieur a la puerta. Y aseguraos de cerrarla bien cuando salga.

-Sí, señora -Se inclinó y, con un gesto, rogó al caballero que la siguiese, cosa que éste hizo en silencio.

Una vez sola, Marianne se dejó caer en un sillón y empezó a llorar a moco tendido, mientras los pasos de Joss Len Beaumont, Ch.d'H. resonaban en el pasillo de su casa por última vez.

Tercera semana

En una de las docenas de pequeñas parroquias de París, un hombre permanece de rodillas rezando ante una vieja imagen de Jesús casi desgastada. Un lujoso carruaje y un par de guardias le esperan en el exterior. Cuando ya anochece, la solitaria figura se levanta, toma camino de la salida y dice a uno de sus guardias:


-Armand, tu caballo. Me apatece montar un poco. Que el carruaje me siga. Tú puedes ir en el pescante.


-Como deseéis, Maréchal Pointlac.

El guardia le entregó al Mariscal las riendas de su montura y subió al lado del cochero, tras lo cual la reducida comitiva emprendió camino hacia la salida de París.

Cuarta semana

Y llegó la noche en que se celebraba la fiesta organizada por Joss Len Beaumont, Ch.d'H.. Éste apareció en un lujoso carruaje a buscar a mademoiselle Eleonor d'Yberville, a la que regaló un precioso ramo de rosas rosas (valga la redundancia) y unos pendientes con filigranas de oro, los cuales ella se puso inmediatamente para lucirlos en la fiesta.

el menu consistió en entremeses fríos y calientes, pero destacó la ausencia de cualquier tipo de carne para respetar la cuaresma. Los platos principales fueron mariscos y pescados variados hechos a la plancha y sazonados con hierbas de la Porvenza, acompañados de vinos blancos.

El tema principal de conversación fue la obra de teatro de la semana anterior, aunque al poco se siguió hablando más en general de los gustos teatrales de cada cual.

CRÓNICA TEATRAL

Le Mèdecin Volant

por Molière

Este mes se estrenó una comedia muy interesante, llena de gracia y encanto. Los que tuvimos la oportunidad de acercarnos a las tablas del Théatre Royale quedamos gratamente sorprendidos por la encantadora frescura de un joven autor, de unos escasos veintitrés años. Su representación permitió a todos los asistentes dejar volar la imaginación y soltar un aluvión de carcajadas sin pausas.

Que los amantes del arte y la buena comedia recuerden este nombre, porque os auguro que no será la última vez que lo escuchen: Molière, el nombre artístico con que ha firmado su creación Jean-Baptiste Poquelin.

Damas y caballeros, no puedo dejar de quitarme el sombrero antes la sublime puesta en escena. No me malinterpreten vuestras mercedes, lo que vimos no ha sido ni mucho menos perfecto. Pero es todo un buen comienzo para un joven autor. Conseguir la aprobación del público a aplausos no puede ser otra cosa.

¿Y por qué fue tan maravilloso Le Mèdecin Volant, la comedia en cuestión, si se puede saber? Seguro que muchos lectores os estaréis preguntando esto. Por supuesto que se puede saber. Saber cuales fueron los aciertos de esta representación casi son obligatorias para todo aquel que quiera hacer buen teatro en estos tiempos en que vivimos, donde la mediocridad y lo horrendo acampan a sus anchas sobre los escenarios como por las mismas calles de todo París.

El argumento de la obra, brevemente, es el siguiente: Gorgibus, un noble ya entrado en años y algo cascarrabias, desea casar a su joven y preciosa hija, Lucile, con otro señor viejo y cascarrabias, Villebrequin, que no tiene la hermosa y elegante sonrisa de Valère, el amante de Lucile, pero sí tiene otro atractivo: una enorme cantidad de coronas. Todo esto no es del agrado de la muchacha, la cual para ganar tiempo decide hacerse la enferma

Lucile, mediante la mediación de su prima Sabine, pide a Valère que haga algo para poner freno a los planes paternos y Valère, ni corto ni perezoso, hace que su criado Sganarelle se haga pasar por un médico que visite a la dama y diagnostique que la dama necesita tomar aire y sol natural, y para ello debería ser traslada a su casa de campo, donde Valère podría visitarle más cómodamente. Todo esto obligaría a que los planes de boda, momentáneamente, se retrasaran.

A partir de aquí se empiezan a dar una serie de enredos ya que Gorgibus descubre que algo no termina de tener sentido con éste médico, pues lo encuentra in fraganti en la compañía de su hija en la Casa de Campo, durante una de las visitas de Valère. Sganarelle se hará pasar por un hermano gemelo del matasanos, al cual estaba buscando porque estaba muy enojado. Gorgibus decide ayudar a los supuestos hermanos a poner paz y a partir de aquí todo son una serie de malentendidos y situaciones de lo más hilarante que acabarán como siempre acaban estos despropósitos, con la verdad descubierta. Pero Gorgibus finalmente nos regalará un final feliz con su decisión de que su hija y Valère puedan casarse, que el jovencito tampoco era tan mal partido y mejor eso que nada, pues su hija ha demostrado que está dispuesta a cualquier cosa para tomar las riendas de su futuro.

La obra se divide en dieciséis escenas y tiene un total de siete personajes distintos, sin contar con la doble interpretación llevada a cabo por su personaje más resaltado, Sganarelle.

Esta puesta en escena funciona tan bien por una razón muy sencilla. ¿Sabéis de donde viene toda la inspiración y los modelos de estilo de la obra? De la Commedia dell'arte de la vecina Italia. Aquellos que hayan tenido la oportunidad de conversar sobre teatro con mi humilde persona, sabrán que soy algo cansino repitiendo que lo que Italia nos ha brindado es un tesoro artístico. No hay actores como los italianos, y los comediantes han trabajado con sus métodos. Por eso estaban tan llenos de frescura, entusiasmo, espontaneidad y talento.

La Comedia del Arte es un teatro al improviso, donde los actores generalmente salen con una idea general del argumento de la obra, pero es en las tablas donde se permiten mediante su bien hacer teatral sorprender al público. Pero explicar esto lo dejaremos para otro día, ahora quiero hablaros a vuestras mercedes de otra cosa que sin duda encontrarán de mucho interés.

Los personajes de la función están basados en una serie de personajes arquetípicos que toda sociedad tiene:

Gorgibus, viene del arquetípico de Pantalone, un señor mayor que supuestamente está muy bien considerado, pero que es avaro y tacaño. Tiene mucho dinero o títulos y cree que por ello puede comportarse como le venga en gana, que generalmente es como un supremo idiota. Siempre ha estado allí y siempre estará, por mucho que esperemos verlo alguna vez muerto. Los jóvenes no tendrán más remedio que vivir bajo su sombra, esquivando el bastón. Pero muchas veces acaban más que engañados, ya leyeron vuestras mercedes el argumento

Sganarelle, es un truhán y astuto parlanchín. Un arlechinno, ágiles en enredos y en salirse con la suya. A veces logra dejar la taberna para ir a parar sorprendentemente a un despacho de comisión, como mero ejemplo. Para ello encuentran la manera de marear a todo el mundo y que nadie sepa exactamente que creer de él: ¿Es un idiota borracho o un astuto calculador? ¿Un gentilhombre o un farsante? ¿Héroe o villano? Antes o después se descubrirá la verdad y entonces dejará de ser interesante.

Existe Il Dottore, encarnado por un abogado pero que también podría ser un médico, un universitario o, por qué no, un abad. Este tipo de sujetos creen que conocen y entienden de todo cuando en realidad simplemente sufren de incontinencia verbal. Opinan, recriminan, objetan y replican sobre cualquier cosa, pues parece que son dueños de la ciencia infusa. Son en particular muy graciosos cuando alegan que tal conocimiento no les viene sino del Mismísimo.

Valère y Lucile son Innamorati. Estos se dejan llevar por sus pasiones hasta límites insospechados y sospechosos, dejando todo lo demás a un lado. Viven el uno para el otro. A veces pecan de ingenuos. Molière les ha otorgado un final feliz, pero ¿realmente terminarían tan bien en la realidad? Esperemos a verlos casados.

Existen otros que no salen en esta obra pero merece la pena mencionar, como Il Capitano, que se dedican a lucir títulos militares, espada reluciente y ropas caras. Hablan de una hazaña aquí y mil otras allí. Casi siempre allí, donde nadie más que ellos ha estado y por lo tanto, nadie puede llevarles la contraria. Caballeros llenos de bríos, hasta que llega la hora de la verdad y queda claro su verdadero donaire, bien fétido y podrido. A partir de entonces quizás no les encontréis por ninguna parte.

No hace falta irse a Venecia o Roma para encontrar esta clase de personajes. ¿Vuestras mercedes no se habrán topado con algunos de ellos por algún club o callejuela en la Cité?

EL CABALLERO DEL MES

El título de Caballero del mes corresponde a:

Lucien Lafayette
Por su sensibilidad para con la cultura y su excelente crónica teatral.


EL PATÁN DEL MES

El título de Patán del mes corresponde a:

Fray Bernard Robier
Por querer sembrar cizaña y dividir París en dos bandos, los ganadores y los perdedores, escudándose tras su hábito religioso.



ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

  • Joss Len Beaumont, Ch.d'H. anuncia que se presentará a Mando de División (M07).
  • Jean Parrot, Ch.d'H. anuncia que se presentará a Mando de División (M07).
  • Emile Goulet anuncia que se presentará a General Quartermaster (M09).
  • Joss Len Beaumont, Ch.d'H. anuncia que se presentará a General Quartermaster (M09).
  • Joss Len Beaumont, Ch.d'H. anuncia que se presentará a Ayudante de Ejército (M11).
  • Christian Brass de Creville anuncia que se presentará a Mayor de Brigada (M15).
  • Jean-Luc Hullin anuncia que se presentará a Mayor de Brigada (M15).

CARGOS PARA EL MES DE ABRIL
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Jefes de DivisiónTte.General o superior 8Aide General
Aides de Ejercito Coronel 5Jefes Ejercs.
Mayores de Brigada Mayor 3Jefes Bgdas.
Quartermasters Brigadier General 6Jefes Ejercs.
Admin. diocesano Obispo 12Cardenal



CARGOS PARA EL MES DE MAYO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Aides de Division Teniente Coronel 4 Jefes Divis.
Ayte. del Cardenal Obispo 12 Cardenal

AGRADECIMIENTOS

A Lucho, por la crónica teatral "con segundas", a Joan por la crónica de la huída de André du Calamar, a Hibou por su coplilla de cada mes...

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

ATENCIÓN: Por un problema con el proceso de turnos, algunos cargos militares, concretamente los mandos de Ejército, fueron asignados de manera incorrecta. La lista de cargos está actualizada, y los afectados tienen la ficha actualizada en la web. Perdonad las molestias.

FECHA LÍMITE PARA EL PRÓXIMO TURNO

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 4 de mayo de 2012, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

PrincipalVolver a la página principal.


®"En Garde!" es una marca registrada de Margam Evans Limited