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REAL CRÓNICA DE FEBRERO DE 1645

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

¿Por qué te empeñas en ir contracorriente?
y ese afán por alcanzar lo imposible.
¿Por qué ansías contrariar sin ser prudente?
y buscar siempre evitar lo predecible.

Si es fácil dejarse llevar, ser inconsciente,
y duro es luchar y aguantar lo indecible.

Nadie querrá acompañarte por ser valiente,
por loco te tomarán de estupidez incorregible.
Mas seguirás contumaz, en tu empeño de demente,
Y solo cuando yazcas, alguien dirá quizás: fue increíble.

Hibou

NOTA: Hibou nunca ha pretendido plagiar ni asumir como propios los versos de otros autores. Es un cómico, por lo que recita tanto versos propios como ajenos para comentar lo que acontezca en cada momento. No se atribuye al firmar la autoría de los versos sino que es él el que lo expone o cita. Este mes: "El loco de la colina", de Nihil Claror.



* * *

En uno de los palcos principales, Lucien Lafayette no dejó de refunfuñar sobre la interpretación de algunos actores. Por su parte, Charlotte Pézet estaba pletórica de satisfacción por acudir a un estreno teatral y disfrutó mucho con la compañía del jesuita Saint Cyr. El caballero Hullin y Lafayette estuvieron muy amables con la amiga de Charlotte que accedió a acompañarles, mientras Creville exhibía su habitual buen humor. La velada fue entretenida y divertida pese a que la obra, de indudable calidad, se vio desmerecida en algunos pasajes por la interpretación.

Crónica teatral

Horace

Dramaturgo: Pierre Corneille

Durante todo el mes de Marzo los ciudadanos de París pudimos contemplar la nueva puesta en escena del que otrora nos ofreciera Le Cid, una obra distinta a todo lo que solemos encontrarnos en las tablas del Reino. Su nueva obra, Horace, no tiene mucha semejanzas con lo que fue aquella polémica producción, la cual si bien fue celebrada por el vulgo en el patio y las grandes de Francia desde sus palcos, también mucha fueron las críticas recibidas por varios motivos: La rotura de la regla de las tres unidades, su ambientación medieval y, para mayor sobrecogimiento de algunos, tenía como protagonista a un español.


Portada del libretoAhora parece que las voces de sorna y de vituperio han pesado más que los aplausos y el autor ha decidido tomar referencias más habituales. No ha dejado de llegar a mis oídos que antes del estreno el autor tuvo la oportunidad de presentar una lectura de la obra entre varios entendidos en la casa de Monsieur Boisrobert. Al parecer allí le fueron sugeridos varios cambios que Monsieur Corneille tuvo la ocurrencia de volver a ignorar. Dicen algunos de los que allí estuvieron que se marchó con cara de disgusto, como si algo que hubiera comido le causara un mal humor en la barriga. No obstante la obra respeta las reglas de estilo adecuadas, algo que acallará nuevas voces disgustadas.


Basado en El Combate entre los Horacios y los Curiacios del romano Tito Livio, la obra nos presenta a Horacio, marido de la hermosa Sabina, autóctona de la ciudad vecina de Alba Longa. A su vez, la esposa tiene un hermano, Curiacio, quien está casado con Camila, que como no podía ser de otra manera, es la hermana de Horacio. Ambas parejas conviven en tamaña amistad y a ellos los acompañan los dos hermanos de Horacio y Camila, así como otros dos hermanos de Curiacio y Sabina, dando formal final a este grupo confraterno de perfecta simetría.


Pero la guerra entre romanos y albanos estalla y ambas ciudades determinan que serán tres campeones de cada ciudad los que se enfrenten contra los de la otra, y este combate sellará el destino de esta guerra. Seguro que vuestras mercedes son capaces de imaginarse quiénes son los escogidos por ambas urbes ¿No es así?


Naturalmente. Los amigos tendrán que enfrentarse entre sí, lo que dará lugar a que se choquen los sentimientos de amor a la patria y el valor de la amistad verdadera, todo ello aguzado por el sufrimiento que acarrea el peso del propio destino.


Finalmente de los seis guerreros, sólo Horacio se mantendrá con vida al acabar el sangriento duelo. Para ello lleva a cabo una táctica peculiar: simular huir para que al no darle alcance sus rivales sino por separado, él pueda ir derrotándolos uno a uno. Algo que me pregunto si podríamos ver en un duelo moderno, sin riesgo de que acusen al esgrimista de cobarde y truhan.


Al volver a Roma y descubrir que su hermana Camila no deja de llorar por sus rivales caídos, en especial por su marido, en un arrebato de pasión patriótica mata a su hermana, por considerar un acto de traición lamentar la muerte de los enemigos.


Finalmente la ciudad de Roma juzgará a Horacio por el asesinato fratricida, el de su hermana, que por mucho que los otros tres fueran hermanos, si no son los propios no cuenta como cultismo utilizado. El jurado lo encontrará inocente, gracias a la defensa de Horacio el viejo, el padre del soberbio vencedor, quien exhortará los valores del honor pero encima del amor.

La escenografía que pudimos ver en el Théatre Royale fue muy aceptable. Los decorados nos transportaban a tiempos vetustos de la antigüedad, con enormes columnas dóricas y arquerías clásicas.


Los comediantes están creíbles si tenemos en cuenta que han aprendido su oficio en nuestra nación. Como suele ocurrir, los actores franceses todavía tienen mucho que aprender de sus homónimos italianos, los más talentosos del mundo. El actor principal, Jean Paul Dallas, estuvo muy sobreactuado en su papel de Horario. Las lágrimas de Camila parecían más bien risas deformes, sin la delicadeza con la que una dama debiera de llorar. Y Horacio el viejo debía de sufrir algún mal de muelas, sólo un actor nefasto puede hacer que nuestro hermoso idioma nacional suene peor que la parla de un pueblerino de la pérfida Albion. Si esto fuera sólo un caso excepcional no me atrevería a decirlo, pero es menester que nuestros comediantes empiecen a tomar ejemplo de los italianos. Algo que ya he empezado a ver tímidamente en algunas tablas, con compañías formadas por miembros de las dos tierras.


En cuanto a Monsieur Corneille, mi recomendación es que no debe preocuparse tanto por lo que otros opinen sobre sus maneras poco estéticas, siempre y cuando siga logrando el aplauso del público. Que no sólo de la opinión de los cultos vive el arte. Mas esta bien que haya decidido tomar los modos más aceptables y demostrase con ello que puede escribir perfectas obras de ésta manera tanto como de la otra.


Sobre el tema propuesto: Es muy interesante lo que los franceses hagamos un examen de conciencia sobre qué nos ha querido decir el autor. ¿Está el honor por encima del amor? ¿Si nuestra nación nos pide acabar con nuestros amigos seríamos capaces? ¿Llorar por un enemigo del reino es un crimen?
Afortunadamente para mí, esto es una crítica de teatro, no del alma humana. La respuesta a estas preguntas las tendrán que resolver cada uno de vuestras mercedes.

Escrito por
Lucien LaFayette


Segunda semana

El Ministro de Estado trabajaba en su despacho. A pesar de ser las once de la noche, Lemaître estudiaba unos papeles a la luz de un candil. Alguien llamó a la puerta. El Ministro respondió con un lacónico:

-Adelante.

Al momento hizo su entrada en la estancia Basile, el secretario personal del nuevo Ministro.


-Los monjes ya han terminado, Excelencia. Aquí están las transcripciones -dijo alargando un legajo a Lemaître.

-Está bien Basile, buen trabajo. Ahora retiraos e iros a dormir. Ya es tarde.


Obediente, el funcionario dejó solo al Ministro de Estado, que se dispuso a leer los papeles. Antes de hacerlo se dirigió a un mueble del que se sirvió una copa de cognac. Volvió a su mesa, bebió un sorbo y se dispuso a fumar en su pipa. Soltó una bocanada de humo y empezó a leer los papeles de las transcripciones. Cuando finalizó las mismas no dijo nada. Sólo apuró la copa y apagó la luz.


* * *

El cuartel de los Marines Reales bullía de actividad. Se habían doblado las guardias y suspendido todos los permisos, se había declarado un zafarrancho de limpieza, y miembros de la Guardia Real se preparaban para recibir, en calidad de escoltas y junto con un pelotón de los Marines Reales, el carruaje de Su Majestad la Reina Madre, que visitaba el cuartel para hacer entrega de una bandera regimental bordada personalmente por ella. Fue Joss Len Beaumont, Ch.d'H. quien comandó personalmente la guardia de honor que recibió el carruaje, que entró en el patio de armas rodeado de la escolta y se detuvo frente a la puerta de la capilla. Tras una ceremonia religiosa y un desfile de gala, la Reina hizo entrega de la nueva bandera. Tras la ceremonia hubo un refrigerio para los asistentes, aunque Su Majestad declinó la invitación y volvió a partir en el carruaje en dirección a palacio.


Tercera semana

Esta semana tuvo lugar la fiesta que Joss Len Beaumont, Ch.d'H. celebró en su club. Asistió acompañado de su dama, y la pareja gozó de la compañía de Christian Brass de Creville, Emile Goulet, Joss Len Beaumont, Ch.d'H. con Marianne Bientôt, Jean Parrot, Ch.d'H. con Evelyne Garabedien, Le Baron de Muzillac y Rene Saint-Cyr. El menú consistió en entrantes frios y calientes, quesos variados, asado de ciervo y pescados diversos hechos a la brasa, todo regado con caldos de borgoña y de postre un surtido de pastelillos. Amenizando la velada hubo un grupo de cámara que no dejó de tocar en toda la cena.

Cuarta semana

Durante esta semana se celebró el bautizo del hijo del Ministro de Estado. La ceremonia se celebró en San Eustaquio oficiada por el Abad Bernard Robier. A la misma acudieron los caballeros más ilustres de París, entre ellos el Ministro de la Guerra Olivier D'Arzac, padrino de la criatura, el Mariscal Pointlac y su familia, el Mariscal Len Beaumont y el Ministro de Humanidades André du Calamar. No podían faltar, igualmente, los Secretarios Reales, que fueron invitados de honor a tal evento.

Fray Bernard subió al púlpito y comenzó su homilía:

«Permitidme, hermanos, que hoy me dirija especialmente a Su Excelencia Joseph Lemaître y a Madame Constance Lacroix, padres del niño que es presentado para el bautismo, y empiece diciendo que habéis venido para hacer un gesto, al mismo tiempo "religioso" y "cristiano". Gesto religioso en primer lugar, porque es un gesto de búsqueda de Dios: queréis que este hijo que presentáis ante la Iglesia, tenga algo más que la vida humana, ya preciosa, que como padres le habéis dado. Estáis contentos contemplando a este pequeño que ha alegrado vuestro hogar; pero me atrevo a decir que no estáis plenamente satisfechos aún; con este gesto de presentar a vuestro hijo ante Dios, en el fondo, estáis haciendo vuestras aquellas palabras del salmista: "Estoy sediento de Dios, del Dios que es mi vida" (Salmo 41,2).

»Queréis para vuestro hijo algo más que la sola vida natural. Pero vuestro gesto no es únicamente "religioso". En efecto, al presentar vuestro hijo a la Iglesia manifestáis claramente no buscar para él simplemente al Dios Señor de todo, el Dios que buscan, ni que sea a tientas, la mayoría de los hombres. Buscáis para vuestro hijo aquel Dios que nos enseñó Jesús. Es verdad que de Dios sólo hay uno; pero a este único Dios no todos los hombres lo conocen con la misma plenitud; quienes hemos escuchado a Jesús sabemos muchas más cosas de este único Dios al que buscan todas las religiones; sabemos que este Dios se ha hecho hombre y, por los hechos y palabras de Jesús, por su Evangelio, por la Iglesia que El instituyó, llegamos a conocer (limitadamente, es verdad, pero realmente) lo que Dios ha hecho para los hombres y lo que Dios desea que los hombres hagan para salir a su encuentro. Es precisamente este Dios manifestado por Jesucristo el que queréis dar a vuestro hijo. Por esto habéis venido a la Iglesia, por esto deseáis que vuestro hijo sea cristiano.

»Podemos decir, pues, que vuestro gesto no es únicamente "religioso" sino también "cristiano". Queréis que vuestro hijo se acerque y se adhiera a Dios siguiendo el camino que nos ha enseñado Jesús, el Jesús que nos ha manifestado, de una forma clara, lo que es Dios invisible y lo que este Dios desea de los hombres. Por esto no os habéis limitado a encomendar a vuestro hijo a la protección del Creador. No sólo os proponéis conducirlos por el camino del bien, tal y como os dicta vuestra conciencia, sino que, fiados en que Jesús es el único Dios, os proponéis también conducirlos por las sendas que Él nos ha enseñado.

»Por esto hoy los presentáis a la Iglesia, la familia de Jesús, el lugar donde El habla a sus discípulos. Y por esto también pedís que éste vuestro hijo sea admitido en la familia cristiana, incorporado a la Iglesia de Jesús, comprometiéndoos a enseñarle su doctrina, su Evangelio que se proclama y se enseña en la Iglesia que Él mismo fundó. Queréis que vuestro hijo sea "cristiano". Y es precisamente porque queréis que vuestro hijo sea "cristiano", discípulo de Jesús y miembro de su Iglesia, la razón por la cual hoy, en esta celebración, hemos proclamado que seréis los responsables de transmitir a vuestro hijo cuando sea mayor las enseñanzas de Jesús, unas palabras del Señor que indican lo que hay que hacer para seguir por los caminos de Jesucristo: Un letrado se acercó a Jesús y le preguntó: "¿Qué mandamiento es el primero de todos?" Es esta misma la pregunta que hoy, en este primer contacto de este niño con Jesús, hacéis al Señor en su nombre. Vuestro hijo, hoy, ciertamente, no ha entendido la respuesta, pero simbólicamente la habéis escuchado vosotros, que sois quienes os comprometéis a educarlo según estas enseñanzas de Jesús.

»Ante esta pregunta, como os decía, el Señor da una primera respuesta "religiosa" -que los hombres honrados entienden aunque no sean cristianos- y una segunda respuesta "cristiana", dirigida a los creyentes en Jesús, respuesta ésta segunda que tal vez no entienden igual de bien quienes sólo buscan a Dios con sus inteligencias, respuesta que no está ciertamente arraigada en el ambiente como lo está hoy la primera; pero respuesta que es, no obstante, necesario escuchar para seguir a Jesús, para ser "cristiano" de verdad. La respuesta "religiosa" dice: "El segundo mandamiento es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Es un mandamiento ciertamente fundamental y sin el cual resulta imposible ser cristiano, e incluso ser buena persona; es como el primer paso en el seguimiento de Jesús, el primer grado en la escuela del Señor. Porque "quien no ama al hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve" (1 Jn 4,21).

»Este mandamiento lo entienden ciertamente hoy todos los hombres, podemos decir que está en el ambiente; es por esto que os decía que, en cierta manera, hoy es un mandamiento de "religión natural". Pero a nosotros que queremos ser cristianos, seguir en la escuela de Jesús, Él nos ha dicho en la lectura evangélica que hay otro mandamiento más, propio de su evangelio; que para ser cristiano, si bien el amor al prójimo es necesario, no es, en cambio, suficiente. Jesús nos ha dicho que existe otro mandamiento que, a pesar de presentarse cronológicamente en segundo lugar, ya que se empieza amando a los hermanos -nadie que no ame al hermano puede decir que ama a Dios- en importancia, en cambio, es más grande, ocupa el primer sitio, es el "primer mandamiento" como le ha dicho al letrado que lo interrogaba. A quienes, como este niño hoy, preguntan a través de sus padres: ¿Qué mandamiento es el primero de todos?", Jesús les responde: "El primer mandamiento es: Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser". Este mandamiento hoy no forma parte de la "religión natural" de los hombres, hoy la gente, que habla mucho de amar a los hermanos, habla en cambio poco de la plegaria, del culto, de amor a Dios por sí mismo. Hasta incluso muchos, con una indudable buena fe, piensan que amar al prójimo es ya amar a Dios. Pero no: una cosa es que el amor al prójimo sea el primer paso y que sin amar al hermano no es posible amar a Dios, y otra cosa es que amar al hermano ya sea amar a Dios. Jesús, como hemos escuchado, no habla de un mandamiento sino de dos mandamientos: uno, amar a Dios, es el primero; el otro es "semejante", pero es sólo el segundo mandamiento. Jesús pone pues en la cima de la vida cristiana amar a Dios y, como escalón y primer paso en el camino, amar a los demás.

»Al pedir el bautismo para vuestro hijo, ¿sabéis que os obligáis a educarlos en la Fe guardando los mandamientos de Dios como Cristo nos enseña en el Evangelio? He aquí, pues, el camino enseñado por Jesús, la senda por la que han de caminar estos pequeños: el amor, el servicio, la dedicación, en primer lugar a Dios y el amor en segundo lugar a los hermanos. Esta es la senda de la vida cristiana.

»Este camino es hoy una senda verdaderamente difícil, debido sobre todo al hecho de que nuestro ambiente habla poco de Dios. Pero es el camino enseñado por Jesucristo, el camino al que se comprometen a través de los padres, este niño que hoy va a ser bautizado. Pidamos, pues, que el Señor ayude a este niño a seguir durante su vida el camino cristiano y que sus padres tengan el acierto y el coraje necesarios para enseñarles estos dos mandamientos fundamentales de la vida cristiana.»

Tras la ceremonia y en medio de unas fuertes medidas de seguridad, los invitados fueron trasladados al Palacete de los Lemaitre para la posterior recepción. Así, los orgullosos padres presentaron en sociedad a su nuevo hijo tras haberlo hecho ante Dios.

Hubo, sin embargo, un pequeño incidente: Christian Brass de Creville, que había acudido a la ceremonia pero después se ausentó sin asistir a la recepción (ya que tenía pendiente el duelo con Emile Goulet), acompañaba a Fray Bernard en el sendero de salida de la iglesia, y algo muy gracioso debía ir contándole porque ambos se reían de buena gana. Pero de repente, sin que se sepa muy bien cómo, ambos dieron un traspiés y, aunque Creville consiguió recuperar el equilibrio y sujetar fuertemente al abad, la inercia de éste en la caída acabó dando con los dos en el suelo. Creville cayó "en blando" y resultó ileso, pero fray Bernard sufrió algunas magulladuras sin importancia. Tras el susto y la agitación normales en un caso así, la recepción prosiguió sin mayor percance.

Todos los presentes disfrutaron de la velada, que estuvo acompañada de viandas delicadas y los mejores vinos del país. El pequeño recibió diversos regalos, entre los que cabe destacar unos preciosos patucos por parte de Christian Brass de Creville, un pony de parte de Emile Goulet (que excusó su asistencia y mandó una cariñosa nota de saludo), un crucifijo de oro con una cadena "para que lo guíe en su vida" por parte de Joss Len Beaumont, Ch.d'H.... y hasta una copia del testamento político de Richelieu, regalo obviamente más destinado al padre que al hijo, y traído por Lestat de Pointlac. Durante la recepción se habló de la decisión del Ministro de Justicia de archivar las diligencias abiertas contra Le Baron de Lemaitre "por no ser punibles en base a la ley las acciones en ellas descritas" pero, sobre todo, de lo sorprendente del nombramiento del nuevo Comisionado de Seguridad Pública Jean Parrot, Ch. d'H. Ante las preguntas que le hicieron sobre el mismo, el Ministro de Estado se limitó a decir: "Sólo sigo el consejo de un buen amigo de mirar al futuro. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que nombrar en un puesto de poder a un viejo adversario? Además, estoy seguro de que el Chevalier Parrot será un buen Ministro. Años ha que debió asumir más responsabilidades y he decidido que lo haga ahora".

Todos valoraron estas palabras y finalizaron la velada brindando por Frédéric, el hijo de los Vizcondes de Noisy.


* * *


Bien temprano, Jean Parrot esperaba en el lugar convenido. Christian Brass de Creville apareció junto a su padrino Le Perche du Coudray. Llegaron sonrientes y charlando sobre una nueva edición de "L'exercice des armes, ou le maniment du fleuret pour ayder la mémoire de ceux qui sont amateurs de cet art circa", obra que Du Coudray desea reimprimir en breve. Un poco más rezagado les acompañaba también el galeno que Christian Brass de Creville había solicitado por si se hicieran necesarios sus servicios. Tras ellos llegaba el caballero Hullin que asistía al encuentro en calidad de testigo imparcial.

Christian Brass de Creville saludó afectuosamente a Jean Parrot, felicitándole por su nuevo nombramiento. Se acercó luego a Hullin para agradecerle su presencia, y en ese mismo instante apareció el rival Emile Goulet. Christian, sonriente como siempre, se adelantó a felicitarle por su nuevo cargo como Ministro de Justicia.

Tras ello se dio inicio al duelo. Emile Goulet, con gran maestría y estilo, ejecutó una serie continua de ataques que fueron repelidos y neutralizados por Christian Brass de Creville sin perder en ningún momento su sempiterna sonrisa, aunque dejando traslucir el esfuerzo que estaba realizando.

Tras un ataque del caballero Goulet, e inesperadamente para todos, un fulgurante Brass de Creville dejo herido en el pecho a su rival a la vez de desarmarlo, saltando por los aires el sable de Goulet.

Creville, serio por primera vez en el encuentro, se acercó a su rival haciéndole entrega de un lazo amarillo a la vez que le decía:

-Habéis estado formidable, caballero Goulet; sólo ha sido un golpe de suerte; la fortuna me ha acompañado en el lance esta vez.

Y despidiéndose de todos los presentes se retiró, nuevamente en compañía de su padrino mientras comentaban algo de las guardas para la nueva edición.

Mientras tanto, Parrot y el médico atendían a Goulet.

-¿Puede caminar?

-Si no es un trecho largo, sí. La herida no es especialmente grave, pero no conviene que se esfuerce mucho.

-Vámonos, mon ami -terció el herido-. Acompañadme a casa si tenéis la bondad, y con eso me doy por más que atendido.

Así pues, Goulet, acompañado por Parrot, emprendió el regreso. Siendo que la casa del primero no se encontraba a más de quince minutos a pie, no había sido necesario alquilar un carruaje. Sin embargo, al poco trecho Goulet se arrepentía de la decisión. No por fatiga física, sino porque Parrot, fiel a su costumbre, parloteaba sin cesar. Su compañero, mirándole de reojo algunos momentos, no daba crédito a la inacabable verborrea del marsellés. Así siguieron caminando varios minutos, cruzando calles y callejuelas cuando, de repente, una figura solitaria se interpuso en el camino saliendo de las sombras de una bocacalle: estatura media, sombrero ceñido, embozado en una capa oscura de talle largo y esgrimiendo un rapier en la diestra a la par que apuntando con una pistola en la zurda.

-Monsieur Parrot, callad, vamos. Ya cansáis.

Goulet y el marsellés hicieron el ademán de coger sus aceros, pero ante el gesto tajante de amenaza con que el desconocido les respondió, apuntándoles primero a uno y después a otro, Parrot detuvo su gesto y contuvo el de su acompañante.

-Sabia elección, caballeros. Hoy no estoy aquí para matarles, y vos, Goulet, no pintáis nada en este asunto a menos que queráis haceros el valiente. Y, a juzgar por lo que veo, no creo que estéis en condiciones de ello.

En cambio, Parrot, sois el nuevo Comisionado de Seguridad Pública. Toda una vergüenza para nuestro país. ¿Cómo ser francés y no sentir repulsa por ello al ver a un traidor confeso como vos en el poder? Hay que ser un loco para seguir respetando a quien pone la seguridad de Francia en manos de una sabandija como vos, os lo confieso. ¿Y en manos de quién queda el Reino? Hay que ser un cobarde para verlo y no oponerse a ello. Pero teniendo el poder en vuestras manos, no es posible oposición pública al flamante nuevo Comisionado. Por suerte, si algo nos ha enseñado la historia reciente encarnada en vuestra persona es que la ambigüedad, las sombras y el subterfugio, aderezadas con la charlatanería, protegen a los que las usan.

Pero ya no. Vengo a avisaros, patán, de que vuestra hora llega. Os hemos aguantado y soportado mientras habéis sido un don nadie. Pero ahora... Contactaré con todos aquellos que, como yo, teman por Francia y quieran protegerla. Y les dirigiré contra vos, y contra vuestro amo. Salvaremos al monarca de un Ministro de Estado que para pagaros a saber qué favores, se arriesga a abrir un nuevo cisma en la sociedad que tanto tardó en restablecerse. Un Ministro de Estado que no se merece el poder que tiene. Y salvaremos a Francia de la burla de tener a ¡un traidor cuya misión es cazar traidores!

Estad contento. Vuestras artes se vuelven contra vos, y finalmente tendréis trabajo. Hoy sólo me quería presentar. Hola. Y hasta pronto.

Perplejos, Parrot y Goulet apenas reaccionaron cuando el misterioso individuo desapareció por donde había salido. Cuando llegaron allí, ya acero en mano, la persecución se determinó imposible. El marsellés golpeó la pared con el puño, rabioso, lanzando un gruñido.

* * *

EL CABALLERO DEL MES

El título de Caballero del mes corresponde a:
 

Olivier d'Arzac, le Baron de Muzillac
Por la caballerosidad mostrada en la pérdida de un cargo tan importante y por saber mantenerse en un discreto segundo plano durante la transición.

EL PATÁN DEL MES

El título de Patán del mes corresponde a:
 

Julius Kern
Por conseguir cotas insospechadas de incompetencia en su cargo hasta el extremo de hacer que el encargado de detener a los demás sea a su vez detenido.

NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

  • Emile Goulet ha sido nombrado Ministro de Justicia.
  • Le Baron de Lemaitre ja sido nombrado Maréchal de France.
  • Jean Parrot, Ch.d'H. ha sido nombrado Comisionado de Seguridad Pública.
  • Lestat de Pointlac ha sido nombrado Canciller de Finanzas.
  • Le Baron de Muzillac ha sido nombrado Inspector General de Infantería.

ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

  • André du Calamar anuncia que se presentará a Ministro del Bienestar (C06).
  • André du Calamar anuncia que se presentará al mando del Primer Ejército (M02).
  • André du Calamar anuncia que se presentará a Aide de Chambre del Maréchal (M12).
  • Emile Goulet anuncia que se presentará al mando de la Brigada de Guardias (M10).
  • Joss Len Beaumont, Ch.d'H. anuncia que se presentará a Ministro del Bienestar (C06).
  • Lestat de Pointlac anuncia que se presentará a Ministro del Bienestar (C06).
  • Lestat de Pointlac anuncia que se presentará al mando del Primer Ejército (M02).
  • Le Baron de Muzillac anuncia que se presentará al mando del Primer Ejército (M02).


CARGOS PARA EL MES DE MARZO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro del Bienestar Brgder. o Baron 10 Min.Estado
Ayudante General General o superior 8 Maréchal France
Jefes de Ejercito General o superior 10 Maréchal France
Aide camara Maréchal Teniente Coronel 6 Maréchal France
General capellán Arzobispo 13 Maréchal France
Jefes de Brigada Brigadier General 6 Inspectores Generales

 
CARGOS PARA EL MES DE ABRIL
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Jefes de DivisiónTte.General o superior 8Aide General
Aides de Ejercito Coronel 5Jefes Ejercs.
Mayores de Brigada Mayor 3Jefes Bgdas.
Quartermasters Brigadier General 6Jefes Ejercs.
Admin. diocesano Obispo 12Cardenal

AGRADECIMIENTOS

A Lucho, por la crónica teatral (primero el Caballero y el Patán del mes, y ahora esto. ¿Estaremos recuperando antiguas costumbres?)

A David, por la crónica del duelo.

A Sergio, por el bautizo y el breve pero siniestro episodio del interrogatorio a Julius Kern, que no se menciona pero está ominosamente presente.

A Hibou.

A Jordi, por la homilía del bautismo (escrita con la malévola intención de "que los jugadores sientan el aburrimiento de sus personajes", según sus propias palabras ;-))





FECHA LÍMITE PARA EL PRÓXIMO TURNO

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 30 de marzo de 2012, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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