Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

 

REAL CRÓNICA DE SEPTIEMBRE DE 1644

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

-Os agradezco vuestra confianza, Majestad.

Así contestaba Lemaitre a la Reina Madre y Regente Ana de Austria tras una breve audiencia con ella.

Después, tras besar su mano, salió de la estancia y bajó las escaleras hasta la calle. Subió a su caballo y ordenó a sus hombres que le siguieran. Durante el trayecto, al trote, al Mariscal se le pasaron por la cabeza varios asuntos. Entre ellos los últimos disturbios de París, El ex-Ministro Valmont, el nuevo Ministro de Estado D'Arzac, Parrot, la nueva Congregación... Casi sin darse cuenta, se encontró frente al portón de la Bastilla. Tras anunciarse, le franquearon el paso los soldados de guardia, y las puertas de la Bastilla se cerraron tras él. Pero no fue un ruido desagradable que le helara el corazón, como es habitual en la prisión. En lugar de eso, Lemaitre se sintió como en casa.

Subió las escaleras hasta su nuevo despacho. Entonces llamó al Jefe de la Guardia y le dijo:

-Que todo el personal se presente en el patio.


* * *


En el barrio portuario, un pequeño desfile de mosqueteros del 27 vestidos de paisano, en columna de a dos, o de tres, o haciendo zigzag, portaban botellas de vino en vez de mosquetes. A la cabeza del grupo se encontraba su Teniente Coronel, Ethan Villon, compitiendo con sus soldados para ver quién apuraba antes la botella, mientras balbuceaba frases sueltas y sin terminar como "a la plaza", "a por los españoles" y cosas por el estilo, cada vez que entraban en una taberna. Al cabo de un tiempo salían de la taberna diciendo que aquella no era "la plaza" que debían tomar, que alguno de Inteligencia Militar se había equivocado, y enfiliban de nuevo en columna variable hacia la siguiente taberna. El alba sorprendió a los barqueros del Sena con todos sus botes tomados al asalto por hombres tumbados durmiendo en cualquier postura y posición. Fue un milagro que nadie cayese al agua.

* * *


Yo confieso

Yo os confieso que no creo
¿que quien paga para pegar
tenga remordimiento? No lo creo.

¿Que haya mentido el Abad?,
No, realmente no lo creo,
Alguien debió confesar...
aunque fuera un embustero

Yo os confieso que no creo
quien una vez pagó ¿no volverá a pagar?
¿Que por azar llegara al Abad?, no creo.
¿Por confesarse, cuánto debió cobrar?

Yo os confieso que no creo,
y digan ya lo que digan nadie nunca más creerá
¿Y al confeso lo harán reo?, no, no lo creo.

Hibou

Segunda semana

Muy poca actividad en la Cité esta semana, volcada en el Certamen Literario de la cuarta semana. Se vio, eso sí, a Rene Saint-Cyr en Les Tuiles Bleues y, relajándose después del trabajo de preparar el Certamen, Lestat de Pointlac y Lili Montparnasse se acercaron al Casino. Además, atraído por las buenas críticas, Le Baron d'Arzac acudió al teatro, alquilando un palco con su esposa.

Tercera semana

Mediodía en las afueras de París. Unas pocas vacas pacen en los campos, y algunas viñas, de grano gordo y jugoso, no muy buenas para el vino pero excelentes para la mesa, maduran gozosamente, casi con gula de los cálidos rayos, sus frutos al sol.

La paz se ve quebrada por unas figuras que ascienden trabajosamente una colina cercana. Dos campesinos y una mula cargan con un carro cubierto con una basta tela de saco. Al llegar a la parte superior de la colina, los campesinos dejan su carga y vuelven a descender unos metros. Cavan un hoyo en el suelo y encienden una hoguera.

Pasan las horas, comienza a atardecer. La hoguera sigue allí, y los dos hombres se desesperan.

-¿Está o no está?

-No hay manera; esto no pasa de aquí. Bueno, sea como sea, así se quedan y así las metemos.

Con infinitas precauciones cargan un pesadísimo objeto sobre dos tablas y lo transportan hasta el carro. Destapan éste, y aparece una magnífica pieza artillera de calibre medio. Levantan las tablas y vuelcan el objeto, que ahora vemos que es una bala de cañón, en la bocacha, tras lo cual uno de ellos se pone a cubierto y el otro se dirige rápidamente a prender la mecha.


¡¡¡KABOOOOOM!!!
 

Una tremenda explosión sacude la colina. Las vacas huyen despavoridas, y hasta las viñas dejan caer sus frutos. Una mancha de tizne sobre la tierra marca el sitio donde un momento antes se encontraba la desdichada mula. Todo lo que queda de la magnífica pieza artillera es un amasijo de chatarra renegrida; ni rastro de la cureña de madera.

Momentos más tarde, uno de esos esclavos negros que se utilizan para trabajar en las colonias de América asoma por detrás de la colina. Escupe un bocado de carbonilla, y al pasarse la manga por el rostro vemos que en realidad no es un esclavo, sino uno de los dos personajes que habían arrastrado el cañón. Mira a su alrededor y descubre a su compañero a una cierta distancia, colgado de un árbol y tan cubierto de hollín como él. Por alguna especie de milagro, los dos están magullados pero ilesos.

¿Qué ha pasado?

-¡Ya te dije que lo de calentar las balas no era buena idea!

-¡Pues en la Marina lo hacen!

-En la Marina calientan las balas en hornos ya preparados en cubierta, y seguro que los cañones ya deben estar diseñados para esto. ¡Bájame de aquí! ¡Hay que largarse cuanto antes!

Y mientras los dos individuos se lanzan a la carrera colina abajo, no lejos de allí, en la mansión de Lestat de Pointlac, el jefe de su guardia personal, veterano de la campaña de Milán y buen conocedor del ruido que hace un cañón al explotar, manda una patrulla a investigar. Al mismo tiempo, Lili Montparnasse mira por una ventana del segundo piso de la mansión.

-Qué raro -comenta-. Juraría que he oído un trueno y, sin embargo, el cielo está despejado.

* * *

Tal y como estaba previsto, se celebró la tercera semana la reunión de la Congregación de ayuda a los pobres y menesterosos, presidida por el Ministro del Bienestar y su esposa Constance Lacroix, que se encuentra encinta. En un momento dado de la reunión, el Ministro Lemaitre tomó la palabra:

-Desde el Ministerio del Bienestar queremos apoyar la causa que dirige fray René. Por ello, el Ministerio ha facilitado un edificio para que se ejecute esta noble obra. Igualmente, mi querida esposa y yo queremos contribuir personalmente a la causa con una pequeña donación económica. Por ello, fray René, espero que tengáis éxito en vuestra nueva y solidaria empresa, ya veis que tenéis mi apoyo institucional y personal. Buena suerte.

Más tarde, cuando Fray Bernard había terminado las laboriosas tareas propias de aquella intensa semana, ayudando a fray René, uno de los voluntarios en el que no se había fijado se le acercó.


-Fray Bernard, al fin le veo con un ratito libre entre tanto trabajo. Es un buen momento para hacer una pausa que le permita descansar. Y qué mejor descanso que escuchar de primera mano el relato que tanto me insistió que le contara.


-íOh! Os aseguro que no hace falta -replicó fray Bernard, que acababa de percatarse de que su interlocutor no era otro que Ethan Villon. -Estoy seguro de que un humilde siervo de Dios como yo no entenderá de tácticas militares y...


-íNo se preocupe! Si es muy sencillo, no se necesita haber estudiado en la Sorbona para entenderlo.


Y fue así como, sin poder evitarlo, fray Bernard tuvo que escuchar con todo lujo de detalles como fue la maniobra que permitió defender la plaza tomada por los mosqueteros del 27, y cómo acabó el Teniente Coronel preso en el frente para, ya que estábamos, relatarle también los intentos de fuga con su amigo Christian Brass de Creville y el rescate posterior del caballero André Du Calamar.


Fray René, que lo había visto todo, intentaba disimular su sonrisa cuando vió a monsieur Villon despedirse de su colega religioso para acercarse a él.


-Hombre, padre René. A usted tenía que verle yo -le espetó Villon-. Habíamos quedado para confesarme con usted.


-Ehhh, sí, sí, claro, en eso habíamos quedado -respondió fray René.

-íPues muy bien! Tengo algunos pecadillos que confesar relacionados con el orgullo y la vanidad, y el de presumir demasiado cuando no se debe, y de hablar más de la cuenta. Verá usted...


Y durante los siguientes treinta minutos fray René tuvo que escuchar las diatribas del Teniente Coronel. Y no sabemos que fue lo que pasó puesto que el secreto de confesión es el secreto de confesión, pero algo debió de olerse fray René en tan larga confesión porque sin filípica ninguna le despidió con cinco padres nuestros y seis avemarías, y diciéndole algo relacionado con que el Señor ya sabía lo que había ocurrido en aquella plaza y que no era necesario contarlo otra vez.


Cuarta semana

Durante semanas, los integrantes del Salón Literario de Mme Lili Montparnasse, han preparado con tesón y ahínco todos los detalles de la Ceremonia. El Salón de recepción se redecoró por completo: vasos venecianos, jarrones de China, espejos que los reflejaban, arañas de cristal y otros adornos elegantes. En las paredes, tapices cuyos colores frescos respondían a los de los ramilletes de flores, en jarrones de fina porcelana, con los que se alegraba la vista a los asistentes. Los asiduos del Salón Literario y los miembros del jurado llegaron antes de la hora oficial de la ceremonia para ayudar y apoyar con su presencia a la anfitriona Mme. Lili Montparnasse y al presidente del jurado Lestat Du Pointlac. Una mezcla de decepción y tensión aliviada invadió el ánimo de los organizadores cuando se supo que Su Majestad la Reina madre no acudiría al evento.

Mlle. de Scudéry y Jean Baptiste Poquelin, que desde hace algún tiempo se hace llamar Molière, ayudan al matrimonio Pointlac a recibir a todos los asistentes que paulatinamente van llegando. Es Mlle. de Scudéry, con la ayuda de Molière, la que va situando y distribuyendo a los invitados según las afinidades y gustos de éstos, asegurando así una armonía perfecta y una velada realmente acogedora y distendida, y el disfrute de todos los asistentes: André du Calamar, fray Fray Bernard, Christian Brass de Creville con Charlotte, Emile Goulet, Ethan Villon y fray Rene Saint-Cyr.

Para amenizar la ceremonia, algunos de los miembros del jurado y habituales del Salón Literario, leen algunos madrigales y composiciones poéticas que como flores van dedicando a la anfitriona Mme. Lili Montparnasse. Molière representa un breve entremés con alguno de los asistentes, y Cyrano de Bergerac acepta el papel jalonando su intervención de improvisadas rimas para disfrute de todos.

Una vez llegados al cénit o punto central de la celebración, el Presidente del Jurado del Certamen Literario de Verano Lestat de Pointlac y su esposa Lili Montparnasse, alma y anfitriona del Salón Literario, pronunciaron sendos discursos. Mlle de Scudéry apareció junto a ella en silencio, dejando que el presidente del jurado y anfitrión Lestat Du Pointlac dijese el resultado y el nombre de la obra ganadora del Primer Certamen Literario de Verano, que resultó ser...

(...silencio expectante...)

"Si llega la nueva hora".

Tras los aplausos, fue Molière el encargado de recitar la obra galardonada, cosa que hizo con gran entrega y entonación.


Si llega una nueva hora...


Forjada en la penuria,
templada en la penumbra,

Afilada en la vergüenza,
esgrimida en la afrenta.

Aclamada en la llanura,
temida en la altura.

Quebrada en la amistad,
traicionada en la legalidad.

Perdida en el ínterin,
de bufón a parlanchín.

¿Quién la tendrá ahora,
si llega una nueva hora?

Tras los nuevos aplausos fue Mlle. de Scudéry la encargada de abrir el sobre lacrado que contenía el nombre del ganador. El silencio se adueñó de la gran sala de ceremonias. Tras unos instantes Mlle. de Scudéry retomó la palabra: "Y el ganador del Primer Certamen Literario de Verano es..."

Lanzó una mirada escrutando entre los asistentes, como intentando localizar a alguien entre el público....

"¡El Chevalier d'Honneur Jean Parrot!"

Una gran ovación llena el gran Salón. Dura minutos pero nadie sube al estrado. De nuevo Mlle. de Scudéry toma la palabra:

"Recoge el premio en su nombre, monsieur Christian Brass de Creville".

Esta vez la bella Charlotte Pézet besó a su acompañante, que aferrado a su brazo la contemplaba ensimismado. Ella le besó dulcemente de nuevo y le susurró: "Christian, llaman al ganador...". Christian Brass de Creville volvió en sí y, algo azorado, se dirigió al estrado mientras una ovación cerrada aún resonaba, y con más fuerza si cabe que la primera vez, como si con ello reclamaran con más ímpetu la presencia del autor. Christian Brass saludó a los integrantes del jurado y a los anfitriones y luego se dirigió al público asistente.

"Damas y caballeros, como todos saben el Chevalier d'Honneur Jean Parrot se encuentra en el frente. Por ello, y por su expresa voluntad, recojo el premio en su nombre dándole las gracias al jurado y al público como me indicó es su voluntad. También desea que, en lugar de su nombre grabado en el galardón, la pluma engarzada en oro, se inscriba su divisa: "Habilidad y Audacia". En cuanto al premio económico, Jean Parrot estipula que se done por partes iguales a la obra del padre René Saint-Cyr, Servidor de Jesús, y la otra parte, según sus palabras textuales, a fray Bernard Robier y «su cruzada»".

Al hacer partícipes a los asistentes de la donación del premio económico a tan justas causas de beneficencia, los aplausos y ovación fueron todavía mayores.

Para terminar su intervención y con el beneplácito de la organización, Christian Brass de Creville recitó otra de las obras presentadas al concurso mientras contemplaba a su amada:

Y SI

¿y si el Sol se ocultara de golpe
y donarnos su luz olvidara...?
¿y si el cielo perdiera su tinte
y su azul en un gris se tornara?
¿y si a este estimado jardín
un funesto baguío arrasara...?

Pues si todo esto ocurriera,
y como tú me cuentas pasara,
no me importaría, ¡de veras!,
no me importaría nada...

Si nuestro amor prosiguiera
y este cariño aumentara,
no habría sol jardín, ni cielo,
ni mundo que nos faltara.

Pues al amante le sobran
los adornos, las palabras...
Cuando hay amor y es sincero,
tan sólo le basta su amada.

Del querer haríamos cielo,
y de sol, tu linda cara,
el jardín, nuestras caricias,
y mi mundo, tu mirada.

NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

  • Joss Len Beaumont, Ch.d'H. ha sido nombrado Ministro de Exteriores
  • Le Baron de Lemaitre ha sido nombrado Gobernador Militar de París
  • Joss Len Beaumont, Ch.d'H. ha sido nombrado Gobernador Militar de Bourgogne
  • Le Baron d'Arzac ha sido nombrado Gobernador Militar de Bretagne
  • Le Baron de Chardin ha sido nombrado Gobernador Militar de Loire
  • Christian Brass de Creville ha sido nombrado Aide de Chambre de General
  • Julius Kern ha sido nombrado Aide de Chambre del Dauphin

ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

  • Este mes no ha habido anuncios.
CARGOS PARA EL MES DE OCTUBRE
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Capitán Escolta Real Capitán de Guardia Real 9Gob.Mil.París
Capitán Escolta CardenalCapitán Guardia Cardenal 7Gob.Mil.París
Abanderado Escolta Real Subalterno Guardia Real 9Gob.Mil.París
Abanderado Escolta CardenalSubalterno Guardia Cardenal 6Gob.Mil.París
Chancellor Vicario 11Arzobispo

CARGOS PARA EL MES DE NOVIEMBRE
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Soldados escolta Real Soldado Guardia Real 8Capitán Escolta
Soldados escolta Cardenal Soldado Guardia Cardenal 5Capitán Escolta
Oficial diocesano Vicario 10Arzobispo

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Agradecimientos a David, por la crónica del Certamen Literario, a Sergio por su parte de la toma de posesión de cargo y de la reunión de la Congregación y, como siempre, a Hibou por su coplilla de cada mes :-)

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes 4 de noviembre de 2011, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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