Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

 

REAL CRÓNICA DE JULIO DE 1644

No os prometo gloria ni honor, sino paz y tranquilidad para nuestra tierra.
Maréchal du Pointlac

GACETA MILITAR

Lestat de Pointlac se revolvía inquieto en el caballo. Había pasado mala noche: mandar a todo un ejército implicaba muchas reuniones con mandos, revisar mil y una cosas y atender a los consejos y dudas de un montón de subordinados. Su ayudante vino a darle su bastón de Mariscal, lo cogió con algo de torpeza, aún no estaba acostumbrado a llevarlo con él aunque para los actos oficiales tendría que hacerlo. Mucha gente mataría por estar en su lugar, él empezaba a plantearse si no hubiera sido mejor quedarse a trabajar de campesino como su padre, al menos no tendría que mandar a muchos de aquellos jóvenes a la muerte.

Se atusó el mostacho con la mano libre soltando las riendas. Aunque todavía era un hombre joven, había progresado a tal velocidad en los cuatro años que llevaba en París que sentía haber envejecido diez veces más, cuarenta años.

Finalmente puso al paso a su caballo y se colocó en el centro del campamento, frente a la tropa formada. Había hecho eso ya con todas las brigadas y regimientos bajo su mando, pero había dejado para el final al 4ยบ de Arcabuceros. Como Mosquetero de Picardia conocía bien la tirantez entre los dos regimientos, pero hoy estaban bajo su mando y debía estar por encima de eso.

-Soldados de Francia, hoy, muchos de vosotros estaréis viviendo vuestras últimas horas. Hoy, muchos de vosotros daréis vuestr sangre y vuestra vida por Francia y por el Rey. Otros volveréis más ricos, quizás con un ascenso y hasta con una mención, progresaréis. Otros al acabar el día sólo habréis vivido una carnicería más, ni moriréis, ni seréis heridos ni recibiréis gloria -se interrumpió durante unos segundos y alzó el bastón-. Algunos creen que la guerra es gloriosa, yo tengo todo lo que tengo gracias a ella, pero no me engaño, la guerra no es gloriosa, la guerra no es un arte, la guerra es una carnicería. Hoy matamos para que no nos maten, hoy penetramos en tierra enemiga para que no penetren en la nuestra, hoy arrasamos su tierra para que no arrasen la nuestra. No, no os prometo gloria, no os prometo honor, pero os prometo paz y tranquilidad para nuestros campos, os prometo comida en nuestras mesas, os prometo seguridad para vuestros hijos y mujeres. ¡Os prometo que los horrores de la guerra no penetrarán en Francia! He luchado contra vosotros en las calles de Paris; yo soy un Mosquetero de la Picardia, he cruzado espadas en tabernas con vosotros, me habéis herido y os he herido, sé lo duros que sois. Hoy vamos a enseñarles, juntos, esa dureza a los españoles. Puede que muchos no volváis, pero los que lo hagáis lo haréis con la tranquilidad del deber cumplido, sabiendo que vuestras familias están a salvo gracias a lo que vosotros haréis aquí y ahora. No me oiréis ahora gritaros que luchamos por el Rey, o que luchamos por Francia. Luchamos por nosotros y moriremos por nosotros. ¡Victoria o muerte!

¡¡¡VICTORIA O MUERTE!!! ¡¡¡VICTORIA O MUERTE!!! ¡¡¡VICTORIA O MUERTE!!!

Todo el campamento coreó los gritos durante unos minutos, insuflándose ánimos los unos a los otros. Lestat no pudo evitar apartar la mirada de alguno muy joven, que seguramente sería de los primeros en morir. Los jóvenes eran demasiado osados para sobrevivir en un regimiento como aquel, de primera línea. Él lo sabía bien, había sido uno de ellos. Y había ascendido con el viejo sistema de la heróica muerte de su superior. Puso al trote a su caballo y volvió hacía el Estado Mayor. Dentro de nada comenzarían las escaramuzas; el Mariscal Lemaitre quería jugarse el todo por el todo este mes y eso iba a suponer combates intensos y continuos.

* * *

Anochece en algún lugar de la campiña pirenaica. Una columna de prisioneros franceses es conducida hacia el sur. Lo abrupto del terreno hace que la marcha sea lenta y penosa. Finalmente la formación se detiene en una pradera, y los soldados españoles empiezan a montar el campamento para pasar la noche. Mientras, los prisioneros, atados, son obligados a tumbarse sobre un pedregal.

-¡Maldita sea!-rezongó uno-. ¡Precisamente hoy me he dejado en casa la almohada de plumas!

-¡Os prestaría con gusto la mía, monsieur, pero por desgracia soy tan olvidadizo como vos.

La carcajada conjunta fue bruscamente interrumpida por un culatazo -¡SILENCIO!-.

-A fe que, si no tuviera las manos atadas, le enseñaría un jueguecito nuevo con la culata a ese macaco -rezongó el primero cuando el centinela se hubo alejado-.

-No os preocupéis, mon ami. A buen seguro que saldremos de ésta y les enseñaremos el correcto uso de las culatas. Por cierto, disculpad mi atrevimiento por hablaros sin haberme presentado. Mi nombre es Christian Brass de Creville, para serviros. ¿Podéis hacerme el honor de compartir el vuestro?

-No faltaría mas, monsieur. A vuestro servicio, Ethan Villon.

-Bien, monsieur Villon, es un placer contar con alguien con quien intercambiar anécdotas, pero quizá nuestra relación será más productiva si unimos esfuerzos para escapar. En cuanto lleguemos a nuestro destino, sea el que sea, deberíamos empezar a cavilar una forma de volver con los nuestros.


ECOS DE SOCIEDAD


Amanece en París. Se anuncia otro día de calor asfixiante. Un pelotón de la Guardia de la Vieja Ciudad, acompañado por un cirujano, cruza las calles, buscando ya la sombra de las casas aunque el sol todavía no ha terminado de salir. Finalmente se detienen ante un edificio de sobria apariencia. Llaman ruidosamente a la puerta:

-¡¡ABRID!! ¡¡ABRID EN NOMBRE DE SU MAJESTAD!!

Un adormilado criado abre un batiente de una ventana del primer piso, ve a la Guardia en la calle y se sobresalta. Antes de que pueda reaccionar, el jefe de pelotón le espeta:

-¡Tenemos orden de que monsieur Christian Brass de Creville se someta a un examen médico por parte del cirujano que nos acompaña y, si se encuentra en condiciones de combatir, de llevarlo al acuartelamiento de los Mosqueteros de la Picardía para que se incorpore a la campaña!

-¡A buenas horas, mangas verdes! -respondió el criado-. Mi amo partió hacia el frente hace más de dos horas. Yo mismo le acompañé hasta el cuartel de los Mosqueteros llevando su impedimenta. Y ahora, ¡dejadme dormir! ¡Bastante sueño me ha quitado su marcha tan temprana!

El jefe de patrulla dudó un momento, y a continuación mandó a dos hombres al cuartel de los Mosqueteros de la Picardía a comprobar la veracidad de la información. Media hora más tarde, los soldados volvieron confirmando que Christian Brass de Creville ya se hallaba camino del frente.


* * *


Quedó París vacío, sombrío
aunque el calor no sofocaron:
Es la campaña de estío,
loando a la patria marcharon
exultantes de ánimo y mucho brío,

¿Quien quedó no es patriota?
¿Quien no lucha es un cobarde?
Cuánto amarga la gesta idiota
de quien de armas no hace alarde.

Hibou

* * *

El Real Secretario hizo un gesto ambiguo.

-¿Estáis seguro de vuestra invitación, Comisionado?

-Por supuesto, monsieur. Es mi deseo que asistáis a la confesión que le estamos arrancando al criado de Le Baron de Lemaitre, y por supuesto os facilitaré posteriormente una copia escrita. Está claro que fue Le Baron de Lemaitre quien ordenó los bastonazos a Christian Brass de Creville.

-Mucho confiáis en la confesión de un criado, Comisionado. Y, aun suponiendo que sea de fiar, ¿qué ganáis con ello? ¿Qué acción podéis tomar al respecto?

-Jurídicamente ninguna, mon ami le Sécretaire, bien cierto es. Pero... ¿sabéis? La verdad es como la espectacular delantera de Félicie, la prostituta de "Rendezvous des Bateliers", ya sabéis, la taberna que hay a dos calles del Pont-Neuf.

-¿?

-Nada me gusta tanto -aquí el Comisionado esbozó una sonrisa pícara- como sacarla a la luz.




CARGOS PARA EL MES DE AGOSTO
Durante este mes no se renuevan cargos.

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------------ Inicio de la estacion de OTOÑO ------------

CARGOS PARA EL MES DE SEPTIEMBRE
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro de Exteriores Brgder. o Barón 10 Min.Estado
Gobernadores Militares Tte.Gral. o superior 8/10*Rey
Aide del Dauphin Capitán 9 Dauphin
Aides de los Generales Subalt./Capt./Mayor(+) 6 Generales
Ayudantes de Regimiento Capitán 3 Coroneles
Vicario General Vicario 12 Arzobispo

(*: El Gobernador Militar de Paris necesita nivel social 10; los demas, 8)
(+: Para Brigadieres: subalterno. Para Ttes.Generales: capitan. Para Generales: mayor)


NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Gracias a Eduardo por el fragmento para la crónica militar, y a Hibou por su coplilla de cada mes.

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 2 de septiembre de 2011, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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