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REAL CRÓNICA DE ABRIL DE 1644

En los asuntos de Su Majestad hay que dejar de lado opiniones personales.
Lestat du Pointlac

GACETA MILITAR

Este mes las órdenes de Estado Mayor han sido claras: llevar a cabo una guerra de desgaste contra las tropas españolas, es decir, nada de entrar en combate abierto en el campo de batalla, sino ir haciendo pequeñas escaramuzas contra ellos para destruir sus arsenales, sus cañones, sus almacenes y sus vías de comunicación y suministros; atacar y retroceder, atacar y retroceder, nada de combates en campo abierto, sino ataques realizados por pequeños grupos de soldados, a cualquier hora del día y de la noche y en varios lugares, para crear más desconcierto en las tropas enemigas. Además, cada vez que un grupo llegaba de su mision, debía informar al general Beaumont del resultado de la misma, ya que el general insiste en tener información de primera mano sobre lo que está ocurriendo y de cómo estamos dejando a las tropas enemigas. Pero no sólo la ofensiva es importante: los soldados de retaguardia han estado alerta todo el tiempo ante la posibilidad de un ataque enemigo por sorpresa, que finalmente no ha llegado a producirse.

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Amanece en Vincennes, no lejos de París. Cuatro caballeros que no han sido identificados aparecieron por los lados opuestos del camino que da al torreón. Se reunieron junto al mismo y tras cruzar unas breves palabras, tomaron el camino que baja al lago. Al llegar a un pequeño claro, dos de ellos dieron un paso atrás, mientras que los otros dos, tras intercambiar saludos, desenvainaron sus armas y comenzaron a batirse. Uno de manera feroz, el otro más sobrio pero con mano de hierro.


Tras unos breves envites, el más alto, al ver un hueco en la defensa de su adversario, se tiró a fondo atravesando jubón y carne. El herido, palideciendo, pero manteniendo la compostura en todo momento, apoyó la rodilla en tierra, pero le faltaron las fuerzas y se desplomó en el suelo, inconsciente. El vencedor, observando la escena, recogió de su segundo un paño, y en un gesto característico suyo procedió a limpiar su rapier.


El padrino del herido examinó al mismo.

-Es una herida muy grave, pero sigue vivo. Ha tenido suerte.

A lo que el vencedor, tras negar lentamente con la cabeza, sólo respondió:

-No ha sido suerte, mon ami. Ha sido torpeza mía. He pisado en falso. Apuntaba un poco más arriba.

Tras estas palabras, cargaron al herido en un carruaje y partieron a toda prisa a París.


* * *


El sol esta en lo más alto y cae con fuerza sobre el estado mayor de Francia. Allí el General Du Pointlac, Jefe de Ejercito de Su Majestad, repasa unos papeles con aire distraído mientras su ayudante abre una a una las ventanas para intentar aliviar el calor que ya empieza a apretar sobre París. La entrada de un secretario con una enorme pila de papeles que deja sobre la mesa hace levantar la cabeza al General, que espeta:

-¿Qué es esto?

-Son los candidatos señor.

-¿Candidatos?

-Si, a los puestos de General Quartermaster y para Ayudante del Ejercito.

-Ah, eso, ¿Y por qué me los traéis a mi?

Una risita aflora en el ayudante que abre las ventanas mientras el secretario suspira con paciencia.

-Porque sois vos quien los nombra, mon general.

Quizás debería sentirse orgulloso, pero una resignada mirada a la enorme pila de candidatos le hizo cambiar de opinión. Suspiró y decidió ponerse a ello para tenerlo acabado antes de la noche. Tomó el primer papel y comenzó a leer la vida y milagros militares de sus candidatos.

Ya era noche cerrada, las ventanas estaban cerradas y las velas casi apagadas cuando el General Du Pointlac salió de su despacho y, carraspeando, despertó al secretario que dormia sobre la mesa.

-Ya está decidido. Monsieur Goulet será Ayudante del Ejercito.

El secretario se desperezó, asintió y comenzó a escribir el nombramiento, dándoselo al General para que lo sellara.

-Y Monsieur du Foix General Quartermaster.

La mirada perpleja del secretario confundió al General.

-¿Algún problema?

-No, no, mon general. Es que... creí que eráis enemigos.

-¿Enemigo yo de Monsieur du Foix? Apenas lo conozco y no soy Guardia del Cardenal. Además, es el mejor candidato; si Parrot lo fuera lo nombraría igual. En los asuntos de Su Majestad hay que dejar de lado opiniones personales.

El secretario asintió, cansado, rellenó el nombramiento y el General le puso el sello.


* * *


RETÓRICA
Cantan los pájaros, cantan
sin saber lo que cantan.
Su entendimiento es su garganta.

Hibou


* * *

Amada mía, parto al frente. Esperadme, por favor. Parto para quedar en paz conmigo mismo y con aquellos que han confiado en mí. Parto para poder volver con la cabeza bien alta, con una tranquilidad que me permita volver a vos, a vuestro lado, sin tener que volver a separarme de vos jamás. Seis meses os parecerán un largo tiempo, y ciertamente lo es, pero pensad que a mí me parecerá una eternidad. Con mis palabras acompaña una rosa espléndida. Esta rosa no se marchitará sin que antes tengáis otra con la que reponerla, de eso me he asegurado, y del mismo modo mi amor por vos no menguará mientras vos lo deseéis, sino que aumentará día a día. Resguardaos entre flores, Evelyne, mientras yo esquivo a la Muerte y anhelo el regreso a vos. Tendréis notícias mías.

Vuestro Jean


Segunda semana

Después de las buenas referencias que había oído del estreno la primera semana, Christian Brass de Creville decidió invitar a sus amistades a una velada teatral, y alquiló un palco en Le Théatre Royale. Poco antes del inicio de la obra, los invitados ya se encontraban acomodados en sus lugares, pero el anfitrión no aparecía. Acudieron Fray Bernard, Emile Goulet, Jacques Argiliere, Julius Kern y Rene Saint-Cyr, pero Christian Brass de Creville seguía sin aparecer. Al poco apareció Charlotte Pézet, que debía venir acompañada del editor de la Gazette, pero sólo su dama de compañía venía con ella. La rápida ojeada que echó al palco nada más entrar hizo ver a los invitados que ella tampoco sabía nada de su supuesto acompañante.

-Bonne soir, mademoiselle -saludó Julius Kern-. Os esperábamos acompañada de monsieur Brass de Créville, pero deduzco de vuestra mirada que no es el caso.

-En efecto, monsieur. Confío en que una grave causa le haya retenido, porque es muy extraño que no haya pasado a recogerme -el tono de la dama no pudo ocultar un cierto fastidio-.

-Bien, si tenía que recogeros a vos, sin duda se habrá tratado de una causa muy, muy grave -respondió galantemente Rene Saint-Cyr-. Pero, ya que estamos aquí, disfrutemos de la obra y confiemos en que llegue durante la representación.

Pero la obra llegó a su fin, y Christian Brass de Creville no hizo acto de presencia. Entre el enfado y la inquietud, los invitados se despidieron y regresaron a sus hogares.


* * *


-Buenos días, monsieur. Os veo que lleváis demasiado peso en la bolsa. Con gusto, mis compadres y yo os aligeraremos la carga...


En estos términos se dirigían a Christian Brass de Creville un grupo de rufianes de mala catadura, en un callejón de París. El editor de La Gazette Ilustrée no se amilanó y procedió a contestar a tan irreverentes términos.


-Sois un deslenguado, monsieur, creo que no alcanzáis a comprender las consecuencias que tendrá para vos y vuestros compañeros el atentar contr...


Pero Brass de Creville no pudo continuar. Un fuerte golpe, un bastonazo, cayó en la cabeza del caballero, haciendo manar la sangre y derribándole al suelo. Una vez caído, los asaltantes procedieron a seguir golpeando sin piedad, moliendo a palos con una lluvia de bastonazos al caballero, ya inconsciente.


-Suficiente -dijo el que parecía el jefe-. Quitadle la bolsa.


Tras ejecutar estas breves órdenes, abandonaron el callejón, perdiéndose por las calles de París, y dejando atrás a un apaleado Christian Bass de Creville. Del que, según alcanza a saber este Secretariado Real, no peligra la vida, aunque su estado reviste gravedad.


Tercera semana

Lo que tenía que ser una fiesta organizada por Christian Brass de Creville acabó siendo, debido al delicado estado de éste, una simple recepción de mínimos en la que los invitados ocuparon el salón y pasaron solamente un momento a saludar, en voz queda, al anfitrión, que se reponía de los golpes recibidos en su habitación del piso superior. Se habló, sin embargo, de literatura, aunque por supuesto el tema principal de conversación fueron las conjeturas sobre la autoría del atentado.

Cuarta semana

Sin pompa ni celebración, en una sencilla e íntima ceremonia, Jacques Argiliere fue ordenado sacerdote a finales de este mes. Fray Jacques, como será llamado a partir de ahora, entendió sus votos sacerdotales como algo que debe compartirse solamente con Dios, y por lo tanto decidió no ofrecer ninguna celebración especial. Nuestros mejores deseos para el nuevo ministro del Señor.

NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

  • André du Calamar ha sido nombrado Aide de Ejército.
  • Joss Len Beaumont, Ch.d'H. ha sido nombrado Jefe de División.
  • André du Calamar ha sido nombrado Quartermaster del Primer Ejército.
  • Guillaume de Foix ha sido nombrado Quartermaster del Segundo Ejército.
  • Julius Kern ha sido nombrado Quartermaster del Tercer Ejército.

ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

  • Este mes no ha habido anuncios.

CARGOS PARA EL MES DE MAYO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Aides de Division Teniente Coronel 4 Jefes Divis.
Ayte. del Cardenal Obispo 12 Cardenal



------------ Inicio de la estacion de VERANO ------------

CARGOS PARA EL MES DE JUNIO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro de Ciencias Brigadier o Baron 10 Min.Estado
Tte. Coronel Capellán Obispo 11 Coronel


NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Bueno, hoy no puedo agradecer la mayor parte del material de la crónica, porque revelaría ciertas identidades que por el momento deben permanecer en secreto ;-) De todas formas, sí puedo dar las gracias a Eduardo por el fragmento del nombramiento de Quartermasters y a Enric por la carta.

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 3 de junio de 2011, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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