Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

 

REAL CRÓNICA DE ENERO DE 1644

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

"Donde hay poca justicia
es peligroso tener razón".

Tú, que te das a entender
la eternidad que imaginas,
aprende de estas ruinas,
si no a vivir, a caer
El mandar y enriquecer
dos encantadores son
que te turban la razón,
seguro de que presumo.

Las glorias de este mundo
llaman con luz para pagar con humo.

Este mundo engañabobos,
embaucador de sentidos,
en muy corderos validos
anda disfrazando lobos.
Sus patrimonios son robos,
su caudal insultos fieros;
y en trampas de lisonjeros
cae después su imperio sumo.

Las glorias de este mundo
llaman con luz para pagar con humo.

Hibou

* * *

Evelyne Garabedien, ensombrecido su semblante desde hace semanas, acompaña y es sostenida por el Padre Bernard, mientras una pequeña escolta de guardias asignada por Joseph LeMaître les acompaña a ambos hacia el interior de La Bastilla. El capitán de la guardia se muestra cortés en todo momento, pero su trato y sus maneras no ocultan la severidad de su cargo y de su misión, pues en ningún momento les quita el ojo de encima.

Ella no dice nada a medida que transita por los húmedos pasadizos, pero tampoco es necesario que lo haga: su rostro habla por ella. El dominico, no obstante, con caminar firme y vivo interés presta atención a todo detalle que le ayude a formarse una idea del lugar y de la vida que llevan sus inquilinos y sus custodios. Pero sus preguntas deberán esperar respuesta -se dice a sí mismo- pues parece que han llegado a su destino.

El capitán de la guardia intercambia breves instrucciones con el guardián de la puerta. Éste mira al dominico y a la dama, luego al capitán, y finalmente se vuelve para abrir la puerta de la celda y darles paso.

En su interior, Parrot está de pie frente a la ventana, mirando absorto a través de los barrotes, y no parece prestar atención al ruido de la cerradura que anuncia la visita. Así, una vez dentro, el capitán de la guardia se retira a un discreto pero vigilante segundo plano, Robier avanza con la dama hasta la mitad de la celda, recorriendo detenidamente su austero interior con la mirada -desde el escritorio, pasando por el camastro, y las cuatro paredes desnudas-, y Evelyne rompe a llorar aunque lo intenta disimular con un gemido quedo. Es al escuchar este gemido cuando, sobresaltado, Parrot parece volver en sí y se gira hacia los recien llegados.

Viendo el aspecto de su amado Evelyne se siente desfallecer pero el padre Robier, siempre atento, la sostiene con fuerza mientras también él clava su mirada al preso sin poder ocultar su asombro.

El aspecto de Parrot dista de ser el de aquel histriónico bravucón que antaño eclipsara con su presencia cualquier protagonismo que no fuera el suyo. Ahora, en su lugar sólo queda el hombre: derrotado, abatido, ojos apagados, y cubierto con ropas que vieron mejores días... Pero el marsellés devuelve la mirada, aún más ensombrecida cuando ve a Robier pero que se ilumina al posarse en su amada Evelyne.

El capitán de la guardia, anticipándose, ladra un escueto: "íSean breves!" y vuelve a su puesto en la celda.

Parrot, sin dejar de mirar a su amada, murmura:

-Sí, fray Bernard, sed breve.

El dominico, sin dejarse amedrentar y mostrando su aplomo, ayuda a sentarse en el escritorio a Evelyne Garabedien mientras él toma sitio en el camastro y busca la posición que le permita tomar notas. Cuando la encuentra y dada la premura que se le requiere, se dirige al reo:

-Monsieur Parrot, ¿queréis dictarme algunas palabras, o voluntades, para que sean publicadas en la edición de diciembre de la Gazzete? ¿Deseáis quizás que os confiese aquí en vuestra celda? ¿O preferís que espere fuera y os deje a solas con Evelyne?

-Fray Bernard, la confesión la pediré cuando llegue el momento de ir al cadalso. En cuanto a dejarme a solas con mi amada, os lo agradeceré también, pero creo que es de recibo contestar vuestras preguntas. Sed más concreto, ¿os importa?

-Más concreto..., claro, sí. Veamos..., uhm..., es difícil escoger una pregunta de entre tantas, pero para empezar..., hay una en particular que me carcome desde hace mucho: decidme Parrot, ¿por qué os presentasteis en la Bastilla? ¿Qué otra cosa salvo condena..., y tortura -porque evidentes son sus señales-, esperabais encontrar al cruzar el umbral de esta prisión?, ¿acaso creíais que podríais salir de aquí tan alegremente como habíais entrado? No lo entiendo..., y es que os tengo por muchas cosas, pero no por ingenuo, ni por loco, ni por mártir.

-Prepotente... [suspiro] ...tenedme por un prepotente. Os confieso que mientras me dirigía hacia aquí creía en la rotura del Edicto sobre el subsuelo de París como excusa para visitar nuevamente La Bastilla. No fue hasta llegar a la Plaza de la Bastilla, revisando los últimos meses, cuando empecé a intuir que algo no encajaba. No obstante, había dado mi palabra y me presenté.

Bernard se echa hacia delante tratando de disimular su nerviosismo mientras garabatea en su cuaderno de notas. Duda y se hace una pausa que le resulta incómoda.Nuevas preguntas le vienen a la mente y no sabe si debe centrarse en las cuestiones que tenía preparadas, o bien dejarse llevar por el hilo de la conversación y dejar que vayan surgiendo espontáneamente. Finalmente se decide por la opción más natural, a fin de cuentas -decide- no se trata de someter a Parrot a otro interrogatorio. Mirando al reo a los ojos, continúa:

-¿Como excusa para visitar la Bastilla? Monsieur, ¿aún os quedan fuerzas para la ironía, o debo interpretaros literalmente? ¿Debo entender que acudisteis pensando que la rotura del Edicto era un pretexto cuando realmente se os convocaba para otro asunto?

-Por supuesto, era un pretexto. No subestiméis a Valmont. A veces puede parecer errático o ausente, pero no da palos de ciego, y dominando el subsuelo es evidente que, antes de irrumpir en La Cofradía hace meses, ya se había cerciorado de la magnitud y complejidad del problema que tenía entre manos y conocería la segunda entrada antes de la teatral puesta en escena del Comisionado. Al menos, es la sucesión de acciones que yo hubiera seguido, y la conclusión a la que llegué después.

-Y decís también que habíais dado vuestra palabra y que por ello, y en contra de lo >que os susurraba vuestra intuición, os presentasteis.

-Sí, fray Bernard, sí. Di mi palabra. Además necesitaba saber qué ocurría y, dando por sentado que Valmont ya conocía la existencia de las dos entradas aunque no lo hubiera revelado, de quién vendría el golpe. ¿Qué mejor manera de saberlo que arriesgándome? Sólo que jamás hubiera pensado que él, que Marcel...

Fray Bernard observa cómo Parrot baja la mirada al hablar de Fray Marcel Du Calais y sus puños se crispan momentáneamente. Pero al punto se relaja y le devuelve la mirada.

-Mas si tanto valor dais a vuestra palabra, ¿cómo se explica la Murtrou?, ¿acaso como soldado y oficial no empeñasteis vuestra palabra en el juramento de lealtad a la Corona y a la Patria?

-¿Acaso he roto el juramento, fray Bernard? Repasad mi hoja de servicios, ved mis acciones en el frente, tras las líneas enemigas o en las calles de París... Siempre he estado allí donde se me ha pedido que esté. He estado y estaré, siempre, con Francia y el Rey. Preguntáos vos, ahora, cómo puede un militar de mi experiencia fracasar en toda ésa supuesta acción sediciosa, revolucionaria y traidora que se ha propuesto. A menos, claro está, que fuera ése el propósito inicial. Pero, claro, si Fray Marcel no lo entendió tampoco espero que vos hagáis lo mismo.

En el rincón de la celda, el capitán de la guardia emite un carraspeo. Parrot se dirige a Bernard mientras posa su mirada en su dama:

-Nuestro capitán se impacienta, fray Bernard. A menos que tengáis alguna otra pregunta os agradecería que me permitiérais unos instantes con mademoiselle Garabedien.

Al oír su nombre Evelyne da un respingo, y al observar en los ojos de ella la intensidad con que ansía dirigirse a su amado, Robier entiende que su tiempo ha acabado.

Asiente con la cabeza y cierra su cuaderno de notas al tiempo que se incorpora del camastro para dirigirse hacia la puerta de la celda. Un par de pasos antes de llegar, sin embargo, se detiene, gira sobre sí mismo y se encara a Parrot:

-Una última pregunta, Monsieur. Hay algo en todo esto que no me encaja, alguna cosa que se me escapa y no sé qué es. Estuve presente en el juicio donde se os condenó por planear, huir, ocultar..., pero no se mencionó ninguna acción en concreto. Ciertamente es muy extraño que un hombre con vuestro historial militar no ejecutara ninguna operación, y más teniendo como tuvisteis tiempo y medios de sobras. No tiene sentido. A no ser, claro, que no tuvieseis intención de ejecutar nada... ¿Pero qué razón de ser tiene entonces vuestro papel en la Murtrou? Salvo, por supuesto, y como afirmáis, que vuestro propósito fuera inutilizarla... Pero en ese caso, ¿actuasteis por iniciativa propia o erais un infiltrado?

-Acudísteis a la Bastilla con la certeza de que sabíais que Valmont ya conocía las dos entradas, que era un simple pretexto. Es extraño, muy extraño..., porque de tener esa certeza yo hubiese hecho precisamente lo contrario: huir. A no ser..., a no ser que no temieseis al Ministro. No, mucho más que eso: a no ser que tuvieseis confianza en él. íDios!, í¿estaba Valmont al corriente de todo?! Pero no tiene sentido, no puede ser. ¿Cómo se explicaría entonces vuestro juicio y condena?, ¿quizá os distanciasteis en algún momento?, y, lo más intrigante... ¿por qué, si es así, no lo hacéis público?, ¿calláis porque disteis vuestra palabra? Como veis estoy dando palos de ciego. Intento cerrar el puño sobre un puñado de arena que se me escurre irremediablemente entre los dedos...

-Tras el Aciago Mayo me juré que no volvería a repetirse algo semejante si estaba en mi mano el evitarlo. Una manera de hacerlo era canalizar la sedición violenta hacia un punto muerto o ralentizar su explosión en lo posible, evitando que ni unos ni otros resultaran perjudicados, que ni unos perdieran su orgullo, su honor, su gloria... ni otros perdieran su vida en vano. Busqué éso, equilibrio. Y Valmont, en su ignorancia forzada, lo ha roto. Él podría haberse hecho las mismas preguntas que vos me formuláis ahora antes de iniciar esta farsa.

»No temo a ningún hombre vivo, Bernard. Sólo al fracaso -y volviéndose tendiendo los brazos a Evelyne que entrelaza los suyos con él- y al amor no correspondido.

Durante unos instantes el tiempo se detiene, y mientras contempla absorto la pareja de amantes, Robier por fin comprende. Se dirige entonces hacia el capitán de la guardia que también observa fijamente la escena de amor entre Parrot y Evelyne:

-Capitán, por favor, ¿queréis dejar de mirarles con esos ojos de..., de búho? [NOTA: "búho" en francés es "hibou"]

El capitán, sorprendido y ligeramente ruborizado, desvía la mirada justo en el momento en que Parrot clava la suya en el dominico. Robier y Parrot se miran intensamente y Robier no aparta la mirada, y ni tan siquiera pestañea, cuando pronuncia muy lentamente el nombre de la dama:

-Mademoiselle Evelyne..., os espero fuera.

El padre se da entonces media vuelta para salir:

-Capitán, escoltadme y esperemos fuera; si no, por lo menos daos la vuelta, ¿no os da vergüenza? Por cierto, hijo, ¿cuándo fue la última vez que os confesasteis...?

Segunda semana

El sonido de los pasos del Barón de Muzillac queda amortiguado por la espesa alfombra que cubre el suelo del pasillo. El Barón no puede menos que contemplar la suntuosa decoración a medida que avanza. Finalmente, el criado que lo escolta se detiene frente a una puerta, y llama quedamente. Una voz desde dentro, y el criado abre la puerta quedándose junto a la misma, franqueando el paso al Barón, quien toma aire un instante para darse ánimo y a continuación entra en el despacho de Mazarino.

Éste se levanta y se acerca a saludarle y a agradecerle sus servicios a Francia. D'Arzac, modestamente, rechaza las palabras de Su Eminencia: él no es más que un servidor del Rey, y del difunto cardenal Richelieu, que no podría hacer otra cosa que aprobar los sabios consejos que Mazarino da ahora a la Reina Ana y gracias a los cuales la gran obra del difunto Luis XIII se mantiene en pie. Tras el intercambio de cumplidos, d'Arzac pasa a explicar cuáles son los pasos que cree que debe dar el país en estos momentos y en los que basará su gobierno:

-Eminencia, necesitamos recuperar la iniciativa en política exterior y en la guerra. Debemos centrar los esfuerzos de todo el país en garantizar la seguridad de los nuevos territorios conquistados, Cataluña y el norte de Italia, así como inmovilizar a la Casa de Austria en España y en los territorios imperiales, logrando alianzas con otros reinos como los de Suecia y Polonia. Debemos evitar las contiendas fratricidas en el seno de París y mantener a nuestras tropas bien preparadas y entrenadas para acabar con la hegemonía de los Austrias en Flandes.

-Todas estas ideas son muy sensatas e interesantes, Excelencia, pero decidme: ¿no habría que empezar a trabajar por dentro, es decir, por la propia Francia? ¿Qué planes tenéis para el Reino?

El Barón carraspeó un momento y prosiguió con sus explicaciones.

-En efecto, Eminencia. Mis primeros y más importantes esfuerzos irán hacia la conciliación del reino, en lograr que todos los intereses de los franceses sean para con el interés de Francia y el reinado de Luis XIV, y no en luchas vanas entre franceses. Enfrentarse a un hermano es un deshonor, y Su Eminencia sabe bien cuán arraigado está el sentimiento del honor entre los franceses. Es nuestro más preciado bien: una virtud que permite a nuestros soldados sentirse siempre superiores ante el enemigo y garantizar así la moral de la tropa. Ciertas medidas están socavando este valor, y rebajando su defensa a la categoría de crimen. Es cierto que por honor hemos perdido a muchos bravos franceses, pero también por su ausencia podemos encontrar la derrota y la desmoralización de nuestras tropas y el pueblo que espera de él victorias y trofeos. Deseo liderar un proceso que garantice que todo francés pueda ejercer su derecho a la defensa del honor sin permitir un uso ilegítimo y equivocado de este derecho...

-Vuestras ideas son atrevidas, Excelencia. Pero vivimos tiempos de cambio, y los espíritus adormecidos se quedarán atrás sin remedio. Preparad vuestras propuestas, y que una comisión de juristas las examine. En cuanto a lo de política exterior... bien, sentémonos a la mesa de mapas y veamos qué tenéis en mente...


Tercera semana

Durante la tercera semana se celebró la Tertulia literaria en la casa de Lestat de Ponintlac. Asistieron Jean-Baptiste Poquelín, el hostelero Edmond y otros habituales, entre ellos: la escritora Madeleine de Scudéry y su hermano, también escritor, Georges de Scudéry, Paul Pellisson, gran amigo de Madeleine, Montausier, François de la Rochefoucauld, Madame La Fayette, Sevigné, Conrart, Chapelain y Pomponne; y presidió como anfitriona la esposa de Lestat de Pontiac, madame Lili Montparnasse, por petición expresa de Mademoiselle de Scudèry. Durante la velada, de gran nivel literario, se propuso entre chanzas y divertidos juegos de palabras, siempre de gran gusto y fineza, que a partir de ahora la Tertulia Literaria pase a llamarse Salón literario, y por aclamación de todos y tras una breve exposición de Jean Baptiste Poquelín secundada con ímpetu por Madeleine de Scudéry, se denominará a partir de este momento y en honor a la anfitriona "Los sábados de Madame de Montparnasse" (siempre con el beneplácito de su esposo Lestat de Pointlac). Son muchos los nuevos tertulianos que han dejado la habitual reunión literaria que se celebraba en el Palacete Ramboillet, para acudir y apuntarse a este nuevo salón literario de "los sábados de Madame Montparnasse". Durante la velada madame Lili y madame Madeleine han sido las conductoras del encuentro, y la primera apoyada por el conocimiento y erudición de la segunda ha disfrutado coordinando las intervenciones y cuidando todos los detalles de la velada. Poqeulín y Paul Pellisón se han divertido con ocurrencias amistosas y aplaudidas por la propia Mme. de Scudéry que ridiculizaban de manera divertida y amena la obra de la propia Madeleine "Artaméne ou le grand Cyrus". En esa última obra de nuestra escritora Madeleine de Scudéry, la autora pone de manifiesto su aversión hacia el matrimonio expresada por su heroina llamada Safo, que declara que la institución del matrimonio es una tiranía.

Durante la celebración se ha leído parte de la Gazette Ilustrée y se ha comentado mucho la entrevista del mes al igual del artículo de Cyrano de Bergerac, habitual del salón literario, pero que como el editeur Christian Brass de Creville, se encuentran ausentes por estar destinados en el frente. Se ha brindado por ellos y por que tanto el salón literario de "los sábados de Madame de Montparnasse" como La Gazette Ilustrée puedan celebrar un nuevo año de éxito y para disfrute de los amantes de la literatura.

Cuarta semana

Muy poco que comentar esta última semana del mes de enero: una impresionante tempestad de viento y nieve ha mantenido a los parisinos encerrados en sus casas prácticamente sin excepción; algún valiente como Jean du Mont Blanc, que se atrevió a desafiar a los elementos y llegarse a L'Epée D'Or, se encontró con que tuvo que entrar por la puerta trasera, la de los criados, ya que la principal estaba bloqueada por la nieve que le llegaba a las rodillas, sólo para encontrar los salones totalmente desiertos. Más para reponerse de la hazaña que para disfrutar del lugar, aceptó un ponche caliente que le ofreció personalmente el dueño antes de lanzarse otra vez a la odisea callejera de regresar a su vivienda.

NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

  • Le Baron d'Arzac ha sido nombrado Ministro de Estado.
  • Philippe Valmont ha sido nombrado Ministro de la Guerra.

ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

  • André du Calamar anuncia que se presentará a Comisionado de Seguridad Pública (C09).
  • Emile Goulet anuncia que se presentará a Comisionado de Seguridad Pública (C09).
  • Guillaume de Foix anuncia que se presentará a Canciller de Finanzas (C07).
  • Guillaume de Foix anuncia que se presentará a Ministro de Justicia (C08).
  • Guillaume de Foix anuncia que se presentará a Comisionado de Seguridad Pública (C09).
  • Le Baron de Lemaitre anuncia que se presentará a Comis. de Seguridad Pública (C09).
  • Le Baron de Lemaitre anuncia que se presentará a Maréchal de France (M01).
  • Le Baron de Lemaitre anuncia que se presentará a Inspector General de Infantería (M04).
  • Lestat de Pointlac anuncia que se presentará a Canciller de Finanzas (C07).
  • Lestat de Pointlac anuncia que se presentará a Inspector General de Infantería (M04).
  • Le Baron d'Arzac anuncia que se presentará a Comisionado de Seguridad Pública (C09).
  • Le Baron d'Arzac anuncia que se presentará a Maréchal de France (M01).
  • Le Baron d'Arzac anuncia que se presentará a Inspector General de Infantería (M04).

CARGOS PARA EL MES DE FEBRERO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro de Justicia Brigadier o Baron 8 Min.Estado
Canciller de Finanzas Brigadier o Baron 10 Min.Estado
Comis.Seguridad Publ. Coronel o Chevalier 6 Min.Estado
Maréchal de FranceGeneral o superior 12 Rey
Inspector Gral.Infant. Tte.General o superior 10 Min.Guerra
Inspec.Gral.Caballeria Tte.General o superior 12 Min.Guerra


------------ Inicio de la estacion de PRIMAVERA ------------

CARGOS PARA EL MES DE MARZO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro del Bienestar Brgder. o Baron 10 Min.Estado
Ayudante General General o superior 8 Maréchal France
Jefes de Ejercito General o superior 10 Maréchal France
Aide camara Maréchal Teniente Coronel 6 Maréchal France
General capellán Arzobispo 13 Maréchal France
Jefes de Brigada Brigadier General 6 Inspectores Generales

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Bueno, con un retraso monumental, pero aquí tenemos la crónica por fin. Gracias, esta vez más que nunca, a los colaboradores, que... curiosamente no estoy seguro de quiénes son. Mientras he estado de viaje han estado en contacto entre ellos preparando material, y el resultado final es el que me he encontrado en la carpeta de entrada cuando he vuelto. Como mínimo sé que Jordi y Enric han estado implicados, pero no sé si alguien más ha intervenido.
También gracias a Jon por su entrevista con Mazarin, a David por la tertulia literaria (perdón: el salón literario) y, como de costumbre, a Hibou, sea quien sea.

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 11 de marzo de 2011, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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