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REAL CRÓNICA DE DICIEMBRE DE 1643

La Historia nos juzgará a todos
Lestat de Pointlac

GACETA MILITAR

CHAMPAGNE

Los campesinos de la comarca de la Champagne, probablemente alentados por la nobleza local, se han levantado en armas. No parece que en este caso estén implicados los hugonotes, que ya son poco más que un recuerdo después de la aplastante victoria de Su Majestad Luis XIII, al que el Señor tenga en Su gloria, sino que más bien parece ser un descontento debido al aumento de impuestos, descontento que los nobles posiblemente hayan sabido aprovechar en su favor para debilitar la Monarquía, ya que la persona de un niño siempre parece más vulnerable. Si a esto añadimos el proceso judicial contra el Gobernador Militar, tenemos todos los ingredientes para que los nobles contrarios a la Corona vean su oportunidad.

-¡Y nosotros aquí, en el otro extremo de Francia! -suspiró Joss Len Beaumont. Un soplo de brisa tiró al suelo el papel que el Teniente General acababa de dejar sobre la pequeña mesa de campaña. Emile Goulet se agachó a recogerlo y lo dejó de nuevo encima.

-Tranquilo, mon general -dijo-. Aquí en Catalunya hacemos tanta falta como en Champagne. Además, la guarnición de provincia dará buena cuenta de ellos. Y si no lo hace, otros Regimientos tiene Su Majestad para poner las cosas en su sitio.

-Sí, pero... con lo tranquilos que estamos aquí, me da la sensación de estar perdiendo el tiempo. No hemos tenido más que escaramuzas menores. No deja de ser irónico, la Champagne rebelándose contra Francia, y Catalunya poniéndose voluntariamente bajo su protección. Como dicen aquí, "quin merder!"

Bueno, mon General. Olvidad la política y probad este vino. No es como los nuestros, pero está fresquito y hace el avío.

Y así, los dos hombres olvidaron sus preocupaciones disfrutando de un cuero de vino blanco en aquella soleada mañana ampurdanesa.

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Casa familiar de los Du Foix. Con el sol desapareciendo en el firmamento, el anciano párroco de Foix, amigo de la familia desde que se instaló en esas tierras, terminó su pequeña letanía en recuerdo del buen señor Du Foix. Un grupo de unas cinco personas observaba la lápida, y entre ellas el llanto amargo de la viuda se confundía con el viento. A su lado, Guillaume du Foix intentaba sostener a su apenada madre, mientras en su mano sostenía una sencilla rosa blanca. Poco a poco los asistentes iban abandonando el lugar de la sepultura hasta que sólo Guillaume quedó frente a la lápida de su padre. Con unos tambaleantes pasos depositó la rosa al pie de la tumba, y una vez más leyó lo que en ella estaba escrito:

 
Monseiur Eugène du Foix
Amado esposo y padre
Fiel servidor de Francia
"Ningún amigo me ha hecho favores
ni ningún enemigo me ha inferido ofensa
que yo no haya devuelto con creces."

 

En la creciente oscuridad del crepúsculo, Du Foix se dirigió en silencio hacia el caballo que esperaba unas varas más abajo, atado a un árbol.

* * *

-¡Es un niño, monsieur!

Le Baron d'Arzac, que se encontraba esperando en una estancia del piso inferior de su mansión, apartó a la doncella que había bajado a darle la buena nueva y salió corriendo en dirección a las escaleras, pero al pasar por el salón de recibir tropezó con un inesperado obstáculo en mitad de su camino, perdió pie, y tanto caballero como obstáculo cayeron aparatosamente al suelo.

Después de la confusión inicial, y de descubrir que lo que había dado con sus huesos en las baldosas no era otra cosa que un atribulado caballero, se levantó y lo ayudó a levantarse, comprobando en el proceso que se trataba de Le Baron de Lemaitre.

-Vaya, esto... qué placer vuestra inesperada visita, mon ami. Siento haberos arrollado...

-No os preocupéis, monsieur -sonrió Le Baron de Lemaitre-. Dadas las circunstancias, es totalmente comprensible. ¿Debo entender entonces que hay novedades?

-¡Un niño! ¡Un niño! Se llamará Clément.

-Bien, mi más cordial enhorabuena, mon ami. Pero antes de continuar vuestro camino, permitidme que os demore unos segundos más para haceros entrega de un pequeño obsequio para el niño; quizás tendrá que esperar un tiempo para usarlo, pero estoy seguro de que le será muy útil para atravesar mosqueteros -y, diciendo esto, le entregó un lujoso rapier-.

-Ja ja ja, vaya, muchas gracias, mon cher ami. Y ahora, disculpadme si os abandono tan precipitadamente, pero deseo conocer a mi hijo-. Y reemprendió su carrera escaleras arriba, no sin antes darle un grito a la doncella que, atraída por el estruendo, había salido al salón de recibir: "¡TRAED VINO A MONSIEUR! ¡DEL MEJOR!"

* * *


Algún tiempo atrás, en alguna oscura sala de interrogatorios de la Bastilla.


El Comisionado de Seguridad Pública se levantó de su asiento y dirigió su palabra hacia el caballero André Du Calamar y su representante defensor en funciones, Christian Brass de Creville que, a petición de André le aconsejaba y le ayudaba en los procesos judiciales previos.


-Caballero André Du Calamar, caballero de Creville, llevamos varios días con el proceso pre-judicial y creo que hoy podremos finalizar el asunto.


»Después de los interrogatorios previos y las declaraciones del Tte. General, posteriores a vuestro arrestro en el juicio a monsieur Jean Parrot y de las cuales hicimos llegar copias a vuestro representante, tenemos dispuesta la lista de cargos que ha solicitado monsieur Brass de Creville. Los cargos que presentaremos son:


»Primero. Pertenencia a la organización sediciosa Le Murtrou: sucesoria de los 13 sapos y que construye con el fin de continuar la labor de la anterior bajo su propia dirección y metodología, cuyos objetivos consisten en el desafío y boicot a las reglas y leyes del reino, y a los métodos que empleen y consideren necesarios los representantes del Rey -sean estos ministros, gobernadores militares o cualquier otro cargo elegidos directa o indirectamente por su Majestad- en lo que ellos consideran y llaman "un desequilibro".


»Segundo. Incitación al quebrantamiento de las leyes del Rey: le murtrou nace como sociedad de duelitas que desafían los edictos anti-duelo. Aunque la persecución de duelistas individuales es jurisdicción del gobernador militar, la incitación y organización de una sociedad específicamente creada para tal fin constituye en su esencia un desafío a la autoridad del reino y de sus leyes.


»Cargos por los que se os puede hallar culpable de sedición y conspiración, lo que conllevaría una pena de 10 años en prisión y la expulsión del ejército de Su Majetad, así como la desposesión de todos los cargos, tanto militares como Ministeriales. Penas que podrán ser modificadas en función del grado de colaboración que mostréis.


-Caballero -respondió Christian Brass de Creville- creo que no es necesario que exponga de nuevo, en lo crei leer en palabras del ministro de estado y ahora veo que vos las mencionáis de nuevo, que si mostraba arrepentimiento se aliviaría la pena. No obstante supongo que debéis esperar a ver el grado de arrepentimiento del acusado para poder dar por hecho ese "alivio" de condena, es lo único que puedo entender ahora por vuestras palabras. Por favor, finalicemos el interrogatorio.


Su Excelencia el Ministro Valmont, que estaba supervisando el interrogatorio en un extremo de la mesa, indicó entonces a le Barón de Noisy que procediera a reformular las preguntas a André Du Calamar.


-Tte General du Calamar -continuó Su Excelencia Lemaitre-. Si queréis hacer alguna declaración, confesando vuestra pertenencia a le mourtrou o cualquier dato relevante, podéis hacerlo.


Entonces, el aún Tte. General du Calamar empezó a hablar.


-Admito que Jean Parrot dirije un grupo de hombres anónimos llamados Le Mortrou, que nos conociamos por los colores tal como Fray Marcel du Calais comentó en el juicio.


»¿Por qué formaba parte del grupo Le mortrou?, en un inicio no fué mas que la búsqueda de influencia. Creí, erróneamente, que el grupo le mortrou, que Parrot me ofreció entrar, podria darme el apoyo necesario para alcanzar posiciones que me merecia, o eso creia. Una vez dentro vi un caos lamentablemente organizado, sin liderazgo ni razón alguna. Entonces me vi con un objetivo, que ahora no solo veo imposible, sinó que fué totalmente utópico: pretendí sin éxito y bajo mi responsabilidad de enderezar la situación pública del caballero Jean Parrot, intentando que dejara disputas inútiles y volviera al rebaño de nuestro señor, dejando enemistades. Mi mayor éxito fué conseguir que pisara una misa, aunque solo fuera por un funeral. Hoy me doy cuenta de mi error, de la imposibilidad de este fin por mi solo, y me arrepiento de ello.


-¿Os habló Parrot de los 13 sapos?


-Ciertamente lo hizo -contestó el prisionero-. Es más, antes de entrar se intereso sobre mis conocimientos de los acontecimientos de mayo de 1637. Luego me comentó sobre los 13 sapos. En la carta de presentación del grupo, monsieur Parrot comento que Le Mortrou fué, en sus inicios, sapos.


-Y, finalmente, -prosiguió el comisionado- que le murtrou buscaba, aunque no lo lograra, la sedición y fomentar las revueltas populares, ya que admitís que quisisteis enderezar a monsieur Parrot y corregir su comportamiento.


-Ciertamente, ésta era la idea original, tal como actuaron los 13 sapos anteriormente, pero por suerte no lo consiguieron. Y que Gracias a Fray Marcel du Calais, Paris puede dormir mas tranquila ahora.


-¿Ratificáis entonces los hechos declarados por Fray Marcel du Calais en el juicio a Jean Parrot, en el que estabais presente? -preguntó el comsionado, con una efusiva mirada de satisfacción.


-Sí, los ratifico -contestó André.


-¿El prófugo Guillaume du Foix pertenece a le mourtrou? -continuó Lemaitre, al mismo tiempo que Phillipe Valmont arqueaba una ceja, profundamente interesado en la respuesta que pudiera dar.


-El caballero -matizó André- fué uno de los caballeros mas inactivos de la organización, pero hizo el juramiento como los demás. En su favor también digo que apenas participó en Le Mortrou.


-Cuando se organizó la falsa ejecución de los líderes de la revuelta. ¿Es cierto que Jean Parrot se puso en contacto con vos, movilizando a le mourtrou para actuar? Aunque posteriormente el intento fue frustrado por el cerco a Parrot, originando que la organización fuera más flexible. Os subrayo que sólo queremos saber si Parrot se puso en contacto, no si participasteis en ello.


-Hace tiempo de ello, hablamos de muchos temas, se habló dentro de la estructura de comunicación creada por le mortrou, pero no personalmente.


-¿Queréis añadir algo más a lo dicho? -por lo que se daba por finalizado el último interrogatorio.


-Sólo mostrar mi arrepentimiento, y no solo por salvarme, sinó por que realmente me alegro que acabe así, pues así se acaban las mentiras, los pactos secretos. Despues de haber estado allí dentro, reconozco mi error, y se que Paris ahora es mas seguro por que Le Mortrou es historia.


»Lamento lo sucedido, los problemas que hayamos podido causar a la ciudad.


-De acuerdo Tte General Du Calamar, por mi parte no hay más preguntas-. Y diciendo esto, el Comisionado se sentó.


-Señoría -interrumpió Christian- solicito que me den el permiso para que pueda hablar con mi defendido a solas, en privado, e intentar establecer algo de luz y organizar un posible acuerdo. Creo que no es necesario recordar que si mostraba arrepentimiento se aliviaría la pena. Y así ha sido.


El Ministro dejó que unos guardias les condujeran a la sala adyacente para que hablaran defensor y defendido. El comisionado Lemaitre, por su parte, comenzó a redactar su propia propuesta. Al cabo de unos minutos André y Christian volvieron a entrar en la sala.


-Bien -continuó Valmont-. Dado el grado de colaboración de monsieur Du Calamar, ¿quieren llegar a algún acuerdo?


-Excelencia -intervino Christian- después de hablarlo con monsieur Du Calamar, y como encargado de su defensa, debo exponeros su petición de acuerdo y trasladarle los puntos tal y como me los comenta:


»Primero. Que acepta los cargos de pertenencia a un grupo con fines de sedeción y fomentar revueltas.


»Segundo. Que se arrepiente de los hechos, tanto suyos como del grupo Le Mortrou.


»Tercero Que dado el caso acepta la pena de Degradarse a cargo de mayor, ser destituido de todos sus cargos militares como Ministeriales o Gobernación, asumir la multa de 5.000 coronas en concepto de arreglo y reparación de los susodichos túneles y cumplir 8 meses en el frente en un regimiento de Caballería (a poder ser Carabineros de la Reina).


»Tal y como me lo ha solicitado os lo comunico y esperamos podamos llegar a un acuerdo total.


-¿Que propone el Comisionado?- Espetó Valmont.


-Excelencia, monsieur Christian Brass ha propuesto algo parecido a lo que tenía pensado, con algunas pequeñas diferencias, pero estoy de acuerdo con lo propuesto. Aclararemos algunos puntos menores, como el asunto de pertenecer a los Carabineros, algo que dependerá de su Coronel, y contabilizar el tiempo en prisión como parte de la condena.


-Pues que así sea. Nos veremos en la declaración formal. Quiero agradecer la buena disposición en todo momento de ambas partes de aclarar lo ocurrido y, aunque en algunos días previos hubo tiranteces y llegué a creer sinceramente que no habría acuerdo, me alegra comprobar que aún ha quedado tiempo para el diálogo.


* * *


A día de hoy, en el Palacio de Justicia.


-Comisionado Lemaitre, caballero Brass de Creville, caballero André Du Calamar -inició la sesión el Ministro de Estado-. Según lo acordado y el proceso pre-judicial cedo la palabra al comisionado.


-Gracias, su Excelencia. Si me lo permite le haré entrega del acuerdo al que hemos llegado acusación y defensa.


Ambos se acercaron al ministro y el comisionado le entregó unos papeles. Una vez leído todo el documento, Valmont indicó al caballero André Du Calamar que se levantara.


-Reunidas las partes, André du Calamar acusado de pertenencia a un grupo con fines de sedición y fomentar revueltas, admite su culpabilidad y se arrepiente de los hechos, tanto suyos como del grupo Le Mortrou. Por ello y teniéndose en cuenta su colaboración, arrepentimiento y contrición, se le condena y sentencia a ser destituido de todos sus cargos militares como Ministeriales o Gobernación, a pagar una multa de 5.000 coronas en concepto de arreglo y reparación de las acciones del grupo Le Mortrou y cumplir 7 meses en el frente, siendo degradado al rango de Mayor, contabilizándose el tiempo pasado en prisión como parte de esta pena impuesta.


»¿Alguna cuestión más a añadir?


-Sí, señoría -respondió Christian- quisiera constatar que, aunque el proceso ha sido largo, complejo y duradero, el trato a mi defendido y las formas legales han sido exquisitas durante todo el proceso, y se ha cumplido con creces y escrupulosamente con todos los requisitos de nuestro ordenamiento jurídico y procesal.


-Nada por mi parte, señoría, más que reafirmar lo dicho por la defensa -culminó Joseph Lemaitre.


-Bien. Pues doy por finalizada la sesión. Llegados a este acuerdo por ambas partes queda dictada la sentencia contra el caballero André Du Calamar y, por lo tanto, no es necesario comenzar un juicio. Guardias, llevense al acusado, el Mayor André Du Calamar, a su celda. Sepa, caballero André Du Calamar, que se procederá a formalizar la sentencia y que en la próxima semana se le escoltará al frente donde deberá ponerse bajo las órdenes del mando efectivo presente.


El Ministro de Estado se retiró a su despacho en el palacio de justicia y se dejó caer en el sillón. Bebió una copa de vino y suspiró.


-Me estoy haciendo viejo.


Segunda semana

Madrugada. La Gare Sud de Paris se abre para dejar salir a una tropa armada. Le Baron de Lemaitre y un puñado de hombres escogidos, en perfecto orden de batalla, parten al galope en dirección al sur. Su destino, la villa de Foix.

El viaje es largo, pero las tropas de élite cruzan el país a gran velocidad, descansando lo justo y cambiando caballos en las postas reales. Finalmente, llegan al pie de una colina, donde una columna de humo les indica el lugar al que se dirigen: la casa solariega de la familia Du Foix. Pero algo no encaja: esa columna que se ve por detrás de la colina no es el humo de un hogar. Es demasiado negra, demasiado espesa, demasiado grande. Le Baron de Lemaitre tuerce el gesto.

-Esto da mala espina. ¡vamos!

Efectivamente, cuando remontan la colina, desde la cima ven la casa devorada por las llamas. Sin detenerse, llegan junto a la enorme hoguera, frente a la cual, sentado en un banco de piedra que debió servir para momentos de solaz en un pasado ya lejano, un viejo desdentado y con cuatro ralos pelos amarillentos en su cabeza, contempla el lúgubre espectáculo. Le Baron de Lemaitre descabalga y se dirige a él:

-¿Qué ha ocurrido? ¿Dónde están los Du Foix?

El viejo, que aún viste una raída librea de criado con el escudo de armas de su señor, parece no percatarse de su presencia. Responde con comentarios sueltos y aparentemente carentes de sentido:

-El padre muerto, el hijo huído, ya nada vale, que el fuego lo limpie.

-¡Clodoveo, Rey nuestro, ésta es la pira funeraria de tus héroes!

-He hecho lo que debía hacerse. ¡El legado de los Du Foix ya no es de este mundo!

Después de un buen rato inspeccionando infructuosamente los alrededores e intentando sacar alguna información coherente al viejo loco, uno de los hombres hace amago de matarlo de una estocada, pero Le Baron de Lemaitre lo detiene con un gesto:

-Déjalo. Ya no es quien fue; su entendimiento arde con esta casa. Si fue fiel, que la piedad sea nuestro perdón, y si es culpable, que el desarraigo sea su castigo.

Dejando atrás los restos de lo que fue la hacienda de la familia Du Foix, la expedición emprende el regreso a París.


* * *


En le Théatre Royale, Christian Brass de Creville alquiló un palco al que invitó a Jacques Argiliere, Julius Kern y Lestat de Pointlac, éste último acompañado de Lili Montparnasse. Cuando accedieron al recinto a ellos reservado, una sorpresa les esperaba: alguien había dejado sobre los asientos unas cuartillas escritas. Jacques Argiliere tomó una de ellas y la leyó divertido:

Hay nuevas en París: Me ha comentado un amigo que
hay nueva casa de citas, con renombre y en la Bastilla.
La regenta tal prohombre, que de todos es la comidilla,
allí van los caballeros, monjes, ministros... tantos que
no se cuentan con los dedos, ni de manos ni de pies.
¿Qué tendrá ese sitio nuevo? ¿servirán pastas y tés?

Hay que tener cita previa, nos comenta el de la puerta,
Mas no será tan exclusivo, cuando pasan tantos tipos
de personas tan dispares, a todas horas y a raudales.
Si fuese porque el citado regente necesitara caudales,
y citar a dos manos tuviera de menester, estad alerta,
no nos den cita a los pobres tras esquilmar a los ricos.

Hibou


Tercera semana

La tercera semana, Lestat de Pointlac cedió su mansión para anfitrionar una fiesta organizada por la Gazette Ilustrée. Su director, Christian Brass de Creville, organizó todos los detalles excepto uno en el que Lestat de Pointlac insistió: la presencia de un cuarteto de cuerda para amenizar la velada.

La asistencia no fue muy nutrida, pero la fiesta fue amena. Entre los invitados que hicieron acto de presencia se encontraron Jacques Argiliere y Julius Kern, además del maestro impresor Martin Etée, el amigo hostelero de Christian Brass de Creville, algo deslumbrado por tanto lujo, y buena parte de los colaboradores habituales de la Gazette.

Aunque fueron pocas los invitados presentes, Christian Brass de Creville monopolizó su atención explicando los motivos por los que apenas probaba el vino: según él, la semana anterior, por efecto del alcohol y la evaporación, acabó subido a la vecina luna, y lo peor no es subir, sino regresar sin acabar estrellado. Como la concurrencia pareció interesada y divertida, adoptó un semblante grave y explicó en verso el método necesario para llegar al satélite:

En un plato de bruñido acero
colocarme, provisto de potente
imán que al aire lanzo;
va en su busca ligero
y cuando alcanzo
el imán, lo echo arriba nuevamente:
y sucesivamente
vuelvo a lanzarlo, y por el cielo avanzo.
 

Para acabar con un jocoso comentario:

-Lo malo de viajar tanto a la luna es el riesgo que corre uno a que le tilden de lunático...

Tal fue la atención prestada al orador, que nadie reparó en cómo dos criados se llevaban al anfitrión, en evidente estado etílico, a una de las habitaciones superiores.


* * *


En la Plaza Real acaba de finalizar la ejecución de Parrot. Los edificios tienen un extraño aspecto. En posición invertida resultan... peculiares. "Es una novedad", piensa Parrot. El mimbre del cesto donde está su cabeza cortada le pica tras la oreja derecha. Se rascaría, pero sin manos es imposible. Se resigna al picor mientras espera la Señal para abandonar sus restos físicos y ascender al Cielo. Mientras espera, con los párpados intenta ahuyentar a las moscas que vienen a posarse en sus ojos. Un perro se acerca peligrosamente al cesto, pero es ahuyentado por una certera patada del verdugo. "Vaya, un agujero en la suela", piensa Parrot al ver el pie desde abajo. "Si lo llego a saber, le cedo mis botas".

El tiempo pasa, y la Señal del Cielo no llega. De repente, un cuervo consigue posarse en el borde del cesto, pellizca con el pico el ojo izquierdo de Parrot, y empieza a tironear. Los frenéticos parpadeos no inmutan al negro animal, que sigue tirando para arrancar su botín. ¡Duele! ¡Duele! ¡DUELE!

Dando un grito y cubierto de un sudor frío, Parrot se incorpora. Se mira las manos, se toca la cara y el cuerpo, mira a su alrededor, y lanza un suspiro al ver los muros de piedra, la chimenea en la que aún chisporrotean las brasas de un grueso tronco, y la recia puerta de madera con su ventanuco enrejado, y la cama bajo él. Está entero. Todavía en su celda de la Bastilla, pero entero.


* * *


Pero la Bastilla no es últimamente un sitio tan tranquilo como solía ser. Tres días después, una explosión hizo temblar los gruesos muros, y por una de las ventanas del torreón se vio una luz que, según los que levantaron la vista, era claramente una llamarada. Una densa humareda siguió a la detonación. "¡Es pólvora de mosquete, creedme! ¡He llevado ese olor en las narices durante años!", nos comentó un viejo soldado que se encontraba en la plaza en ese momento. "¡Que no! ¡Que es el olor del infierno, que se ha abierto para Parrot!", le interrumpió una anciana. "¡Calla, mujer, qué sabrás tú de humo si hace meses que no comes caliente!", le espetó el otro.

Viendo este Secretario que no sacaría ninguna información en claro, dejó a los dos ancianos enfrascados en su discusión y se retiró discretamente.

Cuarta semana

Y el año termina en la mansión d'Ille, ya que Valmont quiso conservarle el nombre en honor a su anterior ocupante. Excepcionalmente, la prole de los invitados también fue admitida a la fiesta, con dos niñeras para hacerse cargo de ellos y tenerlos entretenidos. Asistieron Le Baron de Lemaitre con Constance, Lestat de Pointlac con Lili, Philippe Valmont con Evelyne Caudelaire, y también Jean du Mont Blanc y Le Baron d'Arzac. Éste último excusó a su esposa por encontrarse ésta todavía débil tras el parto. Obviamente, el flamante padre fue objeto de felicitaciones generalizadas. La fiesta, llena de lujo y diversión, concluyó ya entrada la mañana. Mientras los invitados se despedían y los criados cargaban delicadamente en los carruajes a los pequeños dormidos, Lestat de Pointlac se dirigió a Philippe Valmont con estas palabras:

-Recordad, mon ami, que el pueblo nunca es amable con sus gobernantes. La historia nos juzgará a todos y no dudo que será amable con vos.

Y con una reverencia subió a su carruaje.

Fray Marcel du Calais, del que nada se ha sabido desde el juicio a Jean Parrot, continúa discretamente retirado de la vida pública. Sin embargo, esto no es óbice para que, a través de Su Excelencia el Ministro de Estado, alguien cuya identidad se desconoce le haya hecho llegar un misterioso paquete: un pequeño libro, encuadernado en gris, con un único mensaje:

Fray Marcel, recuerdos desde el infierno. Nos veremos pronto, SM.


ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

  • André du Calamar anuncia que se presentará a Ministro de Estado (C01).
  • Le Baron de Lemaitre anuncia que se presentará a Ministro de Estado (C01).
  • Le Baron d'Arzac anuncia que se presentará a Ministro de Estado (C01).
  • Le Baron de Chardin anuncia que se presentará a Ministro de Estado (C01).
  • Philippe Valmont anuncia que se presentará a Ministro de Estado (C01).
  • André du Calamar anuncia que se presentará a Ministro de la Guerra (C02).
  • Le Baron de Lemaitre anuncia que se presentará a Ministro de la Guerra (C02).
  • Le Baron d'Arzac anuncia que se presentará a Ministro de la Guerra (C02).
  • Le Baron de Chardin anuncia que se presentará a Ministro de la Guerra (C02).
  • Philippe Valmont anuncia que se presentará a Ministro de la Guerra (C02).

CARGOS PARA EL MES DE FEBRERO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro de Justicia Brigadier o Baron 8 Min.Estado
Canciller de Finanzas Brigadier o Baron 10 Min.Estado
Comis.Seguridad Publ. Coronel o Chevalier 6 Min.Estado
Maréchal de FranceGeneral o superior 12 Rey
Inspector Gral.Infant. Tte.General o superior 10 Min.Guerra
Inspec.Gral.Caballeria Tte.General o superior 12 Min.Guerra


------------ Inicio de la estacion de PRIMAVERA ------------

CARGOS PARA EL MES DE MARZO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro del Bienestar Brgder. o Baron 10 Min.Estado
Ayudante General General o superior 8 Maréchal France
Jefes de Ejercito General o superior 10 Maréchal France
Aide camara Maréchal Teniente Coronel 6 Maréchal France
General capellán Arzobispo 13 Maréchal France
Jefes de Brigada Brigadier General 6 Inspectores Generales

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

¡Y sigue la tensión! Gracias a Enric por la idea de la cabeza cortada (me mandó sólo un esbozo, pero tan bueno que era una pena desperdiciarlo). Gracias también a Fernando por las escenas de Foix ...y a Hibou por la coplilla, sea quien sea. Sobre la narración del proceso a André du Calamar... ha sido una obra en colaboración entre David, Joan y Víctor (por orden alfabético) ;-)

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 28 de enero de 2010, a la medianoche (hora española peninsular).
Tengo que irme de viaje el día 5 de febrero, así que iremos un poquito justos para la crónica si el turno se complica. Si no llegásemos a tiempo, la tendría que dejar por lo menos para el día 20, y encima febrero es un mes corto, o sea que el turno habría que pasarlo a primeros de marzo. A ver qué tal nos sale la cosa.

¡Hasta pronto!

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