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REAL CRÓNICA DE FEBRERO DE 1643

Lo bueno de mi nivel social es que lo aumento con sólo usar una servilleta.
Julius Kern, en la Real Calçotada de 1643

GACETA MILITAR

Bretaña

Tras quedar la rebelión prácticamente aplacada, los Regimientos ya van iniciando su retirada hacia París. Quedan rezagados en el regreso los Marines Reales, dado que Joss Len Beaumont ofreció el Regimiento a Olivier d'Arzac para acabar de aplastar los últimos focos de resistencia.
Además, el mismo Joss Len Beaumont organizó una misa de campaña para honrar a los caídos en combate, especialmente a Sevère de Montmorency y Cyprien Papillon. Durante el acto se colocó un monolito de piedra con una cruz y los nombres de los dos desaparecidos.
Y, la noche antes de partir de vuelta a París, como ya viene siendo costumbre en los Marines Reales, se realizó un brindis:

-íAmigos, compañeros y camaradas!
-íEste brindis esta dedicado a los que dieron su vida por Francia!
-íY en especial a los caballeros Severe de Montmerency y Cyprien Papillon!
-íSALUD!

-¿Qué somos?
-íMARINES REALES!
-¿Que queremos?
-íHONOR Y GLORIA!

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Lestat du Pointlac permanecía en su despacho, tomando una copa de vino de Champagne, un vino amargo, que le recordaba al vino aguado que bebía su padre... Su padre... Su padre era un simple campesino, y él, su hijo, era general del Rey y ministro. Al menos hasta ese momento lo era. Apuró de un trago la botella y esperó. A los pocos minutos su criado llamó a la puerta.
-Mi señor, una carta de Su Excelencia el Ministro de Estado.
Una sonrisa se le dibujo en los labios, mientras rasgaba el sello de la carta y leía el contenido. Despidió al criado con un ademán y se levantó lentamente hasta la ventana, miró la Place Royale, donde las damas de buena cuna compraban lujosos caprichos acompañadas de sus maridos o sus amantes...
-Habrá que ver como podemos sacar beneficio de eso... Unas coronas más para los regimientos de Su Majestad...
Se dirigió decidido a la puerta, la abrió y se encontró con sus dos secretarios, que escribían sus despachos:
-Jean, Jeremy, ¿Qué tal se os dan los números?
-Bien excelencia, como sabéis repasamos las cuentas para vuestro ministerio.
-Bien, bien, porque ahora nosotros seremos los que llevemos las cuentas, no los que las repasen. Así que id ahora mismo a la sede del Canciller de Finanzas, tomad posesión de los libros de cuentas antes de que alguna cantidad desaparezca, cotejadlas con las que tenemos del Ministerio de Justicia que estábamos comprobando y comenzad a ver cómo podemos sacar más dinero para Su Majestad este año. Una nueva Francia comienza, y os prometo que la impulsaremos desde aquí.
Los hombres obedecieron con rapidez: ya conocían a su jefe y sabían cómo le gustaban las cosas.
Lestat volvió a quedarse sólo en su despacho y se sirvió otra copa. Iba a manejar más dinero del que había soñado con ver en su vida, tendría que llevar todas las cuentas del Rey, nunca un hijo de un campesino había subido tanto... Pero igual que había subido podía caer, aunque mucho tendrían que trabajar sus enemigos para lograrlo, porque le había costado demasiado como para facilitarles el trabajo.

Una escena bien diferente tenía lugar en la casa de Renaud d'Anterroches. Una multitud de doncellas subía y bajaba las escaleras a un ritmo de vértigo, cargadas todas con paños inmaculadamente blancos y enormes calderos de agua hirviendo. Desterrado en el vestíbulo, caminando cabizbajo en círculos, un nervioso Rénaud trataba de no oír los gritos que bajaban del piso superior.
Al final, unos pasos más cercanos le hicieron levantar la cabeza. Una doncella menudita, de ojos grandes y un mechón de cabello negro escapando de debajo de su cofia, con una sonrisa de oreja a oreja le anunció:
-Ya está, monsieur. íEs un niño!
-íUn niño! íUn niño! Pero... un momento. ¿Por qué no lo oigo? ¿QUÉ LE HA PASADO?
-Pero señor, está en el piso de arriba. Es normal que no lo oigáis. íNo nacen con los pulmones de un adulto! No os preocupéis: en un par de semanas no tendréis lugar en la casa donde no se le oiga berrear.
Pero ya Renaud d'Anterroches volaba escaleras arriba, saltando escalones de tres en tres, rumbo al dormitorio. La comadrona, una oronda mujer entrada en años, le bloqueó el paso en la puerta mientras se secaba las manos ensangrentadas en un paño.
-Calmaos, señor. Todo ha ido bien y la madre y el niño están perfectamente. íSosegaos un poco antes de entrar, no sea que asustéis a la madre! -añadió con una sonrisa.
Más calmado, pero igualmente feliz, Renaud d'Anterroches cruzó la puerta para conocer a su hijo.

Segunda semana

Estimados Reales Secretarios:

Cumpliendo los deseos de quien me la confió, os ruego déis publicidad a esta misiva.

Vuestro en Cristo:

Fray Gérard
Orden de San Francisco

    Estimado amigo y confesor:

    No dudo que mi inesperado regreso de entre los muertos os habrá causado infinita sorpresa. Dado que desde mi llegada a París años ha fuisteis el sacerdote en cuyas manos puse mi guía espiritual, permitidme ahora que sea vuestra digna persona la depositaria de la explicación de la fiera obsesión que me ha llevado a desaparecer todos estos años. Para ello, remontémonos a tiempo atrás, retrocediendo casi cinco años en el tiempo...

Abril 1638

    La confianza que Su Eminencia el cardenal Du Heyn depositó en mí nombrándome comisionado de Seguridad Pública me hizo recordar el noble deber que me había prometido a mí mismo hace ya un año. La búsqueda y captura del asesino de mi amigo Lavoisier a manos de ese canalla llamado Villiers. Por un lado tenía que afrontar mi nuevo cargo y un reciente matrimonio con mi amada Christine, y por otro mi lealtad hacía un gran amigo al que le debía todo. Aprovechando mi reciente cargo investigué cuál podía haber sido el destino del canalla Villiers después de asesinar a Lavoiser. Llegué a la conclusión de que el asesino había cruzado la frontera del sur y había huído a territorio español para buscar refugio entre los enemigos de Francia. Mi ocasión tendría que esperar... por el momento.

Septiembre 1638

    Campaña militar contra los españoles. La oportunidad era perfecta, me darían por muerto y podría emprender la búsqueda sin que nadie sospechara ni intentase ocultar al culpable. El frente de España era el sitio ideal para desaparecer. Preparé el lugar como si de una emboscada se hubiese tratado, abandoné mi caballo y a lomos del caballo de un español al que previamente había degollado me alejé de allí. Atrás dejaba a mi esposa, mi posición en Paris, todo cuanto tenía, para buscar justicia por un buen amigo. El traidor Villiers y sus secuaces serían muertos o caería yo mismo en el intento.

    Y así fue como emprendí mi viaje, primero por tierras españolas, vagando de pueblo en pueblo, buscando ese rostro que tenía grabado en mi mente. Las venturas y desventuras serán contadas desde luego en algún buen club donde podamos compartir ese vino francés que tanto he añorado.
    Las pistas me dirigieron pronto hacía Inglaterra, y allí cayó la venda que cegaba mis ojos y obcecaba mi voluntad. Allí me di cuenta de que nunca le encontraría. Sus esbirros le habían cubierto bien y me estaban haciendo dar vueltas de un lugar a otro. Alguien de los Trece Sapos sabía que yo seguía vivo y que andaba detrás de Villiers. Decidí regresar a Francia y me recluí en un convento donde poder, con la ayuda de Nuestro Señor, sanar mi alma y mi mente y arrancar la obsesión de mi espíritu.
Y fue entonces cuando ocurrió. Después de tantos años de ausencia, un anónimo dejado en la puerta del convento me instaba a regresar a París donde parecía que un nuevo orden estaba emergiendo. No sabía qué se reclamaba de mí, ni si este orden era bueno o no, pero despertaba en mi nuevamente la curiosidad y ese ansia de querer hacer lo mejor por Francia. Lo mismo que una vez me llevó a ser Comisionado de Seguridad Pública, me hizo decidirme a volver.
    Y aquí estoy, entrando en París. Huelo los duelos, la corrupción, el poder, la influencia, las mujeres y el buen vino, pero...
    ¿A dónde iré? ¿Seguirá esperándome mi esposa? No ha sabido nada de mí en estos cinco años, cree que estoy muerto. ¿Es merecedora de que le haga esto ahora? ¿Y si su corazón ya pertenece a otro? ¿Deberé matarle, o volver a morir?
    Mi querido padre espiritual, suplico una vez más vuestra guía. Prescindir de ella ha sido mi ruina. No abandonéis a esta alma atormentada. Por favor, difundid esta carta entre las gentes de bien. Que todo el mundo conozca mi verdadera historia.

Besa vuestro cordón:

Grichet des Wardes

La segunda semana se reunió en el Louvre toda la plana ministerial del reino. Le Marquis de la Garrigue se encontraba charlando con Le Baron de Noisy, el Ministro de la Guerra y recién nombrado CSP, sobre cómo iba a encauzar la reunión, cuando fueron llegando el resto de los caballeros: Le Viscomte d'Alembert como nuevo Ministro de Justicia, y Lestat Du Pointlac, que dejaba la cartera anterior para ser el nuevo Canciller de Finanzas, así como los demás ministros de Exteriores, Bienestar, Ciencias y Humanidades.

-Excelencias -inició Valmont la reunión-, he convocado esta primera reunión de ministros para transmitirles las nuevas políticas de gobierno que Su Majestad y el nuevo Primer Ministro Su Eminencia el Cardenal Mazarino me han transmitido. Será una reunión larga puesto que esta casi completa renovación del gabinete ministerial tiene que ponerse al día de muchos asuntos de estado que conviene resolver y zanjar cuanto antes, así que empezaremos con algunas de las cuestiones más urgentes y después haremos una breve pausa para que puedan disfrutar de un pequeño refrigerio. Al finalizar la jornada Su Excelencia Joseph Le Maitre nos informará sobre el restablecimiento de la paz en Bretaña, ya que ha recibido las últimas novedades directamente del nuevo Mariscal de Francia y Gobernador de la región, monsieur Olivier d'Arzac. También nos explicará los próximos planes de Su Majestad para las campañas militares.
Le Barón de Noisy notó el interés de los caballeros presentes por las últimas palabras, y las miradas que le dirigieron. Aunque fueran hombres de estado todos tenían altos cargos militares y la guerra siempre levantaba más pasiones que los asuntos civiles.
-Bien. Pasemos al primer punto del día -continuó Valmont-. La nueva ley agraria que está preparando Su Eminencia: las dependencias y entidades competentes de la Administración Real buscarán establecer las condiciones para canalizar recursos de inversión y crediticios que permitan la reestructuración del campo...
Jean Baptiste Le Rond, viscomte d'Alembert, se recolocó en su sillón. Ya había pasado por este tipo de reuniones cuando fué Comisionado hace algunos años. De aquella el CSP, la mayor parte de las veces, solo tenía que informar brevemente de sus actividades y podía abandonar la sala para desinteresarse del resto de puntos. Hoy, como Ministro de Justicia, no podía más que resignarse a pasar unas cuantas horas en ese austero salón. Por las caras que ponían los demás debían estar sintiendo algo parecido. Se le había quitado el apetito. Era más divertido buscar traidores a la corona.

Tercera semana

El martes a media mañana, un grupo de hombres a caballo encabezados por el nuevo CSP, Joseph LeMaitre, llegaron a la Cofradía de la Caridad. Sus hombres iban pertrechados con cintas de medir, martillos, mazas y demás aperos de albañilería. Lemaitre se bajó del caballo y se dirigió a la entrada. Tras golpear dos veces, Gaston Lerroux, el criado de Parrot, abrió la puerta.
-¿En qué puedo ayudaros, señor?
- Necesito hablar con vuestro amo. Llevadme junto al Padre Marcel.- Dijo Lemaitre.
- Mi amo se encuentra en el frente, pero si venís por algún asunto de la Cofradía, fray Marcel os atenderá. ¿Tenéis cita?
- No la necesito. Ahora llevadme o apartaos, pues no tengo tiempo que perder.

Tras este breve diálogo, Lemaitre entró en el edificio, dejando a dos de sus hombres armados en la puerta. El criado los condujo al pequeño despacho del piso superior, en el que se encontraba Fray Marcel, que no estaba sólo, pues se hallaba en compañía de Philippe Bigot.

- Disculpad, Fray Marcel, estos caballeros desean veros -anunció el criado.
- Buenos días Padre Marcel.- dijo Lemaitre, mientras se quitaba el sombrero y daba unos pasos por la habitación.
- Buenos días M. Lemaitre, ¿a qué debemos esta inesperada visita?
- Pues veréis padre....
- Ah!, ¿dónde están mis modales? -interrumpió el religioso-. íGimblou! Traed una botella de vino y un poco de queso para estos señores.
- Gracias padre, pero me temo que no estoy aquí en visita de cortesía. Este es un documento que ordena el registro de la Cofradía de la caridad -dijo Lemaitre alargándole el papel al clérigo que, estupefacto, dirigía sus ojos una y otra vez del papel al militar-. Pero no os inquietéis, he dado orden estricta a mis hombres de que no se produzca ningún destrozo innecesario, simplemente queremos comprobar un par de cosas. Terminaremos pronto.

- ííPero esto es un atropello!! -exclamó Bigot poniéndose en pie, ya que hasta ese momento había estado callado en su silla.

Ante esta alteración, los hombres de Lemaitre, todos ellos fieles Guardias del Cardenal y algún Cazador de Montaña que había servido a sus órdenes, hicieron amago de sacar el rapier para reducir a Bigot. Ademán que cortó Lemaitre levantando levemente la mano y, mirando fijamente a Bigot, y sólo a él, dijo muy despacio:

- Espero que alcancéis a comprender, caballero, la gravedad de interponeros a la justicia del Rey. Consecuencias que pueden ir mucho más allá de un periodo encerrado en la Bastilla...

Dicho esto, se calmó Bigot que mirando a Fray Marcel volvió a sentarse, y no dijo más.

- No os preocupéis padre, tardaremos poco. Que os traigan ese vino y el queso, pues ayudará a la espera. Mientras tanto os dejo en buena compañía -y dicho esto Lemaitre salió de la habitación junto a sus hombres, dejando a dos, en compañía de los caballeros.

Se oyeron ruidos, movimiento de muebles y algún que otro golpe en las paredes, hasta que pasadas dos horas, a eso de la una, Lemaitre volvió al despacho en el que se encontraban los dos caballeros. Y dirigiéndose al religioso dijo:

- Muy bien, padre. Ya hemos terminado. Me complace deciros que todo está en orden, tal y como esperaba. Imagino que la espera no se os habrá hecho larga en tan grata compañía, y que mis hombres hayan sido la misma corrección.

- La verdad es que son como estatuas de mármol. No se les oye ni respirar -respondióo Fray Marcel.

- Excelente. Podréis comprobar que todo ha quedado tal y como nos lo hemos encontrado. Y como ya hemos terminado, no os entretengo más. En cuanto a vos,caballero,-dijo refiriéndose a Bigot.- Os recomiendo que templéis vuestros ánimos. - Y saludando al clèrigo, salió seguido de sus hombres y montándose en su caballo, partió.


Cuarta semana

"Recuerda querido que a esta fiesta no debes traer ni bailarinas exóticas ni otras lindezas con las que sueles amenizar esas juergas sólo para hombres o de otro modo no te molestes en volver a visitarme".
Con estas palabras despedía Claire Lagaine a su amado Jacques Cousteau camino del club para organizar una pequeña fiesta en su nuevo club: Les Chasseurs.
Tras revisar que la pequeña orquesta tenía la música que iba a amenizar la fiesta y que tanto la comida como la bebida estaban listas partió raudo a buscar a su amada para llevarla hasta Les Chasseurs.
Una vez allí se fueron personando Emile Goulet, Jacques Argiliere, Jean-Françoise de Bourguignon, Lestat de Pointlac, fray Marcel, Philippe Bigot y sus respectivas damas. El núcleo central de la fiesta fueron los diversos caldos del sur de Francia así como la música tradicional de esos bellos parajes.
Entre chanzas y jolgorio llegó la hora del baile; atacaron los músicos con la melodía Sur le Pont d'Avignon haciendo que los caballeros se reuniesen con sus damas para bailar mientras Jean-Françoise de Bourguignon y Emile Goulet dirimían ciertos asuntos referidos a caballos y olores en una discreta sala cercana bajo la atenta mirada del anfitrión.
Tal fue el grado de encono de dicha conversación que desenfundar las armas y batirse fueron todo uno. Pero una espada no es un rapier, y ambos duelistas pertenecían a Regimientos que utilizan dicha arma. Pese a la intención, pensada por ambos pero no expresada en voz alta, de aceptar una rendición del contrario, con un arma de guerra como la espada el primer golpe puede ser mortal incluso sin intención. Y así fue: frente a un enemigo regimental fue como Jean-Françoise de Bourguignon vio su último día en la Tierra a pesar de los intentos del cirujano por taponar la profunda herida.
Viendo este triste desenlace y para evitar que las damas reunidas en la fiesta tuviesen que ver la escena, Jacques Cousteau tomó las medidas necesarias para que el cuerpo de Jean-Françoise de Bourguignon fuese discretamente retirado, haciendo que los invitados no se enterasen de nada. Triste fin para la que iba a ser una bonita fiesta.

Quinta semana

Badalone, quinta semana de febrero. Andre du Calamar i Olivier d'Arzac llegaron puntuales a su cita anual con Jean Parrot. Los tres sin sus respectivas damas, las cuales se encontraban en ayudando a los más necesitados en la cofradia de Fray Pierre Duval. Así empieza el camino hasta casa del real secretario. El suelo, lleno de barro, recordaba la intensa lluvia del día anterior. "Suerte que hoy no llueve" agradecía el general d'Arzac. El camino lo realizaron en la cómoda calesa de Jean, tirada por cuatro bellos caballos y conducida por un guardia real... "ventajas de un brigadier" explicaba Parrot a los compañeros de viaje. También se habló de nuevos palacios y planes de futuro, pero tantas eran las novedades que no dio tiempo a comentarlas todas. Enseguida informaron a los caballeros de la llegada a casa del Real Secretario.

Unas escaleras dan acceso al patio principal de la mansión, donde los criados del secretario les esperaban para llevarlos al patio trasero donde encontraron a la tercera persona más importante de Francia. El excelentísimo Ministro de estado de Francia Philippe Valmont,Ch d'H, Marquis de la Garrigue , Comte d'Ille, y Baron de Saint-Michel, se encontraba junto al real Secretario, con unos planos, unas losas de mármol importado de tierras lejanas y un destacamento de miembros de la Brigada de Obras Públicas. Al fondo, un enorme cartel informaba de los trabajos que se estaban realizando.
Plan F Ante la sorpresa de los recién llegados, el ministro les explicó que se trataba de unas obras de vital importancia, que al afectar a las dependencias del Secretariado, había decidido supervisar personalmente. Y no hizo falta más para que todos los presentes se pusieran manos a la obra, nunca mejor dicho. Todos rivalizaron por demostrar las aptitudes para la organización y el mando a los miembros del cuerpo estatal de obras públicas. Todos daban opinión sobre la colocación, nivel y calidad de la obra realizada. La mayor discusión vino en la diferencia de opiniones para la colocación de una de las losas. Algunos se decantaron por la colocación de una losa grande, como símbolo de la unidad del reino, otros por la colocación de dos pequeñas, para no romper la estética general de la calzada y como símbolo de la pluralidad del pais. Finalmente se demostró quien manda en Francia, pues se hizo caso al Real secretario, Tirs Abril, Ch. d'H.

Durante el proceso, y manteniendo la sorpresa de la situación, apareció por casa del Secretario nada menos que Rémy du Beck, Le Marquis du Morceaux, acompañado de su lacayo, y un joven recién llegado con su dama con una curioso parecido a Sevère du Montmorency que se presentó como Monsieur Aguilère. Los criados de Parrot fueron al pueblo de Villenueve donde llegaba el real co-secretario Marc du Bardine acompañado por Julius Kern. Y así por fin todos llegaron a la mansión. Al no haber otro cocinero que los ya habituales criados de Olivier d'Arzac, éste se encerró en las cocinas para su supervisión, mientras el secretario y quien quisiera ayudarle daban las correctas indicaciones de cómo encender el fuego para asar los clásicos calçots que estarían acompañados éste año con "papas arrugás", receta que Olivier trajo de islas lejanas y que fueron la delicia de todos los comensales.

Durante la comida se habló de la situación del Estado, y casi todos los presentes se interesaron por el futuro de los cargos, ministeriales o no, y que durante los próximos meses el excelentísimo ministro de estado deberá nombrar. Todos daban su opinión, y la mayoría pasaban por si mismos. Destacable era la posición de Parrot que en un periquete aconsejó al ministro de un reparto de cargos que beneficiaria a todos y cada uno de los habitantes de la cité, sin excluir a ninguno. Pero la realidad era que no hacia falta más que una petición del ministro de Estado, o que recordando que alguno de los cargos podría recaer en sí mismo, para que alguien apareciera con una botella de vino llenando la copa del marquis Valmont. Otro momento destacado fue cuando Julius Kern, que mostró su interes por el cuerpo cardenalicio a pesar de estar fuera de su alcance, usó una servilleta para limpiarse. Ciertamente, con ese simple hecho, tan normal en otros caballeros, sorprendió a los presentes. Julius se excusó, "si algún día quiero ser un caballero respetado, tendré que empezar a mostrarlo, ¿no?", frase que seguida de un sonoro eructo mostró el largo camino que tiene por delante.

A los postres, un nerviosismo en los comensales no podia esconderse, algo debía pasar en los postres. Se brindó por Su Majestad el Rey, por la memoria de Su Eminencia el Cardinal-Duc de Richelieu, y por Su Eminencia el Cardenal Jules Mazarino, al que esperamos que Dios guíe en el camino de la sabiduria. Posteriormente, el joven brigadier Du Calamar se levantó haciendo venir a Tirs d'Abril a su lado para hacerle entrega en nombre de varios caballeros de la cité de un presente: material de escritura, ya que, después de dieciocho años de uso continuado, el actual necesitaba una renovación.
El secretario agradeció el regalo y declaró a los presentes que es tanta la belleza de la pluma regalada que seria una pena ensuciarla de tinta, prefiriendo decorar con ella algún bonito rincón de sus dependencias.

Y así llegamos a la tarde, momento en que le Marquis du Morcenx hizo llamar a su experto pintor personal e inmortalizó a todo el grupo en una excepcional pintura.
El regalo
Una vez completada la parte más formal del evento, Jean Parrot marchó a su casa ya que se encuentra inmerso en el proceso de reformarla. El ministro de Estado, cansado después del largo viaje y las obras de urgencia, mostró su interés en marchar con él, pero finalmente decidió quedarse a disfrutar del resto de compañía ya que el Real Secretario le ofreció su carruaje para el regreso.

Y seguidamente, despues de demostrar los dotes de construccion por la mañana, ahora era el turno de la plantificación de ciudades, mediante un curioso juego de la coleccion privada del Real Secretario, llamado Ciudadelas.

Y así, al finalizar la partida, dejando como vencedor a Olivier d'Arzac. y en segundo lugar al recién llegado Jacques Argilière, el cual, de tan buena compañía que encontró en casa del Real Secretario, ha decidido instalarse en Paris este mismo mes de febrero.

Para finalizar, la típica charla en las habitaciones personales del Secretario quién mostró la colección de juegos, para posteriormente marchar. El secretario se dedicó a llevar al marqués a su marquesado, y Olivier d'Arzac, André du Calamar, Marc, Jacques Argilière y su dama hasta Barcelone.

Sólo queda felicitar al Real Secretario y a todo París por hacer posibles 18 años de apasionante vida de caballeros. Por duelos, insultos, bodas, galeras, errores, anónimos, etc etc etc.

También nombrar a los siguientes caballeros que participaron activamente en el regalo a los Reales Secretarios:

  • Pierre Chardin
  • Marcel Du Calais
  • Olivier D'Arzac
  • Jean Parrot
  • Renaud d'Anterroches
  • Lemaitre
  • Andre du Calamar
  • Jean-Baptiste Le Rond
  • Phillipe Valmont
  • ciprien Papillon
  • Lestat du Pointlac
  • Joss Len Beaumont
  • Jaques Argiliere
  • Jean du Mont Blanc

NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

  • Lestat de Pointlac ha sido nombrado Canciller de Finanzas (C07).
  • le Viscomte d'Alembert ha sido nombrado Ministro de Justicia (C08).
  • Le Baron de Lemaitre ha sido nombrado Comisionado de Seguridad Pública (C09).
  • Olivier d'Arzac ha sido nombrado Maréchal de France (M01).
  • Philippe Valmont ha sido nombrado Inspector General de Infantería(M04).

ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

  • André du Calamar anuncia que se presentará a Ministro del Bienestar (C06).
  • le Viscomte d'Alembert anuncia que se presentará a Ministro del Bienestar (C06).
  • Le Baron de Lemaitre anuncia que se presentará a Ministro del Bienestar (C06).
  • Olivier d'Arzac anuncia que se presentará a Ministro del Bienestar (C06).
  • le Viscomte d'Alembert anuncia que se presentará a Mando de Ejército (M02).
  • Olivier d'Arzac anuncia que se presentará a Mando de Ejército (M02).
  • Philippe Valmont anuncia que se presentará a Mando de Ejército (M02).
  • le Viscomte d'Alembert anuncia que se presentará a Ayudante General (M06).
  • Le Baron de Lemaitre anuncia que se presentará a Ayudante General (M06).
  • Lestat de Pointlac anuncia que se presentará a Ayudante General (M06).
  • Olivier d'Arzac anuncia que se presentará a Ayudante General (M06).
  • Philippe Valmont anuncia que se presentará a Ayudante General (M06).
  • André du Calamar anuncia que se presentará a Mando de Brigada (M10).
  • Lestat de Pointlac anuncia que se presentará a Mando de Brigada (M10).
  • Lestat de Pointlac anuncia que se presentará a Aide de Chambre de Mariscal (M12).


Inicio de la estación de PRIMAVERA

CARGOS PARA EL MES DE MARZO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro del Bienestar Brgder. o Baron 10 Min.Estado
Ayudante General General o superior 8 Maréchal France
Jefes de Ejercito General o superior 10 Maréchal France
Aide camara Maréchal Teniente Coronel 6 Maréchal France
General capellán Arzobispo 13 Maréchal France
Jefes de Brigada Brigadier General 6 Inspectores Generales

 

CARGOS PARA EL MES DE ABRIL
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Jefes de DivisiónTte.General o superior 8Aide General
Aides de Ejercito Coronel 5Jefes Ejercs.
Mayores de Brigada Mayor 3Jefes Bgdas.
Quartermasters Brigadier General 6Jefes Ejercs.
Admin. diocesano Obispo 12Cardenal

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

La verdad es que en esta crónica he hecho poco más que maquetar, meter algún acento que faltaba, y modificar un poco para adaptar al desenlace de los acontecimientos. Prácticamente todo os lo habéis currado vosotros. Concretamente:

  • La crónica militar: Pablo Berges (Joss Len Beaumont).
  • Las meditaciones del Canciller de Finanzas: Eduardo Corral (Lestat de Pointlac).
  • La historia de Grichet des Wardes: Antonio Hernández (Grichet des Wardes, Ch.d'H.).
  • El registro de la Cofradía: Sergio C. (Le Baron de Lemaitre).
  • La fiesta de la cuarta semana: Antonio Berges (Jacques Cousteau).
  • Reunión ministerial: Víctor P. Arissa (Philippe Valmont).
  • Crónica de la calçotada de aniversario: Joan Redon (André du Calamar).

A todos, gracias una vez más.

...y, para acabar, por supuestísimo y a riesgo de ponerme pesado, agradeceros el regalo y, sobre todo, estos fantásticos dieciocho años de partida. Ya sé que es un tópico eso de "sin vosotros no habría sido posible", pero ¿os imagináis que Marc y yo tuviéramos que rellenar veintipico turnos, enviárnoslos a nosotros mismos, contestarnos nuestro propio correo, y después hacernos un resumen repitiendo lo que ya habíamos escrito en los turnos? No sería lo mismo, no... Probablemente me habría aburrido muchos años antes.

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 2 de abril de 2010, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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