Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

REAL CRÓNICA DE AGOSTO DE 1641

Con este calor se prodigan los moscones
Discreto comentario de Pierre Valmont a su dama

GACETA MILITAR

Constantí (el Tarragonès)

Doce del mediodía. Un sol de justicia cae sobre los resecos campos mediterráneos. Armand de Payns y Renaud d'Anterroches se refugian a la sombra de una pérgola cubierta de parras, reclinados en sendos bancos de piedra. Sobre la mesa, de madera tosca, una jarra de vino, un par de vasos y un pequeño montón de avellanas; el suelo está lleno de cáscaras vacías. Renaud d'Anterroches estira el brazo, coge un par de avellanas, las rompe, y se las come.

-Al lerdo de d'Escoubleau le han colado un convoy de suministros por vía marítima. Le han puesto delante un cebo de sesenta galeras y galeones, y ha salido del puerto como un conejo que ve una zanahoria frente a su madriguera. Mientras se daba estopa con la Armada del Océano, le han metido nada menos que sesenta y cinco transportes, acompañados de nueve galeras para cubrirlos y que no se resfríen. Así, en fila india, frente a sus mismas narices. Llegaron, descargaron y volvieron a salir por donde habían entrado.

-Sí, y se dice que hasta la galera capitana se paró cuando salía, en las mismísimas narices del galeón de d'Escobleau, y levantó los remos en alto durante dos compases para reírse de él.

-Ese García de Toledo es un maldito zorro.

-Pues sí. Ahora con el bloqueo roto ya no vale la pena seguir en Tarragona; supongo que nos mandarán a Flandes, o a algún sitio de esos donde sólo deja de nevar cuatro días al año.

-Es una lástima. Los vinos de aquí son fuertes, con cuerpo. No les llegan a los nuestros ni a la suela del zapato, pero se pueden beber.

Como para confirmar el dictamen, Armand de Payns echa mano de la jarra y apura otro vaso de vino.

-Cierto, son vinos perfectos para acompañar un asado. En fin, otros sitios veremos y otros vinos beberemos. Es nuestro sino ir a donde nos manden.

-Malos tiempos nos esperan, pero de todas formas prefiero estar en mi propio pellejo que en el de d'Escoubleau. Richelieu ya le ha mandado llamar a París.

-Pues que no le pase nada. Entre curas anda el juego: siendo arzobispo, ¿por qué se metió a almirante? Él se lo ha buscado.

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

En un teatro semivacío, André du Calamar seguía con interés la obra. "Qué desperdicio", pensaba. "Una obra tan interesante, y nadie en París para verla. París está vacío, creo que no he elegido muy buen momento para volver".
Parecido comentario hizo Marie-Claire Gassol a Pierre Chardin, Ch. d'H., ambos situados en un palco superior: "No sé por qué te empeñas en quedarte en París y no irnos a pasar unos días a alguna villa en el campo. ¡Con lo que me gustaría conocer a tu familia en el Languedoc!". "En el Languedoc aún hace más calor que aquí", fue la respuesta. "Además, ahora que todo el mundo está fuera es un buen momento para hacerse un sitio en la Corte".

Mientras tanto, Philippe Valmont se dirigía a los despachos de Secretaría de Su Majestad para pedir una audiencia, sólo para encontrarse con una puerta cerrada y un cartel:


"Vaya", pensó Valmont. "Con esta moda de dejar de trabajar en verano, el país se irá a pique en un par de años".

Segunda semana

"La verdad es que tanta tranquilidad aburre. Al final acabaré jugando al ajedrez con las ratas", pensó André du Calamar. Acodado en la barra de Les Chasseurs, seguía con exagerada atención las filigranas que trazaban en su vuelo las moscas que menudeaban la barra. Después de su ausencia por motivos de salud, lo que este caballero necesitaba era acción y movimiento, y en París no había encontrado nada de eso. "Ese granuja de Parrot podría haberme avisado de que su Regimiento se quedaba en París", pensó. Al final, como única alternativa posible, André du Calamar acabó cayendo en un sopor alcohólico del que no salió hasta bien entrada la mañana siguiente.

Dos días más tarde, en L'Epée d'Or hubo esperanzas de que el ambiente se animase un poco, pero se vieron frustradas por la férrea determinación, no exenta de pereza, de Philippe Valmont. Se encontraba éste cenando con su dama cuando Pierre Chardin, Ch. d'H. apareció en el salón.

-¡Vaya! -exclamó. Parece que la Guardia del Cardenal dejó algo olvidado cuando partió al frente. ¡Seguramente para tener que venir a recogerlo y así tener excusa para largarse del frente, ja ja ja!

-No deis la brasa, Chardin -fue la cansina respuesta-, que bastante calor hace ya.

-¡Caramba! ¿Os da pereza batiros, Valmont? íQué cosas! ¿O no será un motivo más grave que la simple pereza, el mismo que os ha hecho quedaros en París?

-Mis motivos son cosa mía y del Estado Mayor -Valmont no dio muestras de inmutarse ante la ofensa, ni siquiera movió la silla en la que se sentaba-. Y ahora, dejadnos cenar en paz si no queréis que llame a la guardia. Vuestras palabras me ofenden bien poco; si queréis ir por ahí diciendo que me habéis ofendido y no he respondido, adelante. Cualquier cosa que venga de vos me importa menos que el vuelo de ese moscardón que se golpea repetidamente contra la ventana -y aquí señaló un cristal del fondo, donde efectivamente un moscardón intentaba en vano atravesar el cristal-. ¡Maitre! Por favor, no tenga esperando a monsieur Chardin y su dama; ofrézcales una mesa de una maldita vez, que empieza a dolerme el cuello de tener que mirar hacia arriba para hablar.

Tercera semana

La tercera semana Valmont decidió repetir estancia en L'Epée D'Or, aunque esta vez su dama excusó acompañarle. Para tranquilidad del Gobernador Militar, Chardin tampoco apareció por allí.

Cuarta semana

Pero incluso en pleno verano, con la mayoría de la gente en el frente o refugiados del calor en las villas de su familia, tiene Jean Parrot poder de convocatoria. Se reunió en Chasseurs con André du Calamar y fray Marcel, y los tres juntos infligieron serios daños a las existencias de alcohol del club.

CARGOS PARA EL MES DE SEPTIEMBRE

                                                 N.S.     Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
----------------------- ----------------------  ------  ------------
Ministro de Exteriores  Brgder. o Baron           10    Min.Estado
Gobernadores Militares  Tte.Gral. o superior    8/10*   Rey
Aide del Dauphin        Capitan                    9    Dauphin
Aides de los Generales  Subalt./Capitan/Mayor      6    Generales
Ayudantes de Regimiento Capitan                    3    Coroneles
(*: El Gobernador Militar de Paris necesita nivel social 10; los demas, 8)


CARGOS PARA EL MES DE OCTUBRE

                                                  N.S.     Quien
         Cargo            Requisitos             minimo    nombra
----------------------- ----------------------   ------  -------------
Capitan Escolta Real    Capitan de Guardia Real     9    Gob.Mil.Paris
Capitan Escolta Carden. Capitan Guardia Cardenal    7    Gob.Mil.Paris
Abanderado Escolta Real Subalterno Guardia Real     9    Gob.Mil.Paris
Abander.Escolta Carden. Subalt.Guardia Cardenal     6    Gob.Mil.Paris

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Bueno, se comunica a los distinguidos seguidores de esta crónica que hoy, siete de septiembre, se ha realizado la tradicional plantada de calçots de cara al decimoséptimo aniversario de la partida. Ahora, a dejar que la Naturaleza siga su curso (evidentemente con algunas ayuditas hidrológicas).

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes 26 de septiembre de 2008, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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