Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

REAL CRÓNICA DE JUNIO DE 1641

GACETA MILITAR

El Catllar (Tarragonès)

En lo alto de una colina, bajo un sol abrasador, Armand de Payns contempla la campiña que se extiende a sus pies: viñas, olivos, y unos pocos trigales aquí y allá. Más a lo lejos se distingue la ciudad de Tarragona, sitiada desde hace ya dos meses. "¡Qué aburrimiento!", piensa. "Si por lo menos viéramos un poco de acción..."
Sus meditaciones se vieron interrumpidas por el galope de un caballo.
-¡Sargento de Payns! Prepare a sus hombres. Nuestros ojeadores han detectado un destacamento de mil seiscientos españoles que han salido de la ciudad a forrajear. Su unidad se agregará a la tercera compañía de miquelets catalanes para rodear y capturar al grupo.
"¡Por fin un poco de acción! No promete mucho botín, pero la gloria es la gloria. ¡A por ellos!"

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

-Bueno, la verdad es que es un cambio con respecto a los clubs -comentó Parrot-. Si por lo menos el vino fuese medianamente decente... Menos mal que habéis salvado la situación tan hábilmente, monsieur Maurice.
-Fui advertido por monsieur du Pointlac -respondió Philippe Maurice-. "Si visitáis la Bastilla por cualquier motivo, traed vuestro propio vino, y a poder ser unas botellas extra para mí, por si acaso no me liberan esta semana", me dijo.
-Sin embargo ya no se encuentra aquí, cosa que me alegra doblemente, en primer lugar porque siempre es bueno ver libre a un caballero de su talla, y en segundo porque de ese modo tenemos más vino para nosotros.
-Messieurs -la voz firme del Comisionado de Seguridad Pública interrumpió la conversación-. No les he convocado para hablar de vinos, ni de la calidad del servicio hostelero de las prisiones de Su Majestad. En relación al asunto que ustedes ya conocen, tengo unas preguntas que hacerles...

Lestat de Pointlac salió de la Bastilla casi cruzándose con su subordinado. Al cruzar la puerta principal vio unas siluetas en dos filas frente a él, pero quedó momentáneamente cegado por el sol de la mañana antes de poder percibir más detalles. Instintivamente echó mano a la empuñadura de su rapier, pero se detuvo al oír la voz familiar de uno de sus sargentos mayores, al tiempo que sus ojos se acostumbraban a la luz.
-¡ATEEEEEEN...CIÓN! ¡FIIIIR...MES!
"¡Vaya! ¡Una guardia de honor! Desde luego, este Philippe es un detallista". Y, dirigiéndose al Sargento Mayor:
-Mande descanso, sargento mayor. ¿Se supone que la sección tiene que escoltarme hasta nuestro acuartelamiento?
-En efecto, monsieur le coronel.
-Pues bien, vamos allá. Pero daremos un pequeño rodeo. Sabe dónde queda el Phillippe Le Rouge, ¿verdad? ¡Pues en marcha!

Mientras esto ocurría, el Théatre Royale bullía de actividad. Renaud d'Anterroches se entusiasmaba con la obra representada, mientras que Sevère de Montmorency, de pie en el centro del patio inferior, intentaba concentrarse en la obra e ignorar los mimos de Charlotte, sentada a su lado en una silla plegable y totalmente distraída de lo que sucedía en el escenario. Más cómodos, en un palco elevado, Guillaume de Foix y Georgette d'Avignon seguían atentamente la obra.



Segunda semana

Jean-Françoise de Bourguignon, sentado en una de las mesas de Le Crapaud et l'Apricot, daba cuenta de una botella de vino. Su camarada de armas no podía tardar, pero como él no tenía nada que hacer había llegado un rato antes, así que decidió comenzar a beber. En efecto, cuando llevaba más o menos media botella, Guillem de Cortsavy hizo acto de presencia. Si se hubiesen inventado en esa época las gafas de sol, Jean-Françoise de Bourguignon habría agradecido unas para evitar ser deslumbrado por ls brillante coraza, llena de charreteras y herrajes, que lucía Guillem de Cortsavy.
-Pero, ¿se puede saber dónde vais ataviado así? -le preguntó Bourgignone, entre sorprendido y divertido.
-Pues... es el uniforme de gala de nuestro Regimiento -respondió éste-. He pensado que, para mi primer brindis por los Coraceros, la ocasión merecía el uniforme de gala.
-Desde luego, sois el entusiasmo en persona -repuso Bourgignone-. En fin, sea -y aquí levantó su copa-. ¡Por los Coraceros!
-¡Por los Coraceros!

El resto de la semana siguió su curso de la manera habitual: Philippe Maurice se dedicó a pasear por el parque, Guillaume de Foix llevó a Georgette al casino, y le Baron d'Alembert y Pierre Chardin, Ch. d'H. alquilaron sendos palcos en le Théatre para agasajar a sus respectivas damas. A destacar que, en una nueva muestra de implicación de la Iglesia en la situación de los más desfavorecidos, fray Marcel visitó la "Cofradía de la Caridad Fray Pierre Duval" para interesarse por el motivo de su cierre temporal y ver si podía ser de alguna ayuda. Un agradecido Parrot le recibió en su minúsculo despacho y le mostró todas las instalaciones.

Tercera semana

Solo visitando...Y este mes parece que la Bastilla es la protagonista de nuestra crónica, ya que también la tercera semana fue el siniestro edificio escenario de acontecimientos sociales. Philippe Valmont, Gobernador militar de París, invitó a Guillaume de Foix a una "simple visita" de las instalaciones. Pese a lo inusual y algo escabroso de la visita, Guillaume de Foix acudió con su dama, cosa que sorprendió al Gobernador Militar:
-¿Estáis seguro de que es adecuado que una dama visite un lugar como éste, monsieur du Foix? -le preguntó en un aparte, mientras Georgette atisbaba por una mirilla la celda donde estuvo encerrado una vez Armand de la Fère, Ministro de Su Majestad y Gobernador de Bretaña.
-Tengo mis... razones, monsieur le Governateur. Puramente personales, eso sí -fue la enigmática respuesta.

Y al salir, llevando a Georgette a dar un paseo por les Tuileries con el pretexto de tomar un poco de aire fresco, al llegar a una glorieta un poco apartada la sorprendió con el siguiente parlamento:
-Ma cherie Georgette, me prometiste un día seguirme hasta los infiernos, y hoy habéis cumplido tal promesa. No puedo por menos que declararos que mi vida no tendría sentido si, fuere donde fuere en el futuro, vuestro corazón no me acompañase. Decidme, ¿queréis ser mi esposa? -y acto seguido puso delante de los ojos de la dama, agrandados como platos, un anillo de compromiso.
Por toda respuesta, ella le echó los brazos al cuello con un arrebato que casi da con los dos encima de unos setos que bordeaban la glorieta.

Como todos sabemos, los jardines franceses buscan la simetría y la regularidad en sus formas. Así, a la petición de matrimonio que tuvo lugar en la glorieta de la parte oeste de los jardines se correspondió un cortejo en la glorieta de la parte este. Olivier d'Arzac ofreció a Charlotte Mouse un espléndido broche, comprometiéndose a "protegerla de los peligros que amenazan a las damas en estos tiempos inciertos". De temperamento más sereno y calmado, la dama se ruborizó y asintió con una dulce sonrisa.

Por su parte, después de la visita aún le quedó tiempo a Philippe Valmont para dirigirse a L'Epée D'Or, donde se encontró con le Baron d'Alembert y con Henri Daralan e Isabel d'Artois para pasar una tranquila velada.

Pero no todo en París es romanticismo y vida social. De nuevo, el misterioso asaltante ha ofrecido a una dama "una rosa a cambio de vuestras joyas, ya que su belleza natural os cuadra mucho más que esos brillos producto de la mano del orfebre". Pero esta vez el Gobernador militar lo tenía todo previsto: inmediatamente una horda de falsos mendigos, ancianos increíblemente ágiles, borrachos con un súbito ataque de lucidez, y en general todo tipo de personajes del lumpen nocturno se arrojaron sobre el asaltante. Con lo que no contaban los agentes del Gobernador era con que hubiese DOS asaltos simultáneos y a poca distancia uno del otro. En la confusión, también mendigos y borrachos se lanzaron al tumulto y la cosa degeneró en una batalla campal que además pilló en medio a Sevère de Montmorency, que al parecer salía de una taberna y se vio envuelto en la turbamulta. Como resultado, varios detenidos en un calabozo auxiliar de la Guardia ("no llevéis a la Bastilla a esta escoria", ordenó Valmont) y, por el momento, una falta total de información acerca de si el asaltante se hallaba entre los detenidos. "Se sabrá a su debido tiempo", respondió el Gobernador a nuestras preguntas, con un tono que no admitió contrarréplica por parte de estos Secretarios.

Cuarta semana

Y el acontecimiento de la cuarta semana fue, obviamente, la fiesta en Les Chasseurs, donde se pudo ver a prácticamente toda la flor y nata de París, con la notable excepción de Pierre Chardin, Ch. d'H. que prefirió llevar a Marie-Claire Gassol a L'Epée D'Or "para disfrutar de un ambiente más distinguido". Y no anduvo desencaminado con lo de la distinción, ya que Guillem de Cortsavy se salió con la suya en su propósito de poner en marcha el "baile del tío fresco".
Ante la perspectiva, la mayoría de caballeros optaron por no llevar a sus damas al club esa noche. Solamente Renaud d'Anterroches llevó a Mussette d'Envion, y Henri Daralan llevó a Isabel d'Artois. Los demás (Guillaume de Foix,Jean-Françoise de Bourguignon,Joseph Lemaitre,Jean Parrot,Lestat de Pointlac,fray Marcel,Olivier d'Arzac,Philippe Maurice,Philippe Valmont,Sevère de Montmorency y por supuesto Guillem de Cortsavy) optaron por ir sin acompañante femenina. Jean Parrot, para estar a la altura, contrató otra vez los servicios de las famosas bailarinas turcas.

Hubo, cómo no, duelos. Pese a la presencia del Gobernador militar, Du Foix se acercó a Parrot y le recordó que tenían "un asunto pendiente". Ni corto ni perezoso, éste se levantó de una silla en la que a la sazón se sentaba y respondió: "Mejor ahora que después. Preparad vuestro acero". Ambos se situaron en mitad del salón, frente a frente; Philippe Valmont echó mano a la empuñadura de su rapier y alzó su mano izquierda, como para dar una señal de atención: "Monsieurs, les recuerdo que el duelo es ilegal; si se baten, aténganse a las consecuencias". Ignorándolo totalmente, ambos echaron mano a los pliegues de sus ropas y sacaron simultáneamente... los aceros. Un par de enormes cucharones con los que se batieron fieramente, entrechocándolos con gran ruido y griterío, saltando y corriendo por todo el salón, mientras Valmont se recostaba en un banco pegado a la pared sin poder parar de reír.
(Nos ha llegado noticia de que hubo, sin embargo, otro duelo: más tarde, ya terminada la fiesta, Guillaume de Foix se batió, esta vez con el rapier, con Joseph Lemaitre, resultando herido en el lance).

Y tras todo esto se celebró el "baile del tío fresco": se ató un pañuelo a la parte trasera del ceñidor de los caballeros participantes, y se dotó a las damas de antorchas. Éstas tenían la misión de encender los pañuelos de los caballeros mientras ellos esquivaban el fuego lo mejor que podían. Quien veía su pañuelo encendido tenía que ofrecer un brindis por Francia y su Rey. Y, trago tras trago, la bebida fue haciendo más estragos que el fuego.

No estuvo, sin embargo, exenta de desafíos la noche. Algún caballero se negó a participar en el baile, y Joseph Lemaitre le regaló a Guillem de Cortsavy un sombrero de bufón, de vivos colores y lleno de cascabeles, "por animar tanto la fiesta". Lo que convirtió la broma en ofensa fue que el sombrero no fue entregado en persona sino a través de un criado. Philippe Maurice fue más lejos, y arrojó su guante a la cara de Cortsavy por "el indigno baile que ha traído a uno de los mejores clubs de París".
Otro que recibió desafío fue Lestat de Pointlac: Sevère de Montmorency, procurando encontrarse cerca de él, se lamentó en voz alta de que no podía llamarse caballero a quien llamase cobarde a otro y luego se negase a retractarse o a dar satisfacción. "¿Quién es más cobarde? ¡Decidme!"

Pero la sorpresa final fue para el mismo Sevère de Montmorency, que al ir a salir de Chasseurs se encontró con cuatro hombres armados en el vestíbulo, con uniforme de la Guardia de la Vieja Ciudad. "¿Monsieur de Montmorency? Si no le importa, podría acompañarnos a la Bastilla? El Gobernador desea hacerle algunas preguntas. Esperamos su colaboración". Parece que las declaraciones de Lestat de Pointlac están trayendo mucha cola...

NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

CARGOS PARA EL MES DE JULIO

	Durante este mes se renuevan los cargos religiosos (consultar reglas).

CARGOS PARA EL MES DE AGOSTO

	Durante este mes no se renuevan cargos.

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Bueno... no voy a contaros mis cuitas sobre la migración porque ya están en el Blog de los Reales Secretarios.

Recordad que el próximo sábado 16 de agosto celebramos, con algo de retraso, el aniversario de la partida. ¡Confirmadme quiénes venís, por favor!

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 8 de agosto de 2008, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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