Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

REAL CRÓNICA DE FEBRERO DE 1641

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Todo este mes ha estado marcado por el Real torneo de esgrima. Desde la fiesta inaugural de la primera semana hasta la recepción ofrecida por Sus Majestades en la cuarta, el noble arte ha sido el protagonista. En L'Epée d'Or se celebró una reunión en la que, en una pequeña mesa puesta en un rincón, Henri Daralan tomaba nota de todas las inscripciones con la ayuda de su querida Isabel d'Artois. Hubo quien vino, se inscribió y se fue, y hubo quien se quedó, como Lestat de Pointlac, recién vuelto del frente y que estuvo bebiendo y comentando lo dura que es la vida allí, o también Olivier d'Arzac, que con un abrazo a Henri Daralan le felicitó por su trabajo y le dijo: "Buen amigo, no querrás correr tu solo con los gastos de este magnífico evento. Aquí tienes la humilde aportación de un apasionado del arte de la esgrima que disfruta como el que más en estas competiciones", mientras le entregaba un saquito de monedas cuyo contenido desconocemos. Y no fue el único: también Joseph Lemaitre hizo su aportación.
Sorprendentemente, también hizo su aparición Jean Parrot, aunque enseguida dejó claro que venía "por otros asuntos" y que "no está interesado en la esgrima como exhibición pura y dura, y que despojarla de su condición de medio de defensa del propio honor es reducirla a simple espectáculo de circo". El primero de dichos asuntos fue probar todos y cada uno de los vinos y licores de las excelentes bodegas de L'Epée D'Or, y el segundo fue una conversación privada con Guillaume de Foix en un reservado que éste había preparado a tal efecto.


Ajeno a todo este ajetreo, Sevère de Montmorency se inclinó por las artes escénicas y llevó a Charlotte al teatro, donde desde un cómodo palco disfrutaron de una pieza de intriga ambientada en la Inglaterra de Enrique VIII.


Cerca de la puerta del Palais Royal du Louvre dos personas se paran. La más alta, con su brazo derecho sujeto mediante un pañuelo, observa el Palais y su puerta con una mirada melancólica; la otra, un joven de apenas 15 años le mira y habla en un perfecto español:

-¿Qué os pasa señor? Se nota cierto temor en vuestra mirada.
-¿Temor? No, joven Joan -le responde el otro con claro acento francés-. No tengo nada que temer en mi hogar.

Con paso firme se dirige a la puerta donde los guardias de la misma les cierran el paso.
-Vuestro nombre, monsieur, y el motivo de vuestra visita -pregunta uno de los guardias-.
-Tengo audiencia con Su Majestad, y mi nombre es Guillaume du Foix.

Unos momentos después, Guillaume de Foix es conducido a presencia de Su Majestad, por supuesto flanqueado por Su Eminencia el Cardenal Richelieu. Después de las reverencias de protocolo y a un gesto de Su Majestad, du Foix se acerca al sillón en el que éste se sienta.

-Contadnos Guillaume, hace tiempo que partisteis a España y nada sabíamos de vos.
-Majestad, la historia es larga, intentaré ser breve. Como sabéis partí a la Corte española bajo vuestra petición de que sondeara las posibilidades de una tregua. Me brindaron una hospitalidad inmensa como Ministro de Exteriores que era -comenzó Guillaume.
-¿Érais? -interrumpió el Cardenal.
-Sí, que yo sepa mi tiempo en el cargo expiró y queda en manos de Su Majestad el que continúe en él o no -contestó Guillaume.
-Bueno, ya decidiremos eso más tarde. Ahora continuad vuestro relato -dijo el Rey con un leve gesto de impaciencia.
-Con vuestra venia, Sire. Desde mi llegada fui un invitado, y a la vez un prisionero. A pesar de gozar de inmunidad diplomática, mis pasos eran seguidos de cerca por un ayudante del Valido del Rey de España. Mis audiencias con el mismo eran escasas y siempre carentes de todo interés diplomático. Debido a eso, decidí terminar mi estancia allí, pero bajo excusas y más excusas mi regreso se veía siempre pospuesto e impedido por el Conde-Duque de Olivares-. Y mirando de reojo al Cardenal añadió: -Parecía como si todos mis planes de regreso fueran conocidos de antemano. Ruego a Vuestra Eminencia que, si es posible, utilice su red de informantes allí para descubrir cómo sabían eso.
-Os haré llegar cualquier noticia que tenga -afirmó el Cardenal-. Como podéis comprender, nos interesa tanto saberlo como a vos mismo.
-Después de eso, hace poco logré salir de Madrid, de noche, acompañado de mi buen Pierre. Mi salida de España, escondido como un preso fugado, ha sido dura. Perdí a Pierre en las cercanías de Zaragoza, tras un asalto sufrido por la noche. Y finalmente en Jaca no quisiera aburriros con mis aventuras, pero allí salvé al muchacho que me espera fuera de morir junto a su familia por acogerme, y gracias a él atravesé las fronteras por pasos que nadie vigila.
-Una historia interesante -dijo el Cardenal.
-Me alegra teneros de vuelta, espero un informe sobre lo que habéis descubierto en Madrid cuanto antes -interrumpió el Rey-. Ahora, podéis iros.
-Lo tendréis, Majestad -afirmó Guillaume mientras iniciaba las consabidas reverencias hasta llegar a la puerta-.

Una vez fuera, Guillaume se reunió con su joven asistente, que empezaba a impacientarse y temer que su señor le hubiera dejado definitivamente solo.
-¿Y ahora a dónde vamos, señor?
-A l'Epée d'Or -fue la respuesta-. Tengo que inscribirme en un torneo de esgrima.

Segunda semana

Y así, en la segunda semana tuvo lugar la fase previa del Real torneo de esgrima.
Se celebró en el Patio de Armas de los Coraceros del Príncipe de Condé, donde se habilitó una zona entoldada para uso de las damas, y otra más lujosa y cómoda para Su Majestad el Rey, la Familia Real, Richelieu y los Príncipes de Sangre que decidiesen asistir. Sus Majestades no asistieron, pero sí el Príncipe de Condé, padrino del Regimiento anfitrión.
El maestro armero del Regimiento recogió y custodió las armas de los asistentes, al tiempo que entregó a cada uno una de las armas que utiliza el Regimiento en sus entrenamientos de rutina, preparadas para evitar daños físicos reales.
Presentes todos los participantes, debido a su número se decidió formar grupos de tres que se enfrentasen entre ellos, siendo el ganador de más combates el que pasaría a la fase siguiente. Los combates fueron a tres golpes, con combates de desempate si fuese necesario.
En el primer grupo se enfrentaron Guillaume de Foix, Henri Daralan y Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H. El primero ganó contra Henri Daralan, pero perdió contra Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H. Éste último ganó sus dos combates, con lo que pasó a la fase final. En cuanto al segundo grupo, formado por Joseph Lemaitre, Lestat de Pointlac y Olivier d'Arzac, fue Olivier d'Arzac quien ganó en sus dos combates, y Joseph Lemaitre quien venció en su lance con Lestat de Pointlac. Olivier d'Arzac se despidió de Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H con un caballeroso "¡Nos veremos la semana que viene, monsieur!".


Mientras esto ocurría, en el otro extremo de París fue el turno de Ivonne Marceau de ser víctima del misterioso y galante ladrón que entrega una rosa a las damas a las que asalta. El ladrón fue tan extremadamente caballeroso como de costumbre, y hasta se disculpó con la dama por haberla asustado. Ivonne no se cansa de explicar a sus amigas, que no pueden ocultar un cierto puntillo de envidia, su excitante aventura.

Tercera semana

De nuevo en el patio de armas de los Coraceros, las semifinales se liquidaron como un puro trámite para Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H y Olivier d'Arzac, que vencieron sin dificultad a sus respectivos contrincantes. Al caer la tarde del jueves, ambos caballeros se encontraron frente a frente en mitad de un silencioso patio, donde hasta las respiraciones se habían contenido.
Al grito ritual de "En Garde!", Olivier d'Arzac y Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H se enzarzaron en un entrechocar de hojas que les llevó a recorrer el patio en un círculo casi completo, a tal velocidad que el árbitro tuvo dificultad para seguirles. Con dos toques cada uno en su haber, ninguno de los dos conseguía colocar el tercero. Finalmente, en una arriesgada contrafinta, Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H dio a su rival el tercer toque en el hueco del codo. Olivier d'Arzac levantó su arma y concedió el combate. Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H es, por segunda vez consecutiva, la Mejor Espada de Francia.

Cuarta semana

Se cerró el torneo con la recepción oficial en el Palais Royal du Louvre por parte de Sus Majestades los Reyes Cristianísimos de Francia, Luis XIII y Ana de Austria, de la Familia Real y de la alta nobleza del país. Asistió la mayor parte de la nobleza terrateniente, de la jerarquía eclesiástica, los miembros del Alto Mando militar, los miembros del Gabinete, y por supuesto el Mejor Espada de Francia seguido del finalista. Después de que Su Majestad la Reina entregase a estos dos últimos sendos diplomas acreditándoles como tales, Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H fue a rendir honores al Rey. El campeón esperaba algún regalo simbólico, como un rapier de lujo o algo similar, pero se llevó en cambio una agradable sorpresa:
-Si mal no recuerdo, chevalier, es la segunda vez consecutiva que demostráis ser la mejor de mis espadas.
-Vuestra memoria es excelente, Sire. En efecto, tengo ese honor.
-Bien, bien. La esgrima es algo que puede ser un entretenimiento, una forma de defender a Francia, o un crimen, según como se utilice. En todos los casos, un arte. Chevalier, vista vuestra habilidad y sabiendo de vuestra experiencia en combate, he decidido nombraros Barón d'Alembert, con efecto inmediato. Mi secretario os entregará el correspondiente despacho, pero válgaos mi real palabra hasta que recibais el mismo.
-Mil gracias, Sire -respondió Le Rond con una reverencia-. ...Y aquí se produjo una situación levemente embarazosa, ya que Su Majestad fue distraído en ese momento por un copero que le traía un refrigerio, y mientras apagaba su sed olvidó la presencia de Le Rond que, inmóvil con el espinazo doblado, esperaba el permiso de Su Majestad para retirarse. Por suerte, una discretísima señal del siempre avizor Richelieu puso sobre aviso al Rey, quien inmediatamente realizó un gesto con la mano que le Barón d'Alembert interpretó correctamente.


...y se cierra el mes con otro asalto. Un socio de les Tuiles Bleues cuyo nombre no nos ha sido facilitado fue atracado a la salida del club, mediante el ya habitual método del garrotazo por la espalda. Sevère de Montmorency, que a la sazón pasaba por la misma calle volviendo de pasar la velada con su dama en Phillippe Le Rouge, donde le regaló un ramo de flores exóticas, encontró al quejoso caballero sentado en el suelo y se encargó de que fuese atendido debidamente.

NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

CARGOS PARA EL MES DE MARZO

                                                 N.S.     Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
----------------------  ----------------------  ------  ----------
Ministro del Bienestar  Brgder. o Baron           10    Min.Estado
Ayudante General        General o superior         8    Marechal F.
Jefes de Ejercito       General o superior        10    Marechal F.
Aide camara Marechal    Teniente Coronel           6    Marechal F.
Jefes de Brigada        Brigadier General          6    Insp.Grles.

CARGOS PARA EL MES DE ABRIL

                                                 N.S.     Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
----------------------- ----------------------  ------  ----------
Jefes de Division       Tte.General o superior     8    Aide General
Aides de Ejercito       Coronel                    5    Jefes Ejercs.
Mayores de Brigada      Mayor                      3    Jefes Bgdas.
Quartermasters          Brigadier General          6    Jefes Ejercs.

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Bueno, nuestra mejor enhorabuena a Ezequiel, que se nos casó hace una semana. ¡Felicidades a montones!


Agradecimientos: a Fernando por su relato de la audiencia con Su Majestad, que ha escrito expresamente para su regreso a la partida, y también a Enrique y a Enric (je je, cada uno ya sabe cuál es) por material vario que he ido metiendo por medio.


El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes 4 de abril de 2008, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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