Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

REAL CRÓNICA DE DICIEMBRE DE 1640

Los curas tenían razón: el infierno es un lugar lleno de humo, donde hace mucho calor, y los que están allí no paran de gritar.
Tirs d'Abril, Real Secretario

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Al alba, el Gobernador de la Bastilla, junto al Ministro Valmont, esperaba pacientemente la llegada de una columna de la Guardia del Cardenal. Se iba a trasladar a los fronterizos a ciertos presos a los que el Rey ha dado licencia para que sirvan en el ejército y paguen así su condena.


- íAh!, ahí llegan - Pensó Valmont -Vaya, no sabía que os habíais mudado de regimiento, Mayor.


- Buenos días, Excelencia - dijo Joseph LeMaître - Como podéis ver, tengo las mismas inclinaciones militares que tuvo Vuestra Excelencia en otro tiempo. Pero no perdamos tiempo. Vamos a ver a los presos.


Tras una breve revista, LeMaître se dirigió a Valmont -He observado, Excelencia, que mantenéis el mismo menú que tenía Tremblay. No veo muy saludables a los hombres... Hum... Quizá metiendo dos en un uniforme...


-Mantengo una prisión Mayor, no el L'Epée D'Or- replicó el ministro.


El mayor se abstuvo de seguir haciendo comentarios y, dirigiéndose a los hombres presentes en el patio de la prisión, dijo:


- íCaballeros! El Rey les ha dado otra oportunidad. En lugar de pudrirse entre estos muros, podrán servir a Francia matando enemigos en los fronterizos. Luchen bien y serán libres antes de lo que piensan. Sólo una advertencia. En el camino que recorreremos hasta la frontera, no toleraré ningún intento de fuga, insubordinación o deserción. Estos caballeros que ven aquí a mi lado -dijo señalando a los Guardias a su mando- abrirán fuego dado que la muerte es el castigo. Yo mismo apretaré el gatillo si fuera necesario. Espero haberme expresado con claridad.


Dicho esto, Joseph LeMaitre saludó al Ministro Valmont con una cortesía y dio órdenes de partir a la frontera. Comenzaba, así, un viaje que sería absolutamente tranquilo y sin incidentes.

Segunda semana

Nada más comenzar el mes, Philippe Valmont y Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H se reunieron en el despacho de este último, para intercambiar información y coordinar planes de captura de delincuentes y refuerzo de la seguridad. Pero no parece que la reunión diera resultado a corto plazo, ya que dos días después un socio de Phillippe Le Rouge cuyo nombre no se nos ha facilitado cayó víctima de una emboscada cuando salía del club. En su puño cerrado se encontró una nota:

¿Veis, Valmont?

Tanta seguridad y sois incapaz de pillar a un pobre solitario.

X.

Tercera semana

Poco que destacar la tercera semana. Parrot, atareado trabajando en la Cofradía hasta altas horas de la noche como de costumbre, no vio pasar por delante de su almacén, casi a toque de alba, a cuatro figuras que discretamente salieron del callejón que lleva hasta la plaza donde se encuentra el cuartel de los Coraceros del Príncipe de Condé y se encaminaron en dirección al bosque de Vincennes. Una vez allí, dos de las figuras se retiraron a segundo término y las otras dos adoptaron la ya conocida posición de "En Garde", tras lo cual, a una señal convenida, cruzaron sus aceros y empezaron un encarnizado combate. Finalmente, uno de ellos resultó tocado, y su oponente bajó el arma de inmediato mientras los padrinos daban un paso adelante en prevención de intervenir si el combate no se interrumpía. Poco después, el sol naciente iluminó la escena de los cuatro hombres, uno de ellos sujetándose el brazo herido con la otra mano, caminando con paso quedo hacia las casas de la ciudad.

Cuarta semana

Parece que el Comisionado de Seguridad Pública y el Gobernador Militar de París están decididos a atrapar a Pierre de la Foignerant como sea. Esta semana, París ha aparecido cubierto de pasquines ofreciendo una recompensa por la captura del peligroso delincuente.


Y el Ministro del Bienestar no ha perdido el tiempo: ha formado brigadas de limpieza y de mantenimiento y construcción con los mendigos que Parrot le mandó, aunque hay que decir que unos cuantos de ellos huyeron despavoridos en cuanto oyeron la palabra "trabajar". Veremos si tan noble iniciativa de redimir a la escoria de la sociedad mediante el trabajo honrado surte efecto.


Y llegó el fin de año, que Olivier d'Arzac decidió celebrar por todo lo alto en su club. A medida que los invitados fueron atravesando las puertas de Chasseurs, una doncella envuelta en una túnica griega les dio la bienvenida al Olimpo de los Dioses, los fue acompañando hasta un reservado y allí les entregó un sobre. Dentro de cada uno de ellos una tarjeta indicaba el Dios griego que debían representar en la fiesta, así como una prueba a realizar antes del final de la velada.


Antes de que los invitados pudieran alcanzar a entender lo que ocurría a su alrededor un grupo de sastres y ayudantes les hacían entrega del pertinente disfraz y les ayudaron a vestirse. Una ayudante explicó a nuestro reportero la sorpresa de Mlle. d'Artois, que recibió la túnica de Afrodita, que el anfitrión había previsto que fuera enteramente violeta, para regocijo de la dama.


Una vez que todos los caballeros estuvieron preparados, se les acompañó al salón principal del club, dónde las mesas estaban preparadas con excelentes caldos y deliciosos canapés. Ya estaban nuestros voraces caballeros dando cuenta de ellos, cuando la música se apoderó del salón e hicieron entrada las Diosas del Olimpo. Isabel d'Artois, como hemos dicho, de Atenea, acompañada por Claire Lagaine (Hera, reina del Olimpo), Lili Montparnasse (Atenea), Melissa Gilbert (Iris) y Claire Lagaine (Pandora).


Faltó tiempo para que nuestros galantes caballeros las atendieran cordialmente, revelando a su vez sus nuevas personalidades. Phillip Valmont representó a Ares, Dios de la Guerra, no siendole muy difícil adoptar un cierto aire marcial. Henri Daralan, como Morfeo, Dios de los Sueños no perdió detalle de los movimientos de su peculiar Afrodita, Joseph Lemaître lucía amplios ropajes que caracterizaban a Poseidón, Dios de las Aguas. Como no podía ser de otro modo, Jean Parrot realizó una ejemplar escenificación de Dionisio, dios del Vino y los placeres mundanos. Renaud d'Anterroches hizo todo lo posible por estar a la altura de su papel como Apolo, Dios de la belleza masculina. Quizás alguna de nuestras damas pueda decirnos si lo logró. En último lugar, el anfitrión, Olivier d'Arzac apareció ataviado con los oscuros ropajes de Hades, Dios de las Sombras.


Pero los invitados no estaban solos, ya que entre ellos se mezcló un varipinto grupo de criaturas de la mitología griega, excelentemente representados por una compañía de teatro contratada para la ocasión. Uno de ellos, blandiendo el rayo de Zeus elevó entonces las copas y brindó por el año por comenzar. Pero no fue sino un segundo después de probar su bebida que cayó al suelo desplomado, siendo rápidamente atendido por sus compañeros.


Un enano disfrazado de Cupido tomó entonces la palabra, dirigiéndose de forma grave a los invitados: "Dioses del Olimpo, algo terrible ha ocurrido, hay un asesino entre nosotros y esta fiesta no podrá concluir sin que antes haya recibido su justo merecido o logre acabar con la vida de todos los demás. Puede tratarse de cualquiera de vosotros..."


Así fue como continuó la fiesta, animada por las diversas pruebas que realizaban los invitados. Parrot estuvo muy ocupado llenando copas y lanzando provocadores piropos a las damas, Daralan especialmente interesado en conocer los sueños más truculentos de los presentes y Joseph Lemaître explicando las excelentes propiedades del agua para alcanzar la vida eterna. Mientras los invitados iban declarándose muertos uno a uno víctimas del misterioso asesino, faunos, minotauros y medusas recorrían el salón realizando diversos espectáculos para los invitados, que tampoco se pudieron librar de las bromas y persecuciones de un Cupido que visiblemente achispado corría detrás del ministro Valmont dispuesto a clavarle una flecha por orden de una de las damas.


La noche transcurrió sin que faltara el vino, y con Olivier d'Arzac correteando entre unos y otros asegurándose de que no fallara ningún detalle. Con las 12 campanadas se reveló la identidad de la asesina, Melissa Gilbert, quien con audacia y sigilo logró que nadie observara sus crímenes, logrando centrar las sospechas en un, a esas alturas, desorientado Lemaître, que no dejaba de repetir que el agua merece respeto y que por eso es mejor beber vino.


Aunque en un principio no trascendió, hubo un incidente frente a la puerta del club que se conoció algo más tarde: un pequeño incendio que, una vez extinguido por los criados, resultó ser de un muñeco de paja. Después se supo que Pierre de la Foignerant había estado por allí, pero se dio a la fuga al atisbar la llegada de la guardia. En vista de todo esto, Sevère de Montmorency se ofreció amablemente a acompañar a su casa a Charlotte Pézet en carruaje, cosa que ésta aceptó encantada. Sevére tuvo que calmar a la asustada dama, que no dejó de hacer comentarios sobre la inseguridad ciudadana en todo el camino.

Quinta semana

-¿Encontrar a Villiers? íEso es una utopía! -el individuo realizó un gesto con la mano, como si quisiera apartar de su mente una idea absurda.
-Vamos, vamos. No disimuléis. Puesto que es una utopía, sé que he venido al lugar adecuado... y con la cantidad adecuada de dinero para la persona adecuada. Y sabéis que mis labios y mi pluma están sellados sobre cualquier información que pueda comprometer a nuestro hombre.
-"Nuestro hombre", como vos decís, está muerto. Murió en el incendio del pabellón. Vos mismo escribísteis la crónica, ¿no lo recordáis?
El Real Secretario giró la cabeza para mirar a través del ventanal que daba al puerto, donde las negras aguas tenían reflejos dorados procedentes de las antorchas de una iglesia cercana. Siguió moviendo lentamente la mirada hasta dejarla reposar en la pared opuesta, presidida por una gran estatua de aspecto oriental.
-Una utopía. Ciertamente -y aquí se quedó pensativo un momento-. Bien, si está muerto, guiadme hasta el infierno para encontrarle. Y si tenéis problemas con vuestra alma por visitar semejante sitio, dedicad esto a misas -y aquí arrojó un voluminoso talego de monedas encima de la mesa.
La mirada del misterioso sujeto se posó en la bolsa, y un brillo asomó a sus ojos. -De hecho, sabe que le buscáis... y me ha enviado precisamente para llevaros hasta él. Pero os agradezco el detalle de todos modos -aquí esbozó una cínica sonrisa mientras se guardaba el dinero-. Ya sabía que hacerme el ignorante me saldría a cuenta. Está bien -y aquí su voz cambió, haciéndose más grave-. Os llevaré hasta su escondite, pero será en la hora que él me ha indicado, no antes ni después. Mientras esperamos el momento, venid conmigo: ívamos a beber!

Unas cuantas botellas más tarde, la cabeza del Real Secretario daba vueltas. ¿De dónde había salido tanta sidra lejos de la costa atlántica? ¿Y por qué la sidra entra tan bien y es refrescante incluso en invierno? Seguro que todo tenía algo que ver con Villiers. Haciendo un esfuerzo, siguió a su guía, al que no pudo evitar preguntar:
-¿A dónde vamos?
-íAl escondite! -fue la escueta respuesta.
La cabeza del Real Secretario daba cada vez más vueltas mientras caminaban por callejuelas oscuras. Por fin, una puerta de madera medio carcomida, no distinta de tantas otras. Una llamada convenida del guía, y los dos hombres entraron en lo que al Secretario, en su delirio, le pareció el primer Círculo del Averno. Humo, mucho humo. Un calor asfixiante. Y un ruido infernal, en el que los presentes (¿condenados, demonios, o simples visitantes como él?) gritaban con todas sus fuerzas, no estaba muy claro si para comunicarse o para lamentarse.
El guía intercambió brevemente unas palabras con uno de los que allí estaban y pidió dos bebidas.
-¿íDÓNDE ESTÁ VILLIERS?! -el Secretario empezaba a preguntarse si Villiers no estaría realmente muerto, y si todo aquello no sería una especie de experiencia mística.
-íTODO A SU TIEMPO, MONSIEUR! íTODO A SU TIEMPO! -fue la respuesta.
Diez minutos más tarde, el guía hizo un gesto con la mano al Secretario, y ambos abandonaron el lugar. El Secretario respiró profundamente el aire limpio y fresco de la noche. Mientras, oía sin escuchar la explicación de su cicerone:
-Villiers ha cambiado ligeramente los planes, para despistar o simplemente porque le apetecía. Nos reuniremos con él en otro lugar. Seguidme.
Otra breve caminata, y otra puerta abierta en la noche. Pasos a través de una enorme sala semivacía y, por fin, allí estaba. El Real Secretario, intentando sacudir de su cabeza los vapores de la sidra, tenía frente a sí a Villiers Daugé de Chevreuse. Sentado en un rincón, con la sempiterna botella de Borgoña sobre la mesa.
-Sed bienvenido, monsieur le Secretaire. Perdonad las molestias, pero como sabéis tengo que tomar mis... precauciones. He tenido que mover muchas influencias para que os dejen venir: atravesar la Estigia y venir al Reino de los Muertos no es ninguna trivialidad. Sentaos, por favor. Estaréis cansado, y sediento. Tomad un vaso y bebed. Nada de entrevistas, hoy estáis aquí solamente para disfrutar del momento. En otra ocasión os contaré mis andanzas y os deleitaré con el relato de mi muerte entre las llamas.

CARGOS PARA EL MES DE ENERO

                                                  N.S.    Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
----------------------- ----------------------  ------  ------------
Ministro de Estado      General o Comte           12      Rey
Ministro de la Guerra   Tte.Gral. o Viscomte      12      Rey


CARGOS PARA EL MES DE FEBRERO

                                                 N.S.     Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
----------------------  ----------------------  ------  ----------
Ministro de Justicia    Brigadier o Baron          8    Min.Estado
Canciller de Finanzas   Brigadier o Baron         10    Min.Estado
Comis.Seguridad Publ.   Coronel o Chevalier        6    Min.Estado
Marechal de France      General o superior        12    Rey
Inspector Gral.Infant.  Tte.General o superior    10    Min.Guerra
Inspec.Gral.Caballeria  Tte.General o superior    12    Min.Guerra

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Aparte de los agradecimientos a Jonathan y a Sergio por sus contribuciones a la crónica (y de las ya habituales disculpas por el retraso, aunque esta vez no fue totalmente mi culpa), quiero agradecer muy especialmente su hospitalidad al grupo de jugadores (íy ex-jugadores!) de Gijón, que me acogió con los brazos abiertos. íUn abrazo, y espero repetir el encuentro!

Dado el retraso acumulado, vamos a dejar un poco más de tiempo este mes: pese a lo que inicialmente se dijo en las cabeceras de las fichas de personaje, el plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 8 de febrero de 2008, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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