Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

REAL CRÓNICA DE NOVIEMBRE DE 1640

¡Hola! Volvemos a las andadas.
Jean Parrot

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Se inició el mes con el estreno de la obra de teatro "Orphée dans les Inferns", que fue del agrado de los asistentes. Nos llamó especialmente la atención la presencia de Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H en un palco, en muy buena compañía. Por la familiaridad del trato y lo agarraditos que iban, creemos que Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H ha encontrado por fin a su media naranja.

Pero no vayan a creer nuestros lectores que nuestro Comisionado ha perdido la semana en ocio y galanterías: también durante esta primera semana ha mandado detener e interrogado personalmente a un sospechoso: nada menos que a Olivier d'Arzac. Al parecer, el interrogatorio fue breve, y el contenido del mismo que ha trascendido hasta nosotros es:
-Habéis hablado de mí como de "nuestro irresponsable e ineficaz Comisionado de Seguridad Pública". ¿Acaso de esas declaraciones se deduce que vos conocéis la existencia de algún traidor a Francia que no haya sido puesto ante la Justicia por mí? Os recuerdo que, en caso de conocer tales detalles, estáis en la obligación de denunciarlo.

Pero el acontecimiento de la semana fue, como siempre que una tiene lugar, la fiesta de Parrot, esta vez en agradecimiento por su rescate. Siguiendo su ya habitual método de pedir a los asistentes que dejen las armas en la puerta, la circunstancia permitió que el anfitrión fuese efusivamente saludado por todos los asistentes: Henri Daralan con Isabel d'Artois, Joseph Lemaitre, Jean du Mont Blanc, Marcel du Calais, Pelot d'Hennebont y Sevère de Montmorency. Al parecer Olivier d'Arzac tenía prevista su asistencia pero "problemas de última hora" le impidieron estar presente.

Segunda semana

Henri Daralan dirigió esta semana sus pasos al palacio del Príncipe de Condé, suponemos que a pedir audiencia en calidad de coronel del Regimiento que lleva su nombre. Desconocemos el contenido de la entrevista.

Renaud d'Anterroches, más melancólico que de costumbre, dirigió sus pasos hacia Phillippe Le Rouge. Allí decidió no beber esta vez, para no perder el don de la palabra, su principal arma hasta el momento, pues la que pendía de su costado todavía no gozaba de su total confianza.
Con el ferviente deseo de que su voz fuera por primera vez oída, Rénaud consiguió que el ruido de fondo se convirtiera en un murmullo cuando una bella poesía fluyó de sus labios. Rénaud pensó que tal vez tan dulces palabras atraerían los oídos de alguna bella dama, pero la suerte no le favoreció en esta ocasión.

Pelot d'Hennebont, recién llegado en busca de fortuna, dirigió sus pasos hacia el acuartelamiento de los Coraceros del Delfín. En su ánimo estaba convertirse en uno de ellos. Sin embargo, se detuvo en seco al llegar cerca de la puerta, descorazonado por la visión que tenía delante: el guardia de la puerta, un soldado ancho de hombros y con grandes bigotes, lucía una pesada coraza. "El calor que debe dar ese caparazón", pensó nuestro héroe. "Mejor que busque un regimiento donde los uniformes sean más fresquitos". Y, sin pensarlo dos veces, dio media vuelta y enfiló el callejón que le llevaba hacia los Dragones del Gran Duque Maximiliano de Valois. Pero París no es fácil para los recién llegados, y finalmente se perdió en el dédalo de callejuelas, placetas y encrucijadas. Cayendo ya la tarde, agotado y enfadado, llegó al fin frente a un portalón donde un soldado montaba guardia. Lo observó interesado. "Está claro que no son los Dragones, pero al menos no llevan coraza. Además, eso del sable es un detalle que me gusta". Y así fue como Pelot d'Hennebont terminó alistándose como subalterno en los Marines Reales.

Saliendo del cuartel, ya en noche cerrada, fue testigo de una escena violenta: cuatro hombres acorralaban a un quinto. De repente, éste saltó hacia adelante empujando a uno de sus atacantes, que cayó al suelo para no levantarse. El fugitivo desapareció en la noche como una sombra endemoniada mientras dos de los hombres salían en su persecución y el tercero se quedaba al cuidado de su compañero caído. Pelot d'Hennebont se acercó cautelosamente y vio que la cuadrilla era en realidad una patrulla de la Guardia de la Vieja Ciudad. Se adelantó más y le dijo al que sujetaba la cabeza de su compañero: "No os preocupéis, corro en busca de un médico". Pero la respuesta del guardia fue sombría: "No hace falta que os molestéis, monsieur. Ya no servirá de nada".

Y no fue éste el único encuentro inesperado de la semana. Philippe Valmont, trabajando en su despacho habilitado en unas dependencias de la Bastilla, recibió el aviso que estaba esperando: "Mademoiselle du Croissant ha entrado en l'Epée d'Or, monsieur". "Bien, bien, bien". Se cambió a toda prisa y salió al galope hacia el club. Al llegar, entregó el caballo al mozo y le preguntó:
   -¿Se han seguido mis instrucciones?
   -Lo siento, monsieur -fue la respuesta-. No nos ha sido posible.
   -¿CÓMO QUE NO? -Aquí Philippe Valmont comenzó a mostrar enfado-. ¡ Os dije que la sentaseis en la mejor mesa, a ella y a sus acompañantes!
   -Sí, monsieur, pero su acompañante ha insistido en pasar al salón principal, diciendo que no puede aceptar invitaciones de desconocidos.
   -Al salón principal, ¿eh? -aquí Valmont dejó de escuchar-. Muy bien, ¡voy volando hacia allá! -Y empezó a subir los escalones de dos en dos. Abrió la puerta de par en par, diciendo: "Mademoiselle du Croi..."
...y aquí se quedó callado de golpe: Magdalene du Croissant estaba allí, en efecto, pero compartiendo mesa (y no sólo mesa, sino también silla) con Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H, el cual, con el rostro marcado por la sorpresa, le dijo: "¿Buscáis a alguien, monsieur?"

Tercera semana

Una fiesta mucho más privada que la de dos semanas atrás tuvo lugar en L'Epée D'Or. Los participantes en el rescate, tanto por activa como por pasiva, se reunieron para una celebración en la que también corrió el vino. Se brindó por Lestat de Pointlac, que se encuentra todavía en el frente, declarando Daralan su deseo de que regrese "sano, salvo y ascendido". Asistieron, además de él, que ofició de anfitrión, Joseph Lemaitre, Jean du Mont Blanc,Olivier d'Arzac, Philippe Valmont y Renaud d'Anterroches. Jean Parrot se vio obligado a excusarse en el último momento debido a un imprevisto surgido en la Cofradía que requirió su presencia.

Por cierto, y ya que hablamos de la Cofradía, parece que Jean Parrot ha llegado a un acuerdo con el Ministro del Bienestar, ya que está enviando hacia allí a muchos de los que se acercan al comedor público, con el fin de que les den un trabajo digno. "Es mi intención abrumar a Su Excelencia el Ministro con una avalancha humana", nos ha declarado Parrot.

Mientras en L'Epée D'Or todo era jolgorio, una sombra se movía no muy lejos de allí. Esquivando paseantes y patrullas, se dirigió a la casa de un opulento comerciante, trepó hasta el segundo piso agarrándose a los salientes de la pared, rompió un cristal con el puño envuelto en su capa, y se adentró en lo que resultó ser el dormitorio de una doncella. "El más leve ruido y estáis muerta", le dijo mientras le ponía una daga en el cuello. La aterrorizada muchacha solamente acertó a mover afirmativamente la cabeza antes de desmayarse. Con una cosa menos de que preocuparse, el ladrón comenzó a registrar sigilosamente la casa hasta que encontró un cofrecillo cerrado con llave, que se llevó saliendo por donde había entrado. No fue hasta bien entrada la mañana siguiente, cuando la enfadada dueña de la casa subió a regañar a su doncella por haberse quedado dormida, cuando la encontró tirada en el suelo, todavía desmayada. Entre sus dedos habían deslizado un papel con un sapo toscamente dibujado.

Cuarta semana

Olivier d'Arzac inició la semana con una espectacular juerga por el barrio tabernario, acompañado de seis guardias del Cardenal. Entraron en una taberna y pidieron vino y mujeres a grandes gritos, comportándose como si fuesen los dueños del local. No sabemos si buscaban camorra con algún grupo de Mosqueteros del Rey, pero lo cierto es que no había ninguno. ¿Quizás un "soplo" mal dado?

...Y no deja de ser irónico que, mientras en los barrios de mala nota las cosas están así de tranquilas, en plena Villette una dama sea asaltada impunemente al atardecer. Charlotte Pézet y su dama de compañía fueron asaltadas por un enmascarado que despojó a la primera de todos los anillos, collares y otras joyas que llevaba encima. Hay que decir en favor del asaltante que se comportó con toda corrección, y hasta se permitió el lujo de realizar una reverencia, aunque sin quitarse el sombrero de ala ancha que contribuía a tapar su rostro.

Y finalizó el mes con un extraño suceso: un vagabundo, cojo y borracho, se acercó a las puertas de Notre Dame, llamó fuertemente a las puertas, y dejó un saco de tosca estopa antes de desaparecer. Un par de mendigos curiosearon el contenido, pero se alejaron enseguida haciendo conjuros.
Más entrada la mañana, cuando el sacristán abrió las puertas, encontró el saco y lo recogió. En su interior, un trozo de soga con un nudo de horca, y una nota:

Para Monsieur Valmont: No creáis que me he olvidado del asunto que tenemos entre manos, y que acabará con vuestra entrada en el infierno, y me divierte ver cómo me intentáis cazar cual animal. El asalto a vuestra casa ha sido sólo el principio, lo interesante está por acontecer, y pronto oiréis hablar más de mí... y quién sabe si me veréis justo delante de vos con el filo de mi espada en vuestro cuello. Siempre a vuestra disposición. X. P.D:Felicidades por vuestro nombramiento, pero ¿de verdad creéis que con eso me vais a detener?

CARGOS PARA EL MES DE DICIEMBRE

                                                 N.S.     Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
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Ministro de Humanidades Brgder. o Baron           10    Min.Estado

CARGOS PARA EL MES DE ENERO

                                                  N.S.    Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
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Ministro de Estado      General o Comte           12      Rey
Ministro de la Guerra   Tte.Gral. o Viscomte      12      Rey

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

¡Felices Fiestas a todos!

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 4 de enero de 2007, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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