Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

REAL CRÓNICA DE OCTUBRE DE 1639

¡Me encanta que los planes salgan bien!
    Satanás

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Se celebró esta semana el solemne funeral por Jean Louis de Faverolles. Henri Daralan quiso organizar una ceremonia con todos los honores militares para su camarada: un destacamento de Coraceros del Príncipe de Condé esperó el cortejo fúnebre en la plaza frente a la iglesia de los jesuitas, formando un pasillo con antorchas encendidas. El mismo Henri Daralan, junto con cinco Carabineros más, condujeron el féretro. Dentro del templo fueron los Carabineros de la Reina quienes formaron guardia de honor hasta el altar.
Tras la misa, oficiada por el párroco de la iglesia, una comitiva de Carabineros acompañó al heroico coronel hasta su última morada en el cementerio. La siguieron Guillaume de Foix, el mismo Henri Daralan, Jean-Luc Arrarte, Joseph Lemaitre, Olivier d'Arzac y Philippe Valmont.


La horca justo antes del amanecer Amanece en París. Un día gris y lluvioso, sin aurora y sin sol. Destacan al alba las siluetas de los hombres de la Guardia de la Vieja Ciudad, inmóviles bajo la fina lluvia, apostados en todo el camino que seguirá, desde la Bastilla a la Plaza Mayor, el reo de muerte Pierre de la Foignerant. También la plaza está cubierta por la Guardia, y en su centro se alza el patíbulo, que a última hora se cubrirá con una tela negra.

La plaza se va llenando de gente. Llega, pese a la lluvia, una gran cantidad de curiosos, algunos conocidos: Jean Parrot, Guillaume de Foix, el Comisionado de Seguridad Pública, por supuesto, supervisando el evento... No se ve a Su Eminencia Cardenal Du Heyn, pero no se puede estar seguro de que no haya asistido de incógnito, o tal vez presencie la ejecución desde detrás de alguna ventana, o tal vez desde un carruaje situado en una esquina, con las cortinillas echadas.
A la hora prevista, el reo hace su entrada en la plaza, fuertemente atado y en una carreta-jaula tirada por una mula. Lo apean entre dos guardias y lo suben al patíbulo. Allí, el verdugo le pone una capucha de saco mientras le pide ritualmente perdón. Cuando le colocan la soga al cuello, el reo grita a pleno pulmón:

  -¡OH SATÁN, MI AMO, HAZ QUE LOS QUE ACABAN CON MI VIDA EN ESTE MUNDO ARDAN Y SUFRAN ETERNAMENTE EN TU REINO... ¡YO OS MALDIGO!

Los monjes que asisten a la ejecución se persignan espantados. El alguacil pronuncia las palabras definitivas: "VERDUGO, ¡CUMPLE CON TU DEBER!". El verdugo acciona el cierre, la trampilla cae y con ella el condenado, y la cuerda se tensa bruscamente. El verdugo baja con un ágil gesto a la parte inferior del patíbulo, y el Comisionado de Seguridad Pública baja de la tribuna y se dirige hacia el lugar.

Pero... Jean-Baptiste Le Rond se queda paralizado a medio camino, mirando a la horca que ahora recibe un poco más de luz diurna: algo no está bien. Algo falla. ¿Dónde está la cuerda? Si no está en la horca, es que ha caído abajo con el preso, y si ha caído abajo con el preso, significa que...

  -¡MALDITA SEA! ¡RODEAD EL PATÍBULO! ¡RODEADLO OS DIGO! ¡MOVEOS, IMBÉCILES!

Pero ya tres figuras, una de ellas encapuchada y medio arrastrada por las otras, salen de debajo y se abren paso a empellones entre la multitud. El resto de la guardia intenta cerrarles el paso, pero los fugitivos consiguen escabullirse. Se oye la voz del Comisionado: "¡MIL CORONAS A QUIEN ME LOS TRAIGA! ¡ VAMOS, VAMOS, VAMOS!" Ante el peligro de que ahora la multitud tenga un motivo para detenerlos, del grupo salen pistolas y dagas. Tras unos segundos que parecen interminables, cuando parece que van a salir de la marea humana, la guardia los alcanza y los rodea. La multitud se aparta, uno de los acompañantes intenta enfrentarse a la guardia y es atravesado, el otro desaparece: el encapuchado se queda solo en un círculo y cae al suelo desorientado. Rápidamente lo prenden y lo llevan a presencia del Comisionado. Éste se ríe y le dice triunfalmente:

  -¿Creías que tus amigos iban a sacarte tan fácilmente? ¡Ya has visto que no, y ahora te mataré yo mismo con mis propias manos como a un perro! -aquí echó mano de su daga, pero una voz temblorosa y suplicante le congeló la mano en la empuñadura:

  -Piedad, señor, os lo ruego por Cristo! ¡No he hecho nada, no sé qué hago aquí! ¡Piedad!

Lívido, Jean-Baptiste Le Rond suelta la daga, que cae al suelo con un sonido metálico, y arranca de un tirón la capucha del reo. Una cabeza tonsurada y llena de moratones y golpes surge a la vista. El rugido de frustración de Le Rond llena la plaza:

  -¡NOS HAN ENGAÑADO! ¡MALDICIÓÓÓN!

Mientras tanto, el carruaje de la esquina ha desaparecido. En el patíbulo, al pie de la horca, alguien ha clavado un pasquín con trece sapos dibujados.

Segunda semana

Como si todo el jaleo de la semana anterior no fuese suficiente, también se llegó a la mitad del mes con incidencias. La reunión convocada por Guillaume de Foix en L'Epée D'Or tuvo más éxito del esperado, y además de Henri Daralan, Joseph Lemaitre, Jean Parrot y Pierre Chardin, Ch. d'H. (quien por cierto trajo a su dama, la única de la velada y que se sintió por ello un poco desplazada), acudieron también Philippe Valmont y Olivier d'Arzac. Se cruzaron desafíos pero Philippe Valmont declinó batirse, dejando en manos de Olivier d'Arzac el defender el honor regimental. Salieron ambos al traspatio, y la cosa fue sumamente breve: una tirada a fondo del guardia del cardenal hirió al mosquetero en el brazo derecho impidiéndole continuar, incluso antes de que hubiesen calentado.

Mientras, Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H invitó a Su Eminencia Cardenal Du Heyn a presenciar desde un palco la infame obra de teatro del mes. "Espero que al menos nos sirva de penitencia", comentó Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H al salir.


Tercera semana

Semana de clubs, como de costumbre. Jean-Luc Arrarte se refugió en Phillippe Le Rouge y Pierre Chardin, Ch. d'H. llevó a su Marie-Claire a Les Chasseurs (por cierto que no se separó de ella en todo el mes; ¿habrá boda a la vista, o serán simples celos?).

Mientras, Su Eminencia el Cardenal Du Heyn invitó a Guillaume de Foix y Philippe Valmont a una cena en la que, en un ambiente informal, discutir las diferencias entre Mosqueteros y Guardias del Cardenal. Su Eminencia ofreció una opípara cena al final de la cual un criado trajo una bandeja de pastelitos, vino dulce, licores, y una tisana para el anfitrión. "Me disculparéis, hijos míos, si no os acompaño en las copas *-cough, cough-* pero, como ya sabéis, mi salud sigue algo delicada *-cough, cough-*". La reunión se prolongó hasta altas horas de la madrugada.

Cuarta semana

Y el mes se cerró con más duelos. Guillaume de Foix, Olivier d'Arzac y Philippe Valmont volvieron a coincidir, esta vez en Les Chasseurs, donde además se encontraban Henri Daralan, Joseph Lemaitre y Jean Parrot. Esta vez sí que Philippe Valmont aceptó el reto regimental, y se batió con Guillaume de Foix pese a hallarse éste todavía levemente herido. El duelo, aunque breve, fue algo más largo que el de dos semanas atrás, y Philippe Valmont venció sin demasiada dificultad. "Habéis luchado con valor y arrojo", dijo al terminar, "pero vuestra herida me ha privado de una victoria satisfactoria. En otra ocasión nos mediremos en igualdad de condiciones, monsieur". Dado que las nuevas heridas agravaron su estado, Guillaume de Foix declinó el segundo duelo con Olivier d'Arzac y la cosa quedó aquí.

Ajenos al ruido de hojas al entrechocar, Su Eminencia Cardenal Du Heyn y Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H departían tranquilamente en L'Epée D'Or sobre cuestiones de seguridad nacional, y un solitario Jean-Luc Arrarte paseaba por un parque en el que ya se comienzan a notar los efectos del gélido viento de finales de otoño.

CARGOS PARA EL MES DE NOVIEMBRE

                                                 N.S.     Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
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Soldados escolta Real   Soldado Guardia Real       8    Capitan Escolta
Sold.escolta Cardenal   Soldado Guardia Cardenal   5    Capitan Escolta


CARGOS PARA EL MES DE DICIEMBRE

                                                 N.S.     Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
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Ministro de Humanidades Brgder. o Baron           10    Min.Estado

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Buenoooo... cargadito de sorpresas, este turno. Y creemos que no serán las últimas, je je je...

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes 1 de diciembre de 2006, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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