Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

REAL CRÓNICA DE JUNIO DE 1639

¡¡¡AAAAAGGGGHHHH!!! *--THUMP--*
    Su Eminencia el cardenal Du Heyn

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Como ya viene siendo habitual, una de las damas asistentes nos ha ofrecido información de primera mano sobre la fiesta que Isabel d'Artois dio en Chasseurs bajo los auspicios de Henri Daralan. En este caso es Juliette DeClaude, que asistió acompañada de Clément du Cazotte (quien, por cierto, no dejó de refunfuñar en toda la velada) quien nos relata lo que sucedió en la fiesta:

Esta fue una maravillosa semana para Isabel D'artois y aún no sale de su asombro, pues la celebración del aniversario de la Asociación de Damas de Buena Voluntad fue un rotundo éxito. Como siempre Isabel se presentó a la fiesta soberbiamente ataviada en tonos violetas con un hermoso corpiño bordeado de ribetes dorados y armiño y por supuesto en compañía de su caballero Henri Daralan.
El club arregló el salón majestuosamente, donde los tones ocres y violetas imperaron el la noche, el menú de la cena fue exquisitamente elegido por monsieur Valmont quien una vez mas demostró su buen gusto a la hora de escoger canapés, entremeses, vinos y viandas, por ello todos los invitados disfrutaron de unos calamares en su tinta y de un soufflé de berenjena que dejo extasiado a mas de uno y como nota curiosa Valmont, secundando las excentricidades de su amiga, eligió únicamente platos en tonos violetas para esta ocasión. Sobra decir que las flores que todas las damas lucieron esa noche fueron violetas obsequiadas por sus caballeros quienes quisieron que estuvieran a tono con la celebración. Hacia la media noche y a la luz de mágicas antorchas dio inicio el gran baile que se prolongo hasta altas horas donde damas y caballeros galantearon se cortejaron y divirtieron en grande.

Por nuestra parte añadir solamente que, además de Clément du Cazotte y la anfitriona, asistió Frédéric Dupont, Henri Daralan con una extraña coraza que despedía unos brillos color violeta que dañaron la vista de más de uno ("menos mal que no ha venido ningún Dragón del duque Maximiliano, porque habría sido la chifla y rechifla de todo el Regimiento", pensó Joseph Lemaitre al observarlo), un pensativo y meditabundo Jean Parrot, menos dicharachero que de costumbre, Philippe Valmont, y Joseph Lemaitre como ya hemos dicho. Todos con algún detalle violeta en sus ropajes para complacer el capricho de mademoiselle d'Artois, desde una discreta máscara o fajín hasta un traje completo o, como hemos visto, una extravagante coraza.

De los pocos que no asistieron a la fiesta, el que mejor aprovechó el tiempo fue Jean-Louis de Faverolles, que cortejó con éxito a Turandot de Lagarde tras invitarla a una romántica cena.

Segunda semana

La mayoría de los asistentes a la fiesta de la semana anterior emplearon estos días en recuperarse y prepararse para la semana próxima. La excepción fue, como es habitual, Jean Parrot, que dedicó la semana a gestionar la Cofradía de la Caridad. Henri Daralan llevó a Isabel d'Artois a pasear por el parque para aliviar los calores que han irrumpido en este mes de junio, y Clément du Cazotte, muerto de aburrimiento en su buhardilla y harto de pasar horas y horas durmiendo y sudando, decidió ir al teatro. Nunca lo hubiese hecho, porque la nefasta representación le volvió a dejar dormido en un rincón, sentado al pie de una columna. Frédéric Dupont se dedicó a jugar al ajedrez con desconocidos en su club.

Tercera semana

Ocupó esta semana una de las fiestas a las que Parrot nos tiene acostumbrados. Asistieron Clément du Cazotte ("celebro ver que no visten hoy ustedes de violeta, caballeros"), Henri Daralan, Isabel d'Artois, Jean-Louis de Faverolles, Joseph Lemaitre, que llevó unas botellas como regalo personal para el anfitrión, y Philippe Valmont. La fiesta fue, como todas las de Parrot, un éxito completo. Como ya se está convirtiendo en costumbre, los asistentes tuvieron que dejar sus armas a la puerta para evitar incidentes.

Ajeno a celebraciones y jolgorios, Su Eminencia el padre Martin du Heyn trabaja incansablemente en su despacho. Como cada día al ponerse el sol, un criado llama discretamente y, sin decir palabra, deposita sobre la enorme mesa de maderas nobles una bandeja con una tisana y unos pastelillos, enciende las velas de los dos enormes candelabros situados a lado y lado de la mesa, y se dirige hacia las ventanas abiertas, pero Su Eminencia levanta una mano: "No, no, déjalas abiertas hoy. Empieza a hacer calor". "Como deseéis, Eminencia", responde el criado mientras se retira con una reverencia.

El Ministro de Estado continúa su trabajo. Revisa documento tras documento: el interrogatorio del prisionero capturado el pasado mes, los informes de su red de espías, las novedades de las patrullas... empieza a sentir la cabeza pesada, y un sopor enfermizo se adueña de él. Unos momentos más tarde, uno de los criados en sus idas y venidas pasa por delante de la puerta del despacho y oye un estruendo, como algo que se desploma. Llama tímidamente y pregunta: "Eminencia, ¿estáis bien?". No hay respuesta. A veces el Ministro se concentra tanto en su trabajo que ni siquiera oye las llamadas, pero al criado no le ha gustado ese ruido y vuelve a golpear la puerta, esta vez más fuerte: "¿Eminencia?". Un débil gemido le responde. Sin perder el tiempo en formalidades, el criado irrumpe en el despacho y se encuentra al cardenal inconsciente en el suelo, caído de la silla, el tintero derramado, y los papeles agitados por el viento. Pide ayuda a gritos y, rápidamente, lo trasladan a su alcoba en la planta superior y llaman a un médico.

Cuarta semana

Jean-Louis de Faverolles demostró que no tiene nada que envidiar a Jean Parrot en lo que a organización de fiestas se refiere. Con su flamante dama Turandot de Lagarde, agasajó a un ojeroso Clément du Cazotte y a su Juliette, a Henri Daralan e Isabel d'Artois, que acudieron juntos, a Joseph Lemaitre, a Philippe Valmont y muy especialmente a Jean Parrot, a quien pidió disculpas porque tuvo que cambiar la fecha de su propia fiesta a causa de él, a lo que Parrot respondió: "Bah, olvidad el asunto. Mejor poder asistir a dos fiestas que a una, ¿no creéis?" Se bebió, se bailó y se jugó hasta altas horas de la madrugada.

Mientras tanto, en Le Crapaud et l'Apricot, Frédéric Dupont esperaba en vano a Parrot, con el que había quedado para tomar unas copas. Al final decidió beber solo. Resulta curioso que este caballero no se enterase de la fiesta de Jean-Louis de Faverolles y supusiese que Parrot podría estar allí.

CARGOS PARA EL MES DE JULIO

	Durante este mes se renuevan los cargos religiosos (consultar reglas).

CARGOS PARA EL MES DE AGOSTO

	Durante este mes no se renuevan cargos.

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Como cada año, llega el verano y se produce un bajón de turnos. Pero no os preocupéis, porque este mes que viene comienzan las campañas militares, je je... El Ministro de la Guerra comunicará oportunamente qué tropas van al frente.
¡Felices vacaciones!

Agradecemos a Fernanda que nos mandase la descripción de la fiesta de la primera semana, y a Milos Forman la primera escena de la película "Amadeus", que ha inspirado (muy libremente, eso sí) el final de la tercera semana.

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes 4 de agosto de 2006, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

PrincipalVolver a la página principal.


®"En Garde!" es una marca registrada de Margam Evans Limited