Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

REAL CRÓNICA DE DICIEMBRE DE 1638

Feliz Año Nuevo a todos.
    Frase general

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

En una acción propia de un caballero, Philippe Valmont deparó a modo de disculpa una sorpresa matutina a Mussette d'Envion. Cuando la dama se levantó el lunes por la mañana, su camarera le entregó un enorme ramo de rosas junto con la siguiente nota:

Mi querida dama. Espero merecer los segundos que dediquéis a leer esta carta solicitando vuestro perdón. Quisiera pediros disculpas por cualquier ofensa o comportamiento inapropiado que pudiérais descubrir en mí y que sin duda es motivo de vuestro disgusto conmigo. Los pocos momentos que pasé con vuestra merced fueron para mi mas que suficientes como para llenar toda una vida. Sé que no soy el caballero que esperábais, más deseo que comprendáis que he intentado complaceros cuanto he podido.
Agradeciendo de corazón vuestra atención, Phillipe Valmont

Evidentemente, la nota y el ramo fueron la comidilla del círculo de amigas de Mussette durante el resto de la semana.

Mientras, Olivier d'Arzac se paseaba entre los puestecillos del mercado de Les Halles, acompañado de su leal criado apodado "Petit", un joven bajo y menudo, con ojos vivarachos y la fastidiosa manía de no poder estarse quieto dos segundos seguidos. Después de mucho deambular, acabó comprando algunas telas azules y haciendo un encargo a un sombrerero.

Y, a todo esto, Hubert de Béthencourt y Guillaume de Foix organizaron a medias una fiesta en L'Epée d'Or, pero al parecer hubo algunos problemas de última hora y, llegados el día y hora previstos, los caballeros estaban esperando a la puerta de Le E'peé D'Or, puesto que el portero, un hombre corpulento llamado Jacques, no les permitía el paso. El único que hubiera podido entrar era Jean Monfort, pero esperaba junto a los demás para no estar solo dentro del club.

De pronto un hombre menudo llegó corriendo. Su pelo era rubio y todos le conocían, era el criado de Guillaume du Foix. Se acercó a Jacques y, tras saludarle, le ofreció una carta. El portero gruñó algo sobre que no se podía confirmar la lista de invitados a última hora, pero con una sonrisa se volvió a los caballeros y tras pedir disculpas les abrió la puerta del club. Según entraban repetía la misma cordial frase una y otra vez:

  -Monseiur, dejad vuestra espada aquí, cuando salgáis me dais esta ficha y os será devuelto vuestro acero -y alargaba al caballero una bonita pieza de madera con un número grabado-.

Aunque sorprendidos por la peculiaridad, los caballeros fueron dejando sus armas y entrando, esperando a uno de los anfitriones que llegaba tarde a su propia fiesta. Hubert decidió no esperar más y pidió que trajeran las primeras botellas de vino. Y entonces llegó Guillaume de Foix. Dió unas pocas instrucciones y se sentó con todos.

  -Caballeros -dijo el mosquetero -, perdonad el retraso, estaba ultimando una sorpresa. Espero sea de vuestro agrado.

A una señal suya, los criados apagaron una parte de las velas de la sala, dejando un ambiente un tanto sensual. Una pequeña música de tipo árabe comenzó a sonar, y poco a poco aparecían las bailarinas. Eran cinco, y eran turcas. Sus ropas eran ligeras y se movían al son de sus movimientos. Sus ombligos quedaban al aire, mientras la cara estaba tapada por una serie de velos... Y todos los caballeros se alegraron de haber acudido a la invitación.

El último acontecimiento a destacar esta semana fue la salida de Jean Monfort, Chev. d'Honneur de la Bastilla el domingo al mediodía, después de misa.

Segunda semana

Nos encontramos en L'Epée d'Or. Guillaume de Foix ha invitado a algunas damas y caballeros para discutir los detalles del torneo de esgrima, pero como es lógico en la reunión se ha charlado de otros muchos temas. Entre los presentes se halla, en calidad de Ministro de Estado, Su Eminencia Cardenal Du Heyn. Su Eminencia paladea el suave mosto sin fermentar que le ha sido servido. Nuevamente el camarero del club llena la copa y se retira a una esquina del amplio salón reservado para la ocasión. Los Caballeros du Foix y Parrot conversan animadamente sobre la situacion de las tropas en el frente y las Damas hace tiempo que desviaron sus comentarios a la irrepetible fiesta dada por Su Majestad en honor del recien nacido Delfín. Parrot, indignado por ese derroche fastuoso mientras el pueblo pasa hambre, comienza nuevamente a explicar su labor al frente de la Cofradía y cómo un solo hombre, si lo desea, puede cambiar el mundo con una idea bondadosa.
Du Heyn, quien parece despertar de su concentrado letargo, no puede sino clavar una mirada de rencor profundo y odio en el rostro de Parrot, y le espeta fuera de sí:

"Vuestra obra, monsieur Parrot, es digna de elogio, si la llevais a cabo tal como la mencionais. Pero os advierto que La Cofradia de la Caridad fue, en días pasados, una bondadosa idea que se puso a disposicion del Maligno. Espero no tener que actuar nuevamente para eliminar su nefasta influencia en la ciudad. No me obliguéis a ello, porque esta vez no dejaré piedra sobre piedra".

Con la confusión dibujada en el semblante de Guillaume, y las damas mudas por la sorpresa, el Ministro de Estado no puede sino balbucir una disculpa a los presentes por su arrebato y dirigirse pausadamente a la puerta del salón. Con la mano en el picaporte, se vuelve hacia la concurrencia y en tono conciliador dice:

"Lamento lo ocurrido, pero viejos recuerdos han ofuscado mi mente. Que la velada continúe y todos los gastos sean cargados en mi cuenta. Espero verles en la misa de la cuarta semana. Mis oraciones con todos."

Tras un incómodo silencio, alguien toma la palabra: "Y eso que su Eminencia no puede beber alcohol; si no, temería por los destinos de Francia", exclamó Parrot con una carcajada... una carcajada que no pudo disimular el escalofrío que recorría su espíritu en ese momento.


Al mismo tiempo, otra reunión similar tenía lugar en Chasseurs. AGL, HDR, ODA, HDB y PVL, algunos acompañados de sus damas, compartieron una deliciosa cena amenizada por un duo de violas da gamba. A destacar que el anfitrión, PVL, no probó ni gota de vino, cosa inusual en este tipo de reuniones. Al acabar la cena se levantó serenamente y pronunció el siguiente discurso:

Monsieurs, Madmoiselles. Permitidme dirigirles unas palabras.
Muchos dicen de mi que soy un loco, que he perdido la razón. Otros me han llamado traidor y cobarde. Algunos solo creen que he bebido unas copas de más. Por otro lado también han dicho de mi que soy un hombre con un extraño código de honor. A otros les despierta curiosidad mi transformación. Incluso los hay que piensan que soy una persona sensata. Pero detrás de todas estas máscaras que me han puesto solo está un hombre sencillo. Nada más. Es este hombre sencillo el que esta noche se ha reunido con vuestras mercedes. Es para mí un placer haber contado con vuestra compañía. Ha sido una magnífica velada que guardaré siempre en mi corazón y en mi alma, y allá donde mis pasos me lleven. Les deseo a todos la mejor de las suertes para el año que viene. Les doy las gracias por lo que hoy me han dado. Ahora, si me perdonan, debo retirarme. Me siento fatigado y debo descansar, y aún hay asuntos que debo concluir. Nos veremos cuando nuestros caminos se crucen de nuevo. Adios, amigos.

Tras lo cual se marchó discretamente ante el asombro de los asistentes.

Tercera semana

En lo que definió como "un simple reencuentro de viejos amigos", Guillaume de Foix llevó a Magdalene du Croissant a cenar. Como muchos recordarán, fue su difunto esposo Jean François Lacroix quien permitió a Guillaume de Foix la entrada en el Regimiento de los Mosqueteros, del que ahora es coronel.

Mientras tanto, Jean Parrot estaba muy ocupado. Hizo todos los preparativos para que durante la cuarta semana no faltase nada. Acondicionó los tres almacenes que tiene la cofradía (uno como cocina enorme, otro como despensa y el mayor como gran sala comedor), compró la matería prima para cocinar caliente y decente para varios cientos de personas. Pidió a los cocineros de los Cadetes de la Gascuña su ayuda en la preparación de toda esa comida, tomando incluso las ollas de las cocinas regimentales. Usando a los habituales de la Cofradía extendió la voz sobre la cena especial de la noche de Fin de Año. Buscó gente con alguna experiencia en mesones, fondas y similares. En resumen, preparó todo para que la noche de San Silvestre fuese memorable para quienes no tienen absolutamente nada.

Ajenos a tanta actividad, Clément de Cazotte, Henri Daralan y Pierre Chardin, Ch. d'H., éste último con Marie-Claire Gassol, terminaron la semana charlando animadamente en Les Chasseurs.

Cuarta semana

Anochecer en las afueras de París. Grandes copos de nieve caen en silencio. Pierre Chardin, Ch. d'H. y Guillaume de Foix llegan a un descampado donde ya les esperan Achille Gallas y Henri Daralan. Al momento llega Philippe Valmont en un carruaje, acompañado de un cura y un barbero para atender a cualquier herido o muerto por cualquiera de las dos partes. El sacerdote al detenerse el carruaje exclama: "¿Qué hacemos aquí? ¿Dónde se encuentra la casa de vuestro primo? Si tan gravemente enfermo está, es mejor que no nos entretengamos aquí y vayamos cuanto antes a darle la extremaunción". Evidentemente no tarda mucho en comprender la verdad y, llevado de la indignación y el espanto a partes iguales, intenta convencer a Philippe Valmont de que desista de un empeño que va contra la ley de Dios y la de los hombres. Pasa el rato y, empezando a cansarse de oír al presbítero, Pierre Chardin, Ch. d'H. exclama:
  -Parece que al final vuestros esfuerzos habrán sido innecesarios, Padre. El otro duelista no viene.
Pero en aquel momento aparece, a pie y disculpándose, Jean Monfort, Chev. d'Honneur. Al parecer una enfermedad de su caballo le ha dejado sin medios para llegar a una hora decente, y sus otras dos monturas se encuentran a la sazón en los establos regimentales. Imposible, por supuesto, encontrar un carruaje con esta tormenta de nieve. Aceptadas las excusas, Philippe Valmont realiza muy brevemente las presentaciones:
  -Monsieur Jean Monfort, Monsieur Pierre Chardin, Monsieur Guillaume Du Foix.
Y, tras un breve silencio:
  Caballeros, a lo nuestro.
Ambos desenfundan, saludan, y adoptan la postura de "en garde".
A la señal de los padrinos, el lance comienza. Ambos contendientes están igualadísimos, pero el desenlace es casi inmediato: ambos estudian brevemente al adversario en un primer instante y, a continuación, coinciden en lanzarse uno sobre el otro en una estocada a fondo, dando ambos simultáneamente en el blanco. Los padrinos intervienen rápidamente y el duelo se da por concluido con un empate. Rechazando incluso la ayuda del barbero, ambos se saludan y cada grupo se aleja por su lado, dejando el carruaje para el barbero y el asustado sacerdote quien, palpándose el bolsillo, se calma un poco, sonríe y piensa: "santa cosa es el secreto de confesión, pero aún más si viene respaldado por una bolsa de doblones como ésta". El barbero, que no ha abierto la boca, adivina los pensamientos del cura y también sonríe.

La noche de Navidad, Su Eminencia Cardenal Du Heyn celebró la Misa del Gallo, a medianoche como es tradición. Asistieron entre otros Guillaume de Foix, Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H y Pierre de la Foignerant. Una ceremonia tradicional, en latín y de corte muy sobrio, aunque el excelente sermón, que por supuesto fue en francés, hizo que Su Eminencia arrancase lágrimas de emoción a más de una dama. Como detalle de agradecer, a la salida de la iglesia un criado ofrecía un tazón de caldo caliente a los caballeros y damas para que pudiesen hacer frente al frío. Una vez finalizada, este cronista vio cómo se cerraban las puertas de la iglesia y el Cardenal se quedaba solo en su interior. La fria piedra del lugar no lograba quebrar el animo de la oscura figura que permanecia postrada frente al altar.Un sencillo sayo marrón, de fuerte lana, cubría el cuerpo del hombre que parecia no tener consuelo en su pesada carga. Oraciones en latín, encadenadas y con suave tono, eran el único ruido perceptible en la solitaria iglesia. De vez en cuando, algún nombre de persona salia de su boca, para volver a la oración y al rezo. Pasadas las horas, un suave rayo de luz ilumino el altar y, reflejandose en el cáliz, alumbró mínimamente el rostro del monje franciscano. Con un susurrante Amen, se levantó y, y besando la Cruz, se dirigió a la salida. Un carruaje esperaba en la puerta, y la guardia personal del Cardenal lo rodeó de manera inmediata para asegurar su protección. Montando en la calesa, el cochero tomó rumbo al hogar de Su Eminencia, pero unos golpecitos de éste en la ventanilla le hicieron cambiar el rumbo: "Cochero", llamó Du Heyn, "dirigíos al Palacio de Su Majestad. El nuevo año va a empezar, y ya hay mucha labor que realizar".

Y el año finalizó con una cena de caridad ofrecida por la Cofradía, con Jean Parrot al frente. Para evitar incidentes, Parrot consiguió autorización para pedir voluntarios de entre su batallón para mantener el orden en los almacenes habilitados como comedor. Se dio de comer y de beber, y se trató con cierta cortesía a los desesperados que acudieron en busca de un plato caliente. Fue inestimable la ayuda de Hubert de Béthencourt y de Guillaume de Foix, que acudieron a echar una mano. Parrot, fiel a su reputación de excelente anfitrión, no sólo atendió a los mendigos sino que también se desdobló para tratar a los voluntarios que acudieron como si fuesen invitados a una de sus ya famosas fiestas, sin dejar de destacarles en todo momento la función benefactora y la utilidad social de la Cofradía. Prueba de su hospitalidad es que remató la velada haciendo traer unas bebidas de "Le Crapaud et l'Apricot" especialmente para los voluntarios y sus damas.

CARGOS PARA EL MES DE ENERO

                                                  N.S.    Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
----------------------- ----------------------  ------  ------------
Ministro de Estado      General o Comte           12      Rey
Ministro de la Guerra   Tte.Gral. o Viscomte      12      Rey


CARGOS PARA EL MES DE FEBRERO

                                                 N.S.     Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
----------------------  ----------------------  ------  ----------
Ministro de Justicia    Brigadier o Baron          8    Min.Estado
Canciller de Finanzas   Brigadier o Baron         10    Min.Estado
Comis.Seguridad Publ.   Coronel o Chevalier        6    Min.Estado
Marechal de France      General o superior        12    Rey
Inspector Gral.Infant.  Tte.General o superior    10    Min.Guerra
Inspec.Gral.Caballeria  Tte.General o superior    12    Min.Guerra

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

En primer lugar, feliz 2006 y 1639 a todos.

Y ahora, una noticia importante: después de muchos años de orfandad, el juego "En Garde!" vuelve a tener un propietario oficial de sus derechos, es decir, una empresa que le dará soporte: el británico Paul Evans, a través de su empresa Margam Evans Limited. De hecho ya tiene a la venta la edición impresa del juego clásico, y ya hemos empezado a hablar sobre la posibilidad de una traducción al español.
Muchas gracias a Carlos Tobajas, de Zaragoza, (quien, por cierto, está preparando otra partida de "En Garde!" en español) por darme la noticia y ponerme en contacto con Paul.

...y muchas gracias, también, a todos los que habéis contribuido con material para la crónica de este mes: Rafa, Víctor, Enric... De verdad que hacéis mucho más fácil el trabajo de este pobre par de Secretarios.

Otra cosa: he vuelto a revisar el proceso de recepción de turnos; ya hacía mucho tiempo que no enviaba acuses de recibo, y además había un problema de bloqueo de archivos que seguramente fue lo que hizo que se perdiese el turno de José Antonio/Clément de Cazotte hace dos meses, y el de Leandro/Jean Monfort este mes. Esperemos que la cosa quede definitivamente resuelta. Una cosa os pido para este mes: si enviais el turno y en dos días no habéis recibido respuesta, escribidme porque quizás haya todavía algún problema.

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 3 de febrero de 2006, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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