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REAL CRÓNICA DE NOVIEMBRE DE 1638


    

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Esta semana los caballeros se han empezado a preparar para no quedarse solos en las fiestas del próximo mes: los clubs han registrado una gran afluencia de nuevas inscripciones. Frédéric Dupont se ha apuntado a Phillippe Le Rouge, Guillaume de Foix ha decidido que recién alcanzada categoría merece algo del estilo de L'Epée D'Or, y Olivier d'Arzac se ha inscrito en Les Chasseurs.

Un despechado Philippe Valmont, considerando que la pérdida de su cargo de Abanderado Real ha sido "un robo", según sus propias palabras, ha decidido que quizás la Guardia del Cardenal será más equitativa con sus intereses. Con él se presentó Achille Gallas en el acuartelamiento de los hombres de rojo, y ambos fueron admitidos. Achille Gallas quiso también convertirse en escolta de Su Eminencia, pero cortésmente le denegaron tal honor, al menos por el momento.
No fueron los únicos en visitar cuarteles: Pierre de la Foignerant entró en los Carabineros de la Reina, y Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H ingresó en la Guardia Real como Mayor. La consecuencia de esto último fue la satisfacción añadida de Su Majestad cuando, en la audiencia que tuvo lugar más tarde esa misma semana, entregó el despacho de Chevalier d'Honneur a un miembro de su propia Guardia. "Bien, Chevalier, muy bien. Valientes es lo que yo necesito en mi Guardia", se le oyó decir a Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H, quien por supuesto no se alzó de la reverencia que el protocolo mandaba.

El Parque de les Tulleries fue testigo, una vez más, de los largos paseos de Isabel d'Artois y Henri Daralan, la primera enfundada en un vestido de raso violeta y cubierta de pieles, y el segundo con su uniforme regimental.

En cuanto al estreno teatral, la calidad fue excelente. Asistieron al mismo Clément de Cazotte con Juliette DeClaude, Frédéric Dupont, Pierre Chardin, Ch. d'H. con Marie-Claire Gassol y, en uno de los palcos principales, puede verse a Guillaume de Foix departir con Su Eminencia Cardenal Du Heyn. Se baja el telon tras el primer acto. Murmullos en los pasillos son presagio de los corrillos que se forman entre los asistentes de los pisos superiores. Su Eminencia, sin apartar la mirada de la platea, cabecea ligeramente, saludando a algun notable del Reino o sonriendo levemente ante las sorprendidas miradas de las damas. Ciertamente extraño ver al Ministro de Estado disfrutando de un poco de tiempo libre. Un ligero alboroto en la entrada del palco es rapidamente sofocado por la guardia personal del Cardenal. Hoy no es el día en el que los conciliábulos o las solicitudes de gracia deban enturbiar un momento de asueto y reflexión. Así, uno tras otro, los peticionarios, halagadores y curiosos son invitados cordialmente a cursar la solicitud en otro día y momento o a concertar día de entrevista con el Ministro Du Heyn. Las palabras de Guillaume, como un eco lejano, penetran lentamente en los pensamientos de Du Heyn. Volviéndose hacia su acompañante y amigo, el Cardenal realiza el siguiente comentario:   -París os ha echado de menos, mi buen Guillaume. Pero no creais que vuestra tarea ha acabado aún.

Segunda semana

La primera quincena se cerró con una elevada actividad en los clubs, recién estrenados para muchos. Frédéric Dupont languidecía en Phillippe Le Rouge mientras Les Chasseurs bullía de actividad. Achille Gallas, Clément de Cazotte, Hubert de Béthencourt con Charlotte Pézet, Henri Daralan con Isabel d'Artois (obviamente vestida de violeta), Jean-Baptiste Le Rond, Ch.d'H, Jean Parrot, Olivier d'Arzac, Pierre Chardin, Ch. d'H. con su Marie-Claire, y Philippe Valmont bebieron y se divirtieron hasta bien entrada la noche. Valmont, claramente bajo la influencia del vino de Burdeos, tomó por banda a d'Arzac y comenzó a explicarle cómo hacerse respetar en París: que si un caballero debe ser sincero, no claudicar ante el vil metal, etc, etc, todo esto ante los asentimientos del paciente d'Arzac y entre botella y botella. Al final d'Arzac se libró de él pretextando que se le estaba quemando el gazpacho, y el ahora solitario Valmont decidió irse a casa a dormir la mona, ofreciendo por el camino un lamentable espectáculo llamando a gritos a una tal Mussette y pidiendo algo ininteligible.
Guillaume de Foix, sin embargo, optó por llevar a su dama a L'Epée d'Or para una cena romántica, y Jean Monfort, Chev. d'Honneur llevó a Constance Lacroix al teatro.

Tercera semana

Esta semana fue Hubert de Béthencourt quien, animado por las buenas críticas, se acercó al teatro, mientras que Pierre de la Foignerant pasaba la semana yendo cada tarde a Le Crapaud et l'Apricot. Un incidente curioso, sin embargo, ocurrió la noche del miércoles: Philippe Valmont, cuando entraba en una taberna situada en los barrios donde se descarga el carbón, acompañado de una mujer no identificada pero de equívoca (o, mejor dicho, inequívoca) reputación, fue asaltado por el Lion de Lys. Valmont, en evidente estado de embriaguez, sacó su rapier y profiriendo grandes gritos se abalanzó sobre él, pero el hábil enmascarado le arrojó unas tablas medio podridas que había por allí y le hizo perder el equilibrio. La delgada figura se perdió en la noche mientras Valmont se levantaba pesadamente. La prostituta salió del portal donde se había escondido y le preguntó: "¿se ha ido ya ese pesado?" tras lo cual recuperó a su cliente y ambos entraron en la taberna.

A la mañana siguiente, al toque de diana en el cuartel de los Mosqueteros del Rey, una figura sombría atravesó la puerta principal. Cabizbajo, Guillaume de Foix entró en el patio de armas. Hacía meses que no pisaba esa caserón que para él era su hogar. Muchos Mosqueteros se le quedaron mirando mientras pasaba con paso firme pero lento. Unos murmullos se escucharon en un grupito, y el Coronel corrió hacia ellos.

  -Vos -dijo señalando a uno al azar-. Desenvainad.

Acompañó sus palabras sacando su propio rapier y se puso en guardia. El mosquetero, blanco por la sorpresa, sacó su arma y frente a la orden de su Coronel, un simple "¡Atacadme!", se lanzó hacia él torpemente intentando asestarle un tajo. El Coronel cruzó su acero y desvió el golpe casi sin moverse. De pronto cambió su rostro y estalló en una carcajada.

  -No dejéis vuestra guardia tan baja, y cuando os enfrentéis a un adversario empleaos a fondo, aunque que sea un amigo y un superior frente a quien os halléis. Y ahora...

Y, a una señal del Coronel, unos muchachos entraron en el cuartel portando multitud de pequeños pasteles traídos de la pastelería con mayor reputación de París. Esa semana fue de celebración en el Cuartel de los Mosqueteros, y las tareas fueron menos pesadas. Muchos parisinos, al pasar por los alrededores del cuartel, pensaban que los Mosqueteros se habían vuelto locos.

Cuarta semana

Isabel d'Artois se llevó a Olivier d'Arzac a dar un paseo por París junto con su dama de compañía, mostrándole los puntos de interés y enseñándole a orientarse en la ciudad. Clément de Cazotte se llevó a Juliette a Le Crapaud et l'Apricot, donde se encontró con el excéntrico Parrot llenando de humo el local con su espantosa pipa. Como a duras penas podían verse el uno al otro debido a la humareda, al poco rato la pareja decidió salir a dar una vuelta por la ciudad. "Creo que a partir de enero tendré que poner una zona separada para monsieur Parrot y otra para los demás", comentó el dueño del local.
Philippe Valmont disfrutó de un ambiente sin humos en Les Chasseurs, y en L'Epée D'Or se reunieron Guillaume de Foix, Jean Monfort, Chev. d'Honneur, Su Eminencia Cardenal Du Heyn y Pierre Chardin, Ch. d'Honneur. Éste último acompañado de Marie-Claire Gassol, quien esperaba encontrar alguna otra dama con quien charlar mientras "los hombres discutían sus cosas", pero vio frustradas sus expectativas, con lo que se aburrió soberanamente. Pero el espectáculo lamentable lo dio Jean Monfort, Chev. d'Honneur, quien bebió demasiado y acabó arrestado por la Guardia de la Vieja Ciudad cuando, a altas horas de la noche y ya habiéndose despedido de sus contertulios tiempo atrás, empezó a proferir gritos en plena calle diciendo que Francia era una carnicería de reclutas. Jean Monfort, Chev. d'Honneur acabó en la Bastilla su noche de juerga.

También decir como curiosidad que apareció una cruz negra invertida pintada en la puerta de la iglesia de Saint-Jacques. El párroco opina que se trata de una gamberrada de borracho, y considera que el alcohol está arruinando las almas de los caballeros de París.


CARGOS PARA EL MES DE DICIEMBRE

                                                 N.S.     Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
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Ministro de Humanidades Brgder. o Baron           10    Min.Estado

CARGOS PARA EL MES DE ENERO

                                                  N.S.    Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
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Ministro de Estado      General o Comte           12      Rey
Ministro de la Guerra   Tte.Gral. o Viscomte      12      Rey

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Bueno, un año más (y van a ser trece ya el próximo marzo), ¡felices Fiestas a todos!

Gracias a Fer por escribir su regreso como coronel al cuartel de los Mosqueteros, a Rafa por la escena del teatro, y a otro más (cuyo nombre no diré) por el episodio del Lion de Lys.

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes 30 de diciembre de 2005, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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