Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

REAL CRÓNICA DE JUNIO DE 1638

Que Crom cuente los muertos...
    Jean Parrot

GACETA MILITAR

Alrededores de Sangüesa (Navarra)

Armand de la Fère levantó la vista del mapa y lanzó un suspiro de satisfacción.
  -Estamos a las puertas de Jaca; un esfuerzo más y será nuestra.
  -No olvidéis que aún nos queda Sangüesa, mon general. No podemos arriesgarnos a pasarla de largo y que luego nos salgan tropas por detrás. Y dicen que los aragoneses son aún más tercos que los navarros que hemos encontrado hasta ahora...
  -Bueno, bueno, no será para tanto. De momento nos ha ido muy bien, monsieur De Foix. Prácticamente todos hemos sido mencionados en la Orden o, como Jean Monfort, Chev. d'Honneur, ascendidos. Y alguno, como vos o como Jean-Baptiste Le Rond, con una doble mención que es posible que Su Majestad convierta en un título de Chevalier...
  -Esperemos que sí, mon general. Esperemos que sí. No olvidemos que, a partir de la próxima semana, ya no contaremos con el apoyo de los Coraceros del Príncipe de Condé. Henri Daralan me comentó el otro día que están pendientes de partir a reforzar el ala oeste del frente, hacia Estella.
  -Bueno, nos quedarán los Marines Reales, que lo arreglan todo a golpe de sable. Si hablamos de apoyo, no creo que con ellos nos falte. El otro día vi a ese subalterno recién ascendido, Achille Gallas, matar un jabalí tirándole piedras para provocarle, plantándose frente a él y aguantándole la embestida para apartarse en el último segundo y pegarle un tajo en el cuello antes de que pudiese cambiar de dirección.
  -Sí, desde luego, con gente como ésta es difícil que fallemos en Sangüesa, en Jaca, íy hasta en Madrid!
Ambos militares se despidieron entre carcajadas mientras un sol rojizo se ponía tras los bosques navarros.

Algún maldito paso de montaña perdido en el Pirineo Navarro

Menos claras veían las cosas los Cadetes de la Gascuña. Encargados, junto con el 27 de Mosqueteros, de guardar la entrada del puerto de montaña cercano a Roncesvalles, tras una semana de relativa tranquilidad y escaramuzas aisladas se desató la hecatombe: una División española cayó sobre los desprevenidos Cadetes. A pesar de las patrullas adicionales que Jean Parrot organizó por su cuenta para vigilar los desfiladeros, los españoles conocen muy bien su tierra y llegaron, literalmente, de todas partes al mismo tiempo. Ni el vaso de vino que Parrot permitía a sus hombres tomarse con el rancho de la cena hizo el milagro de que las posiciones resistieran: primero el 27 y luego los Cadetes fueron empujados montaña abajo. En el forzado retroceso resultó herido de gravedad Frédéric Dupont y, casi al mismo tiempo, en otro punto del frente (si es que se puede hablar de frente en estas condiciones de lucha), Parrot, viéndolas muy negras, hizo retroceder a su Segundo Batallón a posiciones más seguras, dejando una brecha en la línea. Esta extemporánea retirada hizo que el Primer y Tercer batallones tuviesen que desplazarse para cubrirlos, y probablemente Parrot tendrá que rendir cuentas a Clément de Cazotte al respecto. ¿Error táctico o simple cobardía? Es difícil que se trate de lo primero tratándose de un militar tan experimentado como Parrot. Veremos qué explicaciones da a su Coronel. De momento, nuestras tropas en territorio español lo tienen mucho más difícil para recibir suministros (puntualicemos: esto no ha sido por culpa de Parrot sino simplemente por el inesperado y demoledor ataque) y los Cadetes han sufrido numerosas bajas, entre ellas soldados valerosos como Marcel du Calais, al que se ha declarado desaparecido y del que se desconoce si ha caído o ha sido hecho prisionero.

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Primer día del mes, amanecer. A la puerta del cuartel de los Coraceros del Príncipe de Condé, una silueta esbelta espera. Al rato, el primer rayo de sol se asoma por encima de los edificios cercanos y revela el color violeta que contrasta los negros cabellos de la dama, pues de una dama se trata. En ese mismo instante, como si la aurora fuese la señal convenida, el portón del cuartel se abre y los Coraceros, en orden de combate, empiezan a fluir, como las gotas de agua de un torrente, en un silencio roto solamente por el sordo rumor de los cascos de los caballos. Isabel d'Artois agita su pañuelo y se esfuerza en sonreír. Henri Daralan, en uniforme de Mayor y al mando de un Batallón, apenas pierde su rigidez para devolver discretamente el saludo. Cuando la última fila del tercer batallón cruza por delante de ella, Isabel ya se ha dado la vuelta y, con un suspiro, se dirige hacia la iglesia.

París está totalmente muerto. La mayoría de las tropas están en el frente y, como cada verano, la ciudad languidece al sol. Además, la ola de calor que azota las calles hace que éstas se muestren vacías, ya que nadie se atreve a pisarlas bajo los abrasadores rayos. Incluso Su Majestad ha dejado la ciudad, refugiándose en Versailles, donde al menos los árboles dan algo de frescor.
Hubert de Béthencourt no ha llegado hasta Versailles, pero sí ha huido del calor llevándose a Charlotte Pézet consigo. Además, nuestro caballero está todavía debilitado por su herida y no le conviene sufrir por causa del calor. Largos paseos por el bosque y largas conversaciones han llenado esta semana para la pareja.

¿Y el teatro? Pues... vacío, prácticamente. Y fue una lástima, porque la obra era de calidad. Julius Kern invitó a Francine Davelet y la obsequió con un bello ramo de flores. ¿Romance a la vista?


Segunda semana

Pero el campo es muy aburrido, y Hubert de Béthencourt prefirió volver a París esta semana y, para recuperar el contacto con el mundo, llevó a Charlotte al club, donde Julius Kern y Sevère de Montmorency habían organizado una pequeña reunión. El problema para la pobre Charlotte fue que los caballeros comenzaron a hablar de temas militares, pero su salvación Juliette deClaude le propuso una partida de cartas, con lo que la dama dejó a los caballeros enfrascados en sus relatos militares y disfrutó de una amena velada de cartas.


Tercera semana

De nuevo el misterioso Lion de Lys se ha dejado ver en la noche parisina. Esta vez ha sido un banquero italiano, el signor Baglioni, quien se ha librado de un asalto gracias a este misterioso Lion de Lys. Segun monsieur Baglioni, el espadachín dio buena cuenta de sus dos asaltantes, aunque le pareció que recibió una herida porque en su huída dejó algunas gotas de sangre sobre el suelo.


Cuarta semana

Hubert de Béthencourt fue al teatro atraído por los buenos comentarios de Julius Kern, y Su Eminencia el Cardenal Du Heyn, buscando acaso relajarse de una intensa semana de trabajo episcopal y ministerial, pasó todo el tiempo en su rincón preferido de L'Epée d'Or. Mientras, Sevère de Montmorency hacía lo propio en Phillippe Le Rouge, visitando el club por fin después de tanto tiempo de pagar la cuota. Nada más entrar se dirigió a las mesas de juego, donde la fortuna no le sonrió demasiado.


CARGOS PARA EL MES DE JULIO

	Durante este mes se renuevan los cargos religiosos (consultar reglas).

CARGOS PARA EL MES DE AGOSTO

	Durante este mes no se renuevan cargos.

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el MIÉRCOLES, 27 de julio de 2005, a la medianoche (hora española peninsular). ATENCIÓN, porque el 29 me voy de viaje y el 28 lo dedicaré a detalles de última hora, así que tendré que ser puntual. Sí, ya sé que eso nos deja una semana justita para el turno, pero la alternativa es saltarnos agosto, que es peor, ¿no?

¡Hasta pronto!

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