Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

REAL CRÓNICA DE OCTUBRE DE 1637

GACETA MILITAR

Tournai

Frédéric Dupont, delgado, demacrado, débil, contempla desganadamente los barrotes de su celda, poco más que un barracón de almacenaje de aperos reacondicionado como calabozo. De nuevo la misma idea, la misma obsesión que no cesa de atormentarle, cruza su mente:
  -Tengo que salir de aquí.
Una y mil veces más, vuelve al trabajo; con la hebilla del cinturón intenta rebajar el mortero que sujeta la reja de la ventana; después ya pensará qué hacer, pero lo principal es salir de la celda. Ya no recuerda el tiempo que lleva, noche tras noche, rascando el alféizar del ventanuco sin que apenas se vea resultado apreciable...
De repente, un estallido que le lanza hacia atrás, la cara llena de polvo ennegrecido, gritos, carreras, y una voz conocida: "Esto tenía que ser un poco más discreto, así que daos prisa, monsieur". Aún no repuesto del sobresalto de la explosión, mira a su alrededor y ve que la odiada ventana ha desaparecido, junto con la mitad de la pared en la que se apoyaba. En su lugar, una silueta oscura, origen de la voz: "¡Vamos, vamos! ¿O es que preferís esperar a que os traigan el desayuno para fugaros con la barriga llena?" Jean Parrot, porque no puede ser otro que él, lo agarra del brazo y lo arrastra hasta a través del patio de la masía, convertida en campamento, donde lo tenían preso, hasta un bosquecillo en el que aguardan más caballeros con monturas frescas. En la noche le cuesta distinguir las caras, pero reconoce las voces de Henri Lacroix, Hubert de Béthencourt, Cézare Malenfant, Philippe Valmont, Guillaume de Foix, Marcel du Calais, Pierre Chardin, Phillippe du Champagne, Pierre Du Fo, Maurice de la Fontaine... un montón de caballeros se han unido para rescatarle, y hasta cree distinguir a un sacerdote aunque no está muy seguro. Medio aturdido todavía, apenas acierta a espolear el caballo para, siguiendo la grupa de quien lleva delante, salir en pos de la libertad.

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Poca actividad en los clubs esta semana, por la razón que veremos más adelante. Clément de Cazotte en Le Crapaud et l'Apricot, Jean Cricton en Les Tuiles Bleues, cada uno mirando fijamente su jarra en solitario. Grichet des Wardes, en cambio, se llevó compañía a L'Epée D'Or, y compañía de altísimo postín: nada menos que Su Alteza Real el Delfín, hermano de Su Majestad y su sucesor en el Trono de Francia, acompañó a Grichet des Wardes a tomar unas copas y a pasar una velada animada.

Pero el acontecimiento a destacar esta semana ha sido que uno de nuestros suscriptors, Guillaume de Foix, ha estrenado su primera obra teatral que, si bien se desvia ampliamente de la habitual temática en boga en nuestros días, ha causado seria y favorable impresión en el público asistente: Hubert de Béthencourt y Maurice de La Fontaine con sus respectivas damas, Philippe Valmont y, en un palco, Cézare Malenfant, Jean Parrot ("oléis raro, monsieur Parrot", dijo alguien a este último, a lo que el caballero respondió con un comentario acerca de un accidente con un carro de estiércol) y Pierre du Fo. En cuanto a la obra en sí, el título de la misma era "Le Duellist", y la primera curiosidad es que se encontraba ambientada en el París de hace unos pocos años, ignoramos si por innovar en el arte de Talía o por ahorrar en vestuario al poder usar en escena unos vestidos rescatados del armario de viejo de los actores. Leamos a continuación, de primera mano, la crónica de nuestro asistente, enviado al Théatre para el evento:

La escena representa el patio trasero del convento de las Carmelitas,
con una ligera bruma que cubre el escenario, una innovación de efectos
especiales preparada por el director.

En el centro del escenario una figura que, al levantarse el telón, se
quita con una mano la capa y la lanza la suelo mientras que con la otra
mantiene sujeto su rapier. Se trata de Jean-Ignace de Montesquieu, que
intenta defender el honor mancillado de su hermana pequeña. Justo
enfrente suyo aparece otra figura, calvo, con barba y el rapier en la
mano. Jean d'Arras intenta defenderse de la acusación de haber
mancillado el honor de una dama, se detiene y saluda a Montesquieu con
el grito de los duelistas: "En Garde!" Y ambos se lanzan sobre el otro,
comenzando la acción al instante, entrecruzándose una serie de
estocadas. El intercambio de golpes es intenso, y ninguno logra superar
la defensa de su oponente. Durante unos minutos la escena permanece
callada, escuchándose sólo en entrechocar de los dos aceros.

Cuando de pronto se oye un nuevo ruido de aceros, pero esta vez no surge
del escenario, sino de la puerta del teatro. Atravesando el comúnmente
llamado "gallinero", dos hombres se baten en duelo a la par que lo hacen
los que están en el escenario. El primero es bajo y rechoncho, pero 
con una agilidad sorprendente. Se llama Philip d'Arras y es el hermano
de Jean, e intenta defenderse de la misma acusación. El otro luce una
perilla y tiene unos ojos hundidos y con unas marcadas ojeras. Se trata
de Guillaume de Foix (interpretado por él mismo) que ayuda a su mejor
amigo.

Los ruidos de los dos duelos se entremezclan y chocan, creando una
extraña melodía que parece una canción. Así pasan unos pocos 
minutos, con una coreografía de duelo excelente, y en dos estocadas
Montesquieu mata a su oponente y Guillaume le atraviesa la cara al
suyo. Jean d'Arras se desploma en el suelo y Philip, ya en sobre el
escenario, intenta huir al escuchar el aviso de que llega la Guardia
de la ciudad.

Este es el espectacular inicio de la obra del novel autor Guillaume de
Foix. Un excelente comienzo para la obra, que continúa a buen ritmo
contando cómo Guillaume queda en París para proteger a su amigo, que
debe partir a Londres con su hermana para cuidar de su tía enferma y
llevar los negocios heredados por parte de su tío, inglés de 
nacimiento.
En Londres las cosas no son fáciles para un francés, y múltiples
situaciones, algunas cómicas y otras no tanto, llevan a Jean-Ignace de
Montesquieu a defender su honor de caballero, su honor de francés, su
honor como sobrino, su honor como amante.

A lo largo de los cinco actos se suceden los duelos y además surge un
misterioso asesinato, del primer inglés con el que se bate 
Montesquieu, y el francés se convierte en el principal sospechoso. La 
investigación recae en manos de un oficial inglés que se ve ayudado en
su tarea por un torpe y rechoncho franciscano. Este curioso fraile pone
la nota cómica con su torpeza en los entreactos, y al final resulta que
gracias a él logra descubrirse el misterio y exculpar a Jean-Ignace de
Montesquieu...

En resumen, una obra de acción, de amor, de espectáculo, de espada, 
de humor. Una delicia para los ojos, en la que por primera vez un director
se atreve a incluirse como parte de la trama, aunque eso es algo que sólo
lo han podido disfrutar los asistentes al estreno.

Segunda semana

Las noticias sobre lo curioso de la opera prima de Guillaume de Foix corrieron cual reguero de pólvora, y esta semana más parisinos encaminaron sus pasos al Théatre para comprobar personalmente si tanta habladuría estaba justificada: Clément de Cazotte y Henri Lacroix se quedaron abajo, y Dominique Sanglant alquiló un palco al que invitó a Grichet des Wardes con su esposa y a Jean Cricton. Los que ya habían visto la obra o no estaban interesados se repartieron entre los distintos clubs: Maurice de La Fontaine se fue a Les Tuiles Bleues, y Hubert de Béthencourt y Guillaume de Foix fueron a Les Chasseurs, éste último llevando a Georgette para compensarla del abandono en que la había tenido sumida a causa del estreno teatral. Philippe Du Champagne, en cambio, se dirigió al parque, donde anduvo rondando durante un buen rato a Charlotte Pézet, quien al final tuvo que reprenderle por su atrevimiento.

Otro incidente a destacar fue el pequeño incendio sin consecuencias en Chasseurs, que se inició por motivos desconocidos y que no pasó a mayores gracias a la pronta intervención de Pierre du Fo, que a la sazón paseaba por la zona y, consiguiendo un cubo de agua de alguna parte, apagó el incendio en poco tiempo.

Y, a todo esto, Jean Parrot se pasó la semana en el cuartel de los Cadetes, revolucionando a todo el Segundo Batallón y sosteniendo continuas reuniones con la oficialidad. No cabe duda de que Parrot trama algo...

Tercera semana

Una vez más, la inseguridad y la delincuencia han hecho presa en París. El carruaje de Claudette Gorloise, que volvía de visitar a una anciana tía suya, fue asaltado por un desconocido en plena calle. ¿Dónde está la guardia de la ciudad cuando se la necesita?

En cuanto a la actividad cotidiana, se centró principalmente en los clubs: Marcel du Calais estuvo en le Crapaud et l'Apricot, Dominique Sanglant, Hubert de Béthencourt y Jean Cricton en Les Chasseurs, y Guillaume de Foix se fue a L'Epée D'Or, esta vez a meditar y reflexionar sobre la trascendencia del éxito y la fama, amén de a planear su próxima obra.

Cuarta semana

La mayoría de caballeros se ausentó de París durante la cuarta semana para participar en el rescate de Frédéric Dupont, pero Clément de Cazotte se quedó "vigilando Le Crapaud et l'Apricot para que no se lo llevasen", y Philippe Du Champagne participó en una extraña excursión por los bosques cercanos a París, en la que se dedicó a dar vueltas solo a través de los campos, esquivando jabalíes y hortelanos furiosos, para terminar comiéndose un pollo entero tumbado en la hierba. Extraño caballero éste...

NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

CARGOS PARA EL MES DE NOVIEMBRE

                                                  N.S.     Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
----------------------- ----------------------  ------  ------------
Soldados escolta Real   Soldado Guardia Real       8    Capitan Escolta
Sold.escolta Cardenal   Soldado Guardia Cardenal   5    Capitan Escolta

CARGOS PARA EL MES DE DICIEMBRE

                                                 N.S.     Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
----------------------- ----------------------  ------  ------------
Ministro de Humanidades Brgder. o Baron           10    Min.Estado

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Bueno, conseguí acabar la crónica. Aprovechamos para comentaros un par de cosas:
1) Pasado mañana, yo (Tirs) me voy de vacaciones y, como normalmente soy el encargado de responder a las dudas, consultas a mitad de mes, etc, es posible que os tengamos algo "tiradillos" durante unos días ya que solamente tendré acceso al correo a través de webmail. Volveré el día 3 de diciembre, justo a tiempo para el turno.
2) Después de una queja de Lea he revisado el contestador automático de la dirección "turnos" y parece ser que a veces y para según qué direcciones no funcionaba, es decir, no mandaba el acuse de recibo. Creo que ya está resuelto; perdón por la molestia. Pero recordad que, como los más veteranos ya sabéis, el acuse de recibo automático está montado en mi portátil, es decir, se envía cuando el mensaje entra en el buzón de turnos, así que durante estos días, como el portátil no se encenderá, no os llegarán hasta que yo vuelva. De todas formas, como en la práctica siempre tardamos un día o dos en comenzar con el turno, cuando vuelva avisaré en la lista y así sabreis que los acuses de recibo están en camino.

¡Ah! Se me olvidaban los Agradecimientos :-) A Fernando, por escribir la crónica de su obra teatral, y a Enric por todo el material sobre el rescate.

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes 3 de diciembre de 2004, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

®"En Garde!" es una marca registrada de Margam Evans Limited

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