Preux et audacieux: Una partida de En Garde!® por e-mail

REAL CRÓNICA DE ABRIL DE 1637

I cannot tell you everything that we know.
    Colin Powell, sobre las supuestas armas de destrucción masiva en Iraq.

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana
Cuando Jacques de la Loire recupera el conocimiento tarda unos minutos en recordar el lugar en el que se encuentra. Pese a todo, el frío, la humedad, el dolor y la sed se clavan en su mente de un modo tan real que difícilmente podria tratarse de una pesadilla. Unas palabras confusas le hacen girar la cabeza e intentar focalizar la figura de quien las pronuncia:

  -Necesario... sto? ¿Qué... tendeis? ¿No... a ver... del Sol?

Denis Lavoisier, imponente ante la maltrecha figura del barón, espera pacientemente a que éste recupere el control de sus sentidos.

  -Jacques, Jacques... ¿Por qué os hacéis esto? Que queréis conseguir? Miraos, apenas llegáis a ser la sombra del hombre que un día fuisteis. Acabad con vuestro sufrimiento, amigo. No me obligueis a llamar de nuevo a vuestro confesor. Pedid perdón ante Dios y ante mí por vuestros pecados y descansad. Todo habrá sido un sueño y regresaréis a casa, con los vuestros. Temo por ellos, monsieur, si no recuperais la memoria, ¿que será de vuestro nuevo vástago? Son numerosos los peligros que acechan en París, y yo quizás no podría protegerle de todos ellos. Vuestra dama llora desconsolada esperando vuestro retorno; si seguís ocultando la verdad a la Justicia, ¿que quedará de vos para confortarla?

>>Amigo mío, esta pesadilla puede prolongarse indefinidamente si vos no le ponéis fin. No quisiera veros convertido en un muerto en vida, pero vuestra falta de colaboración comienza a ser irritante.

La cara de Jacques de la Loire es dantesca. El sufrimiento y la extrema delgadez se hacen patentes, y un fatal, y parece que próximo desenlace, empieza a ser patente.

  -Denis,sigo sin poder declararme culpable conscientemente de algo que no recuerdo haber hecho. Si vos decís que sí, y de hecho, he sido capturado en la escena del crimen, pues seré culpable, pero yo no puedo confesar algo que no recuerdo haber hecho. Sabéis que soy hombre de honor, y si recordara algo no dudéis que os lo diría, pero no es así. Mi cuerpo y mi alma están sufriendo horrores aquí dentro, y de seguir así, y siendo verdad lo que decís, en el infierno seguiré sufriendo, pero mi mente no me dice que eso sea verdad, y no puedo dejarme llevar por mi sufrimiento, o por el de mi familia, por quien daría todo, y mentir para poder salvarme. Si mintiera tampoco arreglaría lo que he hecho, ni os diría ninguna verdad, puesto que no sé qué verdad he de decir. Sólo espero que esto acabe lo antes posible, sea para bien o para mal.

>>Y pase lo que pase, querido amigo, espero que mi familia esté a salvo, y que no les guardéis ningun rencor a mi esposa e hijos, puesto que ellos no tienen ninguna culpa de lo que su marido y padre haya podido hacer. Por favor, prometedme que ningún daño les será hecho, puesto que sea aqui o en el infierno no podría soportarlo.

>>Espero que algun dia podais perdonar lo que os he hecho pasar, y espero que entendais que nunca he pretendido haceros daño conscientemente, aunque podais pensar que lo he intentado. Siempre seré vuestro amigo, aunque parezca lo contrario.

>>No se si tendré fuerzas más adelante para despedirme, por ello lo haré ahora:

>>Hasta siempre mi amigo, mi camarada, mi señor. Espero que le digais a mi familia que su padre y esposo fue un buen hombre, puesto que he procurado no hacer nunca el mal, aunque vistos los últimos acontecimientos no puedo decir eso por más tiempo.

>>Espero que podáis admitir mis ultimas disculpas, ahora podéis hacer lo que creáis oportuno, yo más no puedo hacer.

Dicho esto Jacques de la Loire cierra los ojos y empieza a hundirse en la oscuridad sin ser consciente de lo que le deparará el futuro. No oye la respuesta del conde:

  -No os creo. No podéis pedir que os crea, Jacques. Negáis la evidencia, negáis que vuestra propia mano prendía la llama del odio, negáis vuestra propia razón, y por tanto os negáis a vos mismo. Tampoco os entiendo. ¿Por qué ese interés en continuar con esta comedia hasta las últimas consecuencias? ¿Acaso teméis más a vuestra secta de comediantes que a la Justicia de Francia? Es una lástima que no me permitáis ayudaros, pues para mi esto es una derrota. Cualquier hombre, por terrible que sea su pecado es recuperable para el reino de Dios siempre y cuando sea lo suficientemente humilde como para rogar a Éste por el verdadero perdón.

>>Os dejo, pues, en el infierno que habéis elegido.

. . .

El centro de la animación esta semana ha sido Les Tuiles Bleues. Allí se encontraban Dominique Sanglant, Hubert de Béthencourt, Jean-Baptiste Le Rond, JCL y Pierre de Lille, charlando y bebiendo animadamente, cuando la puerta se abrió y apareció el azul uniforme de un Mosquetero del Rey: Fig de Barbarie.

  -Vaya, vaya. Capitán, mirad lo que ha traído el gato -ironizó Sanglant.
  -Parece que a los Mosqueteros del Rey se les ha escapado la mascota -respondió Cricton-. ¿O acaso es un regimiento de mascotas y se les ha escapado el mosquetero? -risas-.
  -Monsieurs, estaré encantado en sacaros del dilema de inmediato -respondió Fig de Barbarie desenvainando-. Como sabéis, la puerta trasera da a un oportuno descampado. ¿Quién será el primero?

Fue, por cuestiones de rango, Sanglant. Pero no era éste su día: menos de un minuto tardó De Barbarie en dejarlo inconsciente en el suelo, gravemente herido en un pulmón. Un par de caballeros lo recogieron y lo llevaron en un carruaje a su casa. Al subir al carruaje se cruzaron con una patrulla, pero consiguieron ocultar las manchas de sangre bajo el capote y aparentar que su estado se debía a una borrachera. Mientras tanto, en el patio trasero ya se libraba el siguiente combate: de nuevo una rápida tirada a fondo de Fig abrió el lance, aunque esta vez Cricton ya se lo esperaba y consiguió esquivar; intentó una riposte, pero al hacerlo dejó su guardia al descubierto por un instante. El mosquetero vio el hueco y se lanzó a por él. Cuando Cricton lo advirtió, esquivó rápidamente, pero no antes de que el rapier de Fig se le hundiera en el brazo. Ante la copiosa pérdida de sangre, Cricton concedió el duelo y se improvisó un vendaje con su propia camisa de lino, tras lo cual partió hacia casa de su amigo Sanglant a preocuparse por su suerte.

A todo esto, Villiers Daugé de Chevreuse dedicó la semana a una actividad inusual en él: el paseo por la naturaleza, concretamente en la ladera de la colina de Montmartre, junto con Claire Lagaine, que sigue entre fascinada y divertida por el excéntrico personaje.

En cuanto al estreno teatral, se vio por el vestíbulo de entrada a Clément de Cazotte, Grichet de Wardes, Jean Parrot, Jean-Baptiste de la Tour Noir, Maurice de La Fontaine y el recién llegado Ulis du Cap de Quer. Georgette d'Avignon, invitada por Guillaume de Foix, oteaba la platea desde un palco elevado. De la obra... mejor no hablar.

Segunda semana
De nuevo Les Tuiles Bleues fue el centro de la animación, aunque esta vez Le Crapaud et l'Apricot tampoco desmereció: Clément de Cazotte y Pierre Chardin entablaron una ruidosa competición de trasegar licor mientras Jean Parrot, melancólicamente sentado en un rincón, los contemplaba y fumaba en una larga pipa. Mientras, en Les Tuiles Bleues se reunían Fig de Barbarie, Guillaume de Foix, Hubert de Béthencourt, Jean Monfort y Maurice de La Fontaine. Por supuesto, le Comte d'Ille permaneció ajeno al bullicio populachero y pasó la semana apostando grandes sumas de dinero en el Gran Casino, con desigual fortuna.

Tercera semana
Un grave incidente se produjo en el palacete de le Comte d'Ille: un grupo de seis enmascarados intentó entrar subrepticiamente en el hogar del Comte. Cruzaron el jardín y casi consiguieron colarse por una ventana, pero no contaron con el dispositivo de seguridad que le Comte tiene organizado. Las continuas patrullas y los vigilantes apostados en las esquinas dieron la alarma, y al instante el palacete se había convertido en una trampa mortal para los asaltantes. Tres de ellos, al encontrarse todavía cerca del perímetro exterior, lograron huir, pero los otros tres se vieron obligados a defenderse y, por supuesto, la superioridad numérica los abrumó. Uno de ellos arrojó repentinamente el rapier y echó mano de una pistola que llevaba oculta bajo la capa, pero la guardia del Comte fue más rápida y el enmascarado cayó exánime junto con sus otros dos compinches. Al quitarles las máscaras uno de ellos resultó ser Gérard Ampourdan, mientras que todavía no ha podido identificarse a los otros dos.

Ajenos a tan graves incidentes, detrás del convento de las Carmelitas, Jean Parrot y Grichet de Wardes practicaban esgrima a la todavía gris luz de la aurora. Sin dejar los lances, conversaban.

  -Os dábamos por muerto, Grichet.
  -Lo he estado, Jean.
  -Pues os conserváis bien, señor, algún kilo de más y un penacho de canas, lo usual en un cadáver...¡ja, ja, ja!
  -No os burléis... nunca me gustó en demasía vuestra mordaz lengua.
  -Bien os sirvió en el pasado.
  -Sí, pero ahora necesito vuestra habilidad con el acero, no vuestros juegos de palabras.

Aquí Parrot se detuvo a recuperar el resuello, y la práctica se interrumpió momentáneamente.

  -¿De veras? ¿Tan poco tiempo de vuelta en la ciudad y ya tenéis enemigo que os requiera en forma? ¡Sois formidable!
  -He venido a saldar viejas deudas y vengar traiciones, y yo no olvido ni perdono, recordadlo.
  -Pero, ¿sabéis a quién debéis buscar?
  -No, pero he oído sobre un grupo de subversivos que actualmente está minando la moral y la credibilidad de nuestro querido Comte... ¿sapos?
  -¿Creéis que vuestro hombre podría ser uno de los sapos?
  -¿Acaso los conocéis? ¿Quiénes, si no? Sin duda serán hombres con poder y quizás estén enterados, o quizás sea uno de ellos...
  -Podrían serlo o no. Ellos se creen libertadores, algunos los ven como traidores a Francia. No creo que sean ellos...
  -Francia necesita un cambio, nuevos tiempos se avecinan, el totalitarismo de la monarquía acabará, el pueblo tiene mucho que decir, ya se oyen voces entre la muchedumbre llamando a la rebelión. La cuestión es... ¿A qué barco debemos subirnos, mi querido Parrot?
  -¿Barco? ¿Rebelión? ¿Traición a Francia? ¿Elegir? ¡Por Dios, Grichet! ¡Sois un caballero! ¡Vuestra vida está al servicio del Rey y de Francia! ¿Qué estáis diciendo?
  -Jean, ¿vos no tenéis dudas nunca? Amigo mío, mi vida está al servicio de la venganza... No importa si son traidores o leales los que me ayuden a conseguirla.
  -Os comprendo... Pero luchando como lo hacéis ahora, vuestra venganza no pasará del Sena.
  -Por eso os he buscado a vos y no a otro: ¡Ayudadme!

Las campanadas de laudes ahogaron el tintineo de los aceros al cruzarse de nuevo...

Mientras esta conversación tenía lugar, Hubert de Béthencourt, Jean-Baptiste Le Rond, Jean Monfort, Jean-Baptiste de la Tour Noir, Maurice de La Fontaine y el recién llegado Ulis du Cap de Quer volvían a reunirse en Les Tuiles Bleues. Las risas y los gritos que salían del club eran el único desgarrón en el silencio de la noche parisina.

Cuarta semana
Hubert de Béthencourt se llevó una decepción esta vez cuando, confiando hallar el habitual ambiente en Les Tuiles Bleues, se encontró con que el club estaba vacío. En efecto, los desiertos salones contrastaban con el bullicio de semanas anteriores.

Mientras, le Comte d'Ille visitó L'Epée D'Or con su esposa, quien llevó a su amiga Christine Daé con ánimo de presentársela a Grichet de Wardes. Los cuatro disfrutaron de una agradable cena, tras la cual apareció Su Eminencia Cardenal Du Heyn para acompañarlos tardíamente. La frase de la noche fue la que espetó le Comte a uno de los criados: "¿Es ésta la manera de servir un café?"

Y, para culminar el mes, otro grave incidente: la última noche, un carruaje se detuvo frente a la puerta del cuartel del 69 de Arcabuceros. Cuando parecía que alguien iba a descender del mismo y los centinelas se aprestaban a identificar al recién llegado, se produjo una atronadora explosión y una llamarada envolvió el carruaje. Se tocó generala y de inmediato la unidad estaba dispuesta a repeler cualquier ataque. En la confusión pareció que el cuartel sufría un asalto, y hubo disparos en la noche sin que se sepa a ciencia cierta contra quién; se cree que los centinelas pudieron alcanzar con sus disparos a dos figuras oscuras que, después de apearse del vehículo por el lado contrario, echaron a correr calle abajo. Calmados los ánimos, se encontró frente a la puerta un pisoteado papel en el que todavía podía leerse:

Disce quasi semper victorius;
vive quasi cras moriturus.

 

 

NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

CARGOS PARA EL MES DE MAYO

                                                 N.S.     Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
----------------------- ----------------------  ------  ------------
Aides de Division       Teniente Coronel           4    Jefes Divis.

CARGOS PARA EL MES DE JUNIO

                                                 N.S.     Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
----------------------- ----------------------  ------  ------------
Ministro de Ciencias    Brigadier o Baron           10    Min.Estado

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Alberto y Johnny siguen desarrollando magistralmente la escena del interrogatorio. Ya veremos cómo acaba y qué acontecimientos nos trae. Ni los mismos árbitros lo sabemos... También gracias a Enric y Belky por el diálogo durante las prácticas de esgrima.

La celebración del duodécimo aniversario fue tan divertida como cada año, aunque se echó de menos a Marc, que no pudo asistir por culpa de una gastritis que le sobrevino a última hora. También a consecuencia de eso se ha retrasado una semana la resolución de los turnos. La foto de grupo ya está en la web, como de costumbre, pero ¡a ver si alguien se decide a escribir la crónica de la barbacoa!

La fecha límite para el proceso del turno será el viernes, 28 de mayo de 2004. De todas formas, el 29 me voy de viaje, así que posiblemente la cosa se retrase unos pocos días, pero no os fiéis demasiado. Ya os avanzo que los turnos de mayo y junio se procesarán en Taiwan, de modo que ¡ponédmelo fácil!


®"En Garde!" es una marca registrada de Margam Evans Limited

PrincipalVolver a la página principal.