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REAL CRÓNICA DE MAYO DE 1636

GACETA MILITAR

Pirineo noroccidental
Amanece perezosamente en uno de las pequeñas rutas que conducen a Roncesvalles. El verano no acaba de llegar, y una bruma matutina cubre el valle con un opaco manto blancuzco. le Comte de Saint Ruy, Mariscal de Francia, intenta en vano hacerse una idea de las posiciones propias y enemigas. En su enfado, deja el catalejo sobre la mesita de campaña con un gesto tan brusco que la lente frontal se suelta de su sitio y cae al suelo, rompiéndose. El viejo ordenanza frunce el ceño: "Mal agüero", murmura casi sin mover sus enormes bigotes.
 -Bien -suspira el mariscal-, hay una manera de saber cómo están las cosas ahí abajo, y es bajando a verlas.
 -Vuestra Excelencia se ha levantado bromista esta mañana -responde el ordenanza-. Bajar sin ver el camino es de locos. Es mejor que un batidor contacte con el campam...
 -Sí, y que luego me cuente lo que le parezca -la interrupción del Mariscal fue seca y cortante como el aire de la mañana-. He dicho que iré yo mismo. Prepara mi caballo.
 -Como ordene Vuestra Excelencia. ¿Qué compañía llevará como escolta?
 -¿Compañía? ¡Con el ruido que mete una compañía, se nos echaría encima el enemigo como moscas a un pastel! Llevaré una escuadra, y será suficiente.
 -Pero Excelencia, una sección al menos... -las palabras del ordenanza se perdieron en la bruma mientras el Mariscal se alejaba en dirección a los alojamientos de la tropa. Aún pudo oírsele saludar a alguien con quien se cruzó: "¡Hombre, monsieur De La Loire, buenos días! Voy a bajar a hacer un reconocimiento por el valle. ¿Me acompañais y así charlamos un rato?"

A primera hora de la tarde se encontró el caballo del Mariscal cubierto de sangre y, no lejos de él, el cadáver de Alexandre De Larue, que formaba parte de su escolta. El cuerpo del infortunado conde no apareció hasta casi caer la noche. Nada sabemos, en cambio, de le Baron de la Papillotte; cabe la esperanza de que haya sobrevivido y el enemigo lo haya hecho prisionero.

R.I.P.
Rogad a Dios por el alma de
JEAN-FRANÇOIS LACROIX
Comte de Saint Ruy
Viscomte de Sainte Catherine
Baron de Sainte Honorée
Ministro de la Guerra
Mariscal de Francia

[Cruz para la tumba]

Su afligida viuda, sus camaradas del Estado Mayor y sus compañeros del Regimiento agradecerán
UNA ORACIÓN


R.I.P.
Rogad a Dios por el alma de
ALEXANDRE d'LARUE
Subalterno de la Guardia Real

[Cruz para la tumba]

Sus compañeros del Regimiento agradecerán
UNA ORACIÓN

Cercanías de Anvers
Último mes de la campaña de primavera; las lluvias se han retrasado este año, y el mes de mayo ha sido pasado por agua. Los campamentos embarrados, los centinelas empapados... y alguien que saca provecho de la situación: encerrado en un cobertizo sin ventanas, Maurice de La Fontaine oye caer la lluvia en espera del destino definitivo que sus captores quieran darle. El suelo de tierra apisonada empieza a calar la humedad exterior, y el agua empieza a penetrar en su prisión. "Lo que faltaba", piensa. "Aún pillaré un reuma". Pero el suelo se va ablandando y ablandando, y esto da una idea a nuestro héroe. Un poco de paciencia, una noche sacando barro en silencio, y poco antes de la aurora consigue abrir una brecha entre el suelo y el bajo de la pared de adobe cocido. Reptando por la angosta abertura, consigue escabullirse de su encierro y, cuando el carcelero lle lleva una escudilla de rancho y un trozo de pan seco al salir el sol, Maurice de La Fontaine ya se encuentra casi en nuestras líneas. Será al mediodía cuando tropiece con un pelotón de batidores franceses en busca de provisiones, que lo recibirán con los brazos abiertos.

En cuanto al resto de caballeros de nuestra querida Francia, en general la suerte les sonrió más que a los infortunados de Anvers: Armand de la Fère recibió una doble mención en la Orden, con lo que quizás Su Majestad tenga a bien concederle un título, y además fue ascendido a Teniente General. Su vacante será cubierta por René Boilot, que ha sido ascendido a Brigadier General. Clément de Guer también recibió una promoción a Teniente General, aunque en este caso fue por eficiencia pura y simple: su Brigada obtuvo resultados correctos pero no tan espectaculares como los de Armand de la Fère. El coronel Daugé y Armand de Noisel fueron vistos cargando un aparatoso cofre que seguramente contenía algo de valor, pero además de eso la valentía de los Cadetes ha hecho merecedor a su coronel de una doble mención. ¿Le dará Su Majestad un título a tan excéntrico personaje? El valor es lo que cuenta, dicen. Y otra recompensa han recibido también los Cadetes: su oficial superior tiene un nuevo lugarteniente ya que Armand de Noisel ha sido nombrado Teniente Coronel. le Baron de Manequin ha tenido que conformarse con algo de botín, y Laurent Etcheverry ha sido ascendido a Mayor de los Marines Reales.

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana
La mayor parte de la animación, para bien o para mal, sigue estando en el frente. Esta primera semana, solamente en le Théatre Royale pudo verse algo de ambiente: Agrippa d'Aubigne y Laurent de Boisier alquilaron sendos palcos con sus respectivas parejas, y Clément de Cazotte prefirió estar de pie en la platea pensando que, después de los últimos fiascos teatrales, mejor no gastarse mucho dinero para así poder largarse si la obra se ponía demasiado soporífera. Sin embargo no fue así, y "La décision de Sophie" resultó una obra, si no excelente, sí correcta y entretenida.
Mientras tanto, Dominique Sanglant mandó a su criado "a ver si está ya lista la orden que me nombra Capitán de la escolta de Su Eminencia". Al rato volvió el sirviente:
  -Sí señor, la orden está lista.
  -Bien, dámela.
  -Pero señor, me dijísteis que mirase si estaba lista, no que os la trajese.
Tras los preceptivos azotes al criado por su cortedad mental, Dominique Sanglant decidió ir personalmente a buscar el tan largamente esperado papelito, no fuese que su criado acabase utilizándolo para envolver pescado.

Segunda semana
Una animada reunión en le Cripaud et l'Apricot que, sin embargo, tuvo una nota desagradable: Laurent de Boisier, Clément de Cazotte y Agrippa d'Aubigne bebieron copiosamente y se lo pasaron en grande, pero éste último puso una copa al otro extremo del salón y empezó a arrojar aceitunas con la intención de acertar dentro, con tan mala fortuna que una de ellas fue a caer en el escote de Josephine Bidette, que recompensó la puntería del caballero con un sonoro bofetón y abandonó el club airada entre los quejidos de Agrippa d'Aubigne y las carcajadas de los otros dos caballeros.
Ajenos a todo esto, Guillaume de Foix y le Baron de la Rouenette pasaron solitarias veladas en sus respectivos clubs, el primero contando aburridas historias a los camareros, únicos mortales presentes, y el segundo disfrutando de un buen libro y una buena copa de cognac.

Tercera semana
Esta semana fue, como ya viene siendo habitual, la más sosa de todas: solamente Jean Parrot y Dominique Sanglant dejaron la práctica de la esgrima o sus otras obligaciones para acercarse a beber algo a sus respectivos clubs. Sin embargo, un hecho misterioso ocurrió: Evelyne Garabedien recibió un espléndido ramo de rosas rojas de manos de un criado que desapareció rehusando identificarse. Entre las flores, madame Picard encontró una nota con las siguientes palabras:

Tiempo hace que admiré
vuestra singular belleza,
mas sorprendido quedo
al veros diáfana y bella,
como si el tiempo en vos
nunca pudiese hacer mella.

¿Quién será el misterioso admirador de la baronesa de la Rouenette?

Cuarta semana
El acontecimiento del mes fue la fiesta organizada por le Baron de la Rouenette para celebrar su futura paternidad. Asistieron Agrippa d'Aubigne, Clément de Cazotte, le Comte d'Ille, Dominique Sanglant, Guillaume de Foix, Jean Parrot y S.E. el Arzobispo du Heyn. Fue, dado el estado de su esposa, una fiesta tranquila y sin demasiado bullicio, pero en la que no faltó diversión y una orquesta de baile; los invitados charlaron animadamente. S.E. el Arzobispo du Heyn dio sus bendiciones a la pareja y todos felicitaron al general.

NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES