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REAL CRÓNICA DE DICIEMBRE DE 1634

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana
Indiscutiblemente, el acontecimiento de esta semana ha sido el estreno de la esperadísima obra de Villiers Daugé de Chevreuse. Y, tal como se esperaba, "La Femme Serpent", que tal era el título, ha levantado pasiones. El teatro estaba literalmente abarrotado: en la platea la gente se apretujaba como buenamente podía, y ningún palco quedó libre la noche del estreno. Entre las apreturas pudimos distinguir a Armand de Noisel, Rene Boilot, Jean La Fontaine, Pierre Duval, Pascal Bierce y Laurent de Boisier, estos dos últimos con sus respectivas damas. La comodidad de los palcos quedó reservada, naturalmente, al Ministro de Estado, que invitó al Gobernador Militar de la Provenza y al Comisionado de Seguridad Pública. Aunque no faltaron los comentarios burlones y despectivos en el palco de Su Excelencia, la verdad es que se quedaron a ver la obra hasta el final, quizás más por curiosidad que por verdadero agrado. Armand de la Fère, en cambio, rió como un condenado y aplaudió a rabiar desde la soledad de su palco, bajando después a los camerinos a compartir una botella con el autor y a expresarle su reconocimiento y admiración. Jean François LaCroix,Ch.d'H., quien acudió con su dama y también alquiló su propio palco pese a que había sido invitado por le Comte d'Ille (creemos que hubo un malentendido entre ambos a la hora de cursar la invitación), rió en algunos pasajes pero manifestó sinceramente no entender del todo la obra, y comparó a los que la elogiaban sin reservas con los cortesanos del cuento "El traje nuevo del Emperador". Jean Picard y Jean-Paul Morrow alquilaron también un palco, pero hay que decir que no prestaron mucha atención a la obra porque tenían su propia comedia de enredo montada: Jean-Paul Morrow había recibido la promesa de que Evelyne Garabedien, la dama de Jean Picard, llevaría a alguna amiga al teatro, y la amiga elegida fue... Charlotte Mousse, a la sazón dama del mismo Jean-Paul Morrow. Sorpresas, equívocos, risas, enfados... y al final se perdieron la obra. Philippe de Vendôme, en cambio, sí pudo seguir la obra con su dama y ambos la disfrutaron encantados, aunque Francine Davelet tuvo que recibir alguna explicación al oído por parte de su galán para entender algún pasaje especialmente enrevesado. De todas formas, Philippe de Vendôme envió una botella de buen vino al autor al finalizar la representación. En platea, Armand de Noisel y Pierre Duval, que fueron juntos, comenzaron una animada discusión sobre la naturaleza profana de la obra, sin que al final pudiesen ponerse de acuerdo al respecto.

Fuera del teatro poca actividad hubo: Armand Leclerc se alistó en los Cadetes de la Gascuña como capitán, y Nicolas Poussin anduvo buscando a Charlotte Pézet sin tener éxito.

Segunda semana
Tanto le gustó a Eric du Perpignan, Ch.d'H. "La Femme Serpent", a pesar de los comentarios jocosos de le Comte d'Ille, que la segunda semana se dirigió a la platea de le Théatre Royale, esta vez acompañado de su dama (que fue quien, al parecer, insistió en verla), y volvió a disfrutar de la obra aunque en esta segunda semana Villiers no asumió el papel del personaje principal como había hecho el día del estreno. Mientras, Nicolas Poussin intentó infructuosamente entablar conversación con Silvie Cristelle en el reformado Philippe le Rouge, y el resto de los parisinos encaminaban sus pasos a la inauguración del comedor y almacén de la Cofradía de la Caridad, encomiable iniciativa de fray Pierre. Tras una misa, los invitados fueron invitados a sentarse en una serie de mesas dispuestas a la cabecera del nuevo comedor, y se les sirvió el mismo tipo de comida que se ofrecerá a los pobres de París: un sencillo pero sabroso caldo de carne, y unas verduras hervidas o pollo preparado de manera muy simple, cocido en su propio jugo o frito. Fray Pierre explicó a sus invitados el motivo de no ofrecer a sus invitados mejores manjares: "Espero que sabrán disculpar lo magro del menú, pero tal sencillez obedece a un triple motivo: en primer lugar quiero ofrecer a vuestras mercedes una muestra del tipo de alimento que vamos a dar a los necesitados, en segundo lugar deseo que esta comida, sencilla pero santa por cuanto se ofrece por amor de Dios, represente un ejercicio de humildad para los que hemos sido favorecidos por la Providencia y sirva para alejarnos del pecado de la gula, y en tercer lugar nuestros recursos aún no son tan abundantes como para gastarlos en una comida opulenta, siquiera para unos pocos". Los invitados dirigieron miradas resignadas a sus platos, pero nadie elevó protesta. De todas formas, la mayoría de ellos quedó gratamente sorprendida por lo sabroso de la comida y por lo bien que "entraba". La calidad del vino sí que fue motivo de comentarios negativos, ya que los invitados lo encontraron "flojo", a lo que fray Pierre respondió: "Este vino no es para celebraciones, sino para acompañar dignamente unos alimentos básicos; espero que sepais comprender que no es mi deseo promover la embriaguez entre los pobres de París".
Durante la comida, además, fray Pierre ordenó abrir los portones del almacén, y dos hileras de mendigos entraron y se sentaron ordenadamente, empezando a comer en relativo silencio. Suponemos que fueron aleccionados por fray Pierre y sus ayudantes prometiéndoles comida y bebida si se comportaban. Tras la sorpresa inicial, los invitados ignoraron abnegadamente a los inesperados comensales y acabaron su ágape de la manera más rápida posible mientras fray Pierre se paseaba entre los mendigos, se sentaba a su lado, les dirigía palabras amables y confraternizaba con ellos. A todo esto, un carromato se acercó a las puertas del local y de él saltó una troupe de acróbatas que empezó a entretener a caballeros y mendigos. Mientras tanto, el conductor del mismo se dirigió a fray Pierre y le entregó una bolsa de monedas y un sobre con el dibujo de una rosa sangrando al ser atravesada por una espada. El buen presbítero agradeció ambas cosas y leyó en silencio la nota contenida en el sobre mientras el conductor descargaba una respetable cantidad de harina, cereales, carne, pescado salado, etc.
Pero nos olvidamos de detallar quiénes asistieron a la inauguración: Armand de Noisel, Armand Leclerc, Jean Picard y Jacques de la Loire, Ch.d'H. con sus respectivas damas y este último acompañado de tres criados que transportaban seis gallinas y un gallo, Michel de Bidouze, Pascal Bierce, Philippe de Vendôme con su dama y Silvestre Ruisseau. Como podemos ver, caballeros de un amplio espectro de categorías sociales. A destacar también el donativo de 500Cr enviado por le Comte d'Ille, quien prefirió perfeccionar su dominio de la esgrima en su antiguo Regimiento.

Tercera semana
En una esquina de uno de los numerosos mentideros de París, Pascal Bierce y Philippe de Vendôme coincidieron casualmente y, aburridos como estaban ambos, decidieron tomar unos vinos en el reconstruído Philippe le Rouge. Al llegar allí encontraron a Villiers Daugé de Chevreuse, sentado en un rincón y, ni cortos ni perezosos, sabedores de que la conversación de Villiers siempre es amena, se dirigieron a él y le felicitaron por el éxito de su obra teatral. Villiers agradeció sus palabras y los invitó a sentarse pero, tras un breve intercambio de frases corteses, quedó claro a los dos caballeros que el coronel de Cadetes no tenía el ánimo conversador esa tarde, así que se excusaron cordialmente y lo dejaron a solas con su aguardiente y su botella de vino de Franconia.
Mientras esto ocurría, Eric du Perpignan, Ch.d'H. y el padre Martin du Heyn alternaban en L'Epée d'Or, Silvestre Ruisseau y Jean La Fontaine se aburrían solitarios en sus respectivos clubs, Armand Leclerc iba por fin a ver la obra teatral de la que todo el mundo hablaba tanto, y Jean François LaCroix,Ch.d'H. jugaba en el Casino con irregular fortuna. Quien sí tuvo una fortuna sin lugar a dudas envidiable fue Armand de la Fère que, con su flamante uniforme de Mayor de los Coraceros del Príncipe de Condé, decidió que estaba lo bastante seductor como para cortejar a Charlotte Pézet... y no se equivocó. En efecto, se le vio entrar en casa de la dama pero no se le vio salir hasta el día siguiente.

Cuarta semana
Un espectacular suceso abrió la cuarta semana: la buhardilla donde habita Jean Picard fue pasto de las llamas, devorando la casi totalidad del contenido y pertenencias del coronel de Dragones. Por suerte, el inquilino se encontraba a la sazón realizando algunas compras para la fiesta de fin de año y sus pertenencias estaban repartidas entre su casa y el acuartelamiento regimental, de modo que ha resultado ileso y no ha perdido todo lo que tenía. Se desconoce si el incendio fue accidental o provocado; nos imaginamos que el Comisionado de Seguridad Pública querrá abrir una investigación al respecto.
Pierre Duval celebró, a petición del padre Martin du Heyn, una misa del gallo a la que asistieron unos pocos caballeros pero, por lo demás, el acontecimiento de la semana fue, naturalmente, la tradicional fiesta de fin de año de le Comte d'Ille, así como los bailes y desfiles festivos que el populacho celebró espontáneamente en las calles y a los que muchos caballeros se unieron sin recato. Pero, noblesse oblige, hablemos primero de la fiesta de Denis Lavoisier, Comte d'Ille. Asistieron a la misma Eric du Perpignan, Ch.d'H. con Laure Palmère, Jacques de la Loire, Ch.d'H. con Louise Codolon, Jean François LaCroix,Ch.d'H., Jean-Paul Morrow con Juliette DeClaude y el padre Martin du Heyn. Como se ve, una fiesta de lo más selecto en la que, por supuesto, no faltaron manjares ni bebidas de la mejor y más refinada calidad. Desgraciadamente no disponemos de muchos detalles al respecto; quizás alguno de los criados de la mansión Lavoisier, o tal vez el mismo Comte si sus numerosas ocupaciones se lo permiten, quiera narrarnos cómo resultó su fiesta de fin de año.
En cuanto a los festejos callejeros, la gente que comenzó temprano a celebrar el fin de año fue coincidiendo espontáneamente frente a las escalinatas de Notre Dame, y desde allí se improvisaron marchas festivas y pasacalles por toda la ciudad. Entre el gentío pudimos ver a Jean Picard, montado sobre una barrica de vino con ruedas y seguido de una pequeña banda de música que lo acompañaba a todas partes; a Silvestre Ruisseau empujando una carretilla tapada con mantas cuyo contenido no pudimos ver; y, bebiendo y danzando, a Armand de Noisel, Rene Boilot, Michel de Bidouze, Nicolas Poussin, Pascal Bierce, Philippe de Vendôme y Laurent de Boisier. Nos llamó la atención ver a Villiers Daugé de Chevreuse acompañado de Claire Lagaine, montados en una solemne carroza y tocados con coronas, recorriendo la ciudad en busca de trastos y muebles viejos que sus seguidores iban cargando en la carroza; al llegar cerca de la Bastilla, junto al puente, la carroza recogió a Armand de la Fère, borracho como una cuba y disfrazado de dios Mitra, con una máscara en forma de sol; al terminar el paseo y de vuelta frente a Notre Dame, Villiers pronunció una breve alocución explicando que para enfrentarse con éxito al futuro que nos traería el nuevo año, antes había que deshacerse de todo el lastre del pasado, tras lo cual prendió fuego al montón de trastos creando de este modo una alegre fogata y bebiendo frente a ella hasta caer inconsciente. La dama que lo acompañaba, algo tensa al principio de la aventura, perdió todas sus inhibiciones durante el recorrido, seguramente gracias a los copiosos tragos que Villiers le iba ofreciendo, y al extinguirse los últimos rescoldos de la hoguera estaba tan borracha como él. Cuando perdió el conocimiento, la fiel troupe de Villiers la transportó respetuosamente a su casa.

NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

CARGOS PARA EL MES DE ENERO

                                                  N.S.    Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
----------------------- ----------------------  ------  ------------
Ministro de Estado      General o Comte           12      Rey
Ministro de la Guerra   Tte.Gral. o Viscomte      12      Rey

CARGOS PARA EL MES DE FEBRERO

                                                 N.S.     Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
----------------------  ----------------------  ------  ----------
Ministro de Justicia    Brigadier o Baron          8    Min.Estado
Canciller de Finanzas   Brigadier o Baron         10    Min.Estado
Comis.Seguridad Publ.   Coronel o Chevalier        6    Min.Estado
Marechal de France      General o superior        12    Rey
Inspector Gral.Infant.  Tte.General o superior    10    Min.Guerra
Inspec.Gral.Caballeria  Tte.General o superior    12    Min.Guerra

CRÓNICA TEATRAL

Polémica y extraña la obra que le Théatre Royale nos ha ofrecido este mes; el deseo de monsieur le Directeur por ofrecer algo totalmente distinto tras los dos estrepitosos fracasos de los meses anteriores ha dado oportunidad para que el inefable Villiers Daugé de Chevreuse nos proponga su creación maestra "La Femme Serpent", que ha levantado una espectacular polvareda en le Théatre: unos están entusiásticamente a favor, y otros la denuestan como un monumento al absurdo y al despropósito. Desde este panfleto nos atrevemos a recomendar al Comisionado de Seguridad Pública que refuerce la vigilancia en las calles ya que no nos sorprendería ver duelos a causa de diferencias de opinión sobre tan peculiar drama.

El argumento de la obra es, a grandes rasgos, como sigue: la historia transcurre en la Corte de los milagros, donde gobierna el Rey de los mendigos, temeroso de sus propios súbditos y amenazado por una conjura secreta que prepara su caída. Su propia esposa, una comadrona de origen italiano, está entre los cómplices. El libreto transcurre acorde a los mecanismos de la Commedia dell'arte con algunas escenas de humor absurdo e intriga rocambolesca. La atmósfera de toda la obra se compone de una sátira, en la que algunos espectadores perspicaces o malintencionados creyeron ver a algún personaje conocido de nuestra historia reciente, en el papel de la comadrona emparentada con los Borgia. Los temas recurren a la traición, la superstición y la ambición desmesurada de poder que lleva a los personajes a su perdición. El héroe, un mendigo ciego que se enamora de un perro creyendo que se trata de la dama de compañía de la reina comadrona, interferirá sin quererlo en la conspiración. Uno de los villanos principales, "el mariscal", es un traficante de cargos ministeriales en la Corte de los milagros, y a más de uno le recordó a cierto noble muy poderoso y conocido en París. El rey muere asesinado, su esposa finge estar apenada de forma un tanto estrambótica y poco convincente, los que sospechan de ella son envenenados, y finalmente, el mendigo se bate en duelo con el insidioso mariscal en una escena hilarante en la que al final el ciego sale victorioso y el otro herido de muerte y humillado. Huye entonces de la corte para salvar su vida, y en su fuga le acompaña el tam-tam de los malditos, un sonido que ahuyenta a los muertos. Enterado del asesinato del rey de los mendigos, el héroe planea vengarse de la reina, disfrazándose del Diablo y visitándola en su alcoba. Pero es la perra de la reina (la supuesta dama de compañía) quien la diña de terror ante el espectáculo. El mendigo, desolado, se deja prender, y muere descuartizado por decreto de la malvada regente. Fin.

Nota sobre la obra teatral: Para los menos versados históricamente, el personaje de la comadrona caricaturiza a la Reina Madre, María de Médicis, que intentó prolongar su propia Regencia e impedir que su hijo Luis XIII, el actual rey, llegase al trono al alcanzar la mayoría de edad. Aunque la obra sería probablemente de difícil comprensión para el público de la época y, además, no es de tema mitológico como el 90% de los dramas de aquel entonces, respeta la regla de las tres unidades y se supone que algunos pasajes tienen que ser divertidos; de todas formas, las reglas son las reglas: hemos tirado el dado, y la obra de Villiers a efectos de juego ha resultado ser "competente", pese a toda la polémica que ha arrastrado, de modo que los puntos de status los hemos distribuido según dicho resultado.

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Bueno, parece que la cosa se va enredando. La verdad es que Marc y Tirs, vuestros fieles árbitros, se han reído mucho al procesar este turno, más que nada pensando en las tramas y contratramas que se están urdiendo y en sus posibles resultados. La lástima es que, cuando leais esto, probablemente Tirs ya estará otra vez camino del Canadá, así que el próximo turno, que promete mucho, lo tendrá que procesar él solito. Por cierto: la fecha límite es el final del viernes, 1 de febrero de 2002; como de costumbre, por favor sed puntuales ya que quizás no se pueda hacer la habitual "repesca" de turnos rezagados el sábado.

¡Feliz año nuevo a todos! Y, a los de España, ¡feliz euro! (-:

Atentos saludos del Secretariado de Su Majestad Luis XIII


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