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REAL CRÓNICA DE SEPTIEMBRE DE 1634

CRÓNICA MILITAR

Terminada la campaña de verano, solamente queda una guarnición para mantener las posiciones durante la estación fría del año. Poco que destacar en el frente, excepto que Jean La Fontaine tomó un pequeño grupo de hombres armados para una patrulla de exploración y volvió con el importante descubrimiento de un depósito de reservas enemigo, oculto en mitad del bosque. No se limitó a informar, sino que tomó el depósito personalmente, aprovechando la escasa vigilancia. Ello le ha valido una mención en la Orden y el ascenso a Teniente Coronel, amén de un sustancioso botín que nos consta recogió durante el asalto.

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana
Ha sido ésta una semana de fugas y rescates. Armand de la Fère y Pierre Duval reunieron el dinero necesario para rescatar a Armand Leclerc que, como sabemos, cayó prisionero de los flamencos. Sin embargo, el enemigo rechazó la cantidad ofrecida como rescate. Pero, afortunadamente, Armand Leclerc no es un hombre en el que la resignación abunde como virtud y, sin esperar ayuda exterior, consiguió escapar y regresar a nuestras líneas. En estos momentos se encuentra reposando y esperamos que pronto nos cuente los emocionantes pormenores de su evasión.

Otra fuga sonada, esta vez con rescate, ha sido la del mayor Philippe de Vendôme, de los Cadetes de la Gascuña, rescatado por su coronel en una rocambolesca operación de la que nos dieron detalles los mismos monsieurs Daugé y Vendôme mientras compartíamos unas botellas de vino. Por respeto al rango, dejemos que hable primero el coronel:
"Un pequeño grupo de mercenarios suizos entró en la tienda de campaña de su oficial de mando. Llevaban prisionero un coronel francés, desarmado y reducido. Sus hombres habían caído en una emboscada cuando llevaban un arcón con el pago del rescate por un prisionero. El oficial suizo quiso verlo con sus ojos y mandó abrir la tapa. Pero en lugar de oro, dentro del arcón había armas y sacos de pólvora... Lo que sigue es abracadabrante. El francés sonríe con una mueca lobuna, e inesperadamente ya no está atado, un salto y desliza el cañón de una pistola debajo de la barbilla del coronel enemigo. La mitad de los hombres junto a la mesa apuñalan por la espalda a sus camaradas. Pero no son mercenarios suizos, sino Cadetes de la Gascuña. Sin embargo, no todo sale como estaba previsto: el oficial suizo intenta zafarse, y en el forcejeo hay que acabar con él de un disparo: ya no se puede contar con el factor sorpresa, ni con la colaboración forzada del mercenario para encontrar el paradero de Philippe dentro del campamento. Los rescatadores emprenden la retirada no sin intentar, confiando en un golpe de suerte, encontrar a su camarada cautivo. Y el milagro se produce: en una de las tiendas por las que pasan, ruido de lucha e imprecaciones en un clarísimo acento del Norte nos dieron la pista."
"En efecto", terció el mayor de Vendôme, "yo estaba intentando la fuga por mi cuenta cuando de repente alguien entró en la tienda donde me tenían prisionero y cuál no sería mi sorpresa al ver frente a mí al coronel ofreciéndome la mano y un arma, diciéndome: <<Mayor de Vendôme... no termina aquí vuestra herencia>>. Y a salir de ese infierno escupiendo fuego y centellas, un poco de espectáculo mágico y pirotécnico al que tan aficionado es el coronel Daugé, y algo de esgrima de supervivencia".
"Respecto a la pirotecnia", volvió a intervenir Villiers, "los detalles del plan son simples. La lectura de un librillo traducido del griego sobre los estudios de óptica de Arquímedes me iluminó sobre nuevas aplicaciones del juego de luces y sombras chinescas con el que experimenté hace algunos meses en París... Las lentes de un catalejo, las lonas de las mismas tiendas a modo de pantallas translúcidas y una fuente de iluminación potente (la fogata de campamento encendida por los propios soldados), sirvieron para sembrar aún más la confusión entre la soldadesca enemiga, despistándolos totalmente sobre el número y movimientos de los atacantes, lo que nos permitió salir de allí con apenas unos rasguños".

Mientras esto ocurría, en París la vida seguía igual que siempre. Armand de la Fère, ligeramente achispado, lanzaba gritos de entusiasmo desde su palco en el teatro ante la excelente calidad de la obra representada.

El domingo por la mañana, una dama que realizaba una visita piadosa al cementerio vio su atención atraída por un papel sobre una de las tumbas. Lo cogió y pudo leer:

  "Dejaste el mundo empujado por el enemigo,
  con tu sangre le pagaste a la patria su tributo,
  mas el hueco que dejaste en nuestros corazones
  no podrá llenarlo ni el saber que fuiste un héroe.
  Siempre vivirás dentro de mí, querido primo,
  y espero dar la altura que nuestro apellido tiene,
  vaya desde aquí este pequeño homenaje
  en forma de esos versos que a tí tanto te gustaban
  de tu poeta favorito:

        Temprano levantó la muerte el vuelo,
        temprano madrugó la madrugada,
        temprano estás rodando por el suelo.
        No perdono a la muerte enamorada,
        no perdono a la vida desatente,
        no perdono a los hombres ni a la nada.

  Armand de Noisel

Con los ojos húmedos, la dama dejó el papel en su sitio y depositó un crisantemo sobre el mismo.

Segunda semana
La tranquilidad de la vida parisina se ha visto sacudida por un suceso que pudo haber acabado trágicamente: un incendio devastó el club Philippe le Rouge. Antes de que nadie lo advirtiese, el local ardía por los cuatro costados, y bocanadas de humo y llamas salían por puertas y ventanas. Cuando las tareas de extinción estaban apenas comenzando, una sombra cruzó la puerta como una exhalación, entre una cortina de fuego: Michel de Bidouze, que se encontraba tomando unas copas, escapaba del edificio en llamas llevando en sus brazos a la desmayada Silvie Cristelle. Cubiertos los dos de tizne, de Boissier no perdió ni por un momento la compostura y mandó llamar un carruaje, en el que llevó a la dama hasta la mansión de los Cristelle, donde la dejó en manos de sus atribulados padres. En cuanto al incendio en sí, existe la sospecha de que fue provocado ya que posteriores investigaciones han revelado que se originó en varios puntos del edificio casi simultáneamente; además, en una de las paredes exteriores que quedaron en pie apareció una pintada en la que puede leerse en grandes letras rojas: "LA LUGURIA ES PECADO".

Mientras esto ocurría, ajeno ya a las cosas de este mundo, Pierre Duval recibía la ordenación sacerdotal. Fray Pierre, como se le conocerá a partir de ahora, profesó los votos en una sencilla pero solemne ceremonia a la que asistieron Armand de Noisel, el padre Martin du Heyn (quien pronunció un conmovedor sermón), Nicolas Poussin, Pascal Bierce acompañado de Ivonne Marceau, y Rene Boilot.

Quien también adquirió un compromiso de por vida fue Jean Picard, que llevó a Evelyne Garabedien al club y la obsequió con una suculenta cena en uno de los reservados del mismo. Al acabar, una orquesta contratada por monsieur Picard amenizó la velada a la pareja, que pasó gran parte de la noche bailando. Cuando Evelyne comenzó a dar muestras de fatiga, volvieron a la intimidad del reservado y Jean Picard sacó una pequeña cajita que entregó a su amada. Ésta la abrió y no pudo contener un gritito de entusiasmo al ver un anillo de compromiso de oro blanco y brillantes. Monsieur Picard y mademoiselle Garabedien han comunicado que la boda será la próxima primavera.

Mientras tanto, Jean-Paul Morrow se metió en dificultades cuando Charlotte Mousse lo sorprendió en el parque rodeado de un grupo de damas. Después de varias excusas y discusiones, parece que el galán consiguió convencerla de que se encontraba allí precisamente porque esperaba encontrarla en el parque. ¿Será verdad?

Tercera semana
El acontecimiento de esta semana fue indiscutiblemente la fiesta que tuvo lugar en Les Tuiles Bleues, organizada por Rene Boilot. Acudieron los primeros Laurent de Boisier, Lucien Teau du Lit y Pierre Duval, que llegaron juntos. Al poco se presentó Silvestre Ruisseau, lo cual provocó el desagrado de Laurent de Boisier, quien lo retó al instante. Salieron a batirse al patio trasero y, tras un breve duelo en el que abundaron los tajos altos, Silvestre Ruisseau tuvo que rendirse ante la pérdida de sangre que sufría. Al poco rato, perdiéndose por tanto el incidente aunque algo debió imaginarse al ver a dos de los asistentes cubiertos de sangre, llegó Jean Picard, acompañado de Evelyne Garabedien y de unas amigas de ésta, a saber: Charlotte Pézet, Marie-Claire Gassol y Michelle Gillette. El último en llegar fue Armand de la Fère, que llegó acompañado de dos espectaculares damas con una opulenta delantera; al llegar a la puerta se despidió de cada una de ellas con un profundo beso, explicando a continuación que se trataba de sus dos primitas del pueblo que habían venido a pasar unos días a París.
Se bebió, se cantó y se jugó; digno de mención es el comportamiento de Charlotte Pézet que, durante todo el rato que duró el juego de la música y las sillas, acababa siempre inexplicablemente sentada en las rodillas de Rene Boilot... incluso cuando éste fue eliminado y fue a sentarse en un rincón alejado del área de juego. Pero, equívocas como son las mujeres, la bella también mantuvo entretenido a Armand de la Fère durante todo el tiempo que duró la fiesta. ¿Cuál de los dos caballeros será el elegido de la dama, si es que alguno lo es? El tiempo lo dirá.

Jean François LaCroix,Ch.d'H., por su parte, consintió en acompañar a Magdalene du Croissant a L'Epée d'Or, donde ésta había acordado una partida de lansquenete con sus amigas. Pocas tardes tan aburridas como aquélla pasó el pobre Jean François LaCroix,Ch.d'H., mientras veía a las damas jugar entre risitas y chillidos.

Pero no todo París estaba de fiestas: Michel de Bidouze se dirigió a casa de Silvie Cristelle para interesarse por su estado y, aunque al principio no se le permitía pasar de la puerta, la asistenta que lo recibió la semana anterior pasó en aquel momento por el vestíbulo y, al reconocer su voz, corrió a preguntar a su señora, aún un poco débil, si deseaba recibir al caballero. Ante la respuesta afirmativa de ésta, bajó otra vez a la puerta y comunicó a la criada que aún discutía con el caballero que la señorita lo recibiría encantada.

Otro que no se divirtió, pero por una razón bien diferente, fue Armand de Noisel, que se presentó en le Cripaud et l'Apricot preguntando por la fiesta de Pierre Duval y no pudo evitar una mueca de contrariedad al enterarse de que dicha fiesta no se celebraba hasta la semana siguiente.

Cuarta semana
El mes se acaba, y con él las energías de los súbditos de Su Majestad, entregados a festejos y celebraciones después de los largos meses en el frente. La única actividad social digna de mención fue la fiesta que Pierre Duval dio en Le Crapaud et l'Apricot para celebrar su ordenación sacerdotal. Pascal Bierce se presentó con una caja de botellas de vino, de la que Silvestre Ruisseau y Armand de la Fère también ayudaron a dar buena cuenta, este último hasta caer redondo al suelo. El anfitrión, en cambio, no probó el alcohol, pero regaló a cada invitado una Biblia y una botella de vino de Limoges, su región natal. Para finalizar, Pierre Duval pidió un brindis para celebrar la exitosa fuga de Armand Leclerc y su regreso a París.

Una nota final a modo de curiosidad: Jean Picard pasó la semana practicando sable en lugar de su habitual espada. ¿Curiosidad por una nueva arma, o exceso de bebida antes de las prácticas?

CARGOS PARA EL MES DE OCTUBRE

                                                  N.S.     Quien
         Cargo            Requisitos             minimo    nombra
----------------------- ----------------------   ------  -------------
Capitan Escolta Real    Capitan de Guardia Real     9    Gob.Mil.Paris
Capitan Escolta Carden. Capitan Guardia Cardenal    7    Gob.Mil.Paris
Abanderado Escolta Real Subalterno Guardia Real     9    Gob.Mil.Paris
Abander.Escolta Carden. Subalt.Guardia Cardenal     6    Gob.Mil.Paris

Ojo, que en la tabla del mes pasado había una errata: el N.S. mínimo para ser Capitán de la Escolta del Cardenal es de 7 y no de 5.

CARGOS PARA EL MES DE NOVIEMBRE

                                                 N.S.     Quien
         Cargo            Requisitos            minimo    nombra
----------------------- ----------------------  ------  ------------
Soldados escolta Real   Soldado Guardia Real       8    Capitan Escolta
Sold.escolta Cardenal   Soldado Guardia Cardenal   5    Capitan Escolta

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Bueno, parece que este turno ha cundido un poco más. Se nota cuando la gente no está en el frente, ¿verdad? Por otra parte, Israel Titán, dentro del turno de Villiers, me mandó un plan detallado para el rescate de Philippe, plan que he reproducido en la crónica adaptándolo a las circunstancias. Y este rescate es un buen ejemplo de cómo funciona el juego: al procesar el turno de Villiers, para saber si el rescate tenía éxito tiré los dados, y el rescate falló por un punto. Pero resulta que Philippe también intentaba fugarse, cosa que da un modificador de +1 a la tirada de rescate de Villiers, y ese modificador fue lo que salvó la operación. Para traducir esto a la crónica, el plan de Villiers de contar con la colaboración del mando suizo para encontrar a Philippe (poniéndole una pistola en los riñones) se frustra, pero al final el revuelo organizado por éste último le da una pista sobre dónde encontrarlo. De esta forma, siempre que "os pasan cosas" en el turno, desde un garrotazo dado por una matrona de compañía al seguir a una dama hasta un título nobiliario, se deben a resultados de dados aplicados a vuestras acciones y traducidos a literatura. Fin de la sesión educativa (-:

La fecha límite para la recepción del próximo turno es el final del día viernes, 2 de noviembre de 2001. Este turno también se procesará en Toronto, así que volveré a hacerlo yo solito, sin impresora, etc, etc, por lo que os ruego un poco de paciencia si me retraso.

Atentos saludos del Secretariado de Su Majestad Luis XIII


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